EXPERIENCIAS ESPIRITUALES EN TIEMPO DE CUARESMA
EL AYUNO QUE JESÚS QUIERE
Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús
P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís
«Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”» (Mt 9, 15)
Amigo mío:
El novio está contigo.
Celebremos tú y yo.
Pero esta celebración no estaría completa sin la novia, mi esposa y tu esposa: la Santa Iglesia.
Yo permanezco contigo. Tú permanece conmigo.
Ama, respeta, provee, sirve, cuida, protege y santifica a mi esposa.
Tú y yo somos uno. Y, aunque yo digo que el ayuno no es posible para los que están conmigo, yo te digo que tu cuerpo, tu carne débil, necesita mortificación y sacrificio, para que aprendas a dominar tus pasiones, a orientar bien tus emociones, a soportar todo por amor, para que des la vida por mí.
Amigo mío: yo he recibido con agrado tus pequeños sacrificios a lo largo de los años que has estado a mi servicio.
Te has alimentado de mí.
Has permanecido conmigo.
Y mírate ahora: luchando por perseverar, viviendo las virtudes, buscando la santidad hasta el final.
Ese es el ayuno que me agrada.
No solo lo que le hace bien a tu cuerpo y a tu alma, sino la misericordia que administras a los demás, a través de los sacramentos, pero también a través de las obras.
Ofréceme algo cada día, pero recuerda que mil holocaustos no aceptaría.
No quiero que pases hambre. No quiero que pases frío. Quiero que sufras conmigo en mi cruz, haciendo conciencia de que debes abrir tus brazos conmigo. Y no por clavos, sino por los brazos de mi Madre, serás sostenido, mientras tú cumples sus deseos haciendo lo que yo te digo.
Abre tu corazón, deja que fluya el agua y la sangre de mi misericordia. Eso es lo que yo te pido.
Abre tu boca, para que se escuche mi voz.
Alimenta a tus hermanos CON LA PALABRA DE DIOS.
Serviam!
