34. LA LEY DEL AMOR
«Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos» (Jn 15, 13).
Amigo mío:
Yo no te llamo siervo, te llamo amigo.
Tú no me has elegido. Yo soy quien te ha elegido.
Para configurarte conmigo, y hagas las mismas obras que yo.
Para que ames con mi amor, y des la vida por tus amigos, que es el pueblo de Dios.
Y así des tu vida por mí.
Celebra esta Pascua conmigo.
Recibe las gracias que, con mi resurrección, yo te doy.
Para que fomentes la unidad de mi pueblo, y los enseñes, con tu ejemplo, a cumplir mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
Enséñales a vivir en fraternidad, practicando la caridad unos con otros.
Enséñales a obrar la misericordia con los más necesitados.
Vivan todos como hermanos.
Eso es lo que les mando yo.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les digo.
Pero son, más que amigos, mis hermanos.
Porque compartimos el mismo cuerpo, la misma sangre, el mismo Padre, la misma Madre, LA MISMA MISIÓN…
Que es la salvación de las almas.
Enséñales a llegar a Dios.
Porque es así como se manifiesta el verdadero amor.
La compasión, el perdón, la bondad, la humildad, la fe, la esperanza, la caridad, la perseverancia de la confianza, la tenacidad, la fortaleza, la justicia, la templanza, la obediencia… son virtudes que yo te doy, y que perfeccionas cuando permaneces en mi amor.
Tú eres Cordero Pascual, como yo, ofrecido en sacrificio por amor a Dios y al prójimo.
Y yo te santificaré.
Y en el Cielo una gran recompensa te daré.
Así, tan grande como es tu amor, así será tu recompensa.
Si tú estás dispuesto a dar la vida por mí…
Si vives muriendo al mundo, dando la vida por mí…
Cumpliendo mi mandamiento…
…ya puedes alegrarte, desde ahora, en la esperanza de reinar conmigo, a la derecha de Dios, en el Paraíso.
Cree, porque yo siempre cumplo mis promesas.
Y, si no crees por la fe, cree por mis obras.
Tú eres mi amigo.
Y yo he dado mi vida por ti…
PORQUE TE AMO.
