20/01/2026

Mt 6, 7-15 - Perdonar los pecados

EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA

PERDONAR LOS PECADOS

Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús

P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís

 

«Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas» (Mt 6, 14-15).

 

Amigo mío:

Yo te llamo para que participes de esta cruz, perdonando los pecados de mi pueblo, como lo hago yo.

Te he dado la facultad.

Te he dado mi poder.

Te he dado la gracia de mi bendita sangre derramada en la cruz, para que, al perdonar a cada alma, sobre cada uno mi cruz tenga eficacia.

Te he dicho: los pecados que tú perdones quedarán perdonados. Los pecados que no perdones quedarán sin perdonar.

Contempla mi cruz, y date cuenta de lo que significan estas palabras: si tú no perdonas a los penitentes, ¿de qué sirve mi sufrimiento?

¿Comprendes?

No esperes a que los pecadores vengan a ti. Ve a buscarlos. Ellos están perdidos. Tu trabajo es encontrarlos y traerlos a mí.

Puedes hacerlo a través de la predicación de mi Palabra.

Puedes hacerlo animando a todos aquellos que tienes cerca a que hagan apostolado.

Y, especialmente, a las ovejas de tu rebaño, invítalas a confesarte sus pecados.

Porque tú, amigo mío, estás llamado para ser un hombre santo, pero aún eres un hombre expuesto a ser tentado. Eres capaz de pecar. Tú sabes que, aunque procures vivir en santidad, te debes confesar.

El más pequeño de los pecados cometido por alguien como tú, que ha recibido tanto, puede ser el más grande de los pecados.

Se que cumples bien con esta norma de piedad, indispensable para alcanzar la santidad. Pero si tú no perdonas, ¿cómo esperas el perdón de mi Padre?

Recuerda que hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión.

Dale alegría al cielo, porque es así como das gloria a Dios.

Reza un Padre nuestro cada día, en señal de penitencia, por todos aquellos que esperas para perdonarlos, y no se acercan a ti para pedir perdón, pidiendo la gracia para que acudan a otro confesor, o para que vengan contigo, porque eso sería mejor.

Yo mismo les enseñé a orar.

Ora como te enseñé yo.

Todo lo que necesitas lo conseguirás a través de esta oración.

Tienes mucho trabajo. Reza un Padre nuestro para pedir fuerzas.