28/01/2026

Lc 6, 36-38 - Deber de enseñar

EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA

DEBER DE ENSEÑAR

Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús

P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís

 

 

«Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica» (Lc 6, 38).

 

Amigo mío:

Con la misma medida que tú midas serás medido.

Medita en esta enseñanza.

Este es un ejercicio espiritual de suma importancia.

¿Acaso crees que Dios tiene favoritismos?

¿O piensas que esto es un tesoro para enriquecer a todos?

Tú tienes formación.

A ti te han enseñado a tratar bien a los demás.

A ti te han enseñado a no juzgar, a perdonar y hacer obras de misericordia.

Entonces, los que tienen la oportunidad que has tenido tú tendrán una buena recompensa si hacen lo que han aprendido.

¿Y qué hay de los ignorantes?

¿Piensas que a aquellos a quienes no se les ha enseñado, a quienes no se les ha dado una buena educación; aquellos que tratan a los demás como ellos han aprendido con la poca escuela que han tenido, yo los trataré del mismo modo? ¿Que si ellos maldicen, yo los voy a maldecir?

Yo soy un Dios indulgente. Yo no quiero la muerte del pecador, sino que viva. He venido a salvarlos, no ha condenarlos.

Si yo he dicho estas palabras, voy a cumplirlas, pero de acuerdo a la responsabilidad que a cada uno se le da.

Yo los he enviado a ustedes, mis amigos, mis sacerdotes, a enseñar a mi pueblo, a predicar mi Palabra, para que aprendan de mí cómo se deben comportar.

Porque así como yo los trato a ustedes, es como a los demás deben tratar, para que merezcan ser tratados igual.

Pero, si mis sacerdotes no enseñan a mi pueblo, si no predican mi Palabra, si no les llevan mi doctrina, y los dejan vivir en la ignorancia, tratándose unos a otros con la poca educación que han recibido, ¿acaso serán culpables los ignorantes?

¿Acaso puedes juzgarlos?

¿De quién es la responsabilidad?

¿A QUIÉN LE VOY A PEDIR CUENTAS?

¿Entonces estas palabras mías te comprometen?

La culpa de ellos pesará sobre ti.

¿Ahora comprendes lo que quiero decir cuando digo: “con la misma medida que tu mides serás medido”?

No se trata solo de hacer lo correcto, de tratar bien a la gente, de hacer la caridad, de perdonar y llevar la misericordia a los necesitados.

Tienes que tener también visión sobrenatural, y asumir tu responsabilidad como hombre sagrado de Dios, que tiene por deber enseñar, regir y santificar.

En base a estos tres deberes te voy a juzgar, porque yo juzgo de acuerdo no a cuánto hiciste, sino a cuánto amaste. Y el que ama desea para el otro lo que desea para sí mismo.

Lleva la formación que has recibido a tus ovejas, que no han tenido la misma oportunidad que tú, porque a ellos también los voy a juzgar de acuerdo a los deberes y a la responsabilidad que tienen.

Si quieres vivir la misericordia, y que yo la viva contigo, como yo quiero hacerlo, acompaña a mi Madre y ayúdalos en su formación espiritual, que esa es la que más falta les hace, la que descuidan, y realmente la que más necesitan.