ESPÍRITU DIVINO
«Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3, 5).
Amigo mío:
Vengo a decirte que aquí estoy, y espero que tengas la confianza de Nicodemo, para acudir a mí en cualquier momento.
Si quieres preguntar algo, aquí estoy, dispuesto a concederte el Espíritu Santo, con su don de entendimiento.
Solo hay un Dios verdadero.
Tres personas distintas, pero un solo Dios.
El Espíritu de Dios es uno y es santo.
Cuando se habla de Espíritu divino es uno.
Es la efusión de amor del Espíritu del Padre y del Espíritu del Hijo.
El Padre y el Hijo son uno.
Nos une el amor.
Y todos los hombres pueden ser unidos al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.
Nadie puede decir que es parte del Cuerpo Místico de Cristo si no ha renacido de lo alto.
Si no ha sido transformado por el Espíritu Santo.
Si no ha sido por el agua y el Espíritu purificado.
El agua es la gracia que proviene del Espíritu de Dios.
Por tanto, nadie puede ser parte conmigo si no es por el Espíritu Santo.
Pero cuando un hombre comete pecado mortal, aun cuando es templo del Espíritu Santo, porque ha renacido de lo alto, el Espíritu Santo no mora en él.
Los hombres han sido creados a imagen y semejanza de Dios.
Conservan la imagen, pero el pecado original ha desvirtuado la semejanza con Dios.
Y esa semejanza es restituida por la gracia del Espíritu Santo.
Es así como se renace de lo alto.
Y cuando pecan, y pierden la vida del Espíritu, son como mi rostro desfigurado.
Ya no se parecen nada a mí.
Deben ser renovados por la gracia del Espíritu Santo.
A través del sacramento de la Reconciliación.
Esa es mi misericordia: el Espíritu Santo que se derrama sobre ustedes, pecadores, para que vuelvan a ser imagen y semejanza de Dios, y entonces puedan ser parte conmigo en la gloria de mi Padre, unidos a mí y a Él en un mismo Espíritu.
El Espíritu de Cristo, que con el Espíritu de Dios Padre es uno mismo en el Espíritu Santo, esa es la revelación de la Santa Trinidad de Dios.
Es un misterio.
Debes creerlo.
Debes comprender que no hay muchos Espíritus divinos.
No hay muchos Espíritus de Dios.
El Espíritu es uno, como uno somos el Padre y yo.
¿Has comprendido esto?
El Espíritu que yo te doy te da la vida, te vivifica.
¿Cómo podría yo darte un Espíritu que no es mío?
Tú, por el Espíritu Santo, eres uno conmigo.
Por tanto, si estás unido a mí, y más aún, en perfecta configuración por el sacramento del Orden, eres conmigo, con el Padre, y con el Espíritu Santo, y por Él, UNA SANTA TRINIDAD.
