28/01/2026

Jn 12, 1-12 - Perfume de santidad

PERFUME DE SANTIDAD

 

«Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura» (Jn 12, 5).

 

 

Amigo mío:

En estos días santos medita también en mi alegría, en medio del sufrimiento de mi Pasión.

Es como lluvia fresca que calma mi sed.

Ser honrado por aquellos que tienen fe.

Déjalos, no impidas que me unjan con el perfume de sus lágrimas de arrepentimiento.

Con el perfume de los cantos y alabanzas de mi pueblo.

Con el perfume de los gritos y lamentos en procesión.

Con los rezos y oraciones, y con las manifestaciones de culto a Dios.

Déjalos que adoren la cruz.

Que acompañen a mi Madre, consolándola en sus sufrimientos.

Deja que las comunidades se reúnan, clamando al cielo.

No importa que parezca que están de fiesta, mientras algunos representan mi Pasión y mi crucifixión.

Déjalos, porque muchos de ellos es así como me entregan sus ofrendas y alivian sus penas, avergonzados de sus pecados.

Déjalos, porque yo aprovecho cualquier momento de fe y devoción para derramar sobre ellos gracias de conversión.

Pero a aquellos que durante estos días santos no se acuerdan de mí, y se alejan de mí, aprovechando los días de fiesta, para perderse en fiestas paganas, en vicios, en placeres, y no respetan ni siquiera el ayuno y la abstinencia que manda la Santa Iglesia, recrimínalos, porque ellos son como Judas Iscariote, que no invierte ni una moneda para llevarme una ofrenda al altar, pero derrocha sus bienes en falsos placeres. Presumiendo de ser cristianos causan escándalo y alejan a otros de mí.

Yo deseo el perfume de tu fe, de tu esperanza, de tu caridad, de tu virtud, de tu santidad.

Yo deseo que tú te entregues todo, completamente todo, sin guardar nada para ti; y mueras conmigo, en mi cruz, viviendo con devoción estos días de Pasión, honrándome, alabándome, adorándome, conduciendo a mi pueblo a llevar sus ofrendas al pie de la cruz, para que reciban la vida nueva de mi resurrección.

Yo te he ungido, amigo mío, con el mejor de los perfumes, con aromas sagrados, para que seas todo mío, para que obres en mi Nombre, y se llene toda la Iglesia con el aroma de la santidad de tu alma.