28/01/2026

Jn 8, 21-30 - Dignidad sacerdotal

DIGNIDAD SACERDOTAL

 

«Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy» (Jn 8, 28).

 

 

Amigo mío:

En este tiempo de penitencia y de conversión repite conmigo: “yo soy”.

Medita en estas palabras que salen de tu boca, y que provienen de tu corazón configurado conmigo.

Yo te digo, amigo mío, que tu misión es predicar mi Palabra, para darme a conocer a todas las gentes.

Pero tú y yo somos uno, y ellos deben también a ti conocerte.

Para conocer a Cristo, el mundo debe conocer y valorar a mis sacerdotes, a través de su ejemplo, de sus virtudes, de su fe puesta en obras.

Si tú quieres cumplir bien con tu misión…

Si tú quieres hacer la voluntad de mi Padre, que me ha enviado…

Cumple la misión para la que yo te he enviado.

Pero si tú vives en pecado…

Si tú estás envuelto en el escándalo…

Si tú das mal ejemplo, y faltas a la virtud…

¿Cómo van a conocerme?

¿CÓMO SABRÁN QUE EN TI YO SOY?

Yo te daré este consejo: compórtate de tal manera que quien a ti te vea, me vea a mí.

Que quien a ti te escuche, me escuche a mí.

Que quien reciba de tus manos mi misericordia, me reciba a mí.

Que cuando me eleves entre tus manos en el altar te entregues conmigo con verdadera fe, con verdadera esperanza, con verdadero amor.

Entonces, por tu fe, y por el poder y la gracia de tu palabra, quienes me vean, y a ti te vean, verán una sola cosa.

Por tu amor a la Eucaristía sabrán que yo te he enviado, que obedeces lo que yo te mando, y creerán en ti, y creerán en mí.

Tu misión es salvar almas para mí.

Está escrito que el que crea en mí se salvará.

Cumple tu misión.

Compórtate de acuerdo a tu dignidad sacerdotal, para que, cuando, ante la gente, tú digas: “YO SOY”, crean que no eres tú, sino yo.