PERMANECER EN SU AMOR
«Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor» (Jn 15, 9-10).
Amigo mío:
Si tú supieras cuánto te amo… llorarías de alegría.
Así como yo lloro de alegría, porque sé cuánto mi Padre me ama.
Tanto me ama que me dio el honor de conseguir para Él la gloria que merece, y que este mundo no supo darle.
Y yo cuánto me alegro de haberlo glorificado en la cruz, perdonando tus pecados y los de toda la humanidad.
Devolviéndole lo que es suyo.
Amando al mundo tanto como Él.
Haciéndolos partícipes de su plan divino, devolviéndoles la dignidad que el pecado había logrado corromper.
Y yo a ti te elegí porque tanto te amo que quise hacerte partícipe de la gloria que a mi Padre le doy, por ti, en mi cruz.
No pienses que, por haberte hecho mi siervo, te desprecio.
El amor verdadero no es como el mundo cree.
El amor verdadero se profesa sirviendo a Dios.
Y yo a ti te profeso PURO Y VERDADERO AMOR.
Tanto te amo que conmigo te he configurado, para que seamos uno tú y yo, como el Padre y yo somos uno.
Tanto te amo que he querido celebrar la Pascua contigo.
Te he dado mi poder para que permanezcas en mi amor.
Te he enseñado a obedecer, a cumplir los mandamientos de la ley de Dios.
Te he dado ejemplo para que permanezcas en mi amor.
Te doy la oportunidad de participar de mi pasión y de mi cruz, para que participes también de mi gloria, de mi resurrección y de mi eternidad, para que permanezcas en mi eterno amor.
Te he dado los medios.
Te he enseñado a caminar en medio del mundo, como caminé yo.
Te he dado a mi Madre, para que te acompañe, y te auxilie, y te asista, y te ayude, para que permanezcas en mi amor.
Mi Padre ha enviado sobre ti al Espíritu Santo.
Te ha llenado de dones, de carismas y de sus frutos, para que permanezcas en mi amor, y guíes a mi pueblo, y me conozcan, abran su corazón, reciban mi amor, y permanezcan en mi amor.
No te quejes, ni reclames, ni te ofusques.
No te enojes, no maldigas, ni pierdas la paciencia en medio de la prueba y de la tribulación.
Recuerda que este mundo es pasajero.
Que participas de los sufrimientos de mi cruz.
Y mi Padre permite que padezcas conmigo, para que, obedeciendo mi Palabra, y perseverando en la fidelidad, permanezcas en mi amor, y lo glorifiques.
Si tú supieras cuánto te amo, agradecerías cualquier oportunidad para sufrir por mi causa.
Para hacerte ofrenda.
Para llevar tu cruz.
Y lo harías con alegría.
Porque sabrías que YO ESTOY SIEMPRE JUNTO A TI, como lo prometí.
Amigo mío: permanece en mi amor, y ama a mi pueblo como te amo yo.
Glorifica a mi Padre con tu sacerdocio.
Cumple tu ministerio con amor Y DE VERDAD.
