CONOCER A JESÚS
Meditando el Evangelio desde el Corazón de la Madre
(Fuente: Espada de Dos Filos V, n.17)
«María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19)
Evangelio según san Lucas: 9,18-22
“¿Quién dice la gente que soy yo?”
«Hijos míos: yo conozco a Cristo desde antes que naciera, y lo he llamado por su nombre.
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Hijos, alabemos a Dios. No son ustedes quienes lo han elegido a Él, Él es quien ha elegido a cada uno, porque Él los amó primero. Él sabe bien quién es cada uno. Desde antes de nacer Él ya los conocía.
Y ustedes ¿lo conocen? Tratándolo de amistad, es así como conocen a su Señor. Trátenlo en la oración, para que lo conozcan y lo amen, y enséñenle al mundo quién es Él, para que el mundo también lo ame.
Él es el Hijo de Dios, el Mesías de Dios.
Él padeció y murió en la Cruz, sufriendo el rechazo de los hombres y el destierro del mundo, destruyendo el pecado y la muerte para salvarlos, para darles vida, perdonando los pecados, venciendo a la muerte, haciendo nuevas todas las cosas, resucitando de entre los muertos para darle al mundo la vida eterna, por Él, con Él, y en Él.
Alaben al Señor, porque Él es su creador, Él es su salvador, Él es su Padre, Él es su maestro, Él es su Pastor, Él es su guía, Él es su hermano, Él es su Rey.
Adoren al Señor su Dios, y ámenlo con toda su alma, con toda su mente, con todo su corazón, con todas sus fuerzas, porque Él es el único Dios verdadero, el único que merece adoración.
Adoren, hijos, al fruto de mi vientre, en todo lo que digan, en todo lo que callen, en todo lo que hagan, en todo lo que ofrezcan, en todo lo que entreguen. En todo momento piensen en Él, para que todo se convierta en alabanza. Remen mar adentro y conózcanlo. Los está esperando. Vayan a su encuentro».
