10/02/2026

Jn 15, 5 - Ser sarmiento y ser vid

SER SARMIENTO Y SER VID

 

«Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él ese da fruto abundante» (Jn 15, 5).


 

Amigo mío:

Durante la Pascua yo cuido mi siembra y la preparo para el día de la cosecha.

Cuando el Espíritu Santo venga a quemar con su fuego los frutos, para transformarlos en ofrenda para mi Padre, y Él se glorifique a sí mismo con el fruto abundante de mi siembra, que son mis discípulos.

Los que permanecen en mí, como yo permanezco en ellos.

 

Yo estoy aquí para cuidarte, para prepararte, para ayudarte a que tú permanezcas en mi amor.

Yo estoy aquí.

Yo soy la verdadera vid, que da vida a los sarmientos.

Que los nutre con divino alimento, para que den abundante fruto, y no sean cortados y desechados por la justicia de Dios.

Y no sean como paja seca que arde en el fuego, sino que sean dóciles a la gracia del Espíritu Santo, y se dejen purificar en la poda.

Son las pruebas de fidelidad, que son esos momentos de dificultad en los que ustedes fortalecen su virtud, unidos en mí, permaneciendo en mi amistad.

Y, una vez pasada la prueba, reverdecen y florecen, y fruto abundante dan.

 

Tú, configurado conmigo, sacerdote mío, eres sarmiento y eres vid.

Permanece en mi amor.

Permanece en mí, como yo permanezco en ti.

Alimenta a los sarmientos de la vid.

Purifícalos con mi Palabra.

Enséñalos a ser dóciles a la gracia.

A prepararse, como yo te preparo a ti para el día de la cosecha: PENTECOSTÉS, cuando el Espíritu Santo venga y los haga arder.

No para quemarlos, como a la paja seca.

Sino para llenarlos de su luz y de su fuerza.

De su don.

Y, como fruto de mi siembra, sean una ofrenda santa para mi Padre Dios.

 

Amigo mío.

Yo te envío a predicar mi Palabra por todo el mundo, a llenarlos de mi gracia, y encender los corazones con el fuego de mi amor.

Tú eres instrumento de mi misericordia.

Instrumento de vida.

Para que mi pueblo glorifique a mi Padre con su vida.

Pide a Dios, en mi nombre, lo que quieras, y Él te lo concederá.

Como me concede a mí todo lo que yo quiera.

Yo te quiero a ti.

Yo ruego por ti.

Yo te cuido, te protejo, te alimento, te nutro, te doy vida.

Mi deseo es que permanezcas en mí, para que vivas eternamente conmigo en el cielo.

Pero es necesario que tú te manifiestes como discípulo mío en este mundo.

Que aceptes no solo ser sarmiento y dar fruto bueno y abundante…

SINO SER VID CONMIGO.

PARA GLORIFICAR con la vida del mundo a mi Padre.

Permanece en mi amor.

En esta Pascua alégrate conmigo, porque tú eres, de mi cosecha, lo mejor.