09/02/2026

Lc 24, 36 - Vivir y morir en paz

VIVIR Y MORIR EN PAZ

 

«Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”» (Lc 24, 36).


 

Amigo mío:

Recibe mi paz.

Y que mi paz permanezca en tu corazón.

En este tiempo pascual abre tu corazón y recibe mi paz. Yo te la doy.

Porque está escrito que si alguien no recibe mi paz regresará a mí y la llevaré a otro lugar.

Y lo mismo harás tú.

Llevarás mi paz a todo lugar.

En la casa en la que la reciban permanecerá.

Pero si no la reciben, a ti volverá.

Y la llevarás a otro lugar.

Yo me alegro de haberme presentado en medio de mis apóstoles y de mis discípulos.

Y QUE MI PAZ HAYAN RECIBIDO.

Porque aunque el mundo esté atribulado, y haya guerra…

Aunque haya dificultades y problemas…

Aunque no haya paz en el mundo…

Aquel que recibe mi paz y la atesora no tiene miedo.

Tiene fuerza y valor.

No hay nada que le preocupe y lo lleve a la desesperación.

Vive con esperanza, sabiéndose hijo de Dios.

Y en él permanece mi paz.

Se le abre el entendimiento y puede comprender lo que quieren decir las Escrituras, cuál es la voluntad de Dios y cómo debe cumplirla.

Y el que escucha mi Palabra y hace lo que yo le digo tiene el alma llena de alegría.

Y tiene la capacidad de perseverar en el camino con serenidad, con confianza, con seguridad.

Transmitiendo esa paz a los demás a través de su testimonio de fe.

Lleva en su mano el estandarte de la verdad.

Y ese glorifica a mi Padre.

Y yo glorifico a mi Padre en él.

Hoy he venido a traerte mi paz.

Comprende las Escrituras.

Haz lo que yo te digo.

Y no busques la paz fuera de ti, porque la llevas dentro.

Antes bien, lleva la paz de tu corazón al mundo entero, para que nadie tenga miedo.

Para que todos me conozcan y se acerquen a mí.

Para que, alimentándose de mí, ya no tengan hambre, y ya no tengan sed.

Y experimentando mi presencia viva en la Eucaristía no busquen fuera lo que llevan dentro.

Para que vivan en paz.

Mueran en paz.

Y yo los resucite para la paz eterna de la vida divina.

Tú eres instrumento de mi paz porque has creído que todo lo que yo digo se cumplirá.

Tú tienes alegría porque tienes paz.

Defiende la paz de tu corazón.

Que nadie te la robe.

Es el tesoro de la felicidad alcanzable en este mundo.

Y el camino a la felicidad eterna conmigo, en mi Paraíso.