MULTIPLICAR LA OFRENDA
«Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados» (Jn 6, 9).
Amigo mío:
El Tiempo Pascual es un tiempo especial de alegría por el triunfo del Hijo de Dios sobre el mundo.
Es un tiempo en el que mis milagros se multiplican.
Y muchos hombres se convierten.
Porque me buscan y me encuentran resucitado, vivo, en medio de ellos.
Es un tiempo en el que me complazco especialmente en aquellos que se acercan a mí.
Y concedo mi misericordia.
Para aliviar sus penas.
Para corregir sus errores.
Para dirigirlos en el camino.
PARA ALIMENTARLOS Y SACIARLOS DE MÍ.
Ven, tráeme esos cinco panes y dos peces que tú tienes.
Tráeme tu ofrenda.
Que son tus trabajos.
Tus desvelos.
Tus luchas.
Tus esfuerzos.
Tus promesas cumplidas.
Tus proyectos.
Tus oraciones.
Tu ministerio.
Todo lo que tienes, DÁMELO.
Todo lo que eres, ABORRÉCELO, DESPRÉCIALO.
RENUNCIA a todo lo que posees.
Y transfórmate en mí.
Deja que sea yo quien dirija tu vida.
Quien posea todo lo tuyo.
Quien viva en ti.
Déjame multiplicar tu ofrenda.
Para que participes conmigo.
No solo trabajando y luchando para ser santo.
Sino transformándote en verdadero alimento y bebida de salvación.
Transformándote en mí, para alimentar a la multitud.
Antes de que desfallezcan en el camino.
Deja que la gente se acerque a ti.
No te preocupes si no tienes los medios para atenderlos.
No te preocupes si te piden tantas cosas.
No tengas miedo de defraudar a los que, confiados, esperan en ti ser sanados…
Ser alimentados…
Ser aliviados de sus angustias…
Ser salvados…
Porque no eres tú.
Yo estoy aquí.
Soy yo, quien vive en ti.
DÉJAME OBRAR.
DÉJAME ACTUAR.
DÉJAME HACER MILAGROS Y MULTIPLICAR TUS PECES Y TU PAN.
Solo necesito tu voluntad.
Tu disposición.
Tus manos.
Tu voz y tu corazón.
Para que yo tenga libertad para obrar.
Yo agradezco al Espíritu Santo por avivar el fuego de tu corazón, para que, especialmente en este Tiempo Pascual, aproveches las gracias que YO TE DOY.
