20/01/2026

Mt 7, 7-12 - Pedir, buscar, tocar

EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA

PEDIR, BUSCAR, TOCAR

Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús

P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís

  

«Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá» (Mt 7, 7).

 

Amigo mío:

Todos pueden alcanzar la santidad. ¿Lo crees?

Todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y el que toca se le abre.

En eso se basa la predicación sobre la santidad.

Predicar la lucha, la práctica, la devoción, el amor, la entrega a Dios a través de la vida ordinaria, orando y trabajando, transformando la vida en una ofrenda a Dios, es lo mismo que enseñar a pedir, a buscar y a tocar.

Pero la perfección que predicas, y que tú mismo buscas, solo encuentra su culmen cuando piensas en el prójimo, y lo tratas como deseas ser tratado tú por mí.

Cuando pides para el prójimo lo que pides para ti.

Cuando buscas para el prójimo lo que buscas para ti.

Cuando tocas la puerta de mi Corazón para que entren ellos antes que tú.

Pero yo te digo que si los dejas pasar no es para que tú te quedes atrás. Es para que te hagas último. Entonces yo te haré entrar primero en el Reino de los Cielos, y ellos, con tu ejemplo de santidad, conocerán el camino y te seguirán.

Tú tienes un corazón sacerdotal configurado con el mío. Pide la conversión de mi pueblo, y se te dará.

Busca la compasión de mi Padre por sus hijos, y la encontrarás.

Toca la llaga de mi costado, y mi Corazón se abrirá, y la misericordia para mi pueblo derramarás.

Las puertas del cielo están abiertas. Predica la santidad enseñando a vivir la regla de oro de la caridad entre tus hermanos sacerdotes, promoviendo la fraternidad sacerdotal.

Pide conmigo a mi Padre que está en el cielo, con todas tus fuerzas, unidas a las pocas fuerzas que me quedan en esta cruz:

“Padre, perdónalos, porque, aunque los has configurado conmigo, y les has dado mi poder divino, no han sabido aprovechar mi sabiduría. Ten compasión. Perdónalos, porque no saben lo que hacen. El pecado les nubla el entendimiento. Y, aunque tengan conocimiento de tu ley, aún no han alcanzado la plenitud de la verdad”.

Amigo mío: tú sí sabes lo que haces.

Piensa cómo te gustaría ser tratado si cometieras un grave pecado.

Yo pido a mi Padre que tú seas escuchado, y te conceda lo que le pides, para tus hermanos.