Misal Mensual Agosto 2026


MISAL AGOSTO 2026

 

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Este misal ha sido preparado por La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes - www.lacompañiademaria.com, para ponerlo gratuitamente al servicio de sacerdotes y fieles, como una ayuda para vivir con más devoción la Santa Misa, tomando como base el misal proporcionado por www.laverdadcatolica.org

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INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL PAPA

VIDEO DE LA INTENCIÓN DE AGOSTO 2026


 

Foto de portada: capilla de Santa María de los Ángeles en Porciúncula

Jubileo de la «Porciúncula» o «Perdón de Asís». Con este nombre se denomina la indulgencia plenaria que pueden ganar los fieles entre el 1° y el 2 de agosto para sí mismos o por los difuntos Las condiciones son las prescritas para las indulgencias plenarias: 1) Visita a un Santuario previamente señalado por la autoridad eclesiástica con la recitación de un Padrenuestro y un Credo. 2) Confesión sacramental y Santa Comunión. 3) Rezar según las intenciones del Sumo Pontífice (Enchiridion indulgentiarum, ed. 1999, concessio 33).

 

SÁBADO 1

Sábado XVII el Tiempo Ordinario

Memoria de San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia

Blanco

 

HOMBRE RECTO, SANTO Y SABIO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL HOMBRE SANTO Y EL MALVADO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Jer 26, 11-16.24; Sal 68; Mt 14, 1-12

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 36, 30-31

La boca del justo proclama la sabiduría, y su lengua manifiesta lo que es verdadero. Porque la ley de su Dios está en su corazón.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que promueves siempre en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos seguir de tal modo las huellas del admirable celo por las almas del obispo san Alfonso María de Ligorio, que también nosotros alcancemos con él la recompensa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para predicarles todas estas cosas.

Del libro del profeta Jeremías: 26, 11-16. 24

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y al pueblo: “Ese hombre, Jeremías, merece la muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes mismos lo han oído”.

Pero Jeremías les dijo a los jefes y al pueblo: “El Señor me ha enviado a profetizar todo lo que han oído contra este templo y esta ciudad. Pues bien, corrijan su conducta y sus obras, escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se retractará de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes. Por mi parte, yo estoy en manos de ustedes: hagan de mí lo que les parezca justo y conveniente. Pero sépanlo bien: si me matan, ustedes, la ciudad y sus habitantes serán responsables de la muerte de un inocente, porque es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para anunciarles todas estas cosas”.

Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: “Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios”.

Entonces Ajicam, hijo de Safán, defendió a Jeremías, para que no fuera entregado en manos del pueblo y lo mataran.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 68

R/. Defiéndeme y ayúdame, Dios mío.

Sácame de este cieno, no vaya a ser que me hunda; ponme a salvo, Señor, de los que me odian y de estas aguas tan profundas. R/.

No dejes que me arrastre la corriente y que me trague el remolino; no dejes que se cierre sobre mí la boca del abismo. R/.

Mírame enfermo y afligido; defiéndeme y ayúdame, Dios mío. En mi cantar exaltaré tu nombre, proclamaré tu gloria, agradecido. R/. 

Se alegrarán al verlo los que sufren, quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre, ni olvida al que se encuentra encadenado. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10 

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Herodes mandó degollar a Juan. – Los discípulos de Juan fueron a avisarle a Jesús.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 1-12

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. 

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 14, 1-12)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El hombre que no teme a Dios se deja dominar por la soberbia, se engrandece de egoísmo y se empodera de sí mismo, poniendo sus seguridades en el mundo; y su felicidad en la vanagloria que le dan los que lo siguen por interés, buscando un beneficio efímero y pasajero; y, sin importar en lo que cree, por salvar su vida la pierde.

Quien no ama a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo comete graves pecados, y un pecado lo lleva a cometer otro y otro, no tiene escrúpulos, y no es digno del Reino de Dios.

Rectifica tu camino, analiza tus actos y aprende a discernir, pidiendo la asistencia del Espíritu Santo.

No tomes decisiones presionado por la influencia de la gente con malas intenciones, ni del ambiente, no sea que tu conciencia te reclame tu injusticia y tus malas obras. Y, si así fuera, busca a Jesús, cuéntale lo que has hecho, arrepiéntete, confiesa tus pecados, haz un buen propósito de enmienda, y una firme resolución de no volver a pecar, y recibe su perdón y su paz.

Cree en el Señor, y en que Él es el Hijo de Dios y el más grande de los profetas, que ha dado su vida por ti para salvarte.

Imita tú el santo temor de Dios y la fidelidad de Juan el Bautista, quien salvó su vida, perdiendo su vida por la causa de Cristo».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Inflama, Señor, bondadosamente nuestros corazones con el fuego celestial del Espíritu, tú que concediste a san Alfonso María celebrar estos misterios y ofrecerse a sí mismo por medio de este santo sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 1, 2-3

El que día y noche medita la ley del Señor, al debido tiempo dará su fruto.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, que quisiste que san Alfonso María fuera fiel administrador y predicador de este gran misterio, concede a tus fieles participar con frecuencia en él y que, al recibirlo, te alaben sin cesar. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

DOMINGO 2

Verde

Domingo XVIII del Tiempo Ordinario

«Todos comieron hasta saciarse»

Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica




 

JESÚS NOS NECESITA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

COLABORAR CON DIOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Is 55, 1-3; Sal 144; Rom 8, 35. 37-39; Mt 14, 13-21

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 69, 2. 6

Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Vengan a comer.

Del libro del profeta Isaías: 55, 1-3

Esto dice el Señor: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar.

¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta?

Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18.

R/. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.

A ti, Señor, sus ojos vuelven todos y tú los alimentas a su tiempo. Abres, Señor, tus manos generosas y cuantos viven quedan satisfechos. R/.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R/.

SEGUNDA LECTURA

Nada podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 35. 37-39

Hermanos: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 4

R/. Aleluya, aleluya.

No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. R/.

EVANGELIO

Comieron todos hasta saciarse.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”, Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (2.VIII.20)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes (cfr Mt 14, 13-21). La escena se desarrolla en un lugar desierto, donde Jesús se había retirado con sus discípulos. Pero la gente lo alcanza para escucharlo y hacerse curar: sus palabras y sus gestos sanan y dan esperanza. Al caer el sol, la multitud está todavía allí, y los discípulos, hombres prácticos, invitan a Jesús a despedirse de ellos para que puedan ir a buscar comida. Pero Él responde: «Dadles vosotros de comer» (v. 16). ¡Imaginamos las caras de los discípulos! Jesús sabe bien lo que va a hacer, pero quiere cambiar la actitud de ellos: no decir “despídete, que se las arreglen, que encuentren ellos algo de comer”, no, sino “¿qué nos ofrece la Providencia para compartir?”. Dos actitudes contrarias. Y Jesús quiere llevarles a la segunda actitud, porque la primera propuesta es la propuesta de un hombre práctico, pero no generosa: “despídete, que vayan a encontrar, que se las arreglen”. Jesús piensa de otra manera. Jesús, a través de esta situación, quiere educar a sus amigos de ayer y de hoy en la lógica de Dios. ¿Y cuál es la lógica de Dios que vemos aquí? La lógica del hacerse cargo del otro. La lógica de no lavarse las manos, la lógica de no mirar a otro lado. La lógica del hacerse cargo del otro. El “que se las arreglen” no entra en el vocabulario cristiano.

Apenas uno de los Doce dice, con realismo: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces», Jesús responde: «Traédmelos acá» (vv. 17-18). Toma esa comida entre sus manos, levanta los ojos al cielo, pronuncia la bendición e inicia a partir y a dar las porciones a los discípulos para distribuirlas. Y esos panes y esos peces no terminan, basta y sobra para miles de personas.

Con ese gesto Jesús manifiesta su poder, pero no de forma espectacular, sino como señal de la caridad, de la generosidad de Dios Padre hacia sus hijos cansados y necesitados. Él está inmerso en la vida de su pueblo, comprende los cansancios, comprende los límites, pero no deja que ninguno se pierda o falte: nutre con su Palabra y dona alimento abundante para el sustento.

En este pasaje evangélico se percibe también la referencia a la Eucaristía, sobre todo donde describe la bendición, la fracción del pan, la entrega a los discípulos, la distribución a la gente (v. 19). Y cabe señalar el vínculo estrecho entre el pan eucarístico, alimento para la vida eterna, y el pan cotidiano, necesario para la vida terrena. Antes de ofrecerse a sí mismo al Padre como Pan de salvación, Jesús se preocupa por el alimento para aquellos que lo siguen y que, por estar con Él, se han olvidado de hacer provisiones. A veces se contrapone espíritu y materia, pero en realidad el espiritualismo, como el materialismo, es ajeno a la Biblia. No es un lenguaje de la Biblia.

La compasión, la ternura que Jesús ha mostrado respecto a la multitud no es sentimentalismo, sino la manifestación concreta del amor que se hace cargo de las necesidades de las personas. Y nosotros estamos llamados a acercarnos a la celebración eucarística con estas mismas actitudes de Jesús: en primer lugar compasión de las necesidades de los otros. Esta palabra que se repite en el Evangelio cuando Jesús ve un problema, una enfermedad o esta gente sin comida. “Tuvo compasión”. Compasión no es un sentimiento puramente material; la verdadera compasión es padecer con, tomar sobre nosotros los dolores de los otros. Quizá nos hará bien hoy preguntarnos: ¿yo tengo compasión? Cuando leo las noticias de las guerras, del hambre, de las pandemias, tantas cosas, ¿tengo compasión de esa gente? ¿Yo tengo compasión de la gente que está cerca de mí? ¿Soy capaz de padecer con ellos, o miro a otro lado o digo “que se las arreglen”? No olvidar esta palabra “compasión”, que es confianza en el amor providente del Padre y significa valiente compartir.

María Santísima nos ayude a recorrer el camino que el Señor nos indica en el Evangelio de hoy. Es el recorrido de la fraternidad, que es esencial para afrontar las pobrezas y los sufrimientos de este mundo, especialmente en este momento grave, y que nos proyecta más allá del mundo mismo, porque es un camino que inicia en Dios y a Dios vuelve.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Hijo de Dios vino al mundo a iluminar a todos los hombres y a derramar su misericordia, que se multiplica para que llegue a todos, y aun así sobra, porque es infinita.

Él caminó en el mundo en medio de los hombres, y se compadeció de ellos al ver que caminaban perdidos, como ovejas sin pastor.

Él es el Divino Maestro, que vino a enseñar el camino de la verdad a todo aquel que quiera seguirlo.

Él es la misericordia misma, la palabra de Dios encarnada, que alimenta, que sacia, que sana, que salva, que da vida eterna.

Dios es amor, y no puede contradecirse a sí mismo. El que se acerca a Él recibe su amor y los bienes eternos.

Dios es el bien supremo, Padre providente y bondadoso, justo y misericordioso, omnipotente, omnisciente, omnipresente. Todo lo ve, todo lo sabe, todo lo conoce, todo lo puede. No hay nada oculto a sus ojos y, ante la miseria de sus hijos, se compadece y los atiende.

Ha venido al mundo a manifestar su amor por todos los hombres: por el más rico, por el más pobre, por el más sabio, por el más ignorante, por el más fuerte, por el más débil, por el que pertenece a la casa de Israel y por el inmigrante, por el justo y por el pecador. Su deseo es reunirlos a todos en un solo pueblo y con un solo Pastor.

Confía tú en la Divina Providencia. Acércate a Jesús y muéstrale tus miserias, para que te llene de su misericordia y multiplique sus dones, haciendo llegar sus bienes a los tuyos y sus comunidades, extendiendo el favor del Padre también a aquellos que no saben pedir, pero que de ellos se compadece como se compadece de ti.

Aliméntate de su cuerpo y de su sangre en la Eucaristía, y Él saciará tu hambre y saciará tu sed, te dará vida en abundancia, te guardará y te bendecirá, mostrará su rostro sobre ti y te concederá la paz.

Abandónate en sus manos con la confianza de un hijo a un Padre, y recibe su heredad, aceptando su voluntad, entregándole la tuya para que Él haga contigo lo que quiera, teniendo como garantía que Él dio por ti su vida, porque Él te amó primero».

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Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, pidámosle que escuche nuestras oraciones y roguémosle con fe que venga en auxilio de nuestras necesidades, digamos confiadamente: Te rogamos, Señor.

1. Oremos por el Papa León, por nuestro obispo N., por todos los obispos y sacerdotes, para que el Señor los haga santos y les conceda el espíritu de sabiduría a fin de que proclamen con rectitud la verdadera palabra. Roguemos al Señor.

2. Oremos por los que están lejos de sus hogares, por los viajeros, por los que se encuentran en peligro, para que el Señor les conceda un ángel que los proteja y los aleje de todo mal. Roguemos al Señor.

3. Oremos por los hombres de todos los pueblos y de todas las religiones, para que el Señor les revele su bondad y dirija su camino hacia el conocimiento de la verdad plena. Roguemos al Señor.

4. Oremos por nuestros hermanos que han muerto en el Señor; que Dios perdone sus pecados, acoja sus almas junto a él y los conduzca al lugar del descanso, de la luz y de la paz. Roguemos al Señor.

Señor Dios, que con el ejemplo de compasión de tu Hijo hacia los pobres y los que sufren nos manifiestas tu amor de Padre, escucha nuestras oraciones y haz que el pan que tu providencia multiplica, nuestra caridad lo reparta, y que la participación de tus sacramentos nos abra siempre al diálogo y al servicio de los necesitados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y al recibir en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perenne ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 35

Yo soy el pan de vida, dice el Señor. Quien venga a mí no tendrá hambre, y quien crea en mí no tendrá sed.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

LUNES 3

Lunes XVIII del Tiempo Ordinario

Misa por los ministros de la Iglesia

CONFIANZA EN DIOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CONFIAR EN EL SEÑOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 1 Cor 12, 4-6

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo, hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo; hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que enseñaste a los ministros de tu Iglesia a no buscar ser servidos, sino a servir a sus hermanos, concédeles disponibilidad en la entrega, mansedumbre en el servicio y perseverancia en la oración. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

A ti, Jananías, no te ha enviado el Señor, y has hecho que el pueblo crea en una mentira.

Del libro del profeta Jeremías: 28, 1-17

El quinto mes del cuarto año del reinado de Sedecías, Jananías, hijo de Azur y profeta de Gabaón, le dijo a Jeremías en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel:Voy a romper el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré que se devuelvan todos los objetos del templo del Señor, que el rey Nabucodonosor tomó de este lugar y se llevó a Babilonia; haré volver a Jeconías, hijo de Joaquín y rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que han ido a Babilonia, en cuanto yo rompa, dice el Señor, el yugo del rey Nabucodonosor’ “.

Entonces el profeta Jeremías le respondió a Jananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en el templo del Señor:Amén. Que así lo haga el Señor. Que el Señor confirme lo que has predicho y haga retornar de Babilonia a este lugar los objetos del templo del Señor y a todos los desterrados. Pero, pon atención a lo que voy a decirte delante de todo el pueblo: Antes de y antes de ti, siempre ha habido profetas que predijeron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el hambre y la peste. Y cuando un profeta predice la paz, sólo hasta que se cumplen sus palabras, se puede reconocer que es verdadero profeta, enviado por el Señor. Entonces Jananías tomó el yugo que traía Jeremías en el cuello, lo rompió y dijo delante de todo el pueblo:Esto dice el Señor:Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años y lo quitaré del cuello de todas las naciones’ “.

Jeremías se alejó de allí. Pero un tiempo después de que Jananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, el Señor le habló a éste y le dijo:Ve y dile a Jananías:Esto dice el Señor: Has roto un yugo de madera, pero yo lo sustituiré por uno de hierro. Porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He puesto en el cuello de todas estas naciones un yugo de hierro, para someterlas al servicio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las bestias del campo lo servirán’ “. Y Jeremías añadió:Escucha, Jananías: No te ha enviado el Señor y has hecho que el pueblo crea en una mentira. Por eso el Señor te dice:Yo te borraré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber incitado a la rebelión contra el Señor’ “. Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, en el mes séptimo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118, 29. 43. 79. 80. 95. 102.

R/. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de cumplir tu voluntad. No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. R/.

Que se vuelvan hacia tus fieles, los que hacen caso de tus preceptos. Que sea mi corazón perfecto en tus leyes, así no quedaré avergonzado. R/.

Los malvados me esperaban para matarme, pero yo meditaba tus preceptos. No me aparto de tus mandamientos, porque me has instruido. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 1, 49

R/. Aleluya, aleluya.

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. R/.

EVANGELIO

Mándame ir a ti caminando sobre el agua.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-36

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!”. Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”.

Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!”. Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”.

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 14, 22-36)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Hijo de Dios vino al mundo para auxiliar a los hombres, para ayudarlos en sus necesidades y cubrir sus miserias con su misericordia.

Él, que, siendo Dios, adquirió la naturaleza humana y caminó en el mundo como hombre, conservó su naturaleza divina y, por lo tanto, todo su poder. 

Pero no todos los hombres lo recibieron. Algunos tienen miedo y no quieren reconocerlo como Dios y hombre.

Tienen la mente embotada y ocupada en sus preocupaciones, y están distraídos en las cosas del mundo, tratando de salvar su vida, sin darse cuenta de que navegan a la deriva, corriendo el riesgo de perderla, porque en el Señor no confían.

Quieren hacerlo todo con sus propias fuerzas y, teniendo frente a ellos la luz, prefieren las tinieblas.

Jesucristo, nuestro Señor, conoce los corazones de los hombres, sus necesidades y sus intenciones, y acude en su auxilio antes de que se lo pidan; sube a la barca, calma el viento y tranquiliza las aguas del interior de todo aquel que acude a Él, que lo reconoce, y acepta su ayuda, porque cree en Él y en su poder. 

Todo aquel que reconoce a Jesucristo como el Hijo de Dios, y eleva sus ojos al cielo suplicándole su auxilio, encomendándose y abandonándose en Él, recibirá su misericordia.

Reconócelo tú. Él está presente en la Eucaristía. Mira que no es un fantasma, es su Cuerpo y es su Sangre, es su Alma y su Divinidad. El mismo que caminó sobre el agua está sobre el altar.

Él acude a ti porque sabe que lo necesitas, y te quiere ayudar. Reconócelo, y póstrate frente a Él, con el corazón contrito y humillado, que Él no despreciará, sino que lo tomará y lo transformará en un corazón como el suyo. 

Permanece en la barca, que es la Santa Iglesia, y Él, con la compañía de María, su Madre, te llevará hacia puerto seguro. 

No temas y confía en el Señor, Él te ama, su Espíritu está sobre ti y su gracia derrama. 

De Él obtienes todo bien. Dios es amor. El que tiene amor, nada le falta. Sólo Dios basta».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Padre santo, cuyo Hijo quiso lavar los pies de los discípulos para darnos ejemplo, recibe los dones que te presentamos y haz que, al ofrecernos como oblación espiritual, podamos crecer en el espíritu de humildad y entrega. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 12, 37

Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentra en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a su mesa y él mismo les servirá.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concede, Señor, a tus siervos, fortalecidos por el alimento y la bebida celestiales, procurar tu gloria y la salvación de los creyentes, siendo siempre fieles ministros del Evangelio, de los sacramentos y de la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MARTES 4 

Martes XVIII del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria, san Juan María Vianney, presbítero

 

CONFESORES COMPASIVOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

TENER UN ALMA PURA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22; Sal 101; Mt 15, 1-2. 10-14

Oración al Santo Cura de Ars para pedir por los sacerdotes (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 131, 9

Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles se llenen de júbilo.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, que hiciste admirable a san Juan María Vianney, presbítero, por su celo pastoral, concédenos que, a ejemplo suyo y por su intercesión, ganemos para Cristo, con la caridad, a los hermanos y con ellos podamos alcanzar la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por tus enormes pecados te he tratado así. Yo haré volver a los cautivos de Israel.

Del libro del profeta Jeremías: 30, 1-2. 12-15. 18-22

Estas palabras le fueron dirigidas a Jeremías de parte del Señor: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho’ “.

“Esto dice el Señor: ‘Tu quebranto es irremediable e incurables tus heridas. Estás desahuciado. Hay heridas que tienen curación, pero las tuyas no tienen remedio.

Todos tus amantes te han olvidado y ya no preguntan por ti. Como si fuera tu enemigo, te herí y te impuse un cruel castigo por tu gran culpa, por tus enormes pecados. ¿Por qué te quejas de tus heridas? Tu dolor es irremediable. Por tu gran culpa, por tus enormes pecados te he tratado así’ “.

“Esto dice el Señor: ‘Yo cambiaré la suerte del pueblo de Israel: lo haré volver a su patria; me apiadaré de sus casas, la ciudad será reedificada sobre sus propias ruinas y el templo será reconstruido tal como era. Se escucharán himnos de alabanza y los cantos de un pueblo que se alegra.

Y los multiplicaré y ya no serán pocos, los honraré y ya no serán despreciados; sus hijos serán como eran antes, la comunidad que está delante de mí, y yo castigaré a todos sus enemigos.

Un príncipe nacerá de mi pueblo, uno de ellos mismos será su jefe. Yo lo haré acercarse y él vendrá hasta mí; porque, si no, ¿quién se atreverá a acercarse a mí? Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios’ “.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 101, 16-18.19-21. 29. 22-33.

R/. El Señor es nuestro Dios.

Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces al Señor temerán todos los pueblos y su gloria verán los poderosos. R/.

Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la muerte al prisionero. R/.

Bajo tu protección, Señor, habitarán los hijos de tus siervos y se establecerán sus descendientes. Tu nombre en Sión alabarán por eso, cuando en Jerusalén, a darte culto, se reúnan, Señor, todos los pueblos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Hechos 16, 14

R/. Aleluya, aleluya.

Abre, Señor, nuestros corazones, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R/.

EVANGELIO

Las plantas que no haya plantado mi Padre serán arrancadas de raíz.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 1-2. 10-14

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos escribas y unos fariseos venidos de Jerusalén y le preguntaron: “¡Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?”.

Jesús llamó entonces a la gente y le dijo: “Escuchen y traten de comprender. No es lo que entra por la boca lo que mancha al hombre; lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre”.

Se le acercaron entonces los discípulos y le dijeron: “¿Sabes que los fariseos se han escandalizado de tus palabras?”. Jesús les respondió: “Las plantas que no haya plantado mi Padre celestial, serán arrancadas de raíz. Déjenlos; son ciegos que guían a otros ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un hoyo”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 15, 1-2. 10-14)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús ha sido puesto como signo de contradicción para dejar al descubierto las intenciones de muchos corazones, para que el mundo pueda verlas y no se dejen engañar.

El Hijo de Dios ha sido enviado para purificar a la humanidad impura, y unirla a la pureza, que es Él mismo, para volverla a Dios. Nos ha lavado y purificado con su preciosa sangre.

Pero volvemos a pecar, volvemos a ensuciar nuestras almas con nuestras malas intenciones, y debemos volver a lavar y purificar nuestros corazones. No con otros sacrificios, sino con la sangre de Cristo derramada en la cruz -en la que Él se ofreció a sí mismo como sacrificio de una vez y para siempre-, y administrada a través del sacramento de la Confesión, en la que el sacerdote, en la misma persona de Cristo, descubre las intenciones del corazón del pecador, a fin de reconciliarlo y que rectifique el camino para volverlo a Dios. 

Examina tu conciencia para que descubras cuáles son las verdaderas intenciones de tu corazón, y puedas discernir, para rechazar las malas obras y hacer el bien.

No tengas prejuicios que condenan a aquellos que no cumplen las reglas. Antes que todo ten caridad, sé compasivo, y aprende a ver, con la mirada misericordiosa de Dios, las intenciones de los corazones, para que comprendas sus acciones.

Y si fuera malo lo que sale de dentro, entonces ayúdalo y corrígelo, porque ha quedado manchado, y lo impuro debe ser purificado. Pero antes de ver la paja en el ojo ajeno, mira la viga en tu propio ojo, mira tu mancha, y confiesa tus pecados».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Juan María Vianney, y, del mismo modo que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42

Este es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de san Juan María Vianney, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

MIÉRCOLES 5

Miércoles XVIII del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora de Copacabana, Reina de Bolivia

Misa votiva de San José

O bien:

Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Fue edificada sobre el monte Esquilino (en Roma) por el Papa Sixto III (432-440) en honor de la Madre de Jesucristo, a la cual, un año antes, el Concilio de Éfeso (432) habría proclamado “Madre de Dios”. Es la primera de las Iglesias de Occidente dedicadas a santa María. Dentro de esta Basílica ha sido sepultado el Santo Padre Francisco por expreso deseo suyo (2025).

Blanco

OVEJAS DE OTRO REDIL (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LOS RUEGOS DE MARÍA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Jer 31, 1-7; Jer 31; Mt 15, 21-28

ANTIFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de San José

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...

Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Perdona, Señor, los pecados de tus siervos; y, a quienes no logramos agradarte con nuestros actos, sálvanos por la intercesión de la Madre de tu hijo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo te amo con amor eterno.

Del libro del profeta Jeremías: 31, 1-7

“En aquel tiempo, dice el Señor, yo seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellas serán mi pueblo.

El pueblo de Israel, que se libró de la espada, halló misericordia en el desierto y camina hacia el descanso; el Señor se le apareció de lejos”.

Esto dice el Señor: “Yo te amo con amor eterno, por eso siempre me apiado de ti. Volveré, pues, a construirte y serás reconstruida, capital de Israel. Volverás a tocar tus panderos y saldrás a bailar entre músicos y coros; volverás a plantar viñas en los montes de Samaria y los que las planten, las disfrutarán. En la montaña de Efraín gritarán los centinelas: ‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!’ “.

Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’ “. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL 

Jeremías 31

R/. El Señor será nuestro pastor.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como el pastor a su rebaño”. R/.

Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R/. 

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 7, 16

R/. Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R/.

EVANGELIO

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!”. Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Señor se regocija en los hombres que tienen fe. Se complace en aquellos que reconocen su poder, confían en Él y se abandonan en su misericordia. Pero al mundo le falta fe.

¡Qué afortunados somos por haber sido reunidos en una sola Iglesia, a la que hemos sido afiliados por medio del bautismo! 

Cristo, por sus méritos en la cruz, nos ha ganado el derecho de ser llamados hijos, uniéndonos al Padre en filiación divina.

Pero hay algunos que no creen, y no se comportan como hijos. Pretenden ganar sus batallas con sus propias fuerzas, y son vencidos por su propia soberbia.

Pero el Buen Pastor tiene también otras ovejas que no son de su redil y, aunque no son hijos, acuden a Él, y con humildad se postran ante Él para pedir su favor, aunque sea las migajas de su infinito amor.

Y Dios, que es tan bueno, todo lo aprovecha, hasta las migajas para atraerlos a Él. Y obra milagros, admirado por su fe, también afuera de la Iglesia que Él mismo ha fundado, para reunir a todas las ovejas en un mismo redil, en un solo rebaño y con un solo Pastor. Él no despreciará a ninguno que viva la caridad con los más necesitados.

Acude tú a tu Padre Dios, y pídele como verdadero hijo, porque lo eres.

Y si no te comportaras como hijo, arrepiéntete y acude a Él con el corazón contrito y humillado, que Él no despreciará, sino que lo sumergirá en el mar infinito de su misericordia, lo llenará de amor, y te lo devolverá, para que, con ese mismo amor, correspondas intercediendo ante Él por los enfermos, por los pobres, por los más necesitados, y lleves la caridad a tus hermanos, a los que están cerca y a los que se encuentran alejados. 

Muéstrale a Dios tu fe, y Él te mostrará sus obras, te sentará a la mesa y compartirá contigo su banquete, aunque tú no merezcas ni las migajas, ni las sobras».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva de San José

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

Misión de san José.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por la abundancia de tu gracia, en ofrenda permanente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de San José

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor

Ya que nos has concedido participar de la redención eterna, te rogamos, Señor, que, quienes celebramos la conmemoración de la Madre de tu Hijo, no sólo nos gloriemos de la plenitud de tu gracia, sino que experimentemos también un continuo aumento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

JUEVES 6

La Transfiguración del Señor

Blanco

Fiesta 

Por medio de la Transfiguración, el Señor quiere preparar el corazón de sus discípulos para que superen el escándalo de la cruz. Pero esta fiesta es, además, un anuncio de la adopción maravillosa que nos hace hijos de Dios en Jesucristo y del resplandor con que un día brillará todo el cuerpo de la Iglesia.

CRISTO TRANSFIGURADO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LA VERDADERA ORACIÓN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

2 Pe 1, 16-19; Sal 96; Mc 9, 2-10

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 17, 5

Apareció el Espíritu Santo en una nube luminosa y se oyó la voz del Padre celestial que decía: Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en la Transfiguración gloriosa de tu Unigénito fortaleciste nuestra fe con el testimonio de los profetas y nos dejaste entrever la gloria que nos espera, como hijos tuyos, concédenos escuchar siempre la voz de tu Hijo amado, para llegar a ser coherederos de su gloria. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Nosotros escuchamos esta voz venida del cielo.

De la segunda carta del apóstol san Pedro: 1, 16-19

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: “Éste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”. Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.

Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

En lugar de la primera lectura de 2 Pedro 1, 16-19, se puede utilizar la de Daniel 7, 9-10. 13-14, tal como aparece en el Leccionario.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 96

R/. Reina el Señor, alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho. R/.

Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.

Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 17, 5

R/. Aleluya, aleluya.

Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo. R/.

EVANGELIO

Su rostro se puso resplandeciente como el sol.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. 

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteHOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO (6.VIII.23)

«Señor, ¡qué bien estamos aquí!» (Mt 17, 4). Estas palabras, le dijo el apóstol Pedro a Jesús en el monte de la Transfiguración, y también las queremos hacer nuestras después de estos días intensos. Es hermoso lo que estamos experimentando con Jesús, lo que hemos vivido juntos y es hermoso cómo hemos rezado, y con tanta alegría de corazón. Y entonces nos podemos preguntar: ¿qué nos llevamos con nosotros volviendo a la vida cotidiana?

Quisiera responder a este interrogante con tres verbos, siguiendo el Evangelio que hemos escuchado. ¿Qué nos llevamos? Resplandecer, escuchar no tener miedo. ¿Qué nos llevamos?, respondo con estas tres palabras: Resplandecer, escuchar y no tener miedo.

Primera, resplandecer. Jesús se transfigura, el Evangelio dice que «su rostro resplandecía como el sol» (Mt 17, 2). Hacía poco que había anunciado su pasión y su muerte en la cruz, y con esto rompía la imagen de un Mesías poderoso, mundano, y frustra las expectativas de los discípulos. Ahora, para ayudarlos a acoger el proyecto de amor de Dios sobre cada uno de nosotros, Jesús toma a tres de ellos —Pedro, Santiago y Juan—, los conduce a un monte y se transfigura. Y este “baño de luz” los prepara para la noche de la pasión.

Amigos, queridos jóvenes, también hoy nosotros necesitamos algo de luz, un destello de luz que sea esperanza para afrontar tantas oscuridades que nos asaltan en la vida, tantas derrotas cotidianas para afrontarlas con la luz de la resurrección de Jesús, porque Él es la luz que no se apaga, es la luz que brilla aun en la noche. «Nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos» (Esd 9, 8), dice el sacerdote Esdras. Nuestro Dios ilumina. Ilumina nuestra mirada, ilumina nuestro corazón, ilumina nuestra mente, ilumina nuestras ganas de hacer algo en la vida, siempre con la luz del Señor.

Pero quisiera decirles que no nos volvemos luminosos cuando nos ponemos debajo de los reflectores, no, eso encandila. No nos volvemos luminosos cuando mostramos una imagen perfecta, bien prolijitos, bien terminaditos; no, no, aunque nos sintamos fuertes y exitosos. Fuertes y exitosos, pero no luminosos. Nos volvemos luminosos, brillamos, cuando, acogiendo a Jesús, aprendemos a amar como Él. Amar como Jesús, eso nos hace luminosos, eso nos lleva a hacer obras de amor. No te engañes, amiga, amigo, vas a ser luz el día que hagas obras de amor. Pero cuando en vez de hacer obras de amor hacia afuera, mirás a vos mismo, como un egoísta, ahí la luz se apaga.

El segundo verbo es escuchar. En el monte, una nube luminosa cubrió a los discípulos, y esa nube desde la cual habla el Padre, ¿qué dice? «Escúchenlo» (Mt 17, 5). Este es mi Hijo amado, escúchenlo. Está todo aquí, y todo eso que hay que hacer en la vida está en esta palabra: Escúchenlo. Escuchar a Jesús, todo secreto está ahí. Escuchás qué te dice Jesús. “Yo no sé qué me dice”. Agarrá el Evangelio y leé lo que dice Jesús y lo que dice en tu corazón. Porque Él tiene palabras de vida eterna para nosotros; Él revela que Dios es Padre, es amor. Él nos enseña el camino del amor, escúchalo a Jesús. Porque, por ahí nosotros con buena voluntad emprendemos caminos que parecen ser del amor, pero en definitiva son egoísmos disfrazados de amor. Tené cuidado con los egoísmos disfrazados de amor. Escúchalo, porque Él te va a decir cuál es el camino del amor. Escúchalo.

Resplandecer, la primera palabra, sean luminosos, escuchar, para no equivocarse el camino, y al final, la tercera palabra, no tener miedo. “No tengan miedo”. Una palabra que en la Biblia se repite tanto, en los Evangelios, “no tengan miedo”. Estas fueron las últimas palabras que en este momento de la transfiguración Jesús dijo a los discípulos: “No tengan miedo”.

A ustedes, jóvenes, que han vivido este gozo, estaba por decir esta gloria —bueno, algo de gloria es—, este encuentro con nosotros; a ustedes que cultivan sueños grandes pero a veces ofuscados por el temor de no verlos realizarse; a ustedes, que a veces piensan que no serán capaces, un poco de pesimismo se nos mete a veces; a ustedes, jóvenes, tentados en este tiempo por el desánimo, por juzgarse quizás fracasados o por intentar esconder el dolor disfrazándolo con una sonrisa; a ustedes, jóvenes, que quieren cambiar el mundo —y está bien que quieran cambiar el mundo— y que quieren luchar por la justicia y la paz; a ustedes, jóvenes, que le ponen ganas y creatividad a la vida, pero que les parece que no es suficiente; a ustedes, jóvenes, que la Iglesia y el mundo necesitan [como] la tierra necesita la lluvia; a ustedes, jóvenes, que son el presente y el futuro; sí, precisamente a ustedes, jóvenes, [Jesús] hoy les dice: “No tengan miedo”.

En un pequeño silencio, cada uno repita para sí mismo, en su corazón, estas palabras: No tengan miedo.

Queridos jóvenes, quisiera mirar a los ojos a cada uno de ustedes y decirles: no tengan miedo. No tengan miedo. Es más, les digo algo muy hermoso, ya no soy yo, es Jesús mismo quien los está mirando en este momento. Nos está mirando. Él los conoce, conoce el corazón de cada uno de ustedes, conoce la vida de cada uno de ustedes, conoce las alegrías, conoce las tristezas, los éxitos y los fracasos, conoce el corazón de ustedes. Lee vuestros corazones y Él hoy les dice, aquí, en Lisboa, en esta Jornada Mundial de la Juventud: “No tengan miedo”. Anímense, “no tengan miedo”.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos: 9, 2-10)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La Transfiguración del Hijo de Dios es la revelación de la gloria del Padre a los hombres a través de la verdad, que es Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios, manifestando el amor del Padre sobre toda la humanidad, que tanto amó al mundo, que le entregó a su único Hijo, para que todo el que crea en Él, no muera, sino que tenga vida eterna.

Dios Padre se reveló a sí mismo a través del Hijo, por el Espíritu Santo, para que después los hombres pudieran comprender que Cristo es mediador entre Dios y los hombres y, por su resurrección, les concede poder llegar a Él, y gozar de su gloria en la vida eterna.

Dios Padre permite a los hombres ver su gloria a través de Cristo resucitado, y les da un mandamiento mostrándoles el camino para llegar a Él: “éste es mi Hijo amado, escúchenlo”.

Tres testigos de la divinidad de Cristo eligió Él: Pedro, Juan y Santiago, mostrándose ante ellos tal cual es, para que fortalecieran su fe, y dieran testimonio de Él.

Cree tú en el resucitado, que se presenta ante ti, y se muestra tal cual es en la Eucaristía. Es su cuerpo, es su sangre, su alma, su divinidad, su presencia viva. El mismo que padeció y murió crucificado por ti, resucitó, y se entrega a ti para alimentarte y compartir contigo su gloria, configurándote con Él al recibirlo, porque no es Él quien se transforma en ti, sino que te transforma en Él, para hacerte igual a Él, hombre y Dios.

Pero antes, pídele con el corazón contrito y humillado que limpie y purifique con su bendita sangre tus vestidos manchados, y resplandezcas con la blancura de sus vestiduras, libre de todo pecado, para que seas digno de recibirlo.

Obedece al Padre y escucha al Hijo a través del Evangelio, y pon en práctica su palabra, para que manifiestes al mundo tu fe.

El Hijo de Dios, que padeció y murió por ti para salvarte, resucitó, y vive en ti. Ese es tu testimonio, porque si no crees que Cristo resucitó, vana es tu fe».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, las ofrendas que te presentamos en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, y límpianos de las manchas del pecado con el resplandor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.

Porque él reveló su gloria ante los testigos que había elegido, y revistió su cuerpo, semejante al de todos los hombres, de un extraordinario esplendor, para apartar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz, y manifestar que se cumpliría en la totalidad del cuerpo de la Iglesia lo que brilló admirablemente en él mismo, su cabeza. 

Por eso, con todos los ángeles, te alabamos por siempre en la tierra, aclamándote sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Jn 3, 2

Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Señor, que el alimento celestial que hemos recibido, nos transforme a imagen de aquel cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa Transfiguración. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.



 

VIERNES 7

Viernes XVIII del Tiempo Ordinario

Misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús

O bien:

San Sixto II, Papa y compañeros mártires

 

O bien:

San Cayetano, presbítero


 

PERDER LA VIDA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

TESOROS EN EL CIELO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Deut 4, 32-40; Sal 76; Mt 16, 24-28

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús

Señor Dios, haz que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, configurados a imagen suya, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

San Sixto II Papa y compañeros mártires

Te rogamos, Dios todopoderoso, que, así como concediste a san Sixto y sus compañeros dar su vida por tu palabra y por dar testimonio de Jesús, así nos hagas, por obra del Espíritu Santo, dóciles para creer y esforzados para confesar tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo...

San Cayetano, presbítero

Dios nuestro, que concediste a san Cayetano, presbítero, imitar la forma apostólica de vivir, concédenos, por su ejemplo e intercesión, confiar siempre en ti y buscar continuamente tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

¡Ay de la ciudad sanguinaria!

Del libro del profeta Nahum: 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7

Ya viene por el monte el mensajero de buenas noticias, que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, y cumple tus promesas, porque el malvado no te volverá a invadir, pues ha sido aniquilado. El Señor restaurará la viña de Jacob, que es el orgullo de Israel. Los invasores la habían devastado, habían destruido sus sarmientos.

En cambio, ¡ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria, toda llena de mentiras y despojos, que no has cesado de robar! Escucha el chasquido de los látigos y el estrépito de las ruedas, los caballos que galopan, los carros que saltan y la caballería que avanza. Mira el llamear de las espadas y el centellear de las lanzas. Contempla la multitud de heridos y los montones de muertos, la interminable cantidad de cadáveres con los que uno se tropieza.

Arrojaré inmundicias sobre ti, te deshonraré y te expondré a la vergüenza pública. Y todo el que te vea huirá de ti y dirá: “Nínive está destruida”. ¿Quién tendrá compasión de ti? ¿Dónde podré encontrar alguien que te consuele?

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32, 25cd-36ab. 39abcd. 41.

R/. Yo doy la muerte y la vida.

El día de su perdición se acerca y su suerte se apresura, porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos. R/.

Miren que sólo yo soy Dios y no hay otro fuera de mí; yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo. R/.

Cuando afile el relámpago de mi espada y tome en mis manos la justicia, yo me vengaré del enemigo y le daré su merecido al adversario. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 24-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.

Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 16, 24-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Los justos están en paz. Los justos son todos aquellos hombres y mujeres invitados a participar del banquete del Cordero de Dios, de su cruz y de su gloria.

Jesús hace una invitación a través de su doctrina, que vino a enseñar con su palabra y con su ejemplo, para que todo aquel que lo escuche, la aprenda y la ponga en práctica en su vida.

Él ha venido a traer el carisma cristiano, que son hombres y mujeres valientes, dispuestos, decididos y obedientes a su ley, que renuncian a sí mismos para tomar su cruz de cada día y seguirlo, que no se avergüenzan al contemplar a su Dios desnudo, martirizado, crucificado y muerto, coronado de espinas y pendiendo de una cruz, y lo reconocen resucitado, vivo, glorioso, presente, real y substancialmente en la Eucaristía, y lo adoran.

Son hombres y mujeres que renuncian al mundo rechazando el mal, las tentaciones y el pecado, compartiendo con Cristo el mismo martirio de amor, entregando la vida cada día, sin miedo y con valor, sirviendo a sus hermanos para servir a Dios, dando de comer al hambriento, dando de beber al sediento, vistiendo al desnudo, visitando a los enfermos, dando posada al peregrino, visitando a los presos, enterrando a los muertos, enseñando al que no sabe, dando consejo al que lo necesita, corrigiendo al que se equivoca, perdonando a los demás, consolando al triste, sufriendo con paciencia los defectos de los demás, rezando por los vivos y por los difuntos. 

Ten tú el valor de acompañar a tu Señor, de despojarte de todo, hasta de ti mismo, para dar la vida por Cristo.

No quieras conquistar al mundo para complacerte y ganar tu vida, porque la perderás. En cambio, vive entregando tu vida por Cristo, sirviendo a los demás, gastando tu vida en obras de misericordia y de caridad, comportándote de acuerdo a su doctrina, viviendo el carisma cristiano, y la vida eterna encontrarás. 

Siéntete orgulloso de dar la vida por Cristo y de ser llamado entre los suyos mártir de amor».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús

Dios nuestro, Padre de misericordia, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Unigénito, concédenos que, unidos íntimamente a él, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Sixto II Papa y Compañeros Mártires

Recibe, Padre Santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de estos santos mártires, y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.

San Cayetano, presbítero

Dios misericordioso, que, despojando a San Cayetano del hombre viejo, te dignaste formar en él un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos, propicio, que nosotros, igualmente renovados, te ofrezcamos este sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

El inmenso amor de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro. 

El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación.

Por eso, con todos los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús

Habiendo participado de tu sacramento de amor, imploramos, Señor, tu clemencia, para que, configurados con Cristo en la tierra, merezcamos compartir su gloria en el cielo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

San Sixto II Papa y Compañeros Mártires

Señor Dios, que en tus santos mártires manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

San Cayetano, presbítero

Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a ejemplo de San Cayetano, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que la obra buena que empezaste en nosotros la perfecciones, hasta el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

SÁBADO 8

 

Sábado XVIII del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de Santo Domingo de Guzmán, presbítero 

 

FORTALECER LA FE (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL VERDADERO CREYENTE (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Hab 1, 12-2, 4; Sal 9; Mt 17, 14-20

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Si 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria.

ORACIÓN COLECTA

Ayuda, Señor, a tu Iglesia, por los méritos y enseñanzas de santo Domingo de Guzmán, y que interceda bondadosamente por nosotros quien fue eximio predicador de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El justo vivirá por su fe.

Del libro del profeta Habacuc: 1, 12-2, 4

¿No eres tú, Señor, desde siempre, mi santo Dios, que no muere? Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para hacer justicia y lo has establecido para castigar.

Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y callas cuando el malvado devora al justo?

Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amontonando y luego ríe satisfecho. Después ofrece sacrificios a su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa y comida sustanciosa.

¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando naciones sin piedad? En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reclamación.

El Señor me respondió y me dijo: “Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 9, 8-9.10-11.12-13.

R/. El Señor no abandona al que lo busca.

El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar, juzga al orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud. R/.

El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen, porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan. R/.

Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. R0m 1, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Tm 1, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

EVANGELIO

Si ustedes tienen fe, nada les será imposible.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 14-20

En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo: “Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo”.

Entonces Jesús exclamó: “¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráigame aquí al muchacho”. Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.

Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?” Les respondió Jesús: “Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 17, 14-20)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Señor hace una reprimenda a sus discípulos, porque les falta fe y no pueden hacer sus obras, que es a lo que Él los envió. Por tanto, no pueden cumplir la voluntad de Dios, porque no creen.

Para ser un fiel discípulo de Cristo no basta ser hombres buenos, tener buenas intenciones, poner sus bienes a su servicio, dejarlo todo para seguirlo. Se necesita tener fe y creer en que su Palabra se cumplirá hasta la última letra. Y Él ha dicho que harán sus obras y aun mayores.

La fe es un don que el Espíritu Santo infunde en los hombres desde el día de su bautismo. Pero cada uno debe alimentarla, para que crezca, escuchando la Palabra y poniéndola en práctica, viviendo cristianamente, haciendo oración, diciendo con humildad: “Señor, yo creo, pero dame la fe que me falta”, y teniendo el valor de obrar esa fe en el nombre del Señor, como instrumento de su misericordia.

Escucha tú la Palabra del Señor, cree en el Evangelio, desea con todo tu corazón ser el más fiel discípulo de Cristo, y decídete con determinación a creer en Él firmemente, y a estar dispuesto siempre y en todo para lo que el Señor te necesita.

Cree, manifiesta tu fe, pero reconoce con humildad cuando la tentación de la duda te asalta, y pídele al Señor tu Dios que aumente tu fe, con la certeza de que te lo concederá, y nada será imposible para ti, porque Él obrará a través de ti, y no hay nada imposible para Dios».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Atiende con bondad, Señor, por intercesión de santo Domingo, las súplicas que te dirigimos, y por la poderosa eficacia de este sacrificio, fortalece, con la protección de tu gracia, a quienes defienden la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles su tiempo la ración de trigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con manjares celestiales en la conmemoración de santo Domingo, te pedimos, Señor, que tu iglesia reciba con sincera devoción y afecto la fuerza de este sacramento, y experimente el provecho de la intercesión de aquel que resplandeció por su predicación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 9

Verde

Domingo XIX del Tiempo Ordinario 

“Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

CONFIANZA EN DIOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CONFIAR EN EL SEÑOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Re 19, 9.11-13; Sal 84; Rom 9, 1-5; Mt 14, 22-33

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 73, 20. 19. 22. 23

Acuérdate, Señor, de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Quédate en el monte, porque el Señor va a pasar.

Del primer libro de los Reyes: 19, 9. 11-13

Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo: “Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar”.

Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 84, 9ab-10. 11-12.13-14

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R/.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron; la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R/.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R/.

SEGUNDA LECTURA

Hasta quisiera verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 9, 1-5

Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón.

Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 129, 5

R/. Aleluya, aleluya.

Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra. R/.

EVANGELIO

Mándame ir a ti caminando sobre el agua.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-33

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (13.VIII.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy el Evangelio narra un prodigio particular de Jesús: Él, de noche, camina sobre las aguas del lago de Galilea para encontrarse con los discípulos que estaban realizando la travesía en barca (cfr Mt 14, 22-33). Nos preguntamos, ¿por qué Jesús ha hecho esto? ¿Como si fuera un espectáculo? ¡No! Pero, ¿por qué? ¿Quizá por una necesidad urgente e imprevisible, para socorrer a los suyos que se encontraban bloqueados por el viento en contra? No, porque fue Él quien programó todo, les hizo salir por la noche, incluso – dice el texto – “obligándoles” (cfr v. 22). ¿Quizá para hacerles una demostración de grandeza y de poder? Pero esto no es propio de Él, que es tan sencillo. Entonces, ¿por qué lo hizo? ¿Por qué quiso caminar sobre las aguas?

Detrás del caminar sobre las aguas hay un mensaje no inmediato, un mensaje para que acojamos nosotros. De hecho, en aquella época las grandes extensiones de agua eran consideradas sedes de fuerzas malignas no dominables por el hombre; especialmente si eran agitadas por la tempestad, los abismos eran símbolo del caos y hacían referencia a las oscuridades de los infiernos. Entonces, los discípulos se encontraban en el medio del lago en la oscuridad: en ellos está el miedo de ahogarse, de ser absorbidos por el mal. Y aquí llega Jesús, que camina sobre las aguas, es decir por encima de las fuerzas del mal, Él camina por encima de las fuerzas del mal y dice a los suyos: «¡Ánimo!, que soy yo; no temáis» (v. 27). Es todo un mensaje que Jesús nos da. Este es el sentido del signo: los poderes malignos, que nos asustan y no logramos dominar, con Jesús se redimensionan inmediatamente. Él, caminando sobre las aguas, quiere decirnos: “no temas, yo pongo bajo los pies a tus enemigos” ―bonito mensaje: “yo pongo bajo los pies a tus enemigos”―: ¡no las personas!, no son esos los enemigos, sino la muerte, el pecado, el diablo: estos son los enemigos de la gente, nuestros enemigos. Y Jesús estos enemigos los pisa por nosotros.

Cristo hoy repite a cada uno de nosotros: “¡Animo, soy yo, no temas!”. Ánimo, es decir, porque estoy yo, porque ya no estás solo en las aguas agitadas de la vida. Y entonces, ¿qué hacer cuando nos encontramos en mar abierto y a merced de vientos contrarios? ¿Qué hacer en el miedo, que es un mar abierto, cuando se ve solo oscuridad y nos sentimos perdidos? Debemos hacer dos cosas, que en el Evangelio hacen los discípulos. ¿Qué hacen los discípulos? Invocan y acogen a Jesús. En los momentos peores, más oscuros, de tempestad, invocar a Jesús y acoger a Jesús.

Los discípulos invocan a Jesús: Pedro camina un poco sobre las aguas hacia Jesús, pero después se asusta, se hunde y entonces grita: «¡Señor, sálvame!» (v. 30). Invoca a Jesús, llama a Jesús. Es bonita esta oración, con la cual se expresa la certeza de que el Señor puede salvarnos, que Él vence nuestro mal y nuestros miedos. Os invito a repetirla ahora todos juntos: ¡Señor, sálvame! Juntos, tres veces: ¡Señor sálvame, Señor sálvame, Señor sálvame!

Y después los discípulos acogen. Primero invocan, después acogen a Jesús en la barca. El texto dice que, apenas subió a bordo, «amainó el viento» (v. 32). El Señor sabe que la barca de la vida, así como la barca de la Iglesia, está amenazada por vientos contrarios y que el mar sobre el que navegamos a menudo está agitado. Él no nos salva de la fatiga de la navegación, es más – el Evangelio lo subraya – impulsa a los suyos a partir: es decir, nos invita a afrontar las dificultades, para que también estas se conviertan en lugares de salvación, ya que Jesús las vence, se conviertan en ocasiones para encontrarle a Él. El, de hecho, en nuestros momentos de oscuridad viene a nuestro encuentro, pidiendo ser acogido, como esa noche en el lago.

Por tanto, preguntémonos: en los miedos, en las dificultades, ¿cómo me comporto? ¿Voy adelante solo, con mis fuerzas, o invoco al Señor con confianza? ¿Y cómo va mi fe? ¿Creo que Cristo es más fuerte que las olas y que los vientos adversos? Pero, sobre todo: ¿navego con Él? ¿Lo acojo, le hago sitio en la barca de mi vida – nunca solo, siempre con Jesús - le confío el timón?

María, Madre de Jesús, Estrella del mar, nos ayude a buscar, en las travesías oscuras, la luz de Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Hijo de Dios vino al mundo para auxiliar a los hombres, para ayudarlos en sus necesidades y cubrir sus miserias con su misericordia.

Él, que, siendo Dios, adquirió la naturaleza humana y caminó en el mundo como hombre, conservó su naturaleza divina y, por lo tanto, todo su poder. 

Pero no todos los hombres lo recibieron. Algunos tienen miedo y no quieren reconocerlo como Dios y hombre.

Tienen la mente embotada y ocupada en sus preocupaciones, y están distraídos en las cosas del mundo, tratando de salvar su vida, sin darse cuenta de que navegan a la deriva, corriendo el riesgo de perderla, porque en el Señor no confían.

Quieren hacerlo todo con sus propias fuerzas y, teniendo frente a ellos la luz, prefieren las tinieblas.

Jesucristo, nuestro Señor, conoce los corazones de los hombres, sus necesidades y sus intenciones, y acude en su auxilio antes de que se lo pidan; sube a la barca, calma el viento y tranquiliza las aguas del interior de todo aquel que acude a Él, que lo reconoce, y acepta su ayuda, porque cree en Él y en su poder. 

Todo aquel que reconoce a Jesucristo como el Hijo de Dios, y eleva sus ojos al cielo suplicándole su auxilio, encomendándose y abandonándose en Él, recibirá su misericordia.

Reconócelo tú. Él está presente en la Eucaristía. Mira que no es un fantasma, es su Cuerpo y es su Sangre, es su Alma y su Divinidad. El mismo que caminó sobre el agua está sobre el altar.

Él acude a ti porque sabe que lo necesitas, y te quiere ayudar. Reconócelo, y póstrate frente a Él, con el corazón contrito y humillado, que Él no despreciará, sino que lo tomará y lo transformará en un corazón como el suyo. 

Permanece en la barca, que es la Santa Iglesia, y Él, con la compañía de María, su Madre, te llevará hacia puerto seguro. 

No temas y confía en el Señor, Él te ama, su Espíritu está sobre ti y su gracia derrama. 

De Él obtienes todo bien. Dios es amor. El que tiene amor, nada le falta. Sólo Dios basta».

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Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a nuestro Señor Jesucristo, para que, acordándose de su promesa, escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre. Digamos: escúchanos, Señor.

1. Por la paz que desciende del cielo, por la unión de las Iglesias y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

2. Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a niños y desvalidos, roguemos al Señor.

3. Por los que están abatidos o sometidos a una prueba, por los que están en peligro, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados, roguemos al Señor.

4. Por los que en este momento están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.

Dios omnipotente y eterno, que con tu poder dominas la creación, escucha nuestras oraciones y haz que te reconozcamos presente y activo en todos los acontecimientos de nuestra historia, para que sepamos así afrontar las pruebas con serenidad y avancemos confiados hacia la paz de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 6, 51

El pan que yo les daré es mi carne para la vida del mundo, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

LUNES 10

Fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir 

Rojo

Cuatro días después que el Papa Sixto, el diacono Lorenzo fue martirizado (10 de agosto de 258). El relato de su pasión narra que después de distribuir a los pobres los bienes de la comunidad cristiana, sufrió el tormento del fuego sobre unas parrillas, Es el más célebre de los mártires romanos

VOCACIÓN DE SERVICIO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

SERVIR A CRISTO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

2 Cor 9, 6-10; Sal 111; Jn 12, 24-26

ANTÍFONA DE ENTRADA

El diácono san Lorenzo se entregó totalmente al servicio de la Iglesia: así mereció sufrir el martirio y reina gloriosamente con Cristo.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, por cuyo ardiente amor resplandeció san Lorenzo en la fidelidad de tu servicio y en la gloria del martirio, haz que amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que él enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Dios ama al que da con alegría.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 6-10

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 111

R/. Dichoso el hombre honrado, que se compadece y presta.

Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos. R/.

Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre. R/.

No temerán malas noticias, puesto que en el Señor viven confiados. Firme está y sin temor su corazón, pues vencidos verán a sus contrarios. R/.

Al pobre dan limosna, obran siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12

R/. Aleluya, aleluya.

El que me sigue no caminará en la oscuridad, y tendrá la luz de la vida, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

El que me sirve será honrado por mi Padre.

+ Del santo Evangelio según san Juan: 12, 24-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan: 12, 24-26)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todo cristiano está llamado a ser discípulo de Cristo. Él ha sido enviado al mundo como Pastor y Cordero, como sacerdote y víctima de expiación por los pecados de los hombres.

Y no quedó infecundo, sino que se ofreció a sí mismo a Dios Padre por todos, en un único y eterno sacrificio, para con su muerte destruir la muerte y dar como fruto la vida a todos los hombres, haciéndolos hijos de Dios y discípulos del Cordero de Dios inmolado en la cruz, y resucitado, para que aprendan de Él a servir a Dios.

Porque Cristo no vino al mundo a ser servido sino a servir y a dar su vida para la salvación de muchos.

Pero el que quiera seguirlo debe renunciar a sí mismo, tomar su cruz de cada día y seguirlo, despojarse de la esclavitud del egoísmo, para servir a Dios llevando la caridad a los demás, para que encuentren en Cristo la vida.

Despójate tú del hombre viejo, y revístete del hombre nuevo, fruto de la cruz. 

Conviértete en un verdadero discípulo de Cristo, siguiéndolo, llevando la fe, la esperanza y la caridad a tus hermanos, con alegría, a través de obras de misericordia. 

Aborrece el pecado y ama a tu hermano.

Despréndete de tus apegos y sirve a tu hermano.

Olvídate de ti mismo y acuérdate de tu hermano que está en agonía y necesita de tu oración y caridad, y de la gracia de manos del sacerdote, para bien morir y dar frutos de santidad en la vida eterna».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe benignamente, Señor, los dones que con alegría te presentamos en la festividad de san Lorenzo, y concede que nos sirvan de ayuda para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o II de los santos mártires.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 12, 26

El que quiera servirme que me siga, dice el Señor, y donde yo esté, ahí estará mi servidor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados por este don sagrado, te suplicamos humildemente, Señor, que lo que hemos celebrado en la festividad de san Lorenzo, en cumplimiento fiel de nuestro servicio, nos haga experimentar con abundancia tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MARTES 11

Martes XIX del Tiempo Ordinario

Memoria de Santa Clara, Virgen 

Apenas a los 18 años, suplicó al hermano Francisco de Asís que le permitiera compartir su vida. Así pues, se encerró en una casa en ruinas, cerca de la Iglesia de San Damián, junto a la entrada de Asís. Su hermana Inés y otras jovencitas se le unieron para vivir en una absoluta pobreza. Ellas fueron las primeras Franciscanas.

LA VIDA ES CRISTO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

INFANCIA ESPIRITUAL (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 2, 8-3, 4; Sal 118; Mt 18, 1-5.10.12-14

ANTÍFONA DE ENTRADA

Qué hermosa eres, virgen de Cristo, porque fuiste digna de recibir del Señor la corona de la virginidad perpetua.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que misericordiosamente condujiste a santa Clara al amor por la pobreza, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Me dio a comer el libro y me supo dulce como la miel.

Del libro del profeta Ezequiel: 2, 8-3, 4

Esto dice el Señor: “Hijo de hombre, escucha lo que voy a decirte y no seas rebelde como la casa rebelde. Abre la boca y come lo que voy a darte”. 

Vi entonces una mano tendida hacia mí, con un libro enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito por dentro y por fuera; tenía escritas lamentaciones y amenazas. Y me dijo: “Hijo de hombre, come lo que tienes aquí; cómete este libro y vete a hablar a los hijos de Israel”.

Abrí la boca y me dio a comer el libro, diciéndome: “Hijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este libro que te doy”. Me lo comí y me supo dulce como la miel. Y me dijo: “Hijo de hombre, anda; dirígete a los hijos de Israel y diles mis palabras”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118

R/. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría.

Me gozo más cumpliendo tus preceptos que teniendo riquezas. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría; ellos son también mis consejeros. R/.

Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. ¡Qué dulces al paladar son tus promesas! Más que la miel en la boca. R/. 

Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón. Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 29

R/. Aleluya, aleluya.

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R/.

EVANGELIO

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 1-5. 10. 12-14

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 18, 1-5.10.12-14)

«Jesús ama tanto a los niños, que Él mismo quiso hacerse niño.

Dios Padre en ese niño vio la plenitud realizada de su propia creación. Se glorificó a sí mismo en ese niño que, desde antes de nacer, ya glorificaba al Padre.

Jesús fue un niño normal, que fue creciendo, pero que conservó hasta su muerte su alma de niño.

Vino a enseñarnos a amarnos los unos a los otros, a obrar con humildad, y a hacernos el último, el servidor de todos.

El que recibe y acoge con hospitalidad al prójimo, al más necesitado, como a un niño, es a Cristo a quien recibe. 

Si pierdes el alma de niño, debes recuperarla.

A eso se le llama conversión. Conviértete tú, para volver a eso que eras, a ese corazón, a esas intenciones, a esa inocencia y pureza del alma, a ese querer ser como tu Maestro.

Conviértete y conserva un alma pura y limpia, un alma bien dispuesta para recibir a Jesús, para ser uno con Él, que vino a rescatarte y salvarte, a convertirte a ti en esa belleza del niño que Dios Padre creó para Él.

Sigue el ejemplo de los más pequeños, los santos, que, por humillarse, han sido exaltados; por hacerse pequeños, han sido grandes; y, por hacerse últimos, han sido primeros».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al proclamar, Señor, tu obra admirable en la santa virgen Clara, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradaron sus méritos, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 26, 4

Lo único que pido al Señor, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados por la participación de este divino don, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, a ejemplo de santa Clara y llevando a nuestro cuerpo los padecimientos de Jesús, nos esforcemos por adherirnos sólo a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

MIÉRCOLES 12

Miércoles XIX del Tiempo Ordinario

Misa votiva de San José

O bien:

Santa Juana Francisca de Chantal, religiosa

CORREGIR POR AMOR (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 9, 1-7;10, 18-22; Sal 112; Mt 18, 15-20

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de San José

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...

Santa Juana Francisca de Chantal

Dios nuestro, que adornaste con excelsas virtudes a santa Juana Francisca de Chantal en los distintos estados de la vida, concédenos, por su intercesión, que, caminando fielmente según nuestra propia vocación, demos siempre testimonio de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Marca con una señal la frente de los que lloran por las prácticas abominables que se realizan en Jerusalén.

Del libro del profeta Ezequiel: 9, 1-7; 10, 18-22

En aquellos días, que el Señor gritaba con voz potente:¡Acérquense los que van a castigar a la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal!

Entonces aparecieron, en dirección del pórtico que da al norte, seis hombres, cada cual con su arma mortal en la mano. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, que llevaba en la cintura un estuche para escribir. Entraron y se detuvieron ante el altar de bronce.

La gloria del Dios de Israel que descansaba sobre los querubines, se elevó y se dirigió a la entrada del templo. El Señor llamó al hombre vestido de lino que llevaba en la cintura el estuche para escribir y le dijo:Recorre a Jerusalén y marca con una señal en la frente a los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en la ciudad.

Y que les dijo a los otros:Recorran la ciudad detrás de él y maten sin piedad ni compasión; maten a los viejos y a los jóvenes, a las doncellas, a los niños y a las mujeres, hasta que no quede ni uno. Pero al que tenga la señal en la frente no lo toquen. Comiencen, pues, por mi santuario.

Entonces ellos empezaron a matar a los ancianos que estaban delante del templo, y el Señor les dijo:Profanen el templo; llenen sus atrios de cadáveres y salgan después a matar a los que se encuentran en la ciudad.

Luego la gloria del Señor se elevó del umbral del templo y se posó sobre los querubines. Al partir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos. Se detuvieron a la entrada del pórtico oriental del templo del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba encima de ellos. Eran los mismos seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel, junto al río Kebar, y reconocí que eran los querubines. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas, y unas como manos bajo las alas. Sus caras se parecían a las que yo había visto junto al río Kebar. Y todos caminaban hacia el frente.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6.

R/. Bendito sea el Señor ahora y para siempre.

Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos. Bendito sea el Señor, desde ahora y para siempre. R/.

Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Dios está sobre todas las naciones, su gloria por encima de los cielos. R/.

¿Quién hay como el Señor? ¿Quién iguala al Dios nuestro, que tiene en las alturas su morada, y sin embargo de esto, bajar se digna su mirada para ver tierra y cielo? R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Co 5, 19

R/. Aleluya, aleluya.

Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. R/.

EVANGELIO

Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 18, 15-20)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Corregir al que se equivoca es una obra de misericordia. El Señor a los que ama los corrige. Él nos pide que hagamos lo mismo, y en el Evangelio nos enseña cómo hacerlo.

Él mismo corrige a los hombres exponiendo los pecados de cada uno y de toda la humanidad, en cada herida de su cuerpo flagelado y crucificado, lavándolos y purificándolos con su preciosa sangre, derramada para el perdón de los pecados.

Practica tú la corrección fraterna con tus hermanos, pero hazlo con caridad y con la recta intención de ayudarlos a que vuelvan al buen camino y vivan en la verdad.

Perdona sus errores y procura que se enmienden; pero si no escuchan ni a la comunidad, aléjate, no sea que te dejes engañar o seas cómplice del que hace el mal.

Pero no juzgues. Ten paciencia, ora por ellos junto con la comunidad, para que se conviertan.

Y tú, ten la humildad de aceptar tus errores cuando seas corregido por tus hermanos o por toda la comunidad. 

Acércate al sacramento de la reconciliación, arrepiéntete, confiesa tu pecado, pide perdón, haz un firme propósito de enmienda, recibe la absolución, cumple con la penitencia, vete en paz y no vuelvas a pecar.

Contempla a tu Señor crucificado, date cuenta de cuántas heridas tú le has causado, y agradécele, porque tanto te ha amado que te ha corregido, te ha perdonado, te ha salvado y te ha dado la heredad de su paraíso, a pesar de la gravedad de tu pecado».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva de San José

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

Misión de san José.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

Santa Juana Francisca de Chantal

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemoración de Santa Juana Francisca de Chantal y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de San José

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santa Juana Francisca de Chantal

Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejemplo de santa Juana Francisca de Chantal, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos, ante el mundo, una imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 



 

JUEVES 13

Jueves XIX del Tiempo Ordinario

Misa votiva de la Sagrada Eucaristía

O bien:

Santos Ponciano, Papa e Hipólito, presbítero, mártires

 

ADMINISTRADORES DEL PERDÓN (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

AMAR AL SACERDOTE, SIN JUZGAR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 12, 1-12; Sal 77; Mt 18, 21-19, 1

ANTÍFONA DE ENTRADA

Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de la Sagrada Eucaristía

Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

Santos Ponciano e Hipólito 

Señor, que la preciosa paciencia de los justos nos aumente el anhelo de tu amor, y cultive siempre en nuestros corazones la fortaleza sagrada de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Emigra en pleno día, ante la vista de todos.

Del libro del profeta Ezequiel: 12, 1-12

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde.

Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel”.

Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos.

A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: ‘Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad’. Diles: ‘Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos’”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 77, 56-57. 58-59. 61-62.

R/. Perdona a tu pueblo, Señor.

Los israelitas provocaron al Dios altísimo y se rebelaron contra él, negándose a guardar sus preceptos. Desertaron y lo traicionaron, como sus padres, fallaron como un arco mal hecho. R/.

En sus colinas lo encolerizaban, con sus ídolos provocaban sus celos. Dios lo oyó y se indignó y rechazó totalmente a Israel. R/.

Mandó sus soldados al cautiverio y el arca de la alianza, a las manos enemigas; entregó su pueblo a la espada, encolerizado contra su heredad. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 118, 135

R/. Aleluya, aleluya.

Señor, mira benignamente a tus siervos y enséñanos a cumplir tus mandamientos. R/.

EVANGELIO

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-19, 1

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 18, 21-19, 1)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La manifestación más grande de amor es el perdón. El hombre que perdona de corazón requiere ser compasivo y misericordioso -como su Padre del cielo es compasivo y misericordioso-, y tener un corazón de carne, semejante al de Cristo, para tener sus mismos sentimientos.

La manifestación de amor más grande de Dios por los hombres es Cristo crucificado. Todo su cuerpo herido, flagelado, destrozado de dolor, asumiendo todos los pecados de la humanidad, como ofrenda de expiación, en un solo sacrificio, de una vez y para siempre, entregando la vida para destruir el pecado con su muerte, clavado y expuesto en la cruz, es el signo perfecto del perdón por amor.

El hombre justo perdona setenta veces siete, que quiere decir siempre; tanto, como él ha sido y será perdonado por su Señor crucificado, porque siempre quedará en deuda, porque el valor del sacrificio de su Señor es infinitamente más grande que el valor de él, pobre pecador. Perdonar de corazón a su hermano es lo menos que él puede hacer.

Agradece tú al Señor, que ha pagado tu deuda, y pídele que te dé un corazón compasivo y misericordioso, como el suyo, para que te comportes con tus hermanos de la misma manera que Dios lo hace contigo, para que perdones y seas perdonado, porque de la misma manera que tú trates a los demás, serás tratado.

Si tu hermano te ofende, perdónalo de corazón, no le guardes rencor, tal y como lo hace contigo tu Padre que está en el cielo.

Aprende de la Virgen María a perdonar. Pídele que interceda por ti para que recibas un corazón misericordioso y compasivo, como el de Jesús.

Arrepiéntete y conviértete, para que tu corazón de piedra se transforme en un corazón de carne, para que tengas sus mismos sentimientos: que sufra, que sienta, que perdone, que ame».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva de la Sagrada Eucaristía

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Santos Ponciano e Hipólito

Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de estos santos mártires, y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne. para que el mundo tenga vida.

ORACIÓN DEPUES DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de la Sagrada Eucaristía

Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santos Ponciano e Hipólito 

Señor Dios, que en tus santos mártires manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

VIERNES 14

Viernes XIX del Tiempo Ordinario

Rojo

Memoria de San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir 

 

LA IGLESIA ESPOSA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

RECONCILIADOS CON DIOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Oración a San Maximiliano María Kolbe para pedir por los sacerdotes (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Ez 16, 1-15.60.64; Is 12; Mt 19, 3-12

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 25, 34. 40

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Yo les aseguro que, cuanto hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo al presbítero y mártir san Maximiliano María Kolbe, inflamado en amor a la Virgen Inmaculada, concede, propicio, que, por su intercesión, trabajando esforzadamente por tu gloria al servicio de los hombres, podamos asemejamos a tu Hijo hasta la muerte. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tendré presente la alianza que hice contigo y tú te avergonzarás.

Del libro del profeta Ezequiel: 16, 59-63

Esto dice del Señor: “Yo te trataré, Jerusalén, conforme a tus acciones, pues despreciaste tu juramento y quebrantaste mi alianza. Pero yo tendré presente la alianza que hice contigo cuando eras joven y haré contigo una alianza eterna. Tú te acordarás de tu conducta y te avergonzarás al recibir a tus hermanas, las mayores y las menores, pues yo te las daré como hijas, pero no en virtud de la alianza hecha contigo.

Yo mismo haré una alianza eterna contigo y sabrás que yo soy el Señor, para que tengas presente tu pasado, te avergüences y no vuelvas a abrir la boca para presumir, cuando yo te perdone todo lo que hiciste”. Esto dice el Señor todopoderoso. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Isaías 12, 2-3. 4bcd 5-6

R/. El Señor es mi Dios y salvador.

El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación. R/.

Den gracias al Señor e invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime. R/.

Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten, jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con nosotros. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 1 Ts 2, 13

R/. Aleluya, aleluya.

Reciban la palabra de Dios, no como palabra humana, sino como palabra divina, tal como es en realidad. R/.

EVANGELIO

Por la dureza de su corazón Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”.

Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola carne’? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”. 

Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.

Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha +concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 19, 3-12)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesucristo no vino al mundo a abolir la ley, sino a darle plenitud.

Los mandamientos de la ley de Dios son inmutables, porque provienen del amor y de la sabiduría divina. Quien los quebranta peca gravemente, porque ofende al Espíritu Santo, desobedece los mandatos de Dios impuestos a la humanidad de acuerdo a su plan divino, y no vive en su voluntad.

El Señor ha realizado la creación de acuerdo a un orden. A la humanidad, desde un principio, con dos sexos distintos la definió: hombre y mujer los creó, para compenetrarse y ser una sola carne, y dar vida, porque a multiplicarse y poblar el mundo los mandó. Pero el hombre, por el pecado, ha distorsionado el plan original de Dios.

Cristo ha venido a restaurar el orden a través de los sacramentos. El matrimonio es una vocación que comprende sólo aquel que tiene el don de la sabiduría divina, y orienta su vida, sus pensamientos y acciones hacia la única verdad, que es Dios.

Acepta tú los mandamientos de la ley de Dios, enséñalos, practícalos. Vive la virtud de la castidad de acuerdo a las condiciones de tu vocación. Si eres casado, cumple con tu responsabilidad de mantenerte abierto siempre a la vida, y a la posibilidad de procrear de acuerdo a la voluntad divina. Si eres soltero o sacerdote, vive la abstinencia. Pero, en ambos casos, procura siempre la pureza de tus pensamientos y de tus actos, amando a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. 

Y si caes en tentación, procura que la dureza de tu corazón no te aleje del plan perfecto de Dios. Arrepiéntete y pide perdón, y vuelve al orden correcto, para que alcances la perfección y la vida eterna».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, nuestros dones, pidiéndote humildemente que, a ejemplo de san Maximiliano María, aprendamos a ofrecerte nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 13

Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos inflame aquel mismo fuego de caridad que san Maximiliano María recibió de este sagrado banquete. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

SÁBADO 15

Blanco

Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María

“La inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo al terminar su vida mortal”. Con estas palabras define el Papa Pio XII el dogma de la Asunción de la santísima Virgen (1950). Siendo una consecuencia de la maternidad divina, la Asunción de nuestra Señora constituye para todos los seres humanos una prenda de esperanza y una promesa de resurrección.

HOMBRE DICHOSO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ESCUCHAR Y CUMPLIR LA PALABRA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Crón 15, 3-4.15-16; 16, 1-2; Sal 131; 1 Cor 15, 54-57; Lc 11, 27-28

Misa Vespertina de la Vigilia

Esta Misa se utiliza en la tarde del día 14 de agosto, antes o después de las primeras vísperas de la solemnidad

ANTÍFONA DE ENTRADA

De ti se han dicho maravillas, María, que hoy has sido exaltada sobre los coros de los ángeles y triunfas con Cristo para siempre.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que al ver la humildad de la santísima Virgen María le concediste la gracia de que tu Unigénito naciera de ella según la carne, y en este día la coronaste de gloria incomparable, concede a quienes hemos sido salvados gracias al misterio de tu redención, que merezcamos, por sus ruegos, ser glorificados por ti. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Introdujeron el arca de la alianza y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.

Del primer libro de las Crónicas: 15, 3-4. 15-16, 16, 1-2

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca de la alianza al lugar que le había preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. Éstos cargaron en hombros los travesaños sobre los cuales estaba colocada el arca de la alianza, tal como lo había mandado Moisés, por orden del Señor.

David ordenó a los jefes de los levitas que entre los de su tribu nombraran cantores para que entonaran cantos festivos, acompañados de arpas, cítaras y platillos. introdujeron, pues, el arca de la alianza y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 131, 6-7. 9-10. 13-14

R/. Ven, Señor, a tu morada.

Que se hallaba en Efrata nos dijeron; de Jaar en los campos la encontramos. Entremos en la tienda del Señor y a sus pies, adorémoslo, postrados. R/.

Tus sacerdotes vístanse de gala; tus fieles, jubilosos, lancen gritos. Por amor a David, tu servidor, no apartes la mirada de tu ungido. R/.

Esto es así, porque el Señor ha elegido a Sión como morada: “Aquí está mi reposo para siempre; porque así me agradó, será mi casa”. R/.

SEGUNDA LECTURA

Nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 54-57

Hermanos: Cuando nuestro ser corruptible y mortal se revista de incorruptibilidad e inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido aniquilada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 11, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Dichosa la mujer que te llevó en su seno. - Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!”. Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Dichosa es María, la Madre de Dios, desde que le fue anunciado por el Ángel el mensaje del Señor, y su palabra fue encarnada en su vientre; por haberlo gestado durante nueve meses; por haber visto nacer al Hijo de Dios, fruto bendito de su vientre; por haberlo arrullado en sus brazos, y de sus pechos amamantado.

Dichosa es por cumplir la palabra que escuchó de su boca. 

Dichosos sean los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, y más dichosos sean aún, los que la predican con la palabra y con el ejemplo, enseñando el camino a otras almas para llegar al cielo.

Dichosos son los santos, personas sencillas elegidas para dar su vida por el Evangelio.

Dichosos los que son elevados a los altares y atraen a tantas almas a Jesús con su ejemplo. 

Dichoso seas tú, por conocer a Jesús, escucharlo y hacer lo que te dice, porque serás contado entre los santos del cielo.

Y más dichoso que la mujer que lo llevó en su seno y lo amamantó de sus pechos serás, porque de la presencia de esa mujer eternamente gozarás, y dichoso, como Él, serás».

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Se dice Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, el sacrificio de reconciliación y alabanza que celebramos en la Asunción de la santa Madre de Dios, para que nos lleve a obtener el perdón y nos haga permanecer en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

La gloriosa Asunción de la Virgen.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque hoy ha sido elevada al cielo la Virgen Madre de Dios, anticipo e imagen de la perfección que alcanzará tu Iglesia, garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo, todavía peregrino en la tierra.

Con razón no permitiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne a tu Hijo, autor de toda vida.

Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 11, 27

Dichosa la Virgen María porque llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de participar de la mesa celestial, imploramos tu clemencia, Señor Dios nuestro, para que quienes celebramos la Asunción de la Madre de Dios, nos veamos libres de todos los males que nos amenazan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne

 

Misa del día 

ALCANZAR EL PARAÍSO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL MISTERIO DE LA ASUNCIÓN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 11, 19; 12, 1-6. 10; Sal 44; 1 Cor 15, 20-27; Lc 1, 39-56

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ap 12, 1

Alegrémonos en el Señor y alabemos al Hijo de Dios, junto con los ángeles, al celebrar hoy la Asunción al cielo de nuestra Madre, la Virgen María.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que elevaste a la gloria celestial en cuerpo y alma a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos tender siempre hacia los bienes eternos, para que merezcamos participar de su misma gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 11, 19; 12, 16.10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 44

R/. De pie, a tu derecha, está la reina.

Hijas de reyes salen a tu encuentro. De pie, a tu derecha, está la reina, enjoyada con oro de Ofir. R/.

Escucha, hija, mira y pon atención: olvida a tu pueblo y la casa paterna; el rey está prendado de tu belleza; ríndele homenaje, porque él es tu Señor. R/.

Entre alegría y regocijo van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra. R/.

SEGUNDA LECTURA

Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 20-27

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R/. Aleluya, aleluya.

María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran. R/.

EVANGELIO

Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. 

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Él hace sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, viene en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”. 

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

  HOMILÍA DEL SANTO PADRE LEÓN (15.VIII.25)

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy no es domingo, pero de manera diferente celebramos la Pascua de Jesús que cambia la historia. En María de Nazaret está nuestra historia, la historia de la Iglesia inmersa en la humanidad común. Encarnándose en ella, el Dios de la vida, el Dios de la libertad ha vencido a la muerte. Sí, hoy contemplamos cómo Dios vence a la muerte, pero no sin nosotros. Suyo es el reino, pero nuestro es el “sí” a su amor que todo puede cambiar. En la cruz, Jesús pronunció libremente el “sí” que debía vaciar de poder a la muerte, esa muerte que aún se difunde cuando nuestras manos crucifican y nuestros corazones son prisioneros del miedo, de la desconfianza. En la cruz, venció la confianza; venció el amor, que es capaz de ver aquello que aún no llega; venció el perdón.

Y María estaba; estaba allí, unida al Hijo. Hoy podemos intuir que María somos nosotros cuando no huimos, somos nosotros cuando respondemos con nuestro “sí” a su “sí”. En los mártires de nuestro tiempo, en los testigos de la fe y de la justicia, de la mansedumbre y de la paz, ese “sí” sigue viviendo y sigue enfrentando a la muerte. De ese modo, este día de alegría es un día que nos compromete a decidir cómo y para quién vivimos.

La liturgia de esta fiesta de la Asunción nos ha propuesto el pasaje evangélico de la Visitación. San Lucas transmite en esta página la memoria de un momento crucial en la vocación de María. Es hermoso regresar a ese momento en el día en que celebramos la meta final de su existencia. Toda historia en la tierra, incluso la de la Madre de Dios, es breve y termina. Pero nada se pierde. De ese modo, cuando una vida concluye, brilla con mayor claridad la unidad de toda su existencia. El Magníficat, que el Evangelio pone en labios de la joven María, irradia ahora una luz que ilumina su historia. En este día, el del encuentro con su prima Isabel, se contiene el secreto de cualquier otro día, de cualquier otra época. Y las palabras no son suficientes; es necesario un canto, que la Iglesia sigue entonando cada día, al atardecer, «de generación en generación» (Lc 1,50). La sorprendente fecundidad de la estéril Isabel confirmó a María en su confianza; le anticipó la fecundidad de su “sí”, que se prolonga en la fecundidad de la Iglesia y de toda la humanidad, cuando la Palabra renovadora de Dios es acogida. Ese día dos mujeres se encontraron en la fe, después permanecieron tres meses juntas para ayudarse, no sólo en las cosas prácticas, sino en un nuevo modo de leer la historia. 

De esa manera, hermanas y hermanos, la resurrección entra también en nuestro mundo. Las palabras y las decisiones de muerte parecen prevalecer, pero la vida de Dios trunca la desesperación por medio de experiencias concretas de fraternidad, por medio de nuevos gestos de solidaridad. La resurrección, antes incluso de ser nuestro destino último, modifica —en el alma y en el cuerpo— nuestro habitar en la tierra. El canto de María, su Magníficat, refuerza en la esperanza a los humildes, a los hambrientos, a los siervos diligentes de Dios. Son las mujeres y los hombres de las Bienaventuranzas, que ya ven lo invisible aun estando en la tribulación: los poderosos derribados de sus tronos, los ricos con las manos vacías, las promesas de Dios realizadas. Se trata de experiencias que todos, en cada comunidad cristiana, deberíamos poder decir que hemos vivido; que parecen imposibles, pero en ellas se sigue revelando la Palabra de Dios. Cuando nacen los vínculos con los que nos oponemos al mal con el bien, a la muerte con la vida, entonces vemos que con Dios no hay nada imposible (cf. Lc 1,37).

En algunas ocasiones, lamentablemente, allí donde predominan las seguridades humanas, un cierto bienestar material y esa relajación que adormece las conciencias, esta fe puede envejecer. Es entonces cuando nos invade la muerte, en formas de resignación y queja, de nostalgia e inseguridad. En lugar de ver que este viejo mundo se acaba, se sigue buscando auxilio en él; el auxilio de los ricos, de los poderosos, que generalmente se acompaña con el desprecio de los pobres y los humildes. Pero la Iglesia vive en sus miembros frágiles, rejuvenece gracias a su Magníficat. También hoy las comunidades cristianas pobres y perseguidas, los testigos de la ternura y del perdón en los lugares de conflicto, los operadores de paz y los constructores de puentes en un mundo hecho pedazos son la alegría de la Iglesia, son su permanente fecundidad, las primicias del Reino que viene. Muchos de ellos son mujeres, como la anciana Isabel y la joven María; mujeres pascuales, apóstoles de la resurrección. ¡Dejémonos convertir por sus testimonios!

Hermanos y hermanas, cuando “elegimos la vida” (cf. Dt 30,19) durante nuestra existencia, tenemos motivos para contemplar nuestro destino en María, asunta al cielo. Ella nos ha sido dada como el signo de que la resurrección de Jesús no fue un caso aislado, ni una excepción. Todos, en Cristo, podemos vencer a la muerte (cf. 1 Co 15,54). Ciertamente, es una obra de Dios, no nuestra. Con todo, María es ese entramado de gracia y libertad que nos impulsa a la confianza, a la valentía, al compromiso con la vida de un pueblo. «El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas» (Lc 1,49); que cada uno de nosotros pueda experimentar esta alegría y testimoniarla con un canto nuevo. ¡No tengamos miedo de elegir la vida! Con frecuencia puede parecer peligroso, imprudente. Cuántas voces están siempre ahí susurrándonos: “¿Quién te obliga a que lo hagas? ¡Déjalo! Piensa en tus propios intereses”. Estas son voces de muerte. Nosotros, en cambio, somos discípulos de Cristo. Es su amor el que nos impulsa, alma y cuerpo, en nuestro tiempo. Como individuos y como Iglesia ya no vivimos para nosotros mismos. Es precisamente esto —y sólo esto— lo que hace que se difunda y prevalezca la vida. Nuestra victoria sobre la muerte comienza desde ahora.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 1, 39-56)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Dichoso el que crea, porque se llenará del Espíritu Santo y se cumplirá en él la voluntad de Dios.

Dichoso el que crea que el Hijo de Dios fue engendrado por obra del Espíritu Santo y encarnado en vientre virgen y puro de mujer, para nacer en medio de los hombres, para vivir, morir y resucitar para la salvación de los hombres.

Dichoso sea el que crea en que la Madre del Señor ha venido a visitarnos en diferentes momentos y lugares, para traer a sus hijos el mismo mensaje de esperanza, de amor, de misericordia, de paz, que muestra un camino de conversión a través de la penitencia, la oración y la consagración a su Inmaculado Corazón, para llevarnos al encuentro con Cristo, para que encontremos en Él la vida eterna. 

Dichoso el que crea que es verdadero Hijo de la Madre de Dios.

Dichoso el que crea en ella, y la considere y reciba como Madre.

Pero el que crea en la maternidad divina de la Virgen María, también debe creer en su Virginidad Perpetua, en su Inmaculada Concepción, y en su Bendita Asunción; y debe creer también en su misión corredentora con Cristo, en su presencia viva acompañando a sus hijos en todo momento como Reina de cielos y tierra, y en que es faro de luz para volver al mundo de las tinieblas a la luz. 

Cree tú, y acepta el auxilio de tu Madre del cielo, que es la Omnipotencia Suplicante, y consigue para ti el favor de Dios en tus necesidades. Acude a ella humillándote como lo hizo ella, ofreciendo tu vida para servir como siervo de la Sierva del Señor, para ser instrumento de misericordia, dócil a la voluntad de Dios, para llevar al mundo el mensaje de esperanza, de misericordia, de amor y de paz, que ha venido a traer la Madre de Dios, para que todos los hombres crean en Él y se salven.

Eleva tus ojos al cielo, mira la Estrella, mira a María, y alaba a Dios diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre».

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Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Suba hasta ti, Señor, nuestra ofrenda fervorosa y, por intercesión de la santísima Virgen María, elevada al cielo, haz que nuestros corazones tiendan hacia ti, inflamados en el fuego de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

La gloriosa Asunción de la Virgen.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque hoy ha sido elevada al cielo la Virgen Madre de Dios, anticipo e imagen de la perfección que alcanzará tu Iglesia, garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo, todavía peregrino en la tierra.

Con razón no permitiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne a tu Hijo, autor de toda vida. Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 48-49

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido el sacramento de la salvación, te pedimos, Señor, nos concedas que, por intercesión de santa María Virgen, elevada al cielo, seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

DOMINGO 16

Verde

Domingo XX del Tiempo Ordinario

“Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”.

OVEJAS DE OTRO REDIL (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LOS RUEGOS DE MARÍA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Is 56, 1. 6-7; Sal 66; Rom 11, 13-15. 29-32; Mt 15, 21-28

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11

Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso, que mil días en cualquier otra parte.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Conduciré a los extranjeros a mi monte santo.

Del libro del profeta Isaías: 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.

A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será casa de oración para todos los pueblos”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 66

R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R/.

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R/.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R/.

SEGUNDA LECTURA

Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 13-15. 29-32

Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzarán la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 4, 23

R/. Aleluya, aleluya.

Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R/.

EVANGELIO

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (20.VIII.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy el Evangelio narra el encuentro de Jesús con una mujer cananea, fuera del territorio de Israel (cf. Mt 15, 21-28). Esta le pide que libere a su hija, atormentada por un demonio, pero el Señor no la escucha. Ella insiste y los discípulos le piden que la atienda para que pare, pero Jesús explica que su misión está destinada a los hijos de Israel y usa esta imagen: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Y la mujer, valiente, responde: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Entonces Jesús le dice: «“Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. En aquel momento quedó curada su hija» (vv. 26-28). ¡Una historia hermosa esta! Y esto sucedió a Jesús.

Vemos que Jesús cambia de actitud y lo que le hace cambiar es la fuerza de la fe de aquella mujer. Detengámonos, entonces, brevemente, en estos dos aspectos: el cambio de Jesús y la fe de la mujer.

El cambio de Jesús. Él estaba dirigiendo su predicación al pueblo elegido; después, el Espíritu Santo empujaría la Iglesia hasta los confines del mundo. Pero aquí tiene lugar, podemos decir, un adelanto, por el que, en el episodio de la mujer cananea, ya se manifiesta la universalidad de la obra de Dios. Es interesante esta disponibilidad de Jesús: frente a la oración de la mujer “adelanta los planes”, ante su caso concreto se convierte aún en más condescendiente y compasivo. Dios es así: es amor, y quien ama no permanece rígido. Sí, permanece firme, pero no rígido. No permanece rígido en sus propias posiciones, sino que se deja mover y conmover; sabe cambiar sus esquemas. Y el amor es creativo y nosotros cristianos, si queremos imitar a Cristo, estamos invitados a la disponibilidad del cambio. Cuánto bien hace en nuestras relaciones, pero también en la vida de fe, ser dóciles, escuchar verdaderamente, enternecernos en nombre de la compasión y del bien ajeno, como Jesús hizo con la cananea. La docilidad para cambiar. Corazones dóciles para cambiar.

Miremos entonces a la fe de la mujer, que el Señor alaba, diciendo que es «grande» (v. 28). A los discípulos les parece grande solo su insistencia, pero Jesús alaba diciendo que es grande, Jesús ve la fe; los discípulos ven la insistencia solamente. Si pensamos en ello, aquella mujer extranjera probablemente conocía poco, o nada, las leyes y los preceptos religiosos de Israel. ¿En qué consiste entonces su fe?

La mujer no es rica de conceptos, sino que es rica de hechos: la cananea se acerca, se postra, insiste, mantiene un diálogo estrecho con Jesús, supera todos los obstáculos con tal de hablar con Él. Supera todos los obstáculos para hablarle. He aquí la concreción de la fe, que no es una etiqueta religiosa -la fe no es una etiqueta religiosa-, sino una relación personal con el Señor. ¿Cuántas veces se cae en la tentación de confundir la fe con una etiqueta? La fe de la mujer no está hecha de protocolo teológico, sino de insistencia: llama a la puerta, llama, llama; no está hecha de palabras, sino de oración. Y Dios no resiste cuando se le reza. Porque dijo: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá» (Mt 7, 7).

Hermanos y hermanas, a la luz de todo esto podemos hacernos algunas preguntas. A partir del cambio de Jesús, por ejemplo: ¿yo soy capaz de cambiar de opinión? ¿Sé ser comprensivo, sé ser compasivo o permanezco rígido en mis posiciones? ¿En mi corazón hay algo de rigidez? Que no es firmeza: la rigidez es mala, la firmeza es buena. Y a partir de la fe de la mujer: ¿cómo es mi fe? ¿Se detiene en conceptos y palabras o es realmente vivida con la oración y las acciones? ¿Sé dialogar con el Señor, sé insistir con Él, o me conformo con recitar cualquier fórmula hermosa? Que la Virgen nos haga disponibles al bien y concretos en la fe.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Señor se regocija en los hombres que tienen fe. Se complace en aquellos que reconocen su poder, confían en Él y se abandonan en su misericordia. Pero al mundo le falta fe.

¡Qué afortunados somos por haber sido reunidos en una sola Iglesia, a la que hemos sido afiliados por medio del bautismo! 

Cristo, por sus méritos en la cruz, nos ha ganado el derecho de ser llamados hijos, uniéndonos al Padre en filiación divina.

Pero hay algunos que no creen, y no se comportan como hijos. Pretenden ganar sus batallas con sus propias fuerzas, y son vencidos por su propia soberbia.

Pero el Buen Pastor tiene también otras ovejas que no son de su redil y, aunque no son hijos, acuden a Él, y con humildad se postran ante Él para pedir su favor, aunque sea las migajas de su infinito amor.

Y Dios, que es tan bueno, todo lo aprovecha, hasta las migajas para atraerlos a Él. Y obra milagros, admirado por su fe, también afuera de la Iglesia que Él mismo ha fundado, para reunir a todas las ovejas en un mismo redil, en un solo rebaño y con un solo Pastor. Él no despreciará a ninguno que viva la caridad con los más necesitados.

Acude tú a tu Padre Dios, y pídele como verdadero hijo, porque lo eres.

Y si no te comportaras como hijo, arrepiéntete y acude a Él con el corazón contrito y humillado, que Él no despreciará, sino que lo sumergirá en el mar infinito de su misericordia, lo llenará de amor, y te lo devolverá, para que, con ese mismo amor, correspondas intercediendo ante Él por los enfermos, por los pobres, por los más necesitados, y lleves la caridad a tus hermanos, a los que están cerca y a los que se encuentran alejados. 

Muéstrale a Dios tu fe, y Él te mostrará sus obras, te sentará a la mesa y compartirá contigo su banquete, aunque tú no merezcas ni las migajas, ni las sobras».

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Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos, hermanos, nuestras súplicas al Señor y pidámosle que atienda a sus hijos, según las necesidades de cada uno de ellos, respondiendo: Te rogamos, Señor.

1. Roguemos al Señor por quienes, a causa de su enfermedad, porque están el servicio de sus hermanos o por cualquier otro motivo, no han podido venir a celebrar con nosotros el domingo; a fin de que, ya que no pueden participar de la alegría de esta celebración, no se vean privados nunca del gozo del Señor. Roguemos al Señor.

2. Roguemos por los que ayudan a los pobres o hacen obras de misericordia en favor de sus hermanos, para que Dios premie abundantemente el bien que hacen, y lo que reparten a sus hermanos el Señor lo multiplique y lo convierta para ellos en premio de vida eterna. Roguemos al Señor.

3. Roguemos por los que están de viaje, por los que tienen que vivir fuera de su hogar o alejados de sus familiares y amigos, para que Dios los proteja de todo peligro, los ayude en sus dificultades y les conceda retornar, sanos y salvos, a sus hogares. Roguemos al Señor.

4. Roguemos finalmente por nosotros mismos, para que el Señor nos haga perseverar en la fe cristiana, nos ayude a conocer más y más el Evangelio de Cristo, fortalezca nuestra voluntad en el bien, nos guarde de todo mal y nos guarde de todo mal y nos conceda alcanzar la vida eterna. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que con el ejemplo de tu Hijo, manso y humilde de corazón, nos has manifestado tu designio de salvar a todos los hombres, escucha nuestras oraciones y revístenos de los mismos sentimientos de Cristo, para que, con nuestras obras y palabras, demos siempre testimonio de tu amor fiel. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52

Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo, dice el Señor: quien coma de este pan vivirá eternamente.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.



 

LUNES 17

Lunes XX del Tiempo Ordinario

Misa por la paz y la justicia, A

HOMBRE PERFECTO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

UN PERFECTO DISCÍPULO DE CRISTO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 24, 15-24, Deut 32; Mt 19, 16-22

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que cuidas de todos con amor paterno, concede, benigno, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, no sólo formen en la paz una sola familia, sino también vivan unidos con espíritu fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ezequiel les servirá de señal, ustedes harán lo mismo que él ha hecho.

Del libro del profeta Ezequiel: 24, 15-24

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, voy a arrebatarte repentinamente a tu esposa, que es el encanto de tus ojos; pero no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio, sin hacer duelo; ponte el turbante y las sandalias; no te cubras la cara ni comas comida de duelo”.

Por la mañana estuve hablando a la gente y por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que el Señor me había mandado. Entonces me preguntó la gente: “¿Quieres explicarnos lo que estás haciendo?”. Yo les respondí: “El Señor me ha dicho: ‘Dile a la casa de Israel que el Señor dice esto: Voy a profanar mi santuario, que es la causa del orgullo de ustedes, el encanto de sus ojos y el amor de su corazón. Sus hijos e hijas morirán a espada. Entonces harán lo que Ezequiel ha hecho: no se cubrirán la cara ni comerán comida de duelo; seguirán con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no llorarán ni harán duelo; se consumirán por su culpa y se lamentarán unos con otros. Ezequiel les servirá de ejemplo; ustedes harán lo mismo que él ha hecho. Y cuando esto suceda, sabrán que yo soy el Señor Dios’ “. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32

R/. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Abandonaron a Dios, que los creó, y olvidaron al Señor, que les dio la vida. Lo vio el Señor, y encolerizado, rechazó a sus hijos e hijas. R/.

El Señor pensó: “Me les voy a esconder y voy a ver en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos infieles. R/.

Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios y me han encolerizado con sus ídolos; yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo y los voy a encolerizar con una nación insensata”. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 3

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.

EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”. Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mi acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?”.

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?”. Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 19, 16-22)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Entregar la vida a Dios es una ganancia. Él es dueño de la vida, pero nos ha dado el regalo de la libertad, por la que cada uno puede decidir conservar su vida para sí mismo, o entregársela a Dios para hacer su voluntad. Y Él corresponde y nos recompensa de acuerdo a nuestra entrega. Él nos ha prometido el ciento por uno en esta vida y la vida eterna. Por tanto, entregar la vida a Dios por amor a Cristo y por el Evangelio, es la mejor inversión, porque reditúa en beneficios infinitos. 

Pero también ha prometido persecuciones, porque todo aquel que se entrega a Él no es del mundo, así como Cristo no es del mundo, y el mundo lo odia como lo ha odiado a Él. Pero ser perseguido por la causa de Cristo vale la pena, porque ganamos la gloria de Él.

Renuncia tú a ti mismo, a tu voluntad, a tu soberbia y egoísmo, y entrega tu vida como ofrenda a Dios, unida al sacrificio del Crucificado, que ha renunciado a todo por ti, ha entregado su vida para salvar la tuya, y ha ganado el derecho de que tu vida sea suya para compartir contigo su paraíso. 

Entrégale tu voluntad para que haga contigo lo que quiera, y Él te dará sus dones en abundancia, te llenará de tesoros y le dará paz a tu corazón. Haciéndote el último en esta vida te hará el primero en el Reino de los cielos, porque el Señor es justo y misericordioso, y no se deja ganar en generosidad».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de la salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirvan para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 27

La paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

MARTES 18

Martes XX del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora del Rayo, Patrona de los desempleados

Misa por las vocaciones a la vida religiosa

VALE LA PENA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

TESOROS INFINITOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 28, 1-10; Deut 32; Mt 19, 23-30

ANTIFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 19, 21

Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres; luego ven y sígueme, dice el Señor.

ORACIÓN COLECTA

Padre santo, que aunque llamas a todos tus hijos a la perfección de la caridad, invitas a algunos a seguir más de cerca las huellas de tu Hijo, concede a quienes has elegido para esta vocación especial vivir de tal manera, que sean para la Iglesia y para el mundo, un signo elocuente de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios

Del libro del profeta Ezequiel: 28, 1-10

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: ‘El Señor Dios dice esto: 

Tu corazón se ha ensoberbecido y has dicho: Soy Dios, estoy sentado en el trono de Dios, en medio de los mares; pero eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios; pretendes ser más inteligente que Daniel y conocer todos los secretos; con tu sabiduría y habilidad te has hecho rico, has amontonado oro y plata en tus tesoros; con astucia de comerciante has aumentado tus riquezas y te has ensoberbecido por tu fortuna’ “.

Por eso dice el Señor: “Porque te has creído tan sabio como Dios, por eso mandaré contra ti a los más feroces de los pueblos extranjeros, que desenvainarán su espada contra tu esplendor y tu sabiduría y acabarán con tu grandeza. Ellos te matarán y el mar será tu sepultura.

¿Ante la mano misma de tus verdugos te atreverás a afirmar todavía que eres Dios, cuando no eres más que un hombre? Morirás como un pagano a manos de extranjeros, porque así lo digo yo, el Señor Dios”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32

R/. El Señor da la muerte y la vida.

El Señor pensó: “Voy a dispersarlos y a borrar su memoria entre los hombres. Pero no, porque temo la presunción del enemigo y la mala interpretación del adversario. R/.

Pues diría el enemigo que su mano había vencido y que no era el Señor el que lo había hecho, porque son una nación que ha perdido el juicio”. R/.

¿Cómo puede uno perseguir a mil y dos poner en fuga a diez mil? ¿No es porque su Dios los ha vendido, porque el Señor los ha entregado? R/.

El día de su destrucción se acerca y su suerte se apresura, porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Co 8, 9

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R/.

EVANGELIO

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: “Entonces ¿quién podrá salvarse?”. Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: “Para los hombres eso es imposible, más para Dios todo es posible”.

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?”. Jesús les dijo: “Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos. primeros”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 19, 23-30)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Entregar la vida a Dios es una ganancia. Él es dueño de la vida, pero nos ha dado el regalo de la libertad, por la que cada uno puede decidir conservar su vida para sí mismo, o entregársela a Dios para hacer su voluntad. Y Él corresponde y nos recompensa de acuerdo a nuestra entrega.

Él nos ha prometido el ciento por uno en esta vida y la vida eterna. Por tanto, entregar la vida a Dios por amor a Cristo y por el Evangelio, es la mejor inversión, porque reditúa en beneficios infinitos.

Pero también ha prometido persecuciones, porque todo aquel que se entrega a Él no es del mundo, así como Cristo no es del mundo, y el mundo lo odia como lo ha odiado a Él. Pero ser perseguido por la causa de Cristo vale la pena, porque ganamos la gloria de Él.

Renuncia tú a ti mismo, a tu voluntad, a tu soberbia y egoísmo, y entrega tu vida como ofrenda a Dios, unida al sacrificio del Crucificado, que ha renunciado a todo por ti, ha entregado su vida para salvar la tuya, y ha ganado el derecho de que tu vida sea suya para compartir contigo su paraíso.

Entrégale tu voluntad para que haga contigo lo que quiera, y Él te dará sus dones en abundancia, te llenará de tesoros y le dará paz a tu corazón.

Haciéndote el último en esta vida te hará el primero en el Reino de los cielos, porque el Señor es justo y misericordioso, y no se deja ganar en generosidad».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Padre santo, los dones que te presentamos y concede a cuantos se han propuesto seguir con entusiasmo a tu Hijo por el camino estrecho de la perfección evangélica, la libertad de espíritu y la verdadera fraternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 19, 27-29

En verdad les digo que ustedes, los que han dejado todo para seguirme, recibirán cien veces más y obtendrán la vida eterna, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalece, Señor, a tus siervos, con el alimento y la bebida espirituales, para que, siempre fieles al llamado evangélico, muestren en todas partes una viva imagen de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 



 

MIÉRCOLES 19

Miércoles XX del Tiempo Ordinario

Misa votiva de San José

O bien:

Memoria de San Juan Eudes, presbítero

 

O bien:

Memoria de los Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, presbíteros y mártires

 

Blanco / Rojo

RESPETAR LO PROMETIDO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CONTEMPLAR EL PARAÍSO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 36, 1-11; Sal 22; Mt 20, 1-16

ANTIFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de San José

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...

San Juan Eudes

Dios nuestro, que admirablemente elegiste a san Juan Eudes, presbítero, para que anunciara las insondables riquezas de Cristo, concédenos, por sus enseñanzas y ejemplos, crecer en tu conocimiento y vivir en fidelidad, conforme a la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo...

Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores

Señor nuestro Jesucristo, que llenas de fortaleza para conseguir el triunfo a quienes predican fielmente tu nombre, concédenos, por los méritos de los beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, perseverar con firmeza en la fe y, después de una vida llena de buenas obras, alcanzar la vida eterna. que vives y reinas ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer

Del libro del profeta Ezequiel: 34, 1-11

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: ‘Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.

Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se han convertido en presa de todos los animales salvajes. Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que lo busque’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en presa de todos los animales salvajes por falta de pastor, pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Lo juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer’. Esto dice el Señor: ‘Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré’ “. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/.

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Hb 4, 12

R/. Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R/.

EVANGELIO

¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo. 

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’. Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’. 

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 20, 1-16)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El egoísmo es la tentación por la que el hombre se ve primero a sí mismo, busca primero su bienestar, su conveniencia, la satisfacción de sí mismo, pero Dios no lo pensó ni lo creó así.

El corazón del hombre debe tender a verse a sí mismo en los demás, a ver a los demás superiores a sí mismo, y ver en el bien de los demás realizado el propio bienestar.

Jesús vino a darnos ejemplo, y a enseñarnos a regresar a ese estado en el que el corazón busca el bien, y rechaza el mal.

Él vino a darse completamente todo. Siendo el primero se hizo último, para que podamos tender a ese bien para el que fuimos creados.

Él vino a ordenar todas las cosas, y a enseñarnos cómo debemos orientar todo hacia Dios, a través del servicio al prójimo.

Procura tú tener las condiciones para ser un digno trabajador en la viña del Señor. 

Entrégale tu vida, y deja que Él haga contigo lo que quiera.

Déjate llenar de su amor y de su misericordia, recibiendo el salario inmerecido de valor infinito, que es su cuerpo y su sangre, en cada Eucaristía, y desea para los demás lo mismo que tú recibes: el Reino de los cielos en la tierra, que es el mismo Cristo, aun sin merecerlo, porque Él nos lo ha merecido».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva de San José

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

Misión de san José.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

San Juan Eudes

Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Juan Eudes, y, del mismo modo que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores

Al venerar la pasión de tus beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, concédenos, Señor, por este sacrificio, anunciar dignamente la muerte de tu Unigénito, el cual no sólo ha animado con su palabra a los mártires, sino que los ha fortalecido con su ejemplo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de San José

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Juan Eudes

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de san Juan Eudes, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores

Alimentados, Señor, con el manjar celestial, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de los beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, llevemos en nuestro corazón las señales del amor y de los sufrimientos de tu Hijo y gocemos siempre del fruto de la paz eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

JUEVES 20

Jueves XX del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de San Bernardo, Abad y Doctor de la Iglesia


 

VESTIDOS DE FIESTA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

INVITADOS AL BANQUETE (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 36, 23-28; Sal 50; Mt 22, 1-14

ANTÍFONA DE ENTRADA

El Señor colmó a san Bernardo con espíritu de inteligencia, para que transmitiera al pueblo de Dios las riquezas de la doctrina.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo.

Del libro del profeta Ezequiel: 36, 23-28

Esto dice el Señor: “Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones. Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando por medio de ustedes les haga ver mi santidad. 

Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías.

Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos, y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 50

R/. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu. R/.

Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores. R/.

Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 94, 8

R/. Aleluya, aleluya.

Hagámosle caso al Señor que nos dice: No endurezcan su corazón. R/.

EVANGELIO

Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: 

“El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. 

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’. Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todos somos invitados al banquete del Señor.

La fiesta es la Santa Misa, el banquete es Cristo. Dichosos los invitados al banquete del Cordero de Dios.

El que quiera participar de la fiesta puede acudir, pero para ser convidado del banquete, debe estar vestido de fiesta.

El vestido de fiesta es el vestido que le da el Espíritu Santo a los hombres de buena voluntad, a los que aceptan sus dones y sus gracias, y acuden a ser incluidos en la lista de invitados a través del Bautismo, y luego mantienen un vestido de fiesta digno, a través de los sacramentos.

Aquel que pretenda participar en el banquete sin tener un vestido digno, será atado de pies y manos, y arrojado al abismo, en donde serán gritos y rechinar de dientes, porque Dios es bueno, pero en su bondad, es justo.

Participa tú de una Iglesia en salida, que va a buscar a todos, porque muchos son los llamados.

Invítalos de manera que comprendan cuál es la voluntad de Dios, y los medios para poder acudir a la fiesta del Señor, con la ayuda del Espíritu Santo, que derrama sobre ellos sus dones y sus gracias, sus frutos y sus carismas, para que se vistan de fiesta, porque pocos son los elegidos».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, este sacramento de unidad y de paz al conmemorar a san Bernardo, abad, que brilló por su palabra y sus obras, y promovió con firmeza la concordia y el orden de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 9

Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en mi amor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que esta comunión que hemos recibido, Señor, en la celebración de san Bernardo, produzca su fruto en nosotros, para que, movidos por su ejemplo e instruidos por sus enseñanzas, nos encienda en el amor de tu Verbo encarnado. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.



 

VIERNES 21

Viernes XX del Tiempo Ordinario

Memoria de San Pío X, papa 

 

LA LEY DEL AMOR (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL VERDADERO AMOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Ez 37, 1-14; Sal 106; Mt 22, 34-40

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 50, 1; 44, 16. 22

Éste es el sacerdote eterno que agradó a Dios en sus días: y por eso el Señor le prometió engrandecerlo en medio de su pueblo con un juramento solemne.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al Papa san Pío décimo de sabiduría celestial y fortaleza apostólica, concede, benigno, que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán.

Del libro del profeta Ezequiel: 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre , y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vuelta en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.

Entonces el Señor me preguntó:Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?Yo respondí:Señor, lo sabes. Él me dijo:Habla en mi nombre a estos huesos y diles:Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor’ “.

Yo pronuncié en nombre del Señor las palabras que él me había ordenado, y mientras hablaba, se oyó un gran estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el Señor:Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile:Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida’ “.

Yo hablé en nombre del Señor, como él me había ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor me dijo:Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho:Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados. Por eso, habla en mi nombre y diles:Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí’”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9.

R/. Demos gracias a Dios, porque nos ama.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos los países, de norte y sur, de oriente y occidente. R/.

Andaban errantes por un desierto solitario, no encontraban el camino de ningún poblado; sufrían hambre y sed, se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Los guió por un camino derecho para que llegaran a un poblado. R/.

Demos gracias a Dios porque nos ama, por las maravillas que hace con los hombres. Él calmó la sed de los sedientos y a los hambrientos los llenó de bienes. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 24, 4. 5

R/. Aleluya, aleluya.

Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina. R/.

EVANGELIO

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a Él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”

Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 22, 34-40)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El amor de Dios por los hombres está manifestado en la cruz.

El ejemplo del perfecto cumplimiento de los mandamientos de Dios nos lo da Jesús, crucificado en esa cruz, amando a Dios por sobre todas las cosas, en una perfecta obediencia a su Divina Voluntad, negándose a sí mismo, para ofrecerse a Dios Padre en sacrificio, por amor a la humanidad, haciéndola parte de Él mismo, para por Él, con Él y en Él, llevarnos al Padre a compartir su gloria en la eternidad.

Él ama a cada persona de manera individual, pero la relación con cada uno no es igual. Cada uno es un ser creado por Dios, irrepetible en el exterior -en lo físicamente visible-, y en el interior del alma -en lo invisible.

Cada hijo de Dios ha sido creado a su imagen y semejanza, para amar y ser amado, y se le han dado a cada uno dones y carismas diferentes, para que corresponda a Dios según lo que para cada uno tiene planeado.

Adorar es amar a Dios por sobre todas las cosas. Solo a Dios debemos adorar.

Adorar la Eucaristía es adorar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, dando cumplimiento al primero y al segundo mandamiento, amando a Dios en Cristo, y amando al prójimo, como miembros de su cuerpo místico. 

Tú estás llamado a alcanzar la santidad a través de una conversión individual, y de una entrega de vida, manifestando tu amor a tu Creador, correspondiendo al amor de Cristo, permaneciendo unido a Él, amando lo que Él ama, llevando la misericordia al prójimo.

Es así como se cumple el mandamiento más grande de la Ley de Dios, y el segundo mandamiento más grande de la Ley de Dios.

Todos los demás mandamientos deben de estar orientados hacia estos dos. Cumplirlos sin amor, no es cumplirlos.

Adora la Eucaristía, para que manifiestes tu amor a Dios y al prójimo».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, por tu bondad, los dones que te presentamos, para que, dóciles a las enseñanzas de san Pío, Papa, celebremos con dignidad estos santos misterios y los recibamos con espíritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 10, 11

El buen Pastor da la vida por sus ovejas.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar la memoria del Papa san Pío, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, por la eficacia de este banquete celestial, lleguemos a ser constantes en la fe y vivamos concordes en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

SÁBADO 22

Sábado XX del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora María Reina

 

Blanco

En cuerpo y alma gloriosos, la Virgen María aparece en la Asunción como el logro supremo de la redención. Pero ella, que es toda hermosa, también es la Madre de aquel “cuyo Reino no tendrá fin”, Por este motivo, desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la aclama por Reina suya, soberana y medianera de la gracia.

VESTIDOS DE FIESTA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

REINA DE CIELOS Y TIERRA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Oración a Santa María Reina para pedirle vocaciones al sacerdocio (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Ez 43, 1-7; Sal 84; Mt 23, 1-12

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 10

De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

La gloria del Señor penetró en el templo.

Del libro del profeta Ezequiel: 43, 1-7

En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junto al río Kebar. Y caí rostro en tierra.

La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo.

Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo: “Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 84, 9ab. 10. 11-12. 13-14.

R/. El Señor habitará en la tierra.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R/.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R/.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 23, 9. 10

R/. Aleluya, aleluya.

Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Los fariseos dicen una cosa y hacen otra.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente.

Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El más grande de todos es también el más humilde de todos. Él, que es primero, se ha hecho último, y siendo último sigue siendo el primero.

Jesucristo, el Hijo de Dios, no ha venido a ser servido sino a servir.

Él es el Maestro. Dice una cosa y la hace, predica con la palabra y con el ejemplo.

Es Guía, Padre y Pastor. Sus enseñanzas están escritas en el Evangelio, para que todo aquel que quiera ser como Él siga su ejemplo, y haga lo que Él le dice, porque su yugo es suave y su carga ligera.

Jesús a los que ama los corrige. Él habla con justicia y con amor, con sabiduría y con misericordia. 

Corregir al que se equivoca es una obra de misericordia. Por tanto, es un acto de amor. Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, eso es lo que Jesús vino a enseñar.

No vino a abolir la ley, sino a darle plenitud, a corregir la manera de vivir la ley de tantos gobernantes y personas que sobre otros tienen mucho poder, y la soberbia, la envidia, el egoísmo, las tentaciones, las concupiscencias de la carne los dominan, y se engañan a sí mismos, pierden el camino y llevan a otros a la perdición. Ellos no conocerán el Reino de Dios. 

¡Cuánto sufre por ellos el Inmaculado y Doloroso Corazón de María!

Jesucristo ha venido a traer misericordia, pero vendrá con su justicia, y desconocerá y precipitará al abismo de fuego eterno, lejos de Él, a todo aquel que haya conocido el misterio de la cruz y no se haya corregido, no se haya convertido, no haya creído, no haya querido.

Tú, que eres llamado hijo de Dios, no digas una cosa y hagas otra.

Sé coherente con tu fe, practica la justicia, haciendo justicia a Jesús, correspondiendo a su amor, a su entrega de vida, a su misericordia; siguiendo su ejemplo, haciéndote último sirviendo a los demás, corrigiendo el camino, rechazando las tentaciones del enemigo, dirigiendo la mirada al cielo, y, a través de la predicación de la cruz, corrige al que se equivoca, para que conozca el verdadero camino del amor, de la reconciliación, de la caridad; camino de fe y de esperanza, de vida y de eternidad».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de la santísima Virgen María, y concédenos que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que quiso ofrecerse a ti por nosotros en la cruz, como víctima inmaculada. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de santa María Virgen.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 23

Verde

Domingo XXI del Tiempo Ordinario

“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

UNIDOS CON EL PAPA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LÁGRIMAS DE MARÍA. Oración de una Madre Espiritual por la conversión de sus hijos sacerdotes (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Is 22, 19-23: Sal 137; Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 85, 1-3

Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.

Del libro del profeta Isaías: 22, 19-23

Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: “Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo. Aquel mismo día llamaré a mi siervo, a Eleacín, el hijo de Elcías; le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda y le traspasaré tus poderes.

Será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo fijaré como un clavo en muro firme y será un trono de gloria para la casa de su padre”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6. 8bc

R/. Señor, tu amor perdura eternamente.

De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu templo. R/.

Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te invocamos, nos oíste y nos llenaste de valor. R/.

Se complace el Señor en los humildes y rechaza al engreído. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones. R/.

SEGUNDA LECTURA

Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 33-36

¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 16, 18

R/. Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces: “pichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (27.VIII.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy en el Evangelio (cf. Mt 16, 13-20) Jesús pregunta a los discípulos – una hermosa pregunta: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» (v. 13).

Es una pregunta que podemos hacernos también nosotros: ¿Qué dice la gente de Jesús? En general, cosas hermosas: muchos lo ven como un gran maestro, como una persona especial: buena, justa, coherente, valiente… Pero, ¿esto es suficiente para entender quién es, y, sobre todo, es suficiente para Jesús? Parece que no. Si Él fuera solamente un personaje del pasado – como lo eran para la gente de aquel tiempo las figuras citadas en el mismo Evangelio, Juan Bautista, Moisés, Elías y los grandes profetas – sería solo un hermoso recuerdo de un tiempo pasado. Y esto para Jesús no está bien. Por eso, inmediatamente después, el Señor plantea a los discípulos la pregunta decisiva: «Y vosotros – ¡vosotros! – ¿quién decís que soy yo?» (v. 15). ¿Quién soy yo para vosotros, ahora? Jesús no quiere ser un protagonista de la historia, sino que quiere ser protagonista de tu presente, de mi presente; no un profeta lejano: Jesús quiere ser el Dios cercano.

Cristo, hermanos y hermanas, no es un recuerdo del pasado, sino el Dios del presente. Si fuera solo un personaje histórico, imitarlo hoy sería imposible: nos encontraríamos frente al gran foso del tiempo y, sobre todo, ante su modelo, que es como una montaña altísima e inalcanzable; deseosos de escalarla, pero sin las capacidades ni los medios necesarios. En cambio, Jesús está vivo: recordemos esto, Jesús está vivo, Jesús vive en la Iglesia, vive en el mundo, Jesús nos acompaña, Jesús está a nuestro lado, nos ofrece su Palabra, nos ofrece su gracia, que iluminan y reconfortan en el camino: Él, guía experto y sabio, está feliz de acompañarnos en los senderos más difíciles y en las ascensiones más impracticables.

Queridos hermanos y hermanas, en el camino de la vida no estamos solos, porque Cristo está con nosotros, Cristo nos ayuda a caminar, como hizo con Pedro y con los demás discípulos. Precisamente Pedro, en el Evangelio de hoy, lo comprende y por gracia reconoce en Jesús «el Hijo del Dios vivo» (v. 16): “Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios vivo”, dice Pedro; no es un personaje del pasado, sino el Cristo, es decir, el Mesías, el esperado; no es un héroe difunto, sino el Hijo de Dios vivo, hecho hombre y venido para compartir las alegrías y las fatigas de nuestro camino. No nos desanimemos si a veces la cima de la vida cristiana parece demasiado alta y el camino demasiado empinado. Miremos a Jesús, siempre; miremos a Jesús que camina junto a nosotros, que acoge nuestras fragilidades, comparte nuestros esfuerzos y apoya sobre nuestros hombros débiles su brazo firme y suave. Con Él cerca, también nosotros tendámonos la mano los unos a los otros y renovemos la confianza: ¡Con Jesús lo que parece imposible en solitario ya no lo es, con Jesús se puede avanzar!

Hoy nos hará bien repetirnos la pregunta decisiva, que sale de su boca: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (cf. v. 15). Tú – Jesús te dice – tú, ¿quién dices que soy yo? Escuchemos la voz de Jesús que nos pregunta esto. En otras palabras: Para mí, ¿quién es Jesús? ¿Un gran personaje, un punto de referencia, un modelo inalcanzable? ¿O es el Hijo de Dios, que camina a mi lado, que puede llevarme hasta la cima de la santidad, allí donde en solitario no soy capaz de llegar? ¿Jesús está realmente vivo en mi vida, Jesús vive conmigo? ¿Es mi Señor? ¿Yo me encomiendo a él en los momentos de dificultad? ¿Cultivo su presencia a través de la Palabra, a través de los Sacramentos? ¿Me dejo guiar por Él, junto a mis hermanos y hermanas, en la comunidad?

Que María, Madre del Camino, nos ayude a sentir a su Hijo vivo y presente junto a nosotros.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 16, 13-20)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, que le fue revelado por Dios Padre que está en el cielo al apóstol Pedro, y a quien Jesús eligió como la roca sobre la que construye su Iglesia.

El Papa es el sucesor de los apóstoles, que ha sido sentado en la sede de Pedro, para ser configurado con Cristo como cabeza de la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica.

A él le han sido dadas las llaves del Reino de los cielos, y el poder de Dios, para que todo lo que ate en la tierra, quede atado en el cielo, y lo que desate en la tierra quede desatado en el cielo.

Por voluntad de Dios ha sido nombrado como Sumo Pontífice, el representante de Cristo en la tierra, a quien todo bautizado, como miembro de la Iglesia e hijo de Dios, debe amar, respetar y obedecer.

Él es el Pastor Supremo con el que Dios reúne a su pueblo en un solo rebaño y con un solo Pastor.

Él tiene el don de la infalibilidad pontificia, y la luz del Espíritu Santo y la sabiduría, para guiar a los hombres en el camino de la verdad.

A través de él, Dios derrama abundantes gracias para el mundo, para atraerlos a Cristo, y sean así atraídos a su abrazo misericordioso de Padre.

Por tanto, la misión del Papa y su responsabilidad, es muy grande. Lleva sobre sus hombros el peso de toda la Iglesia, y tiene también el compromiso de fomentar entre todos los hombres la unidad.

Ama al Papa, reza por él, respétalo, conócelo a través de su palabra, de sus escritos, de su magisterio. Y aprende de él. Síguelo, porque tú eres una oveja de su rebaño, él es tu pastor, él es quien te alimenta, quien te cuida, quien te busca, quien te sana, quien resguarda el tesoro de la fe por la que tú serás salvado, si crees.

Haz tuyo su carisma, únete a sus mismas intenciones y obras, practica su doctrina, y déjate guiar con docilidad hacia la Patria Celestial».

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Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, al Señor que venga en nuestro auxilio y, por el honor de su nombre, escuche nuestra oración. Digamos con fe y devoción: Te rogamos, Señor.

1. Para que el Señor, en su infinita bondad, se acuerde del Santo Padre, el Papa León, de nuestro obispo N., y de todos los demás obispos, que anuncian la palabra de Dios; para que bendiga a los sacerdotes y diáconos y, en su gran misericordia, se acuerde de todos los fieles que aman a Jesucristo, roguemos al Señor.

2. Para que Dios conceda a los que trabajan la tierra lluvias oportuna y buenas cosechas, dé sabiduría a los investigadores, acierto a los que enseñan, docilidad y constancia a los que estudian y otorgue a todos aquellos que necesitan en cada momento, roguemos al Señor.

3. Para que el Señor infunda en el corazón de los pecadores un vivo y sincero arrepentimiento de sus culpas, les conceda el perdón de sus pecados y les dé fuerza para no recaer en el mal, a fin de que donde creció el pecado, más desbordante sea la misericordia divina, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor conceda sus dones a nuestros familiares, amigos, bienhechores y a todos aquellos que queremos recordar; para que, a cambio de las riquezas que nos han dado, obtengan las riquezas inmortales y, en lugar de los bienes temporales, alcancen los bienes eternos, roguemos al Señor.

Señor, Padre santo, fuente de toda sabiduría, que mostraste al apóstol Pedro la soberanía de tu Hijo, escucha las oraciones de tu pueblo y haz que nuestra fe encuentre siempre su más sólido fundamento en las enseñanzas del sucesor de Pedro, y que todos los pueblos, iluminados por la luz de tu Espíritu, reconozcan en Jesús de Nazaret al Cristo vivo y glorioso y lleguen a ser piedras vivas de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede, propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor; y yo lo resucitaré en el último día.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en nosotros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia, de tal manera tendamos a la perfección, que podamos siempre agradarte en todo. Por Jesucristo, nuestro Señor.




 

LUNES 24

San Bartolomé, apóstol

Rojo

Fiesta 

Bartolomé, al que la más antigua tradición ha identificado con Natanael, era originario de Caná de Galilea. Felipe se lo presenta a Jesús en la ribera del Jordán. Forma parte del grupo de los doce Apóstoles. Después de Pentecostés no tenemos noticias sobre la actividad apostólica de Bartolomé.

LA LLAMADA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de Jesús, Madre de los Sacerdotes

CONQUISTADOS POR JESÚS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 21, 9-14; Sal 145; Jn 1, 45-51

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 95, 2. 3

Anuncien día tras día la salvación de Dios y proclamen sus maravillas a todas las naciones.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Fortalece en nosotros, Señor la fe con que tu santo apóstol Bartolomé se entregó con generosidad a tu Hijo, y por su intercesión, haz que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 21, 9-14

Uno de los ángeles me habló y me dijo: “Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero”. Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.

Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144, 10-11. 12-13ab. 17-18

R/. Señor, que todos tus fieles te bendigan.

Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. R/.

Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre y tu imperio, por todas las generaciones. R/.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 1, 49

R/. Aleluya, aleluya.

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. R/.

EVANGELIO

Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.

+ Del santo Evangelio según san Juan: 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”. 

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan: 1, 45-51)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El encuentro personal con Cristo es un deseo que infunde Dios en el corazón de los hombres, por lo que el corazón está inquieto y no descansa hasta que lo encuentra y descansa en Él. Porque todos hemos sido creados para Él. 

El Señor nos mira a cada uno y nos llama de modo particular para que vayamos a Él. Pero es necesario detenernos en el camino, debajo de la higuera, es decir, bajo la sombra del Espíritu Santo, y mirar hacia lo alto, para descubrir las raíces fuertes que nos harán crecer para dar fruto bueno en abundancia, que es la propia vocación, y el camino que nos lleva al cielo, amando a Dios a través del servicio al prójimo, para llegar a Dios, que es para lo que nos ha llamado, para lo que hemos sido creados. 

Qué importante es la intercesión y guía de nuestros hermanos para que nos abran los ojos y veamos al Señor, a quien amamos, porque Él nos ha amado primero.

Haz un alto en tu camino, para que busques a Cristo, para que encuentres a Cristo, para que ames a Cristo, para que creas en Él.

Rema mar adentro y descubre en tu interior la voz del Hijo de Dios, el Rey de Israel, que te llama y te dice: “yo soy”. 

Reconócelo, síguelo, cree en Él, adóralo, exponle tu corazón, y deja que Él te mire y vea en ti a un hombre según su corazón, un hombre fiel en quien no hay doblez. 

Y ya sea tu vocación de casado, soltero, religioso, sacerdote, o consagrado, sirve al Señor viviendo con fe, con esperanza y con caridad, perseverando en la fidelidad, haciendo su voluntad, abandonándote en sus manos, para que Él haga contigo lo que quiera.

Entonces verás grandes cosas, y sabrás que todo ha valido la pena».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en la fiesta del apóstol san Bartolomé nos obtenga, por su intercesión, tu ayuda generosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o II de los Apóstoles.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 22, 29-30

Yo les daré a ustedes el Reino que mi Padre me tiene preparado, y en él comerán y beberán a la mesa conmigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar la fiesta del apóstol san Bartolomé, hemos recibido la prenda de la salvación eterna y te pedimos, Señor, que sea para nosotros auxilio tanto en la vida presente como en la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MARTES 25

Martes XXI del Tiempo Ordinario

Misa por la evangelización de los pueblos, A

O bien:

San Luis, rey de Francia

O bien:

San José de Calazans


 

HABLANDO ENTRE AMIGOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

TENER EL ALMA LIMPIA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

2 Tes 2, 1-3. 14-17; Sal 95; Mt 23, 23-26

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 66, 2-3

Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, vuelva sus ojos a nosotros, para que conozcamos en la tierra tus caminos y los pueblos tu obra salvadora.

ORACIÓN COLECTA

Misa por la evangelización de los pueblos, A

Dios nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo como luz verdadera, derrama el Espíritu prometido por ti que siembre sin cesar la semilla de la verdad en los corazones de los hombres y suscite en ellos la obediencia a la fe, para que todos los renacidos a una vida nueva por el bautismo, merezcan entrar a formar parte de tu único pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo ...

San Luis Rey de Francia

Dios nuestro, que hiciste pasar a san Luis, rey de Francia, de los cuidados de un gobierno temporal a la gloria del reino celestial, concédenos, por su intercesión, que, por el desempeño de nuestros deberes temporales, busquemos tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo...

San José de Calasanz

Dios nuestro, que adornaste de gran caridad y paciencia al presbítero san José de Calasanz para que entregara su vida a la educación de los niños en la ciencia y en la virtud, concédenos venerarlo como maestro de sabiduría e imitarlo en el servicio de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Conserven la doctrina que les hemos enseñado.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 2, 1-3. 14-17

Hermanos: Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente. Que nadie los engañe en ninguna forma.

Dios los ha llamado para que, por medio del Evangelio que les hemos predicado, alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven la doctrina que les hemos enseñado de viva voz o por carta.

Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 95

R/. Alégrense los cielos y la tierra.

“Reina el Señor”, digamos a los pueblos. El afianzó con su poder el orbe, gobierna a las naciones con justicia. R/.

Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino; salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo. R/.

Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Hb 4, 12

R/. Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R/.

EVANGELIO

Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 23, 23-26)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El que cumple la ley de los hombres, pretendiendo justificarse a sí mismo porque no cumple la ley de Dios, ese no hace las obras de Dios.

El que pone primero sus intereses, pretendiendo alabarse a sí mismo, exponiendo su supuesta perfección ante el mundo, y exigiendo obrar de manera eficaz sin anteponer la caridad, ese no hace las obras de Dios.

El que aparenta ser bueno, pero tiene el alma manchada de pecado, porque obra buscando gloriarse a sí mismo, ese no glorifica a Dios, no hace las obras de Dios.

El que dice que ama a Dios, pero no da limosna, no se desprende un poco de lo mucho o de lo poco que tiene, que no diga que hace las obras de Dios.

En cambio, aquel pecador que se reconoce débil, que se acerca arrepentido, pide perdón y presenta su ofrenda, aunque sea un poco de lo mucho o de lo poco que tiene, para hacer las obras de Dios, ese que se alegre, no por las obras que hace, sino porque su nombre está escrito en el cielo. 

No obres según el pensamiento y el razonamiento de los hombres, sino según el Corazón de Dios.

Ten fe y obra la caridad, por amor a Dios y por amor al prójimo.

Entonces harás las obras de Dios, y todo lo tuyo quedará limpio.

Busca primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se te dará por añadidura».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa por la evangelización de los pueblos, A

Mira, Señor, el rostro de tu Ungido, que se entregó a sí mismo en redención por todos, para que, por él, tu nombre sea glorificado en todas las naciones, y en todo lugar se ofrezca un único sacrificio a tu majestad, desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Luis Rey de Francia

Que esta ofrenda, Señor, que presentamos a tu majestad en la festividad de san Luis, sea eficaz para nuestra salvación y agradable a tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San José de Calasanz

Que te sea aceptable, Señor, la ofrenda de tu pueblo santo en la conmemoración de san José de Calasanz, y concede que, por la participación en este sacramento, demos pruebas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 28, 20

Enseñen a todos los pueblos a cumplir lo que les he mandado, dice el Señor. Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa por la evangelización de los pueblos, A

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Luis Rey de Francia

Alimentados por este don sagrado, te suplicamos humildemente, Señor, que lo que hemos celebrado en la festividad de san Luis, en cumplimiento fiel de nuestro servicio, nos haga experimentar con abundancia tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San José de Calasanz

Que esta santa comunión, Dios todopoderoso, nos fortalezca, para que, a ejemplo de san José de Calasanz, podamos manifestar, tanto en nuestro corazón como con nuestras obras, el amor fraterno y el esplendor de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

MIÉRCOLES 26

Miércoles XXI del Tiempo Ordinario

Blanco

Nuestra Señora de Czestochowa

Misa votiva de San José

O bien:

Memoria de San Junípero Serra, presbítero

 

Del Común de pastores: para los misioneros.

JESÚS CORRIGE POR AMOR (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PROFETAS DEL SEÑOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

2 Tes 3, 6-10.16-18; Sal 127; Mt 23, 27-32

ANTIFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de San José

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...

San Junípero Serra

Dios nuestro, por tu inefable misericordia, has querido agregar a la Iglesia a muchos pueblos de América, por medio de San Junípero Serra; concédenos, por su intercesión, que nuestros corazones estén unidos a ti en la caridad de tal manera que podamos llevar ante los hombres, siempre y en todas partes, la imagen de tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo. Él, que vive y reina contigo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El que no quiera trabajar, que no coma.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3, 6-10.16-18

Hermanos: Les mando, en nombre del Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que viva ociosamente y no según la enseñanza que de mí recibieron. Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: “El que no quiera trabajar, que no coma”.

Que el Señor de la paz les conceda su paz siempre y en todo. Que el Señor esté con todos ustedes. Este saludo es de mi puño y letra. Así firmo yo, Pablo, en todas mis cartas; ésta es mi letra. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 127

R/. Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida”. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Jn 2, 5

R/. Aleluya, aleluya.

En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud. R/.

EVANGELIO

Ustedes son hijos de los asesinos de los profetas.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos:¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen:Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 23, 27-32)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús a los que ama los corrige. Él habla con justicia y con amor, con sabiduría y con misericordia. Corregir al que se equivoca es una obra de misericordia. Por tanto, es un acto de amor. Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, eso es lo que Jesús vino a enseñar. No vino a abolir la ley, sino a darle plenitud, a corregir la manera de vivir la ley de tantos gobernantes y personas que sobre otros tienen mucho poder. 

La soberbia, la envidia, el egoísmo, las tentaciones, las concupiscencias de la carne los dominan. Y se engañan a sí mismos, pierden el camino y llevan a otros a la perdición. Ellos no conocerán el Reino de Dios. ¡Cuánto sufre por ellos el Inmaculado y Doloroso Corazón de María! 

Tú practica la justicia, haciendo justicia a Jesús, correspondiendo a su amor, a su entrega de vida, a su misericordia; siguiendo su ejemplo, corrigiendo el camino, rechazando las tentaciones del enemigo, dirigiendo la mirada al cielo, y, a través de la predicación de la Cruz, corrige al que se equivoca, para que conozca el verdadero camino del amor, de la reconciliación, de la caridad; camino de fe y de esperanza, de vida y de eternidad. 

Él ha venido a traer misericordia, pero vendrá con su justicia, y desconocerá y precipitará al abismo de fuego eterno, lejos de Él, a todo aquel que haya conocido el misterio de la Cruz y no se haya corregido, no se haya convertido, no haya creído, no haya querido».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

 

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

Misión de san José.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

San Junípero Serra

Mira, Dios todopoderoso, las ofrendas que te presentamos en la festividad de san Junípero, y concédenos expresar en la vida los misterios de la pasión del Señor, que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de San José

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Junípero Serra

Por la eficacia de este sacramento, confirma, Señor, a tus siervos en la verdad de la fe, por la que san Junípero Serra nunca cesó de trabajar, dedicándole toda su vida, para que en todas partes la profesemos, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

JUEVES 27

Jueves XXI del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de Santa Mónica 

Mónica fue la madre de san Agustín. Cuando su hijo perdió la fe, las lágrimas de Mónica subieron hasta Dios como una silenciosa plegaria. La conversión de Agustín la llenó de gozo Era ya lo único que le faltaba aquí en la tierra. El Señor la llamó hacia sí cuando en el puerto de Ostia se preparaba a embarcar hacia el África, su tierra natal.

LÁGRIMAS DE MARÍA (Oración de una Madre Espiritual pidiendo la conversión de sus hijos sacerdotes desde el Corazón de María – La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

TESTIMONIO DE MADRE ESPIRITUAL (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

MATERNIDAD ESPIRITUAL (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Cor 1, 1-9; Sal 144; Mt 24, 42-51

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Prov 31, 20. 27

Abrió su mano al desvalido, y sus palmas extendió al pobre, y nunca comió su pan en balde.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, consuelo de los afligidos, que acogiste misericordiosamente las piadosas lágrimas de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y alcanzar la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por Cristo, Dios los ha enriquecido en todo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-9

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144, 2-3.4-5.6-7.

R/. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.

Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable. R/.

Cada generación, a la que sigue anunciará tus obras y proezas. Se hablará de tus hechos portentosos, del glorioso esplendor de tu grandeza. R/.

Alabarán tus maravillosos prodigios y contarán tus grandes acciones; difundirán la memoria de tu inmensa bondad y aclamarán tus victorias. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 24, 42. 44

R/. Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. R/.

EVANGELIO

Estén preparados.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 24, 42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 24, 42-51)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Permanezcan alerta. Es lo que nos pide Dios. Es la advertencia del Hijo de Dios, que hace a los hombres que en su cruz redimió, para que, cuando Él vuelva, lo estén esperando.

Significa estar preparados para un evento inesperado, con la seguridad de que en cualquier momento sucederá.

Es creer en la palabra del Hijo de Dios y en sus promesas, porque todo lo que ha dicho se cumplirá, y volverá para darnos los bienes eternos que, con su muerte y resurrección, nos ha merecido.

Significa mantener bien preparada y dispuesta la morada del alma, despierta, renunciando constantemente a todas aquellas cosas del mundo que nos provocan una pereza espiritual, que nos conduce a la indiferencia de lo sagrado, y nos induce a un sueño y un sopor insoportable, en medio de la abundancia de bienes materiales, de tentaciones causadas por la ambición, el orgullo, la soberbia, el egoísmo, con lo que traicionan la confianza y el amor de Cristo.

Es mantener la esperanza en el Salvador, acudir a Él, y no querer hacer todo con nuestras propias fuerzas.

Permanece tú alerta y bien preparado, limpiando constantemente la morada del Señor, que es tu alma, manteniendo tu corazón encendido en el fuego del amor de Cristo, invocando la presencia del Espíritu Santo, alimentando la fe y la esperanza con tus obras de caridad, contemplando la cruz, y adorando el cuerpo y la sangre, la presencia viva de Jesús, que baja cada día del cielo por el poder del sacerdote, y descansa en sus manos, que han sido ungidas para que siempre tenga una morada bien dispuesta, bien preparada.

Permanece atento en la alegría y en la esperanza de que un día, de la misma manera, el Señor vendrá a ti y te ungirá para que seas digno de entrar con Él a la Patria Celestial».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por las ofrendas que te presentamos, Señor, en la conmemoración de santa Mónica, te rogamos que nos concedas el perdón de nuestros pecados y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 13, 45-46

El Reino de los cielos se parece a un comerciante que anda en busca de perlas finas, que al encontrar una perla muy valiosa, vende cuanto tiene y la compra. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, que la celebración de este santo sacramento, en la festividad de santa Mónica, nos ilumine y nos inflame, de modo que ardamos siempre en santos deseos y abundemos en toda obra buenas.


 

VIERNES 28

Viernes XXI del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia 


 

CONVERSIÓN. Reflexión para sacerdotes en la fiesta de San Agustín (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

 

CORAZÓN ARDIENTE (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PRUDENTES (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Cor 1, 17-25; Sal 32; Mt 25, 1-13

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria.

ORACIÓN COLECTA

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 17-25

Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. En efecto, la predicación de la cruz es una locura para los que van por el camino de la perdición; en cambio, para los que

van por el camino de la salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso dice la Escritura: Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.

¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso no ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En efecto, puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a Dios en las obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del Evangelio.

Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabía que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 32, 1-2. 4-5.10-11.

R/. El amor del Señor llena la tierra.

Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. R/.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R/.

Frustra el Señor los planes de los pueblos y hace que se malogren sus designios. Los proyectos de Dios duran por siempre, los planes de su amor, todos los siglos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 21, 36

R/. Aleluya, aleluya.

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre. R/.

EVANGELIO

Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras.

Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’.

Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 25, 1-13)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La prudencia es una virtud que todo cristiano debe vivir, preparándose continuamente para el momento del encuentro con el Señor. Y no sólo el encuentro definitivo del que nadie sabe ni el día ni la hora, sino el encuentro cotidiano con el Señor en la Eucaristía.

El que es prudente y ama a Dios por sobre todas las cosas, procura conservar su alma en estado de gracia, tener las condiciones para presentarse ante el Señor todos los días, y tener un encuentro con Él en la Comunión.

Entonces la luz se mantendrá viva en él, y la espera del encuentro definitivo con Cristo, cuando vuelva rodeado de sus ángeles con todo su poder y la gloria de Dios, será siempre motivo de alegría y de esperanza.

Vivirá en paz y sin preocupación, porque sabe que cuando el Señor venga, encontrará su lámpara siempre encendida para darle la bienvenida, procurando compartir su luz con el mundo entero, para que, cuando el Señor vuelva, encuentre fe sobre la tierra.

Pero hay algunos que orientan mal la prudencia; se preparan procurando tener lo necesario del mundo material, esperando la llegada de un desastre natural, de señales terribles, y pretenden con sus bienes salvar su vida.

Pero la perderán, porque la luz de Cristo en ellos no brilla, la esperanza no está puesta en su venida, sino en las seguridades que les brinda el mundo.

Esa prudencia no es virtud, porque no viene de la rectitud de intención de sus corazones. Y si su luz se apaga, se perderán entre las tinieblas, y no serán tomados, sino abandonados, cuando Cristo vuelva, ya sea al final de los tiempos, o en su particular y definitivo encuentro al final de su vida. 

Nadie sabe ni el día ni la hora. Prepárate bien ya desde ahora, y mantén encendida la luz del amor de Cristo en tu corazón».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 23, 10. 8

Su Maestro es uno solo, Cristo, dice el Señor, y todos ustedes son hermanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que nuestra participación en la mesa de tu Hijo nos santifique, Señor, para que, como miembros de su Cuerpo, nos transformemos en el mismo Cristo, a quien hemos recibido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

SÁBADO 29

Sábado XXI del Tiempo Ordinario

Rojo

Memoria del Martirio de San Juan Bautista 

El martirio de Juan Bautista, decapitado por Herodes Antipas, pone de manifiesto la grandeza del alma del precursor y la plenitud de su respuesta al llamamiento de Dios. Tanto en su muerte como en su predicación, dio testimonio de la verdad y, conforme a lo que Jesús dijo de él: “Fue una antorcha que arde y que ilumina”.

HOMBRE RECTO, SANTO Y SABIO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL HOMBRE SANTO Y EL MALVADO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Cor 1, 1-9; Sal 144; Mc 6, 17-29

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 118, 46-47

Sin temor alguno he expuesto tu ley ante los reyes y he repetido tus preceptos porque en verdad los amo.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que quisiste que san Juan Bautista fuera el Precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo, concédenos que, así como él dio la vida como testigo de la verdad y la justicia, también nosotros luchemos con valentía en la afirmación de tu verdad Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por Cristo, Dios los ha enriquecido en todo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-9

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144, 2-3.4-5.6-7.

R/. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.

Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable. R/.

Cada generación, a la que sigue anunciará tus obras y proezas. Se hablará de tus hechos portentosos, del glorioso esplendor de tu grandeza. R/.

Alabarán tus maravillosos prodigios y contarán tus grandes acciones; difundirán la memoria de tu inmensa bondad y aclamarán tus victorias. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista.

+ Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar. 

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos: 6, 17-29)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El hombre que no teme a Dios se deja dominar por la soberbia, se engrandece de egoísmo y se empodera de sí mismo, poniendo sus seguridades en el mundo; y su felicidad en la vanagloria que le dan los que lo siguen por interés, buscando un beneficio efímero y pasajero; y, sin importar en lo que cree, por salvar su vida la pierde.

Quien no ama a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo comete graves pecados, y un pecado lo lleva a cometer otro y otro, no tiene escrúpulos, y no es digno del Reino de Dios.

Rectifica tu camino, analiza tus actos y aprende a discernir, pidiendo la asistencia del Espíritu Santo.

No tomes decisiones presionado por la influencia de la gente con malas intenciones, ni del ambiente, no sea que tu conciencia te reclame tu injusticia y tus malas obras. 

Y, si así fuera, busca a Jesús, cuéntale lo que has hecho, arrepiéntete, confiesa tus pecados, haz un buen propósito de enmienda, y una firme resolución de no volver a pecar, y recibe su perdón y su paz.

Cree en el Señor, y en que Él es el Hijo de Dios y el más grande de los profetas, que ha dado su vida por ti para salvarte. Imita tú el santo temor de Dios y la fidelidad de Juan el Bautista, quien salvó su vida, perdiendo su vida por la causa de Cristo».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor, seguir rectamente tus caminos, como enseñó san Juan Bautista, la voz que dama en el desierto, y confirmó valerosamente derramando su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

La misión del Precursor.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista, alabamos tu magnificencia, ya que lo consagraste con el más grande honor entre todos los nacidos de mujer.

Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo, y aun antes de nacer saltara de gozo ante la llegada de la salvación humana, le fue dado, sólo a él entre todos los profetas, presentar al Cordero que quita el pecado del mundo.

Y en favor de quienes habrían de ser santificados, lavó en agua viva al mismo autor del bautismo, y mereció ofrecerle el supremo testimonio de su sangre.

Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos continuamente en la tierra, proclamando tu grandeza sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 3, 27. 30

Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es necesario que él crezca y que yo venga a menos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos, Señor, venerar el misterio de los sacramentos de salvación que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

DOMINGO 30

Verde 

Domingo XXII Ordinario

Tomar la cruz

«El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga»

Jr 20, 7-9; Sal 62; Rm 12, 1-2; Mt 16, 21-27

PERDER LA VIDA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

TESOROS EN EL CIELO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Sal 85, 3. 5)

Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Soy objeto de burla por anunciar la palabra del Señor.

Del libro del profeta Jeremías: 20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: “Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre”. Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 62 

R/. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora, como el suelo reseco añora el agua. R/.

Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios. R/.

Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios. R/.

Porque fuiste mi auxilio y a tu sombra, Señor, canto con gozo. A ti se adhiere mi alma y tu diestra me da seguro apoyo. R/.

SEGUNDA LECTURA

Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 12, 1-2

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Ef 1, 17-18) 

R/. Aleluya, aleluya.

Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R/.

EVANGELIO

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 21-27

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”.

Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteHOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO (3.IX.23)

Con las palabras del Salmo hemos rezado: «Oh Dios, […] mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua» (Sal 63,2). Esta estupenda invocación acompaña el viaje de nuestra vida, en medio de los desiertos que estamos llamados a atravesar. Y es precisamente en esa tierra árida donde llega hasta nosotros la buena noticia. En nuestro camino no estamos solos; nuestras sequedades no tienen el poder de hacer estéril para siempre nuestra vida; el grito de nuestra sed no permanece sin respuesta. Dios Padre ha enviado a su Hijo para darnos el agua viva del Espíritu Santo que apague la sed de nuestra alma (cf. Jn 4,10). Y Jesús —lo hemos escuchado hace un momento en el Evangelio— nos muestra el camino para apagar nuestra sed: es el camino del amor, que Él ha recorrido hasta el final, hasta la cruz, desde la cual nos llama a seguirlo "perdiendo la vida para encontrarla" nuevamente (cf. Mt 16,24-25).

Detengámonos juntos en estos dos aspectos: la sed que nos habita el amor que apaga la sed.

Ante todo, estamos llamados a reconocer la sed que nos habita. El salmista grita a Dios la propia aridez porque su vida se asemeja a un desierto. Sus palabras tienen una resonancia particular en una tierra como Mongolia; un territorio inmenso, rico de historia, y una tierra rebosante de cultura, pero marcado también por la aridez de la estepa y del desierto. Muchos de ustedes están acostumbrados a la belleza y a la fatiga de tener que caminar, una acción que evoca un aspecto esencial de la espiritualidad bíblica, representado por la figura de Abrahán y, más en general, algo distintivo del pueblo de Israel y de cada discípulo del Señor. Todos, todos nosotros, en efecto, somos "nómadas de Dios", peregrinos en búsqueda de la felicidad, caminantes sedientos de amor. El desierto evocado por el salmista se refiere, entonces, a nuestra vida; somos nosotros esa tierra árida que tiene sed de un agua límpida, de un agua que apaga la sed profundamente. Es nuestro corazón el que desea descubrir el secreto de la verdadera alegría, la que incluso en medio de las sequedades existenciales, puede acompañarnos y sostenernos. Sí, arrastramos una sed inextinguible de felicidad, buscamos un significado y un sentido para nuestra vida, una motivación para las actividades que llevamos a cabo cada día; y sobre todo estamos sedientos de amor, porque sólo el amor apaga verdaderamente nuestra sed, nos hace estar bien —el amor nos hace estar bien—, nos abre a la confianza haciéndonos saborear la belleza de la vida. Queridos hermanos y hermanas, la fe cristiana responde a esta sed; la toma en serio; no la descarta, no intenta aplacarla con paliativos o sustitutos. Porque en esta sed está nuestro gran misterio; esta sed nos abre al Dios vivo, al Dios amor que viene a nuestro encuentro para hacernos hijos suyos y hermanos y hermanas entre nosotros.

Y llegamos así al segundo aspecto: el amor que apaga la sed. El primero era nuestra sed, existencial, profunda, y ahora reflexionamos sobre el amor que apaga nuestra sed. Este es el contenido de la fe cristiana: Dios, que es amor, en su Hijo Jesús se ha hecho cercano a ti, a mí, a todos nosotros. Él desea compartir tu vida, tus trabajos, tus sueños, tu sed de felicidad. Es verdad, a veces nos sentimos como una tierra sedienta, reseca y sin agua, pero también es verdad que Dios se hace cargo de nosotros y nos ofrece el agua límpida que apaga la sed, el agua viva del Espíritu que, brotando en nosotros, nos renueva y nos libra del peligro de la sequedad. Esta agua nos la da Jesús. Como afirma san Agustín, «si nos reconocemos como sedientos, nos reconoceremos también como quienes beben» (Comentarios a los Salmos, 62,3). Efectivamente, si tantas veces en nuestra vida experimentamos el desierto, la soledad, el cansancio, la esterilidad, no debemos olvidar esto: «Pero a fin de que no desfallezcamos en este desierto —añade san Agustín—, Dios nos envió el rocío de su Palabra […], [para] que de tal manera sintamos sed, que podamos beber […]. Dios se ha compadecido de nosotros, y nos ha abierto un camino en el desierto: el mismo Señor nuestro Jesucristo —Él es el camino en desierto de la vida—; y nos ha brindado un consuelo en el desierto, enviándonos predicadores de su Palabra; nos dio a beber agua en el desierto, colmando del Espíritu Santo a sus predicadores, para que surgiese en ellos la fuente de agua que brota hasta la vida eterna» (ibíd., 3.8). Estas palabras, queridos hermanos, evocan nuestra historia. En el desierto de la vida, en el trabajo de ser una comunidad pequeña, el Señor no nos hace faltar el agua de su Palabra, especialmente a través de los predicadores y los misioneros que, ungidos por el Espíritu Santo, siembran su belleza. Y la Palabra siempre, siempre nos lleva a lo esencial, a lo esencial de la fe: dejarnos amar por Dios para hacer de nuestra vida una ofrenda de amor. Porque sólo el amor apaga verdaderamente nuestra sed. No lo olvidemos: sólo el amor apaga verdaderamente nuestra sed.

Es lo que Jesús dice, con un tono fuerte, al apóstol Pedro en el Evangelio de hoy. Él no acepta el hecho de que Jesús tenga que sufrir, ser acusado por los jefes del pueblo, pasar por la pasión para después morir en la cruz. Pedro reacciona, Pedro protesta, quisiera convencer a Jesús de que se equivoca, porque según él —y a menudo también nosotros pensamos así— el Mesías no puede acabar derrotado, de ningún modo puede morir crucificado, como un delincuente abandonado por Dios. Pero el Señor reprende a Pedro, porque su modo de pensar es "el de los hombres" —dice el Señor— y no el de Dios (cf. Mt 16,21-23). Si pensamos que para apagar la sed de la aridez de nuestra vida sean suficientes el éxito, el poder, las cosas materiales, esta es una mentalidad mundana, que no lleva a nada bueno, sino que además nos deja más secos que antes. Jesús, sin embargo, nos indica el camino: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará» (Mt 16,24-25).

Hermanos, hermanas, este es el mejor camino de todos: abrazar la cruz de Cristo. En el corazón del cristianismo se encuentra esta noticia desconcertante, y esta noticia extraordinaria: cuando pierdes tu vida, cuando la ofreces sirviendo con generosidad, cuando la arriesgas comprometiéndola en el amor, cuando haces de ella un don gratuito para los demás, entonces vuelve a ti abundantemente, derrama dentro de ti una alegría que no pasa, una paz en el corazón, una fuerza interior que te sostiene. Tenemos necesidad de paz interior.

Esta es la verdad que Jesús nos invita a descubrir, que Jesús quiere revelar a todos, a esta tierra de Mongolia: para ser felices no hace falta ser grandes, ricos o poderosos. Sólo el amor apaga la sed de nuestro corazón, sólo el amor cura nuestras heridas, sólo el amor nos da la verdadera alegría. Y este es el camino que Jesús nos ha enseñado y ha abierto para nosotros.

Entonces, también nosotros, hermanos y hermanas, escuchemos la palabra que el Señor dice a Pedro: «Ve detrás de mí» (Mt 16,23), es decir: sé mi discípulo, realiza el mismo camino que hago yo y no pienses más como el mundo. De ese modo, con la gracia de Cristo y del Espíritu Santo, podremos transitar por el camino del amor. Incluso cuando amar conlleve negarse a sí mismos, luchar contra los egoísmos personales y mundanos, atreverse a vivir fraternalmente. Porque si es verdad que todo esto cuesta esfuerzo y sacrificio, y a veces implique tener que subir a la cruz, no es menos cierto que cuando perdemos la vida por el Evangelio, el Señor nos la da en abundancia, llena de amor y alegría, para la eternidad.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Los justos están en paz. Los justos son todos aquellos hombres y mujeres invitados a participar del banquete del Cordero de Dios, de su cruz y de su gloria.

Jesús hace una invitación a través de su doctrina, que vino a enseñar con su palabra y con su ejemplo, para que todo aquel que lo escuche, la aprenda y la ponga en práctica en su vida.

Él ha venido a traer el carisma cristiano, que son hombres y mujeres valientes, dispuestos, decididos y obedientes a su ley, que renuncian a sí mismos para tomar su cruz de cada día y seguirlo, que no se avergüenzan al contemplar a su Dios desnudo, martirizado, crucificado y muerto, coronado de espinas y pendiendo de una cruz, y lo reconocen resucitado, vivo, glorioso, presente, real y substancialmente en la Eucaristía, y lo adoran.

Son hombres y mujeres que renuncian al mundo rechazando el mal, las tentaciones y el pecado, compartiendo con Cristo el mismo martirio de amor, entregando la vida cada día, sin miedo y con valor, sirviendo a sus hermanos para servir a Dios, dando de comer al hambriento, dando de beber al sediento, vistiendo al desnudo, visitando a los enfermos, dando posada al peregrino, visitando a los presos, enterrando a los muertos, enseñando al que no sabe, dando consejo al que lo necesita, corrigiendo al que se equivoca, perdonando a los demás, consolando al triste, sufriendo con paciencia los defectos de los demás, rezando por los vivos y por los difuntos. 

Ten tú el valor de acompañar a tu Señor, de despojarte de todo, hasta de ti mismo, para dar la vida por Cristo.

No quieras conquistar al mundo para complacerte y ganar tu vida, porque la perderás. En cambio, vive entregando tu vida por Cristo, sirviendo a los demás, gastando tu vida en obras de misericordia y de caridad, comportándote de acuerdo a su doctrina, viviendo el carisma cristiano, y la vida eterna encontrarás. 

Siéntete orgulloso de dar la vida por Cristo y de ser llamado entre los suyos mártir de amor».

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Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, al Señor que dé oídos a las súplicas de su pueblo, diciendo: Escúchanos, Señor.

1. Tengamos presente, hermanos, en nuestras oraciones a la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor lo haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.

2. Oremos también por los pecadores, por los encarcelados, por los enfermos y por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor los proteja, los libere, les devuelva la salud y los consuele. Roguemos al Señor.

3. Oremos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos. Roguemos al Señor.

4. Pidamos también por los que nos disponemos a celebrar la Eucaristía, para que el Señor perdone sus culpas de los que vamos a participar de sus sacramentos, otorgue sus premios a los que ejercerán los diversos ministerios y dé la salvación a todos aquellos por los que ofrecemos nuestro sacrificio. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y renuévanos con tu Espíritu de verdad, para que nunca nos dejemos engañar por las seducciones del mundo, y, como verdaderos discípulos de tu Hijo, sepamos discernir lo bueno, lo que te agrada, lo perfecto, y carguemos con la cruz, acompañando a Cristo, nuestra esperanza. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 9-10

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

LUNES 31

Lunes XXII del Tiempo Ordinario

Verde

Misa por la familia

1 Cor 2, 1-5; Sal 118; Lc 4, 16-30

UNGIDOS POR EL ESPÍRITU SANTO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PROFETAS EN LA VIDA ORDINARIA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ANTÍFONA DE ENTRADA Ef 6, 2-3

Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, ya que en tu designio tiene su sólido fundamento la familia, atiende misericordiosamente las súplicas de tus siervos y concédenos que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de tu Hijo Unigénito en el don de su amor y en sus virtudes domésticas, disfrutemos de la eterna recompensa, en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les he anunciado a Cristo crucificado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado. 

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118

R/. ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!

¡Cuánto amo tu voluntad! Todo el día la estoy meditando. Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos, porque siempre me acompañan. R/. 

Soy más prudente que todos mis maestros, porque medito tus preceptos. Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus leyes. R/. 

Aparto mis pies de toda senda mala para cumplir tus palabras. No me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido. R/. 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 4, 18 

R/. Aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva. R/. 

EVANGELIO

Me ha enviado para llevar a los Pobres la buena nueva. - Nadie es profeta en su tierra.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 4, 16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: 

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”.

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’ “.

Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 4, 16-30)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La fuerza del Espíritu Santo sostiene al Hijo de Dios que está pendiendo de la Cruz, y lo ha sostenido siempre mientras caminaba en el mundo para cumplir con su misión.

El Hijo de Dios es el Ungido, el enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, y liberar a los cautivos y a los oprimidos. Él es el Libertador, el Salvador, el que se ofrece como víctima de expiación por los pecados de todos los hombres.

La gracia de Dios está sobre Él, y actúa a través de Él con todo su poder por medio de sus discípulos, a quienes ha ungido como sacerdotes, configurándolos con Él, Cristo crucificado y Cristo resucitado, para derramar sobre el mundo su misericordia, proveniente de la gracia salvadora de su sacrificio en la Cruz.

Es la fuerza del Espíritu de Dios que está sobre los sacerdotes y se derrama sobre todos los hombres, al transubstanciar el pan en el cuerpo de Cristo y el vino en la sangre de Cristo, para alimentar, sanar, liberar y divinizar a todo aquel que esté bien dispuesto a recibirlo.

Reconoce tú en cada sacerdote al mismo Cristo, y acércate a recibir la fuerza del Espíritu, dejándote ungir por el mismo Cristo a través de los sacramentos, para que seas sanado, liberado y enviado a proclamar la buena nueva a tus hermanos, y a anunciar con alegría el año de la gracia del Señor.

Escucha la palabra de Dios a través de la voz del sacerdote, que se derrama con la misma fuerza que si de la boca del Hijo de Dios se predicara. Reconoce en esa palabra la única verdad, y déjate iluminar con docilidad por el Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, que con el Padre y el Hijo es un solo Dios verdadero. Y, con docilidad, déjate también transformar y guiar por sus mociones e inspiraciones, para que puedas evangelizar con el ejemplo, poniendo en obra tu fe, tu esperanza y tu caridad, procurando ser un instrumento de la misericordia de Dios, para acompañar y ayudar a los sacerdotes a cumplir con su misión de reunir a todas las ovejas de la casa de Israel en un solo pueblo santo, un solo rebaño con un solo Pastor».

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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de reconciliación, te suplicamos humildemente que conserves a nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Is 49, 15

¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN

Padre clementísimo, haz que aquellos que alimentaste con el sacramento celestial, imiten sin cesar los ejemplos de la Sagrada Familia de tu Unigénito para que, después de las pruebas de esta vida, logren estar en su compañía por toda la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.



 

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ORACIÓN AL SANTO CURA DE ARS

PARA PEDIR POR LOS SACERDOTES

4 de agosto

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Oh Santo Cura de Ars, tú que confiaste enteramente en los planes de Dios, obtén para nosotros una confianza filial y profunda en su providencia. Danos valor y ayúdanos a obedecer siempre sus mandamientos.

Enseña a nuestros sacerdotes a amar al prójimo como Cristo los ama, y obtén para ellos horror al pecado, para evitar ofender a Dios. Ayúdalos a examinar sus conciencias y obtén para ellos la gracia de una buena preparación para la confesión.

Dales fervor por la Sagrada Eucaristía, defiéndelos y concédeles vivir la pureza, trabajando por la salvación de nuestras almas, dando, como tú, buen ejemplo haciendo el bien.

Ruega por nosotros, por la santidad de nuestras familias y la de todos los religiosos y sacerdotes.

Amén.

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ORACIÓN A SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE

PARA PEDIR POR LOS SACERDOTES

14 de agosto

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

San Maximiliano, tú que fuiste testigo del Evangelio y mártir de la caridad, dando tu vida por los demás, a ejemplo de Jesucristo, te pido que intercedas para que cada sacerdote viva y transmita la bondad y el amor de Dios a cuantos crucen por su camino, y así sean ellos verdadero rostro del amor de Cristo y verdaderos pastores, y le den, como tú, su vida entera, viviendo en santidad, administrando bien los tesoros de la Santa Iglesia, que son los sacramentos.

Amén.

(VOLVER)

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ORACIÓN A SANTA MARÍA REINA

PARA PEDIRLE VOCACIONES AL SACERDOCIO

22 de agosto

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Oh María, Reina mía: 

Tú eres Reina del cielo, porque eres Madre de Dios. 

Tú eres Reina de la tierra, porque eres Madre de la Iglesia, que une a todos los hombres en el cuerpo de Cristo. 

Tú eres Madre de la gracia, porque el Espíritu Santo está contigo. 

Tú eres Reina de la justicia y Madre de la misericordia. Reina para conquistar y madre para convencer, porque a una madre se le ama, pero a una reina se le obedece; a una madre se le honra, pero a una reina se le sirve; una madre da la vida por el hijo, y una reina tiene el poder de proteger al hijo. 

Dios te ha coronado como Reina del mundo; tú pisas la cabeza del príncipe del mundo, y has triunfado para establecer tu reinado de paz en todos los rincones del mundo. 

Tú has venido a buscar a tus hijos perdidos, y quieres encontrarlos para llevarlos de vuelta a la casa del Padre. Y los llamas al ejército de su Reina, para luchar y defender el Reino de Dios en la tierra, para que puedan gozar del Reino de Dios en el cielo.

Concédenos guerreros valientes, decididos, entregados, confiados, dispuestos a dejarlo todo por Cristo, el Rey de reyes, el Hijo de Dios, fortalecidos a través de tu omnipotencia suplicante, para que Dios envíe su Espíritu Santo sobre ellos, y les dé las armas para luchar y ganar contigo todas las batallas, porque tú eres nuestra Reina y dueña de la victoria.

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LÁGRIMAS DE MARÍA

ORACIÓN DE UNA MADRE ESPIRITUAL

POR LA CONVERSIÓN DE SUS HIJOS SACERDOTES

DESDE EL CORAZÓN DE MARÍA

En la fiesta de santa Mónica, 27 de agosto

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Señor mío y Dios mío:

Tú que has mirado la humildad de tu esclava, mira ahora y compadécete de mí y de cada una de mis lágrimas derramadas por cada gota de la preciosa sangre de mi Hijo, derramada en la cruz, por cada herida causada por cada uno de los hijos que tú me diste. 

Me duelen ellos y me dueles tú. 

Mira la humillación de tu Hijo:

Él, por quien fueron creadas todas las cosas. 

Él, que en el principio estaba junto a ti, todo se hizo por Él y sin Él nada se hizo. 

Él, que fue enviado por ti para dar la vida y con su vida dar vida a los hombres. 

Él, que llamó y eligió a cada uno de sus siervos para que dejaran todo, para que tomaran su cruz y lo siguieran para compartir su misión, porque desde antes de formarlos en el vientre Él ya los conocía y no los llamó siervos, los llamó amigos porque todo lo que oyó de ti se los dio a conocer. 

Él, que trajo tu misericordia al mundo para servir a los hombres. 

Él, que obró milagros y expulsó demonios, que curó enfermos y perdonó pecados, que se sentó en la mesa de pecadores, que convirtió corazones y resucitó muertos. 

Él, que fue traicionado por un amigo con un beso. 

Él, que fue golpeado, flagelado, burlado, que soportó la humillación de tu Reino y puso la otra mejilla. 

Él, que es el justo y fue injustamente juzgado considerado como el peor de los reos merecedor de muerte. 

Él, que fue rechazado, calumniado, abucheado, condenado a cargar su propia cruz y caminar hasta el calvario. 

Él, que siendo de condición divina no codició ser igual a ti, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo asumiendo la naturaleza humana. 

Él, que se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. 

Él, que demostró amar como lo amas tú, porque nadie tiene un amor tan grande que el que da la vida por sus amigos. 

Él, que es fuente de agua viva. 

Él, que es tu verdad revelada a los hombres. 

Él, que ha amado hasta el extremo y se ha quedado en eucaristía como alimento de vida eterna para los hombres. 

Él, que ha sido abandonado por sus amigos porque la tentación y el miedo los domina.

Míralo a Él y mírame a mí. 

Ten compasión de Él y ten compasión de mí. 

Y mira que aquí hay uno que ha permanecido fiel y por él me ha entregado a todos los hombres como hijos y a ellos les ha dado a su Madre. 

Mira sus lágrimas y mira las mías y al menos tú, Señor mío y Dios mío, no nos abandones.

Envía Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. 

Mira a mis hijos, los amigos de mi Hijo.

A los que les has dado los dones y talentos para hacer las mismas obras que mi Hijo, y aun mayores, a cada uno según tu voluntad, 

A los débiles del mundo, 

A los que lo han amado y luego lo han negado, 

A los que por miedo lo han abandonado, 

A los que lo han traicionado, 

A los que sufren por querer ser fieles a ti y no pueden porque luchan con sus propias fuerzas, 

A los que han endurecido sus corazones porque han descuidado el amor y se ha apagado su fe, 

A los que están muertos y los que no nacen porque los matan en el vientre de sus madres, 

A las vocaciones truncadas.

A las vocaciones abandonadas, 

A los que no creen en Él, ni en los sacramentos, 

A los que causan las heridas más profundas al Sagrado Corazón de mi Hijo profanando su cuerpo en el altar, consagrando en pecado cometiendo sacrilegio, crucificando su carne, derramando su sangre sin darse cuenta porque no conocen la verdad. 

Ten compasión de ellos y ten compasión de mí, porque yo sufrí por ellos, por mi Hijo y por ti, por el dolor que me causa que se pierdan ellos, que lastimen a mi Hijo y que se alejen de ti. 

Mira cada una de mis lágrimas, es gracia derramada por amor, son lágrimas que brotan desde lo más profundo de mi corazón. 

Son lágrimas de dolor, de súplica, de pena, de perdón, de compasión, de duelo, de desolación y de consuelo. 

Son lágrimas irresistibles a tu bondad porque suplican tu misericordia y tu perdón, porque son lágrimas que exponen la ternura del corazón, la pureza de intención, la entrega generosa, el deseo incontenible de cumplir tu voluntad, la expresión de los sentimientos del corazón que desahogan el alma y expone su belleza. 

Son lágrimas de Madre que sufre, que suplica, que pide perdón por los actos de los hijos que no merecen tu perdón, pero que mi Hijo se los ha merecido. 

Mira la humildad de tu esclava Señor, y glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a ti, derramando para ellos tu misericordia.

(Alabanzas, n. 58)

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***

CONVERSIÓN

Reflexión para sacerdotes en la fiesta de San Agustín

28 de agosto

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Sacerdote:

¿Estás lleno de ti? Conviértete.

¿Estás lleno de las cosas del mundo? Conviértete.

¿Estás atado a alguien en el mundo? Conviértete.

¿Te sientes solo? Conviértete.

¿No puedes resistir la tentación? Conviértete.

¿No encuentras el sentido de tu vocación? Conviértete.

¿Actúas sin amor? Conviértete.

¿Prácticas tu ministerio en la apatía? Conviértete.

¿Tienes miedo? Conviértete.

¿Te falta celo en tu apostolado? Conviértete.

¿Sientes frío en tu corazón? Conviértete.

Pero no podrás solo, porque la conversión de tu corazón depende de Dios.

Pero Dios no convierte tu corazón si tu voluntad no se lo permite.

Pídele al Padre un encuentro con Cristo, pídele al Espíritu Santo sus dones, pídele a tu Señor vaciarte de ti para llenarte de Él.

Y luego abandónate en sus brazos y confía en Él.

Es fácil ser escuchado por el ruego de una madre.

Pide a la Madre de tu Señor, que por Él es también tu Madre, que le pida tu conversión, porque es ella la mediadora, es ella la intercesora, que se compadece cuando ya no tienes vino, y es muy grato para Él, complacer a su Madre.

Ella te ha dado almas que oran por ti, por tu conversión, para tu salvación y la de muchas almas. Ora por ellas, que también son madres, para que sus ruegos sean escuchados, para que por sus méritos merezcas tu conversión y la santidad de ellas.

Entra en el ciclo del amor, orando, ofreciendo y entregando tu vida por los que hacen lo mismo por ti, amar, ser amado, recibir amor, para volver a amar.

Es por tu voluntad que decides permanecer en el círculo infinito de la entrega de amor con Cristo, que enciende tu corazón en el calor de su amor, o salir y permanecer vacío y frío.

Reconoce tu pequeñez, para que reflejes su grandeza.

Reconoce tu debilidad, para que luches con su fuerza.

Reconoce tu flaqueza, para que resistas con su fortaleza.

Reconócete nada, para ser todo con Cristo.

Conviértete a Él.

Vive en Él.

Déjalo vivir en ti.

Entonces serás perseguido y serás tentado hasta la muerte como Él, pero resistirás y permanecerás en la perseverancia del amor con Él hasta la muerte, y Él te dará la vida eterna.

Sacerdote: conviértete. Es tiempo.

(VOLVER)

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