VOCACIÓN DE COMUNICADOR
«El Espíritu de la verdad me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando» (Jn 16, 14).
Amigo mío:
Tu vocación es de pastor, porque apacientas a mis ovejas.
Tu vocación es de arquitecto, porque construyes en la tierra el Reino de los Cielos.
Tu vocación es de médico, porque sanas almas.
Tu vocación es de pescador, porque echas las redes para pescar almas.
Tu vocación es de obrero, porque siembras en la mies de Dios.
Tu vocación es de marinero, porque diriges la barca, que es la Iglesia, a puerto seguro.
Tu vocación es de maestro, porque enseñas a tus fieles lo que no saben.
Tu vocación es de ingeniero, porque vas construyendo puentes y caminos, para que los hombres puedan llegar al cielo.
Tu vocación es de viñador y de panadero, porque a partir del pan y del vino confeccionas la Eucaristía.
Tu vocación es de pregonero, porque vas pregonando mi mensaje.
Tu vocación es de cantante, porque cantas alabanzas con las que das gloria a Dios.
Tu vocación es de ministro, porque ejerces un santo ministerio.
Tu vocación es de celador, porque vas encendiendo a tu paso la luz en los corazones.
Tu vocación es de activista, porque vas suscitando en muchos el deseo de seguir un carisma, y los llamas al apostolado, y los motivas para que cumplan con su vocación de cristianos.
Tu vocación es ser padre de tantos hijos como tiene Dios.
Tu vocación es ser cordero, porque eres, conmigo, víctima de expiación.
Tu vocación es ser misionero, y llevar el amor de Dios al mundo.
Tu vocación es de árbitro, porque tienes el poder de sancionar y de perdonar, siguiendo siempre, con rectitud, el reglamento, que son mis mandamientos.
Pero tu vocación más grande, amigo mío, ES SER COMUNICADOR.
El Espíritu Santo te ha dado esa vocación para que comuniques el Evangelio a todos los pueblos.
Para que dirijas, enseñes y santifiques a mi pueblo.
El Espíritu Santo te ha dado el entendimiento, para que puedas comprender todo lo que yo te digo, y explicarlo a tus fieles.
Tú eres portador de la Buena Nueva.
TÚ COMUNICAS EL MENSAJE DE DIOS Y LA FE DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN.
Yo te doy los medios, y la Providencia está sobre ti, para que lleves mi mensaje a todos los pueblos.
Haz honor a tu vocación: co-mu-ni-ca la verdad, para que mi pueblo viva en libertad.
Déjate mover con docilidad por el Espíritu Santo.
Él es el gran comunicador.
El que te comunica el don de Dios.
Escúchalo en el silencio de tu oración, y predica el Evangelio.
Y todo lo que el Espíritu te comunica.
Porque es Palabra de Dios.
