EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA
JUSTICIA DE DIOS
Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús
P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís
«Cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’» (Mt 21, 38).
Amigo mío:
Contémplame pendiendo de esta cruz en la que me han crucificado aquellos a quienes mi Padre me ha enviado para salvarlos, por amor.
Mira cómo me han maltratado.
Como una piedra me han desechado los constructores.
Y soy la piedra angular.
Yo soy la vida del mundo.
Yo soy la víctima de expiación por los pecados de los hombres de todo el mundo.
Yo soy el centro de todo.
Tú eres constructor del Reino de los Cielos en la tierra.
Pero, sin esta piedra, tu trabajo no serviría para nada.
Toma conciencia de lo que significa ser el Hijo de Dios.
Toma conciencia de lo que es haber sido elegido como obrero de la mies del Señor.
Toma conciencia de lo que es estar configurado con el hombre y Dios, crucificado para morir y resucitar, para ser piedra angular de la vida de los hombres.
Contémplate a ti mismo pendiendo de esta cruz.
Despreciado, desechado como basura, sufriendo esta terrible tortura, muriendo en medio de este suplicio.
Y mira a tu Padre y mi Padre.
¿Qué hará?
¿Cómo tratará a aquellos a quienes envió a su único hijo para salvarlos, y ellos se amotinaron contra Él?
Se confabularon para matarlo.
¿Crees en su justicia?
¿Qué sería lo justo que Él hará?
El pensamiento de los hombres no es el pensamiento de Dios.
Lo justo es que Él haga su voluntad.
Lo justo es que yo muera y tú mueras para que ellos se puedan salvar.
Lo justo es que se cumpla mi misión en plenitud.
Lo justo es que yo le dé a mi Padre todo lo que Él me envió a buscar.
Lo justo es que derrame mi sangre para ser una tierra fértil que dé buen fruto, y ese fruto permanezca, para darle gloria.
Lo justo es que tú entregues tu vida conmigo, y pidas perdón por tus pecados, por los pecados del mundo, y consigas, para ti y para ellos, la compasión de Dios.
Lo justo es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Esa es la voluntad de mi Padre.
Lo justo es que tú te conviertas, te santifiques y te salves, y le lleves muchas almas santas, como ofrenda, a mi Padre.
Lo justo es que tú des tu vida por mí, y yo te corone de gloria en el Reino de mi Padre.
