PROTEGIDOS BAJO EL MANTO DE LA MADRE
Meditando el Evangelio desde el Corazón de la Madre
Fuente: Espada de Dos Filos V, n. 61
«María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19)
Evangelio según san Lucas: 13, 31-35
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!
«Hijos míos: la compañía de la Madre fortalece al hijo, lo cuida, lo alimenta, lo protege, lo ayuda a crecer en estatura, en sabiduría y en gracia de Dios; lo guía, lo enseña a obrar con amor, le da seguridad, le hace llegar la misericordia y lo mantiene en el camino; lo ayuda a perseverar y a ganar todas las batallas.
Yo quiero que se den cuenta de la importancia de la Madre, que se hace presente en sus vidas. Quiero que den testimonio de la alegría de ser todos míos.
Yo fui asunta al cielo en cuerpo y alma, para ser coronada como Reina del cielo y de la tierra, para cobijar a todos mis hijos bajo las alas de Dios, que es Dios Padre y es Dios Madre. Es por Él mi manto protector de Madre como las plumas de las aves que dan cobijo a sus polluelos.
Hago un llamado a todos mis hijos, para cubrirlos bajo la protección de mi manto, y así reunirlos en el amor de la oración, base, cimiento y fundamento de toda unión».
