28/01/2026

Jn 11, 1-45 - Vida nueva

31. VIDA NUEVA

 

«Todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre» (Jn 11, 26).

 

Amigo mío:

Medita en estas palabras: “Yo soy la resurrección y la vida, el que crea en mí vivirá”.

Medita en el amor que yo le tengo a mis amigos.

Lázaro era mi amigo.

Puedes pensar que no lo amaba porque permití que sufriera la enfermedad, y que fuera sometido a la muerte.

Pero te aseguro: yo lo amé.

Tanto lo amé, que a través de él a mi Padre glorifiqué.

No es la muerte lo que glorifica a mi Padre, sino la vida.

Y todo el que crea en mí tiene vida.

Yo soy la vida.

Pero los hombres deben padecer la muerte para resucitar conmigo a la vida nueva.

Y es así, a través de la resurrección, como el Padre se glorifica en el Hijo.

Él me envió a morir para dar vida al mundo.

Lázaro resucitó a la vida nueva del mundo, por mí.

Y muchos creyeron en mí.

El Padre fue glorificado.

No solo por los que creyeron en mí.

Sino por el sufrimiento de mi Corazón, unido a su dolor, al ver en Lázaro a toda la humanidad enferma por el pecado, condenada a la muerte.

Y me compadecí hasta las lágrimas, fortaleciendo, con esa compasión y ese amor, mi voluntad y mi determinación de entregar mi vida para rescatar a la humanidad de la muerte, del sufrimiento, del horror del pecado.

Morir por el perdón de los pecados de todos los hombres, y después ser resucitado por el Espíritu de Dios, para resucitar en mí a toda la humanidad, y glorificar a mi Padre con la vida de los hombres.

Así como a Lázaro amé, y permití que padeciera para mí, para gloria de mi Padre, así te amo a ti, y permito que padezcas por mí, para la gloria de mi Padre.

Por eso, entiéndelo bien: te llamé de entre muchos, y te elegí para ser mi siervo. Pero, para que quede claro cuánto te amo, no te llamo siervo ni esclavo, sino amigo.

Y te doy vida nueva.

Si tú mueres al mundo conmigo, vivirás siendo conmigo uno en vida de mi resurrección.

Basta que tengas fe.