EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA
ESTAR CON CRISTO
Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús
P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís
«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama» (Lc 11, 23).
Amigo mío:
El sacerdote que está conmigo es fiel a mi amistad.
Cumple mis mandamientos.
Predica con mi Palabra y con el ejemplo.
Hace mis obras y aun mayores.
Tiene mis mismos sentimientos.
Ama profundamente a mi Madre y a mi Iglesia.
Respeta sus ornamentos.
Tiene piedad y devoción a la Eucaristía.
Me adora.
Hace expiación y actos de reparación por los pecados de mi pueblo.
Permanece en la cruz conmigo.
Hace oración, habla conmigo.
Intercede por sus fieles.
Cuida, protege y da su vida por las ovejas de su rebaño.
Predica con sabiduría y palabras que provienen de un corazón enamorado de Dios, iluminado por la luz del Espíritu Santo.
Venera a los ángeles y a los santos.
Pide su intercesión.
Desea ser bueno y santo como yo soy.
Escucha mi Palabra.
Se deja atravesar el corazón por ella.
La interpreta a la luz del Espíritu Santo.
La enseña y la cumple.
Cumple bien también con sus deberes de enseñar, de regir y de santificar a mi pueblo.
Vive en unidad de vida.
Se aleja de las tentaciones.
Reza y alaba a Dios.
Permanece sujeto y obediente al Papa, y en jerarquía a su obispo.
Santifica las fiestas con gran piedad y devoción.
Consagra con fe, sabiendo que tiene mi poder y que en sus manos YO SOY.
Lucha por la justicia y por la paz.
Ejerce su ministerio con amor y con eficacia.
Trabaja arduamente, pero tiene como prioridad a la oración.
Es apostólico.
Es alegre.
No se deja dominar por las concupiscencias de la carne.
No se desanima ante las dificultades, y no tiene miedo en las tempestades, porque sabe que yo con él estoy.
Cree en las verdades eternas, y las anhela con todo el corazón.
Da su vida por la salvación de las almas, como la di yo.
Tiene el valor de reconocerme frente al mundo, y se reconoce Cristo en configuración conmigo.
Dime: ¿estás conmigo o estás contra mí?
