10/02/2026

Jn 14, 27 - La paz de Dios

LA PAZ DE DIOS

 

«La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden» (Jn 14, 27).


 

Amigo mío:

En esta Pascua recibe mi paz.

Mi paz te dejo, mi paz te doy.

Conserva la paz.

No la pierdas.

Sé valiente, no te acobardes.

Aprende de mí.

Vive en paz.

Pero no quieras la paz como te la da el mundo.

No pretendas recibir de mí esa clase de paz.

Que depende de las circunstancias, de algunas condiciones externas, de tu cansancio, de tu descanso, de con quién estás, o qué hay a tu alrededor…

No pretendas esa clase de paz.

Conveniente, acordada, acomodada a tus intereses y de los demás.

No confundas la paz con la serenidad.

Ni con otra virtud.

No confundas la paz con la alegría, ni con la falta de problemas, de dificultades, de preocupaciones, de tristezas.

No confundas paz con amistad.

No pretendas darle la mano a tu enemigo, y pensar que tienes mi paz porque se han dado tregua.

Tampoco creas que la paz que yo te doy puedes adquirirla tú mismo por tu propia voluntad.

Yo te doy la paz de Dios que es la seguridad de que aquí estoy.

De que camino junto a ti.

De que no voy a abandonarte.

Mi paz te fortalece.

Te eleva el espíritu a Dios.

Es un fruto del Espíritu Santo.

Por tanto, la verdadera paz solo viene de Dios.

Es una paz del alma.

Que provoca felicidad.

Es una paz eterna, que no se acaba.

Infinita.

Y lo único que puedes tú hacer es aceptar o rechazar.

Si la aceptas, tienes la responsabilidad de llevarla a todos los demás.

La paz es un estado maravilloso del alma que me conoce, que vive en libertad porque conoce la verdad.

Que si sabes valorarla nadie podrá quitártela.

Tampoco confundas la paz con fe.

La paz es la certeza absoluta de que tú vives en mí, como yo vivo en ti.

Del mismo modo que yo vivo en mi Padre y mi Padre vive en mí.

Y de que así como me ama mi Padre yo te amo a ti.

La paz que yo te doy te compromete a seguirme.

Porque solo recibe mi paz quien cree en mí y obedece.

Ahora dime: ¿estás dispuesto a ser feliz?

Recibe mi paz.