10/02/2026

Jn 21, 20-25 - Tu mayor deseo

TU MAYOR DESEO

 

«Jesús le respondió: “Si yo quiero que este permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”» (Jn 21, 22).


 

Amigo mío:

Mis sacerdotes tienen todos la misma vocación.

Vocación al amor.

Vocación al servicio al Hijo de Dios.

Vocación que los mueve a buscar la perfección en mí, para vivir conmigo en perfecta configuración.

Vocación a renunciar al mundo para continuar mi misión.

Yo los envío a llevar el Evangelio a todos los pueblos.

Pero cada uno tiene un ministerio particular: las propias condiciones y circunstancias de vida, que debe saber usar bien, y aprovechar para su alma santificar, y guiar, y enseñar, y santificar a mi pueblo.

Yo he llamado a cada uno por su nombre.

Y espero una entrega total de cada uno, de manera individual.

Con cada uno tengo una relación personal.

Cada sacerdote me representa.

Yo te he llamado a ti de manera particular.

Tú y yo tenemos una íntima relación de amistad.

Yo a ti te he llamado, y te he dicho: “sígueme”.

Y tú ya sabes lo que eso significa.

Y si otros no comprenden lo que yo hago contigo, tu entrega total, lo que yo te he pedido de manera particular, que no te preocupe.

Ellos deberían preocuparse de sus asuntos, y de seguirme.

Porque tú sabes bien lo que haces.

Yo he puesto mi mirada en ti.

Y en ti glorifico a mi Padre.

No te preocupes por lo que yo le pido a los demás.

Ocúpate de hacer lo que te digo.

Y de dar un buen ejemplo a los demás.

Tú tómate de la mano de mi Madre, y sígueme.

Yo ruego a mi Padre, en esta víspera de Pentecostés, para que derrame su gracia sobre ti, con el Espíritu Santo, para que encienda la llama viva de su amor en ti… y nunca se apague.

Para que puedas cumplir con el ministerio que yo te he encomendado, y que nadie más puede cumplir, porque es a ti a quien yo elegí, para que, de manera particular, des tu vida por mí.

Y permanezcas conmigo perfectamente configurado.

Y tú y yo seamos uno, celebrando la Pascua eterna.

Con tu esposa, y mi amada esposa, la Santa Iglesia.

Tú ya sabes lo que yo quiero.

Que tu mayor deseo sea cumplir mi deseo.