CONOCER A JESÚS
«“¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?”. Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado» (Jn 6, 28-29).
Amigo mío:
Te he llamado para que hagas las obras de Dios.
¿Cuál es la Obra de Dios?
Que crean en mí.
Eso es lo que quiere el Padre.
Esa es la Obra de Dios.
Porque solo el que cree en mí puede salvarse.
Y la voluntad de mi Padre es que todos los hombres se salven.
Por tanto, tu deber es conseguir que crean en mí.
¿Y cómo vas a hacer eso?
Nadie puede creer en lo que no conoce.
Deben conocerme, para que crean en mí.
Y en que yo soy el Hijo único de Dios, que ha venido al mundo para salvarlos.
Yo mismo he venido a revelarles la verdad.
Yo soy la verdad.
Tu deber es predicar el Evangelio.
Para que conozcan la verdad.
Para que sepan que yo soy el alimento de vida eterna.
Para que no me anden buscando…
Rogando…
Suplicando que les resuelva sus necesidades materiales…
Que les devuelva la salud del cuerpo…
Que les consiga trabajo…
Dinero…
Tierras…
Herencias…
Que les dé poder…
O una vida de placer…
De lujos…
De comodidades…
De seguridad en medio del mundo…
Porque, si bien yo puedo hacer todo eso, y lo hago con quien quiero, porque quiero…
Lo que quiero que me busquen.
Que me rueguen.
Que me supliquen.
Que me sigan.
Para recibir los bienes espirituales que necesitan.
Para alimentarse de mí.
Para convertir sus corazones.
Para entregarme sus vidas sin ponerme condiciones.
Para adorarme.
Para amarme.
PARA QUE YO LOS LLEVE A MI PADRE.
Para que me reconozcan como su Dios y Señor.
Y para glorificar eternamente a mi Padre.
Háblales de mí.
Diles quién soy yo.
Cuéntales qué significa esta Pascua.
Diles que estoy vivo.
Que he resucitado.
Y que tú eres testigo de Cristo vivo.
Aliméntalos de mí a través de la Palabra y de la Eucaristía.
Tú tienes palabras de vida eterna.
Tú tienes el alimento que nunca se acaba.
Dales de comer.
Dales de beber.
Para que me conozcan.
Y conozcan a mi Padre.
Recibe la sabiduría del Espíritu Santo.
Y con su luz muéstrales el camino a los hombres perdidos.
Y reúnelos en un solo pueblo santo.
