Misal Mensual Noviembre 2026


MISAL NOVIEMBRE 2026

 

Dom

Lun

Mar

Mié

Jue

Vie

Sáb

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

17

18

19

20

21

22

23

24

25

26

27

28

29

30

         

+++

Este misal ha sido preparado por La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes - www.lacompañiademaria.com, para ponerlo gratuitamente al servicio de sacerdotes y fieles, como una ayuda para vivir con más devoción la Santa Misa.

¡Ayúdanos a Ayudar!

Si deseas colaborar ayudando a los sacerdotes

más necesitados envía tu donativo a:

Fundación La Morada de la Misericordia, A. C.

BANCOMER 0113972569 CLABE 012180001139725697

PAYPAL http://paypal.me/moradademisericordia

MONEYPOOL: https://www.moneypool.mx/p/jCn89Q8

+++

Las reflexiones del Evangelio que se incluyen en este misal han sido redactadas por el P. Gustavo Eugenio Elizondo Alanís (Pastores y Monte Alto) y por María Beatriz Arce de Blanco (Pregones y Oraciones y Reflexiones), fundadores de La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes.

+++

INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL PAPA – NOVIEMBRE 2026

VIDEO DE LA INTENCIÓN DEL PAPA DE NOVIEMBRE 2026

Por el buen uso de la riqueza.

Oremos por un buen uso de la riqueza para que, no cediendo a la tentación del egoísmo, esté siempre al servicio del bien común y la solidaridad con los que tienen menos.

 

DOMINGO 1

Blanco

Solemnidad de Todos los Santos

Esta solemnidad nos representa visualmente a toda la multitud de los redimidos, para descubrirnos el destino que nos espera también a nosotros, peregrinos. Es, además, un motivo para hacernos conscientes de nuestra solidaridad con todos aquellos que nos han precedido en el mundo del espíritu. Todos ellos, que viven frente a Dios, son nuestros intercesores, que dan impulso a nuestra vida.

Oración por los sacerdotes en la fiesta de Todos los Santos (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

SER DICHOSOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LOCURA DE AMOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 7, 2-4. 9-14; Sal 23; 1 Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12

ANTÍFONA DE ENTRADA

Alegrémonos en el Señor y alabemos al Hijo de Dios, junto con los ángeles. al celebrar hoy esta solemnidad de Todos los Santos.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes venerar los méritos de todos tus santos en una sola fiesta, te rogamos, por las súplicas de tan numerosos intercesores, que en tu generosidad nos concedas la deseada abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: “¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!”. Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.

Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: “La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: “Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios”.

Entonces uno de los ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?”. Yo le respondí: “Señor mío, tú eres quien lo sabe”. Entonces él me dijo: “Son los que han pasado por la gran tribulación y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.

R/. Ésta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. R/.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R/.

Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Ésta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. R/.

SEGUNDA LECTURA

Veremos a Dios tal cual es.

De la primera carta del apóstol san Juan: 3, 1-3

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11 28

R/. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo: 

“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. 

Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (1.XI.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz fiesta!

Hoy celebramos la solemnidad de Todos los Santos. A la luz de esta fiesta, detengámonos un poco a pensar acerca de la santidad, en particular en dos características de la verdadera santidad: es un don –es un regalo, no se puede comprar– y, al mismo tiempo, es un camino. Un don y un camino.

En primer lugar, es un don. La santidad es un don de Dios que hemos recibido en el Bautismo: si lo dejamos crecer, puede cambiar completamente nuestra vida (cf. Exhortación apostólica Gaudete et exsultate, 15). Los santos no son héroes inalcanzables o lejanos, sino que son personas como nosotros, nuestros amigos, cuyo punto de partida es el mismo don que nosotros hemos recibido: el Bautismo. De hecho, si lo pensamos bien, seguro que hemos conocido a algunos de ellos, algún santo cotidiano, alguna persona justa, alguna persona que vive la vida cristiana en serio, con simplicidad… aquellos que a mí me gusta llamar “los santos de la puerta de al lado”, que viven con normalidad entre nosotros. La santidad es un don que se ofrece a todos para tener una vida feliz. Y, al fin y al cabo, cuando recibimos un don, ¿cuál es nuestra primera reacción? Precisamente que nos ponemos felices, porque significa que alguien nos ama; y el don de la santidad nos hace felices porque Dios nos ama.

Todo don, sin embargo, debe ser acogido, y conlleva la responsabilidad de dar una respuesta, un “gracias”. Pero ¿cómo se dice este “gracias”? Es una invitación a esforzarse para que no sea desperdiciado. Todos los bautizados hemos recibido la misma llamada a “mantener y perfeccionar con su vida la santidad que hemos recibido” (Lumen gentium, 40). Y por eso llegamos al segundo punto: la santidad es un camino, un camino que hay que recorrer juntos, ayudándonos unos a otros, unidos a esos excelentes compañeros de ruta que son los Santos.

Ellos son nuestros hermanos y nuestras hermanas mayores, con los que siempre podemos contar: los santos nos sostienen y, cuando en la ruta erramos el camino, con su presencia silenciosa nunca dejan de corregirnos; son amigos sinceros, en los que podemos confiar, porque ellos desean nuestro bien. En sus vidas encontramos un ejemplo, de sus oraciones recibimos ayuda y amistad, y con ellos nos enlazamos en un vínculo de amor fraternal.

La santidad es un camino, es un don. Entonces, podemos preguntarnos: ¿recuerdo que he recibido el don del Espíritu Santo, que me llama a la santidad y me ayuda a llegar a ella? ¿Le doy las gracias al Espíritu Santo por esto, por el don de la santidad? ¿Siento a los santos cerca de mí, hablo con ellos, me dirijo a ellos? ¿Conozco la historia de algunos de ellos? Nos hace bien conocer la vida de los santos y motivarnos con sus ejemplos. Y nos hace muy bien dirigirnos a ellos en la oración.

Que María, Reina de todos los Santos, nos haga sentir la alegría del don recibido y aumente en nosotros el deseo de la meta eterna.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12a)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Los justos están en paz.

Dichosos los que creen en Cristo y viven en la esperanza del cumplimiento de su promesa del Paraíso y la vida eterna, cumpliendo la voluntad de Dios, compartiendo la alegría de los ángeles y los santos que interceden por ellos, para que venzan todas sus batallas, y lleguen al cielo para participar del gozo de la santidad.

Dichosos los que tienen fe, y alimentan su fe.

Dichosos los que predican el Evangelio, y hablan de Jesús sin miedo, llevando su luz a todos los rincones de la tierra para que el mundo crea.

Dichosos los que aman a Dios por sobre todas las cosas, y aman al prójimo como Jesús los amó, y por ese amor se santifican, cada uno según su vocación y en su propio ambiente, ahí en donde le tocó vivir, y el llamado a la santidad sentir, escuchar, aceptar, enseñar, compartir.

Dichosos los que abren su corazón para recibir la misericordia y la gracia de Dios, a través de los dones, frutos y carismas del Espíritu Santo. 

Sigue tú el ejemplo de los santos. La santidad es para todos. Es posible alcanzar la santidad, porque no hay nada imposible para Dios.

Tú eres una creación de Dios, único e irrepetible, hecho a imagen y semejanza de Dios. No hay nadie igual que tú. De manera especial has sido creado para amar a Dios y participar eternamente de su gloria, si eres pobre de espíritu y crees en Jesucristo como tu Amo y Señor, Hijo de Dios vivo, que ha resucitado para darte vida eterna.

Glorifica a Dios con tu vida, y alcanzarás la dicha de la santidad y la vida eterna».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos y hermanas, celebremos con alegría la fiesta de Todos los Santos, la Iglesia del cielo que ya contempla el rostro de Dios. Presentemos nuestras súplicas a nuestro Padre celestial, diciendo con fe:

R. Escúchanos, Padre, por intercesión de los santos.

1. Por la Iglesia santa de Dios: Para que, peregrina en este mundo, sea fiel testigo del Evangelio y camine siempre guiada por el Espíritu hacia la santidad, roguemos al Señor.

2. Por los gobernantes y líderes de las naciones: Para que trabajen incansablemente por la justicia, la paz y la concordia, y promuevan el respeto a la vida y a la dignidad de cada persona, roguemos al Señor.

3. Por los que sufren, los afligidos y los olvidados: Para que encuentren consuelo en su dolor, la cercanía de hermanos solidarios y la fortaleza que viene de Dios, roguemos al Señor.

4. Por los jóvenes y los niños: Para que descubran en la vida de los santos modelos cercanos de entrega, amor y fidelidad a los sueños que Dios tiene para cada uno de ellos, roguemos al Señor.

5. Por todos nosotros, aquí reunidos: Para que, alentados por el ejemplo de tantos hermanos que nos han precedido, sepamos vivir las bienaventuranzas en lo cotidiano y alcancemos la gloria celestial, roguemos al Señor.

6. Por nuestros difuntos: Para que el Señor los purifique de todo pecado y los acoja en el banquete eterno de su Reino junto a todos sus santos, roguemos al Señor.

Celebrante: Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los santos, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos, por su intercesión, la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te sean gratos, Señor, los dones que ofrecemos en honor de todos los santos, y concédenos experimentar la ayuda para obtener nuestra salvación, de aquellos que ya alcanzaron con certeza la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

La gloria de nuestra madre, la Jerusalén celeste.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. 

Porque hoy nos concedes celebrar a tu familia que es nuestra madre, la Jerusalén del cielo, en donde nuestros hermanos ya glorificados te alaban eternamente.

Hacía ella, peregrinos, caminando por la fe, nos apresuramos ardoroso, regocijándonos por los más ilustres miembros de la Iglesia, en cuya gloria nos das al mismo tiempo ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad. Por eso, unidos a ellos y a todos los ángeles, a una voz te alabamos y glorificamos, diciendo:

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 8-10

Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, a quien adoramos, admirable y único Santo entre todos tus santos, imploramos tu gracia para que, al consumar nuestra santificación en la plenitud de tu amor, podamos pasar de esta mesa de la Iglesia peregrina, al banquete de la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

Indulgencia plenaria en favor de los fieles difuntos:

a) Quienes visitan el cementerio y oran por los difuntos en los días del 1°. al 8 de noviembre.

b) Quienes visitan una Iglesia u oratorio y rezan el Padrenuestro o el Credo en el día de la conmemoración de todos los difuntos (EI, n. 29)




 

   

DESCARGA GRATUITA

APP STORE

https://apps.apple.com/mx/app/cor-ardens-compa%C3%B1%C3%ADa-de-mar%C3%ADa/id6478563213

PLAY STORE

https://play.google.com/store/apps/details?id=cenity.corardens

 

LUNES 2

Conmemoración de Todos los fieles difuntos

Blanco / Morado / Negro

Orar por los difuntos es una de las tradiciones cristianas más antiguas. Es muy explicable que, al día siguiente de celebrar a todos aquellos que han llegado ya a la intimidad con Dios, nos preocupemos por todos nuestros hermanos que han muerto con la esperanza de resucitar y con una fe tan sólo conocida por Dios.

RESPONSO POR LOS DIFUNTOS

CONFIGURADOS CON LA VIDA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LOS FIELES DIFUNTOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Sab 3, 1-9; Sal 26; 1 Jn 3, 14-16; Mt 25, 31-46

El sacerdote puede utilizar cualquiera de las Misas siguientes, observando, sin embargo, lo mandado por Benedicto XV en la Constitución Apostólica Incruentum altaris sacrificium, del día 10 de Agosto de 1915: A.A.S. 7 (1915), pp. 401-404: “El día de la solemne conmemoración de todos los difuntos, para toda la Iglesia, es lícito a los sacerdotes celebrar tres misas, a condición de que una de las tres se aplique a la libre elección, con la posibilidad de recibir la oferta; la segunda misa, sin ningún tipo de oferta, esté dedicada a todos los fieles difuntos; la tercera se celebra por las intenciones del Sumo Pontífice, como se ha indicado anteriormente especificado”.

Primera Misa

ANTÍFONA DE ENTRADA 1 Ts 4, 14; 1 Co 15, 22

Así como Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él. Y así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida.

ORACIÓN COLECTA

Escucha, Señor, benignamente nuestras súplicas, y concédenos que al proclamar nuestra fe en la resurrección de tu Hijo de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Los aceptó como un holocausto agradable.

Del libro del profeta Sabiduría: 3, 1-9

Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, que su salida de este mundo era una desgracia y su salida de entre nosotros, una completa destrucción. Pero los justos están en paz.

La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos recibirán una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto agradable.

En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se propagan en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor reinará eternamente sobre ellos.

Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 26, 1. 4. 7 y 8b y 9a.13-14.

R/. Espero ver la bondad del Señor.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacernos temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión. El corazón me dice que te busque y buscándote estoy. No rechaces con cólera a tu siervo. R/.

La bondad del Señor espero ver en esta vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R/.

SEGUNDA LECTURA

Estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos.

De la primera carta del apóstol san Juan: 3, 14-16

Hermanos: Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 25, 34

R/. Aleluya, aleluya.

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. R/.

EVANGELIO

Vengan, benditos de mi Padre.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’. Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE LEÓN (2.XI.25)

Queridos hermanos y hermanas:

Nos hemos reunido en este lugar para celebrar la conmemoración de todos los fieles difuntos, en particular de los que están sepultados aquí y, con especial afecto, de nuestros seres queridos. En el día de la muerte ellos nos han dejado, pero los llevamos siempre con nosotros en la memoria del corazón. Y cada día, en todo lo que vivimos, esta memoria está viva. A menudo, hay muchas cosas que nos los recuerdan, imágenes que nos llevan a los momentos que vivimos con ellos. Muchos lugares, incluso los olores de nuestras casas nos hablan de aquellos a quienes hemos amado y que nos han dejado, pero mantienen encendido en nosotros su recuerdo.

Hoy, sin embargo, no estamos aquí sólo para conmemorar a los que han dejado este mundo. La fe cristiana, fundada sobre la Pascua de Cristo, nos ayuda a vivir la memoria más que como un recuerdo del pasado, como una esperanza futura. No es tanto un volverse hacia atrás, sino más bien un mirar hacia adelante, hacia la meta de nuestro camino, hacia el puerto seguro que Dios nos ha prometido, hacia la fiesta sin fin que nos aguarda. Allí, en compañía del Señor Resucitado y de nuestros seres queridos, gustaremos la alegría del banquete eterno: «En aquel día —hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías—, el Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos […]. Destruirá la Muerte para siempre» (Is 25, 6.8).

Esta “esperanza futura” anima nuestro recuerdo y nuestra oración en este día. No se trata de una ilusión que sirve para mitigar el dolor por la separación de las personas amadas, ni tampoco un simple optimismo humano. Sino de la esperanza fundada en la resurrección de Jesús, que ha vencido a la muerte y ha abierto también para nosotros el paso hacia la plenitud de la vida. Él —como recordaba en una reciente catequesis— es «el punto de llegada de nuestro caminar. Sin su amor, el viaje de la vida se convertiría en un vagar sin meta, un trágico error con un destino perdido. […] El Resucitado garantiza la llegada, nos conduce a casa, donde somos esperados, amados, salvados» (Catequesis, 15 octubre 2025).

Y este punto final de llegada, el banquete alrededor del cual el Señor nos reunirá, será un encuentro de amor. Por amor, Dios nos ha creado; en el amor de su Hijo, nos salva de la muerte; quiere que vivamos para siempre en la alegría del amor junto con Él y nuestros seres queridos. Precisamente por esto, nosotros caminamos hacia la meta y la anticipamos, en un vínculo invencible con aquellos que nos han precedido, sólo cuando vivimos en el amor y practicamos el amor mutuo, en particular hacia los más frágiles y los más pobres. Jesús nos invita a hacerlo con estas palabras: «porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25, 35-36).

La caridad vence a la muerte. En la caridad Dios nos reunirá junto con nuestros seres queridos. Y, si caminamos en la caridad, nuestra vida será una oración que se eleva y nos une a los difuntos, nos acerca a ellos, en la espera de encontrarlos nuevamente en la alegría de la eternidad.

Queridos hermanos y hermanas, mientras el dolor por la ausencia de quien no está ya con nosotros permanece impreso en nuestro corazón, encomendémonos a la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5); contemplemos a Cristo resucitado y pensemos en nuestros seres queridos difuntos como envueltos por su luz; dejemos resonar en nosotros la promesa de vida eterna que el Señor nos dirige. Él eliminará la muerte para siempre. Él la ha vencido para siempre abriendo un paso de vida eterna —es decir, haciendo Pascua— en el túnel de la muerte, para que, unidos a Él, también nosotros podamos entrar en él y atravesarlo.

Él nos espera y, cuando lo encontremos, al final de esta vida terrena, nos regocijaremos con Él y con nuestros seres queridos que nos han precedido. Que esta promesa nos sostenga, enjugue nuestras lágrimas, dirija nuestra mirada hacia adelante, hacia la esperanza futura que no declina.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

La conmemoración de los fieles difuntos es motivo de alegría en la Comunión de los Santos, celebrando la vida del mundo en la Resurrección. Cristo ha vencido a la muerte.

La misericordia de Dios es infinita. ¡Alegrémonos!, porque no sólo hemos sido llamados hijos de Dios, sino que lo somos.

Vivamos de tal manera que el Señor no sólo nos llame hijos, sino que, cuando nos llame, nos diga: ‘vengan benditos de mi Padre, y tomen posesión de lo que es suyo, de lo que Dios tiene preparado para ustedes en el Reino de los cielos’.

Y ¿cómo puede un alma alcanzar el cielo, librarse de los tormentos que merecen los pecadores en el infierno? El Señor, en su infinita misericordia, no sólo nos da la posibilidad de alcanzar la salvación, sino que deja claro, a través de su Palabra, que la respuesta es poniendo la fe por obras, practicando con nuestros hermanos la misericordia, sin despreciar a ninguno, porque Él vive en cada uno, y lo que hagamos con ellos lo hacemos con Él, ya sea el mal o el bien. Si es el mal, por omisión, pensamiento o acción, merece castigo, y si el bien, merece salvación.

El Señor vendrá con toda su gloria acompañado de sus ángeles, y separará a los que hacen el mal de los que hacen el bien; y condenará a los que le negaron su misericordia, y premiará a los misericordiosos con su misericordia. 

Encomiéndate tú a la intercesión de los santos y de las benditas ánimas del purgatorio, para que, obrando la misericordia, seas partícipe de la gloria de la resurrección del Señor, participando en esta vida de su pasión y su muerte, como medio de santificación, para alcanzar en Él la vida, por los méritos de tus obras de amor».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos confiadamente al Padre de la misericordia y pidámosle el descanso eterno de nuestros hermanos que han muerto en el Señor:

1. Para que Cristo, que con su muerte destruyó la muerte y con su gloriosa resurrección dio la vida al mundo entero, conceda el lugar de la luz y la felicidad eternas a nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.

2. Para que les perdone todas las faltas que cometieron de pensamiento, palabra, obra y omisión, roguemos al Señor.

3. Para que el único que no cometió pecado se compadezca de la debilidad de los que eran frágiles y pecadores, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor santifique a su Iglesia, llene el mundo de bienes y se compadezca de los que sufren, roguemos al Señor.

A ti, Señor, que tienes el trono en el cielo, elevamos nuestros ojos; escucha nuestra oración y ten piedad de tus siervos que, mientras vivían en el mundo, confiaron en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te sean gratas, Señor, nuestras ofrendas, para que tus fieles difuntos sean recibidos en la gloria con tu Hijo, a quien nos unimos por este sacramento de su amor. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio I-V de difuntos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 11, 25-26

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Señor, que tus fieles difuntos, por quienes hemos celebrado este sacrificio pascual, lleguen a la morada de la luz y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

+++

Segunda Misa

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 4 Esd 2, 34. 35

Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, gloria de los fieles y vida de los justos, que nos has redimido por la muerte y resurrección de tu Hijo, acoge con bondad a tus fieles difuntos, que creyeron en el misterio de nuestra resurrección, y concédeles alcanzar los gozos de la eterna bienaventuranza. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor destruirá la muerte para siempre.

Del libro del profeta Isaías: 25, 6.7-9

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos.

Él arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor.

En aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae”.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 129, 1-2. 3-4. 5-6. 7.8

R/. Señor, escucha mi oración.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.

Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. R/.

Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela. R/.

Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R/.

SEGUNDA LECTURA

Estaremos con el Señor para siempre.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 4, 13-14. 17-18

Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él, y así estaremos siempre con el Señor.

Consuélense, pues, unos a otros, con estas palabras. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 3, 16

R/. Aleluya, aleluya.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. R/. Aleluya.

EVANGELIO

El que coma de este pan vivirá para siempre y yo lo resucitaré el último día.

+ Del santo Evangelio según san Juan: 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida”.

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” 

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan, vivirá para siempre”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteHOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO (2.XI.23)

En el Cementerio militar de Roma

La celebración de un día como el de hoy nos lleva a dos pensamientos: memoria y esperanza.

Memoria de aquellos que nos han precedido, que han transcurrido su vida, que han concluido esta vida; memoria de tanta gente que nos hace bien: en familia, entre los amigos… Y memoria también de aquellos que no han logrado hacer tanto bien, pero han sido recibidos en la memoria de Dios, en la misericordia de Dios. Es el misterio de la gran misericordia del Señor.

Y después esperanza. La de hoy es una memoria para mirar adelante, para mirar nuestro camino, nuestra senda. Nosotros caminamos hacia un encuentro, con el Señor y con todos. Y debemos pedir al Señor esta gracia de la esperanza: la esperanza que nunca decepciona nunca; la esperanza, que es la virtud de todos los días que nos lleva adelante, nos ayudar a resolver los problemas y a buscar los caminos de salida. Pero siempre adelante, adelante. Esta esperanza fecunda, esa virtud teologal de todos los días, de todos los momentos: la llamaré la virtud teologal “de la cocina”, porque está a mano y viene siempre en nuestra ayuda. La esperanza que no decepciona: vivimos en esta tensión entre memoria y esperanza.

Quisiera detenerme en una cosa que me ha sucedido al entrar. Miraba la edad de estos caídos. La mayoría entre los 20 y los 30 años. Vidas truncadas, vidas sin futuro. Y he pensado en los padres, en las madres que reciben esa carta: “Señora, tengo el honor de decirle que usted tiene un hijo héroe”. “¡Sí, héroe, pero me lo han quitado!”. Muchas lágrimas en esas vidas truncadas. Y no podía no pensar en las guerras de hoy. También hoy sucede lo mismo: muchas personas jóvenes y no tan jóvenes… En las guerras del mundo, también en esas más cercanas a nosotros, en Europa y fuera: ¡cuántas muertes! Se destruye la vida sin ser consciente de ello. 

Hoy, pensando en los difuntos, custodiando la memoria de los difuntos y custodiando la esperanza, pidamos al Señor la paz, para que la gente no se mate más en las guerras. Muchos inocentes muertos, muchos soldados que dejan la vida. Pero esto, ¿por qué? Las guerras son siempre una derrota, siempre. No hay victoria total, no. Sí, uno gana al otro, pero detrás está siempre la derrota del precio pagado. Rezamos al Señor por nuestros difuntos, por todos, por todos: que el Señor les reciba a todos. Y rezamos también para que el Señor tenga piedad de nosotros y nos dé esperanza: la esperanza de ir adelante y de poder encontrarlos todos juntos con Él, cuando nos llamará. Así sea.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos confiadamente al Padre de la misericordia y pidámosle el descanso eterno de nuestros hermanos que han muerto en el Señor:

1. Para que Cristo, que con su muerte destruyó la muerte y con su gloriosa resurrección dio la vida al mundo entero, conceda el lugar de la luz y la felicidad eternas a nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.

2. Para que les perdone todas las faltas que cometieron de pensamiento, palabra, obra y omisión, roguemos al Señor.

3. Para que el único que no cometió pecado se compadezca de la debilidad de los que eran frágiles y pecadores, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor santifique a su Iglesia, llene el mundo de bienes y se compadezca de los que sufren, roguemos al Señor.

A ti, Señor, que tienes el trono en el cielo, elevamos nuestros ojos; escucha nuestra oración y ten piedad de tus siervos que, mientras vivían en el mundo, confiaron en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por este sacrificio, Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que laves de sus pecados en la sangre de Cristo a tus fieles difuntos, para que, a los que purificaste en el agua del bautismo, no dejes de purificarlos con la misericordia de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de difuntos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 4 Esd 2, 35. 34

Brille, Señor, para nuestros hermanos difuntos la luz perpetua y vivan para siempre en compañía de tus santos, ya que eres misericordioso.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido el sacramento de tu Unigénito, que se inmoló por nosotros y resucitó glorioso, te pedimos humildemente, Señor, por tus fieles difuntos, para que, ya purificados por este sacrificio pascual, alcancen la gloria de la futura resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

+++

Tercera Misa

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Rm 8, 11

El Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también dará vida a nuestros cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en nosotros.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que quisiste que tu Hijo único venciera la muerte y entrara victorioso en el cielo, concede a tus fieles difuntos que, venciendo también la muerte, puedan contemplarte a ti, creador y redentor, por toda la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Obró con gran rectitud y nobleza, pensando en la resurrección.

Del segundo libro de los Macabeos: 12, 43-46

En aquellos días, Judas Macabeo, jefe de Israel, hizo una colecta y recogió dos mil dracmas de plata, que envió a Jerusalén para que ofrecieran un sacrificio de expiación por los pecados de los que habían muerto en la batalla.

Obró con gran rectitud y nobleza, pensando en la resurrección, pues si no hubiera esperado la resurrección de sus compañeros, habría sido completamente inútil orar por los muertos. Pero él consideraba que, a los que habían muerto piadosamente, les estaba reservada una magnífica recompensa.

En efecto, orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados es una acción santa y conveniente.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 102, 8 y 10.13-14.15-16.17-18.

R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R/.

Como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama, pues bien sabe él de lo que estamos hechos y de que somos barro, no se olvida. R/.

La vida del hombre es como la hierba, brota como una flor silvestre: tan pronto la azota el viento, deja de existir y nadie vuelve a saber nada de ella. R/.

El amor del Señor a quien lo teme es un amor eterno, y entre aquellos que cumplen con su alianza, pasa de hijos a nietos su justicia. R/.

SEGUNDA LECTURA

En Cristo, todos volverán a la vida.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 20-24.25-28

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado será la muerte. Es claro que cuando la Escritura dice: Todo lo sometió el Padre a los pies de Cristo, no incluye a Dios, que es quien le sometió a Cristo todas las cosas.

Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo mismo se someterá al Padre, y así Dios será todo en todas las cosas.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 11. 25. 26

R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí, no morirá para siempre. R/.

EVANGELIO

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 23, 44-46. 50. 52 53; 24, 1-6

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”. Y dicho esto, expiró. Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.

El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado”.

Palabra del Señor. 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos confiadamente al Padre de la misericordia y pidámosle el descanso eterno de nuestros hermanos que han muerto en el Señor:

1. Para que Cristo, que con su muerte destruyó la muerte y con su gloriosa resurrección dio la vida al mundo entero, conceda el lugar de la luz y la felicidad eternas a nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.

2. Para que les perdone todas las faltas que cometieron de pensamiento, palabra, obra y omisión, roguemos al Señor.

3. Para que el único que no cometió pecado se compadezca de la debilidad de los que eran frágiles y pecadores, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor santifique a su Iglesia, llene el mundo de bienes y se compadezca de los que sufren, roguemos al Señor.

A ti, Señor, que tienes el trono en el cielo, elevamos nuestros ojos; escucha nuestra oración y ten piedad de tus siervos que, mientras vivían en el mundo, confiaron en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, con bondad la ofrenda que te presentamos por todos tus siervos que descansan en Cristo, para que, por este admirable sacrificio, libres de los lazos de la muerte, alcancen la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de difuntos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Flp 3, 20-21

Esperamos como Salvador a nuestro Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido este santo sacrificio, te pedimos, Señor, que derrames con abundancia tu misericordia sobre tus siervos difuntos, ya quienes diste la gracia del bautismo, concédeles la plenitud de los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.


 

MARTES 3

Martes XXXI del Tiempo Ordinario

Blanco

San Martín de Porres, religioso Memoria (en la República Mexicana) 

Hijo ilegítimo de un caballero español, “Martinico” era mulato, lo cual le valió muchas discriminaciones. En el convento de los Dominicos de Lima solamente fue admitido como hermano lego, sin posibilidad de recibir el Orden sacerdotal. Le dieron el cargo de enfermero, pero fue también excelente catequista, que se inspiraba en su vida de oración, especialmente nocturna (1579-1639).

VESTIDOS DE FIESTA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

INVITADOS AL BANQUETE (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Flp 2, 5-11; Sal 21; Lc 14, 15-24

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 104, 3-4

Alégrese el corazón de los que buscan al Señor; busquen al Señor y serán fortalecidos, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que condujiste a san Martín de Porres a la gloria celestial por el camino de la humildad, concédenos imitar de tal modo sus admirables ejemplos, que merezcamos ser glorificados con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cristo se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 2, 5-11

Hermanos: Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 21, 26b-27. 2B-30a. 31-32.

R/. Alabemos juntos al Señor.

Le cumpliré mis promesas al Señor delante de sus fieles. Los pobres comerán hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: su corazón ha de vivir para siempre. R/.

Recordarán al Señor y volverán a él desde los últimos lugares del mundo; en su presencia se postrarán todas las familias de los pueblos. R/.

Porque el Señor es rey, él gobierna a los pueblos y sólo ante él se postrarán todos los que mueren. R/.

Mi descendencia lo servirá y le contará a la siguiente generación, al pueblo que ha de nacer, la justicia del Señor y todo lo que él ha hecho. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11 28

R/. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor, R/.

EVANGELIO

Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: “Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios”.

Entonces Jesús le dijo: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.

Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ “. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todos somos invitados al banquete del Señor.

La fiesta es la Santa Misa, el banquete es Cristo. Dichosos los invitados al banquete del Cordero de Dios.

El que quiera participar de la fiesta puede acudir, pero para ser convidado del banquete, debe estar vestido de fiesta.

El vestido de fiesta es el vestido que le da el Espíritu Santo a los hombres de buena voluntad, a los que aceptan sus dones y sus gracias, y acuden a ser incluidos en la lista de invitados a través del Bautismo, y luego mantienen un vestido de fiesta digno, a través de los sacramentos.

Aquel que pretenda participar en el banquete sin tener un vestido digno, será atado de pies y manos, y arrojado al abismo, en donde serán gritos y rechinar de dientes, porque Dios es bueno, pero en su bondad, es justo.

Participa tú de una Iglesia en salida, que va a buscar a todos, porque muchos son los llamados.

Invítalos de manera que comprendan cuál es la voluntad de Dios, y los medios para poder acudir a la fiesta del Señor, con la ayuda del Espíritu Santo, que derrama sobre ellos sus dones y sus gracias, sus frutos y sus carismas, para que se vistan de fiesta, porque pocos son los elegidos».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Martín de Porres y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de santas vírgenes y santos religiosos

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 3

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Dios todopoderoso, que, fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejemplo de san Martín de Porres, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos, ante el mundo, una imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 



 

MIÉRCOLES 4

Blanco

Memoria de san Carlos Borromeo, obispo 

RENUNCIAR A TODO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

UN PERFECTO DISCÍPULO DE CRISTO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

VIDEO DE LA INTENCIÓN DEL PAPA DE NOVIEMBRE 2026

Flp 2, 12-18; Sal 26; Lc 14, 25-33

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 12, 42

El siervo fiel y prudente fue constituido como padre de su familia, para repartirles a su tiempo el alimento.

ORACIÓN COLECTA

Conserva, Señor, en tu pueblo el espíritu que infundiste en san Carlos Borromeo, obispo, a fin de que tu Iglesia, renovada sin cesar e identificándose cada vez más con tu Hijo, pueda mostrar al mundo el verdadero rostro de Cristo. El, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Sigan trabajando por su salvación, pues Dios es quien les da energía interior para que puedan querer y actuar.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 2, 12-18

Queridos hermanos míos: Así como siempre me han obedecido cuando he estado presente entre ustedes, con mayor razón obedézcanme ahora que estoy ausente. Sigan trabajando por su salvación con humildad y temor de Dios, pues él es quien les da energía interior para que puedan querer y actuar conforme a su voluntad.

Háganlo todo sin quejas ni discusiones, para que sean ustedes hijos de Dios, irreprochables, sencillos y sin mancha, en medio de los hombres malos y perversos de este tiempo. Entre ellos brillarán como antorchas en el mundo, al presentarles las palabras de la vida. Así, el día de la venida de Cristo, yo me sentiré orgulloso al comprobar que mis esfuerzos y trabajos no han sido inútiles. Y aunque yo tuviera que derramar mi sangre para que ustedes siguieran ofreciendo a Dios la ofrenda sagrada de su vida de fe, me sentiría feliz y me regocijaría con todos ustedes. Y ustedes, por su parte, alégrense y regocíjense conmigo. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 26, 1. 4. 13-14.

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Pedro 4, 14

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos, porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes. R/.

EVANGELIO

El que no renuncie a todos sus bienes no puede ser mi discípulo.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 14, 25-33

En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: 

“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.

¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.

Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Al contemplar a Jesús en la cruz, encontramos ahí la respuesta a lo que significa renunciar a todo por amor. He ahí el ejemplo de un hombre que ha renunciado a todo, hasta a sí mismo, para tomar su cruz, y cumplir la voluntad de Dios.

Él, que renunció a la gloria que tenía con su Padre y, siendo Dios, adquirió la naturaleza humana haciéndose hombre, amó su naturaleza humana.

Él, que es la vida, amaba la vida, y renunció a su propia vida.

Él, que amaba tanto a su Madre, renunció a todo, incluso a su Madre.

Él, que vivía en la alegría y la plenitud de su vida como hombre, renunció a ser alabado por su sabiduría, a ser coronado como rey en esta vida, para ser reconocido como el Hijo de Dios, verdadero hombre y verdadero Dios, despojado de sí mismo, para llevar a todos los hombres a Dios. 

El que quiera ser su discípulo, debe ser como Él, desprenderse de todo, renunciar a los apegos, a los amores, a las seguridades, para cumplir la misión particular de cada uno, según la voluntad del Padre, para abrazar su propia cruz y seguir a Jesús. 

Tú haz tus propias renuncias de acuerdo a la vocación que Dios te dio para santificar tu propia vida, dando como fruto el ejemplo, y consiguiendo por tus méritos la gracia, para que, aquellos por quienes has entregado tu vida a Cristo, tomen también su cruz y lo sigan. Recibe, como premio de tu entrega de vida, la vida». 

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira con bondad, Señor, los dones que presentamos sobre tu altar en la conmemoración de san Carlos, y así como quisiste que se distinguiera por celo en su oficio pastoral y por los méritos de sus preclaras virtudes, haz que nosotros, por la eficacia de este sacrificio, abundemos en frutos de buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de los santos pastores

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mc 16, 17-18

Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído, dice el Señor: arrojarán demonios, impondrán las manos a los enfermos, y estos quedarán sanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a san Carlos fiel en su ministerio y fervoroso en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

JUEVES 5

Blanco

Misa votiva de la Sagrada Eucaristía 

OVEJA PERDIDA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

JUEVES EUCARÍSTICO Y SACERDOTAL: MORIR PARA VIVIR (Tomado de “Oraciones y Reflexiones”, Anhelos n. 5, La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Flp 3, 3-8; Sal 104; Lc 15, 1-10

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 77, 23-25

Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por amor a Cristo he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 3, 3-8

Hermanos: El verdadero pueblo de Israel somos nosotros, los que servimos a Dios movidos por su Espíritu y ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús y no confiamos en motivos humanos. Aunque yo ciertamente podría apoyarme en tales motivos. Más aún, nadie tendría más razones que yo para confiar en motivos humanos, porque fui circuncidado al octavo día, soy israelita de nacimiento, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos; en lo que toca a la interpretación de la ley, fariseo, y tan fanático, que fui perseguidor de la Iglesia de Dios; y en cuanto a la rectitud que da el cumplimiento de la ley, intachable.

Pero todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún, pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 104.2-3.4-5.6-7.

R/. El que busca al Señor será dichoso.

Entonen en su honor himnos y cantos; celebren sus portentos. Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el que lo busca. R/.

Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan. Recuerden los prodigios que él ha hecho, sus portentos y oráculos. R/.

Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 15, 1-10

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.

Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.

¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús es el Buen Pastor. Él conoce a cada una de las ovejas de su rebaño, y las llama por su nombre, de manera que, si una se perdiera, Él lo sabría. Dejaría a las demás reunidas y seguras, e iría a buscar, hasta encontrar, a la oveja perdida, porque todas son importantes para Él, que no ha venido a buscar a justos, sino a pecadores.

Por sus ovejas perdidas ha dado su vida, para encontrarlas y llevarlas de vuelta a la casa del Padre, que espera con los brazos abiertos a cada oveja perdida, como a un hijo que perdió y que, por el amor misericordioso de Cristo, recuperó. Por eso todo el cielo se alegra cuando un alma perdida encuentra el camino y vuelve al Señor. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. En Él toda alma perdida encuentra su salvación. 

Alégrate tú, que permaneces seguro dentro del rebaño de la Santa Iglesia, y comparte su alegría cuando veas a tu hermano entrar por la puerta de las ovejas, para ser parte del rebaño.

Y si un día fueras tú esa oveja perdida, déjate encontrar, sabiendo que el Señor ha dejado a los demás para irte a buscar. Déjate abrazar, déjate curar, y en sus brazos alégrate de regresar. 

Acércate al santo sacramento de la reconciliación; conviértete, pide perdón y glorifica al Señor. Corre al abrazo misericordioso del Padre y regocíjate en la alegría del cielo: la de los ángeles y santos, con sus jubilosos cantos; porque tú estabas perdido y has sido encontrado, estabas muerto y has vuelto a la vida.

Agradece y glorifica a Dios con tu vida, adorando al Buen Pastor, en la Sagrada Eucaristía».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá Eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

VIERNES 6

Viernes XXXI del Tiempo Ordinario

Blanco

Misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús 

Flp 3, 17-4.1; Sal 121; Lc 16, 1-8

BUENOS ADMINISTRADORES (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ADMINISTRAR BIEN LOS BIENES (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32. 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de edad en generación en generación, para librar de la muerte la vida de sus fieles, y reanimarlos en tiempo de hambre.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios, haz que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, configurados a imagen suya, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cristo transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 3, 17-4, 1

Hermanos: Sean todos ustedes imitadores míos y observen la conducta de aquellos que siguen el ejemplo que les he dado a ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra.

Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro Salvador, Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.

Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 121, 1-2. 3-4a. 4b-5.

R/. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

¡Qué alegría sentí cuando me dijeron: “Vayamos a la casa del Señor”! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas. R/.

A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Jn 2, 5 1

R/. Aleluya, aleluya.

En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud. R/.

EVANGELIO

Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 16, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.

Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’. El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’. Éste respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.

El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«A cada uno se le han dado diferentes carismas, pero a todos se les ha dado el mismo espíritu, el espíritu de Cristo, para que obren y multipliquen con sus dones y carismas sus propios bienes, para servir a Dios. 

No pretendas tú tener éxito en lo que emprendas sin ayuda de Dios, porque no podrás, y puedes caer en tentación por tu propia frustración, y recurrir a la astucia humana, detrás de la cual el maligno te engaña, haciéndote creer que puedes tener tú mismo poder.

El que es astuto y hábil en esta vida, pretendiendo ser igual a Dios, será avergonzado, por perder la oportunidad que Dios le había dado de compartir sus bienes con los más necesitados, y así multiplicarlos, y ser coronado con la gloria de Dios por haber sido un fiel administrador de lo que Él le había confiado; y sufrirá en el fuego eterno, lamentándose del mal negocio que hizo, asociándose con el diablo, que le hizo perder el Paraíso que ya había ganado para él Cristo, en quien debió haber puesto toda su esperanza.

Abre los ojos, permanece atento, pide la asistencia del Espíritu Santo para hacer un buen discernimiento entre el espíritu del mundo y el espíritu cristiano; y permanece fiel a tus compromisos con aquel que te ha dado la vida.

Todos los bienes que tienes provienen de Dios Todopoderoso, quien te concede gracia en abundancia para tener éxito en esta empresa divina, que es la perfección de tu alma, para alcanzar la felicidad en la vida eterna. 

Eso es tener verdadera astucia, sabiduría y poder».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, Padre de misericordia, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Unigénito, concédenos que, unidos Íntimamente a Él, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.

O bien: Jn 7, 37-38

Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba, aquel que cree en mí. Como dice la escritura: De sus entrañas brotarán ríos de agua viva.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo participado de tu sacramento de amor, imploramos, Señor. tu clemencia, para que, configurados con Cristo en la tierra, merezcamos compartir su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

SÁBADO 7

Sábado XXXI del Tiempo Ordinario

Blanco 

Misa votiva de santa María de Guadalupe (T.O. 1)

María Medianera de todas las Gracias

DIGNOS DE CONFIANZA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LOS BIENES SON PARA HACER EL BIEN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Flp 4, 10-19; Sal 111; Lc 16.9-15

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 10

María, nuestra reina, está de pie a la derecha de Cristo, enjoyada con oro de Ofir.

ORACIÓN COLECTA

Padre celestial, que nos has dado a santa María de Guadalupe como madre y causa de nuestra alegría, concédenos amarla y venerarla como verdaderos hijos suyos, y así poder recibir los bienes de la fe que nos invitas a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 4, 10-19

Hermanos: Me he alegrado mucho en el Señor de que el interés de ustedes por mí se haya vuelto a manifestar. No es que no lo tuvieran, sino que les había faltado la ocasión de ayudarme. Y no se lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a conformarme con lo que tengo.

Sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades.

Ustedes saben, filipenses, que al comenzar a predicar el Evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna comunidad cristiana, fuera de ustedes, me brindó una ayuda económica a cambio de lo que habían recibido de mí. Pues, incluso cuando estaba en Tesalónica, en más de una ocasión me enviaron ayuda para aliviar mis necesidades.

No es que yo busque sus donativos; lo que me importa es que ustedes se hagan cada vez más ricos ante Dios. Tengo cuanto necesito y más de lo que necesito. Tengo de sobra con lo que Epafrodito me entregó de parte de ustedes, y que es para Dios ofrenda y sacrificio que él acepta con agrado. Y mi Dios, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas sus necesidades, por medio de Cristo Jesús. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 111, 1-2.5-6. 8a. 9

R/. Dichosos los que temen al Señor.

Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes: Dios bendice a los hijos de los buenos. R/.

Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente, jamás se desviarán: vivirá su recuerdo para siempre. R/.

Firme está y sin temor su corazón, al pobre dan limosna, obran siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Co 8, 9

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecemos con su pobreza. R/.

EVANGELIO

Si con el dinero, tan lleno de injusticias, no fueron fieles, ¿quién les confiará los bienes verdaderos?

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo.

El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El trabajo de los hombres es bendecido por Dios. Por tanto, ganar dinero no es un pecado, sino una cosa justa. Pero el dinero es considerado por Dios sólo un medio, y nunca un fin. Un medio para cubrir las necesidades materiales de la miseria humana, y para hacer la caridad con los demás.

El dinero es necesario para conseguir los bienes terrenos, que son finitos, se acaban. Acumulemos más bien tesoros en el cielo, que son los bienes infinitos y eternos, usando los bienes terrenos para ponerlos al servicio de Cristo, a través de obras de misericordia con los más pobres y necesitados, por lo cual recibimos infinitas gracias del cielo, que también se obtienen a través de la oración y de los sacramentos. 

Tú sé justo y misericordioso, y aprovecha los bienes que Dios te da, para vivir, trabajar y hacer el bien a los demás, pero vive desprendido del dinero y de las cosas del mundo que no traen la felicidad, son sólo medios para resolver las miserias de tu pobre humanidad.

Cuenta entre los más pobres y necesitados a los sacerdotes, que han dejado todo lo que tenían para vivir, y se han abandonado en la Divina Providencia. Ellos trabajan y oran por ti, y todo trabajador merece su salario. Quien hace la caridad con uno de ellos, lo hace con Cristo, y será llamado bendito del Padre, porque tuvo hambre y le dieron de comer, tuvo sed y le dieron de beber.

Sé justo y fiel en lo pequeño, porque el hombre honrado y fiel es digno de la confianza de Dios.

Aprovecha tus bienes como las santas mujeres, para servir a Dios, y acumula tesoros en el cielo haciendo la caridad, dando el diezmo y la limosna como un deber de todo cristiano, que tiene por casa y familia a la Santa Iglesia».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que el Espíritu Santo, que cubrió con su sombra a la Virgen María, nos ayude a presentarte estos dones y así se conviertan para nuestro buen en comida y bebida de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

Santa María de Guadalupe, nuestra ayuda

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque en Santa María de Guadalupe hemos visto y experimentado una Madre llena de misericordia que tú has dado a tu pueblo.

Ella, la madre compasiva, cuida de los discípulos de tu Hijo.

Ella, la madre llena de ternura, asiste solícita a todo aquel que la invoca.

Ella, la madre que nos defiende, nos sostiene en nuestra debilidad. 

Ella, cumpliendo el encargo de tu Hijo, vela por nosotros en todo momento.

Por él, adoran los ángeles tu majestad, alegres por siempre en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 1, 35

Dichosa eres, Virgen María, porque el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios y Padre nuestro, que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz que te sirvamos con una conducta irreprochable, y unidos a la Virgen María, proclamemos tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 8

Verde

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

«Ya viene el esposo, salgan a su encuentro»

PRUDENTES (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL DON DE LA MATERNIDAD ESPIRITUAL (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Sab 6, 12-16; Sal 62; 1 Tes 4, 13-18; Mt 25, 1-13

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 87, 3

Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, inclina tu oído a mi clamor.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Encuentran la sabiduría aquellos que la buscan.

Del libro de la Sabiduría: 6, 12-16

Radiante e incorruptible es la sabiduría; con facilidad la contemplan quienes la aman y ella se deja encontrar por quienes la buscan y se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

El que madruga por ella no se fatigará, porque la hallará sentada a su puerta. Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada; quien por ella se desvela pronto se verá libre de preocupaciones.

A los que son dignos de ella, ella misma sale a buscarlos por los caminos; se les aparece benévola y colabora con ellos en todos sus proyectos. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8.

R/. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora como el suelo reseco añora el agua. R/.

Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios. R/.

Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma. Te alabaré con jubilosos labios. R/.

SEGUNDA LECTURA

A los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 4, 13-18

Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él.

Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que, ya murieron.

Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.

Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 24, 42. 44

R/. Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. R/.

EVANGELIO

Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a aquellas diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. 

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta, Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’. Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (12.XI.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de hoy nos ofrece una historia que se refiere al sentido de la propia vida. Es la parábola de las diez vírgenes, llamadas a salir al encuentro del esposo (cf. Mt 25, 1-13). Vivir es esto: una gran preparación para el día, cuando seremos llamados a salir al encuentro de ¡Jesús! En la parábola, sin embargo, de esas diez vírgenes, cinco son prudentes y cinco necias. Veamos en qué consisten la sabiduría y la necedad. La sabiduría de la vida y la necedad de la vida.

Todas esas damas de honor están allí para acoger al esposo, es decir, quieren encontrarse con él, como también nosotros deseamos una feliz realización de la vida: la diferencia entre la sabiduría y la necedad no está, pues, en la buena voluntad. Tampoco radica en la prontitud con la que llegan al encuentro: todas estaban allí. La diferencia entre las sabias y las necias es otra: la preparación. El texto dice: las sabias “junto con sus lámparas, tomaron también aceite” (v. 4); las necias, en cambio, no. He aquí la diferencia: el aceite. ¿Y cuál es una de las características del aceite? Que no se ve: está dentro de las lámparas, no llama la atención, pero sin él las lámparas no tienen luz.

Nos miramos a nosotros mismos y vemos que nuestra vida corre el mismo riesgo: tantas veces estamos muy atentos a las apariencias, lo que nos importa es cuidar bien nuestra imagen, dar una buena impresión ante los demás. Pero Jesús dice que la sabiduría de la vida está en otra dimensión: en cuidar aquello que no se ve, pero que es más importante, cuidar el corazón. El cuidado de la vida interior. Significa saber detenerse para escuchar el corazón, atender los pensamientos y los sentimientos. ¿Cuántas veces no sabemos lo que pasó dentro de nuestros corazones ese día? ¿Qué pasa dentro de cada uno de nosotros? La sabiduría significa saber dar espacio al silencio, para ser capaces de escuchar a nosotros y a los demás. Significa saber renunciar al tiempo pasado delante de la pantalla del teléfono para mirar la luz en los ojos de los demás, en el propio corazón, en la mirada de Dios hacia nosotros. Significa, no dejarse atrapar por el activismo, sino dedicar tiempo al Señor, a la escucha de su Palabra.

Y el Evangelio nos da el consejo adecuado para no descuidar el aceite de la vida interior, “el aceite del alma”: nos dice que es importante prepararlo. Y en el relato, vemos que las vírgenes ya tienen las lámparas, pero deben preparar el aceite: deben ir a los vendedores, comprarlo, colocarlo en las lámparas... (cf. vv. 7.9). Así es para nosotros: la vida interior no se improvisa, no es una cuestión de un momento, de vez en cuando, de una vez para siempre; la vida interior hay que prepararla dedicando un poco de tiempo cada día, con constancia, como se hace para cada cosa importante.

Entonces, podemos preguntarnos: ¿qué estoy preparando en este momento de la vida? Dentro de mí, ¿qué estoy preparando? Quizá estoy intentando ahorrar algo, estoy pensando en una casa o en un coche nuevo, en proyectos concretos... Son cosas buenas, no son cosas feas. Pero, ¿estoy pensando también en dedicar tiempo al cuidado del corazón, a la oración, al servicio a los demás, al Señor que es la meta de la vida? En definitiva, ¿cómo está el aceite de mi alma? Que cada uno de nosotros se pregunte lo siguiente: ¿cómo está el aceite de mi alma? ¿Lo alimento y lo conservo bien?

Que la Virgen nos ayude a custodiar el aceite de la vida interior.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 25, 1-13)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La prudencia es una virtud que todo cristiano debe vivir, preparándose continuamente para el momento del encuentro con el Señor. Y no sólo el encuentro definitivo del que nadie sabe ni el día ni la hora, sino el encuentro cotidiano con el Señor en la Eucaristía.

El que es prudente y ama a Dios por sobre todas las cosas, procura conservar su alma en estado de gracia, tener las condiciones para presentarse ante el Señor todos los días, y tener un encuentro con Él en la Comunión.

Entonces la luz se mantendrá viva en él, y la espera del encuentro definitivo con Cristo, cuando vuelva rodeado de sus ángeles con todo su poder y la gloria de Dios, será siempre motivo de alegría y de esperanza.

Vivirá en paz y sin preocupación, porque sabe que cuando el Señor venga, encontrará su lámpara siempre encendida para darle la bienvenida, procurando compartir su luz con el mundo entero, para que, cuando el Señor vuelva, encuentre fe sobre la tierra.

Pero hay algunos que orientan mal la prudencia; se preparan procurando tener lo necesario del mundo material, esperando la llegada de un desastre natural, de señales terribles, y pretenden con sus bienes salvar su vida.

Pero la perderán, porque la luz de Cristo en ellos no brilla, la esperanza no está puesta en su venida, sino en las seguridades que les brinda el mundo.

Esa prudencia no es virtud, porque no viene de la rectitud de intención de sus corazones. Y si su luz se apaga, se perderán entre las tinieblas, y no serán tomados, sino abandonados, cuando Cristo vuelva, ya sea al final de los tiempos, o en su particular y definitivo encuentro al final de su vida. 

Nadie sabe ni el día ni la hora. Prepárate bien ya desde ahora, y mantén encendida la luz del amor de Cristo en tu corazón».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, por todos los hombres y por sus necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestra caridad y digamos confiadamente: Te rogamos, Señor.

1. Para que la Iglesia viva en paz, crezca constantemente, se extienda por todo el mundo y persevere con alegría en la presencia del Señor, confortada por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.

2. Para que el Señor conceda a los que gobiernan el espíritu de sabiduría y de prudencia, a fin de que rijan a sus pueblos pensando en la paz común y en el bien y la prosperidad de sus súbditos, roguemos al Señor.

3. Para que Dios Padre libere al mundo de toda falsedad, hambre y miseria, y auxilie a los perseguidos, a los encarcelados y a los que son tratados injustamente, roguemos al Señor.

4. Para que todos nosotros realicemos nuestro trabajo con espíritu cristiano y consigamos frutos abundantes por nuestras obras, roguemos al Señor.

Señor Dios, que miras complacido a los que aman tu sabiduría y te das a conocer a los que la buscan, escucha nuestras oraciones y haz que seamos dignos partícipes del banquete de bodas de tu Hijo; que no se apague el aceite de nuestras lámparas mientras esperamos la venida de Cristo, sino que, preparados para salir al encuentro, podamos entrar con él en su banquete nupcial. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, mira con bondad este sacrificio, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 24, 35

Los discípulos reconocieron al Señor Jesús, al partir el pan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con estos sagrados dones, te damos gracias, Señor, e imploramos tu misericordia, para que, por la efusión de tu Espíritu, cuya eficacia celestial recibimos, nos concedas perseverar en la gracia de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

LUNES 9

Blanco 

Fiesta de La Dedicación de la Basílica de san Juan de Letrán

«No conviertan en un mercado la casa de mi Padre»

Esta Basílica es la catedral de Papa. De entre todas iglesias de Occidente, está es la primera en antigüedad y dignidad (fue construida por el emperador Constantino hacía el año 320). Su nombre original es Basílica del Santísimo Salvador. La fiesta de esta dedicación ha de recordarnos que el ministerio del Papa, sucesor de Pedro, constituye para el pueblo el principio y el fundamento de la unidad.

EL TEMPLO DEL CORAZÓN (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LA ESPOSA DEL REY (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

1 Cor 3, 9-11. 16-17; Sal 45; Jn 2, 13-22

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ap 21, 3

Ésta es la morada de Dios con los hombres; vivirá con ellos como su Dios, y ellos serán su Pueblo.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que te has dignado llamar esposa a tu iglesia, concede que el pueblo consagrado a tu nombre te respete, te ame, te siga, y, guiado por ti, alcance el cielo que le tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ustedes son el templo de Dios.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 9-11.16-17

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.

¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

O bien:

Vi salir agua del templo: era un agua que daba vida y fertilidad.

Del libro del profeta Ezequiel: 47, 1-2. 8-9.12

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9.

R/. Un río alegra a la ciudad de Dios.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los montes. R/.

Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo hace santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde el alba. R/.

Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel nuestra defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre la tierra. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Cro 7, 16

R/. Aleluya, aleluya.

He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, para que siempre habite ahí mi nombre. R/.

EVANGELIO

Jesús hablaba del templo de su cuerpo.

+ Del santo Evangelio según san Juan: 2, 13-22

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?”. Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE LEÓN (9.XI.25)

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy celebramos la Solemnidad de la Dedicación de la Basílica de Letrán ―de esta Basílica, catedral de Roma―, que tuvo lugar en el siglo IV, obra del Papa Silvestre I. La construcción se llevó a cabo por voluntad del emperador Constantino, después de que, en el año 313, concediera a los cristianos la libertad de profesar su fe y practicar el culto.

Recordamos este acontecimiento hasta el día de hoy: ¿por qué? Sin duda, para recordar con alegría y gratitud un hecho histórico muy importante para la vida de la Iglesia, pero no sólo eso. De hecho, esta Basílica ―Madre de todas las Iglesias―, es mucho más que un monumento y una memoria histórica, es «signo de la Iglesia viva, edificada con piedras escogidas y preciosas en Cristo Jesús, piedra angular (cf.1 P 2, 4-5)» (Conf. Ep. Italiana, Premisas al Rito para la Bendición de los óleos y dedicación de iglesias y altares) y como tal nos recuerda que también nosotros «en este mundo servimos, cual piedras vivas, para edificarla (cf. 1 P 2, 5)» (Const. dogm. Lumen gentium, 6). Por esta razón, como lo notaba san Pablo VI, en la comunidad cristiana ha surgido desde muy temprano la costumbre de aplicar el «nombre de Iglesia, que significa la asamblea de los fieles, al templo que los acoge» (Ángelus, 9 noviembre 1969). Es la comunidad eclesial, «la Iglesia, sociedad de creyentes, [que] atestigua en Letrán su estructura exterior más sólida y evidente» (ibíd.). Por lo tanto, con la ayuda de la Palabra de Dios, reflexionemos, mirando este edificio, sobre nuestro ser Iglesia.

En primer lugar, podríamos pensar en sus cimientos. Su importancia es evidente, hasta tal punto que, en cierto modo, resulta inquietante. Si quienes la construyeron no hubieran excavado en profundidad hasta encontrar una base lo suficientemente sólida sobre la que erigir todo lo demás, toda la construcción se habría derrumbado hace tiempo o correría el riesgo de derrumbarse en cualquier momento, por lo que nosotros, al estar aquí, también estaríamos en un grave peligro. Por suerte, quienes nos precedieron dotaron a nuestra catedral de cimientos sólidos, excavando en profundidad, con esfuerzo, antes de empezar a levantar los muros que nos acogen, y esto nos hace sentir hoy mucho más tranquilos.

Pero asimismo nos ayuda a reflexionar. De hecho, también nosotros, obreros de la Iglesia viva, antes de poder erigir estructuras imponentes, debemos excavar en nosotros mismos y a nuestro alrededor para eliminar todo material inestable que pueda impedirnos llegar a la roca desnuda de Cristo (cf. Mt 7, 24-27). San Pablo nos lo dice explícitamente en la segunda lectura, cuando afirma que «el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto» (3, 11). Y esto significa volver constantemente a Él y a su Evangelio, dóciles a la acción del Espíritu Santo. De lo contrario, correríamos el riesgo de sobrecargar con estructuras pesadas un edificio con cimientos débiles.

Por eso, queridos hermanos y hermanas, al trabajar con todo nuestro empeño al servicio del Reino de Dios, no nos apresuremos ni seamos superficiales: excavemos profundamente, libres de los criterios del mundo, que con demasiada frecuencia exige resultados inmediatos porque no conoce la sabiduría de la espera. La historia milenaria de la Iglesia nos enseña que sólo con humildad y paciencia se puede construir, con la ayuda de Dios, una verdadera comunidad de fe, capaz de difundir la caridad, de favorecer la misión, de anunciar, celebrar y servir a ese Magisterio apostólico del que este templo es la primera sede (cf. S. Pablo VI, Ángelus, 9 noviembre 1969).

A este respecto, resulta esclarecedora la escena que nos presenta el Evangelio que se ha proclamado (Lc 19, 1-10): Zaqueo, un hombre rico y poderoso, siente la necesidad de encontrarse con Jesús. Sin embargo, se da cuenta de que es demasiado pequeño para poder verlo, por lo que se sube a un árbol, con un gesto inusual e inapropiado para una persona de su rango, acostumbrada a recibir lo que quiere servido en bandeja, en la oficina de impuestos, como un tributo que le es debido. Aquí, en cambio, el camino es más largo y, para Zaqueo, subir a las ramas significa reconocer sus propios límites y superar los frenos inhibidores del orgullo. De este modo, puede encontrar a Jesús, que le dice: «Hoy tengo que alojarme en tu casa» (v. 5). Desde entonces, a partir de este encuentro, comienza para él una nueva vida (cf. v. 8).

Jesús nos transforma, y nos llama a trabajar en la gran obra de construcción de Dios, modelándonos sabiamente según sus designios de salvación. En los últimos años, la imagen de la “obra en construcción” se ha utilizado con frecuencia para describir nuestro camino eclesial. Es una imagen hermosa que habla de actividad, creatividad, compromiso, pero también de esfuerzo, de problemas por resolver, a veces complejos. Expresa el esfuerzo real y palpable con el que nuestras comunidades crecen cada día, compartiendo carismas y bajo la guía de los pastores. La Iglesia de Roma, en particular, da testimonio de ello en esta fase de la implementación del Sínodo, en la que lo que se ha madurado en años de trabajo exige ser sometido a confrontación y verificación “sobre el terreno”. Esto implica un camino arduo, pero no hay que desanimarse. Conviene, en cambio, seguir trabajando con confianza, para crecer juntos.

En la historia de este majestuoso edificio en el que nos encontramos, no han faltado momentos críticos, pausas, correcciones de proyectos en fase de desarrollo. Sin embargo, gracias a la tenacidad de quienes nos han precedido, podemos reunirnos en este lugar maravilloso. En Roma, aun con tanto esfuerzo, hay un gran bien que crece. No dejemos que el cansancio nos impida reconocerlo y celebrarlo, para alimentar y renovar nuestro ímpetu. Por lo demás, la caridad vivida da forma también a nuestro rostro como Iglesia, para que resulte cada vez más evidente para todos que ella es “madre”, “madre de todas las Iglesias”, o incluso “mamá”, como dijo san Juan Pablo II al hablar con los niños en este mismo día (cf. Discurso con motivo de la fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, 9 noviembre 1986).

Finalmente, quisiera mencionar un aspecto esencial de la misión de una catedral: la liturgia. Es la «cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y […] la fuente de donde mana toda su fuerza» (Const. dogm. Sacrosanctum concilium, 10). En ella encontramos todos los temas que hemos mencionado: estamos edificados como templo de Dios, como su morada en el Espíritu, y recibimos fuerza para predicar a Cristo en el mundo (cf. ibíd., 2). El cuidado de la liturgia, en el lugar de la Sede de Pedro, debe ser por tanto, en modo tal que pueda proponerse como ejemplo para todo el pueblo de Dios, respetando las normas, prestando atención a las diferentes sensibilidades de quienes participan, según el principio de una sabia inculturación (cf. ibíd., 37-38) y al mismo tiempo en la fidelidad a ese estilo de solemne sobriedad típico de la tradición romana, que tanto bien puede hacer a las almas de quienes participan activamente (cf. ibíd., 14). Debe prestarse suma atención para que aquí la sencilla belleza de los ritos pueda expresar el valor del culto para el crecimiento armonioso de todo el Cuerpo del Señor. San Agustín decía que la “belleza no es otra cosa que amor, y el amor es vida” (cf. Sermón 365, 1). La liturgia es un ámbito en el que esta verdad se realiza de manera eminente; y deseo que quien se acerque al altar de la catedral de Roma pueda salir lleno de esa gracia con la que el Señor desea inundar el mundo (cf. Ez 47, 1-2.8-9.12).

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 2, 13-22)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El cuerpo de Cristo crucificado es el Templo de Dios, que ha sido por los hombres profanado, pero que ha sido reconstruido por el mismo Dios resucitado, Hombre y Dios vivo, para dar nueva vida a los hombres, transformándolos en templos vivos de Dios, en donde habita el Espíritu Santo; y en piedras vivas de un solo Templo Santo: la Santa Iglesia, institución divina fundada por Cristo para ser su cuerpo místico, destruido por el pecado de los hombres y reconstruido por el mismo Cristo, para dar vida a los hombres y encenderlos de celo divino, con la llama del fuego del amor del Sagrado Corazón de Jesús, abierto y expuesto en la cruz, porque amó tanto a su Iglesia, que dio la vida por ella.

Enciende tu corazón en el fuego del amor de Cristo, y deja que el celo por la casa de su Padre te devore, para que cuides y protejas el templo, que es tu propio cuerpo, de las tentaciones y las concupiscencias de la carne; y, viviendo en el amor puro y perfecto de Dios, defiendas lo que es suyo, porque todo lo de Dios es tuyo, y lo tuyo es de Dios.

Y con ese celo y con ese amor, defiende a la Santa Iglesia, amándola y respetándola por los que no la aman y no la respetan, adorando el corazón de la Iglesia, que es la sagrada Eucaristía, por los que no la adoran; pidiendo perdón por los que la profanan, encendiendo con la luz de tu fe a las piedras vivas que forman parte del Templo Santo de Dios, que es la Iglesia.

Ten paciencia de los errores de los demás, pero, con la ira santa de Cristo, corrige a los que se equivocan queriendo convertir en un mercado la casa de Dios».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que te presentamos y concédenos que podamos obtener en este lugar el fruto de tus sacramentos y el cumplimiento de nuestros deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

El misterio de la Iglesia, esposa de Cristo y templo del Espíritu Santo.

En verdades justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. 

Porque en toda casa consagrada a la oración te has dignado quedarte con nosotros para hacernos, tú mismo, templos del Espíritu Santo, que brillen, sostenidos por tu gracia, con el esplendor de una vida santa. 

Y porque con tu acción constante, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada por estos edificios materiales, a fin de que, llena de gozo por la multitud de sus hijos, sea presentada a ti en la gloria del cielo. 

Por eso, con todos los ángeles y los santos, te alabamos proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 P 2, 5

Ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que has querido darnos en tu Iglesia un signo visible de la Jerusalén del cielo, concédenos que, mediante la participación en este sacramento, nos transformes en templo de tu gracia y nos concedas entrar en la morada de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

 

MARTES 10

Martes XXXII del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de san León Magno, papa y doctor de la Iglesia 

CREER EN LA AYUDA INFALIBLE DE DIOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

FIELES Y HUMILDES SERVIDORES (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Tit 2, 1-8.11-14; Sal 36; Lc 17, 7-10

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Si 45, 30

El Señor hizo con él una alianza de paz, lo puso al frente de su pueblo y lo constituyó sacerdote para siempre.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que nunca permites que las puertas del infierno prevalezcan en contra de tu Iglesia, cimentada sólidamente en la roca de los Apóstoles, concédele, por intercesión del Papa san León Magno, permanecer firme a la verdad y gozar de una paz estable. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Vivamos de una manera justa y fiel, en espera de la gloriosa venida de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador.

De la carta del apóstol san Pablo a Tito: 2, 1-8. 11-14

Querido hermano: Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina: que los ancianos sean sobrios, respetables, sensatos, bien cimentados en la fe, en el amor y la paciencia.

Que las ancianas, asimismo, sean respetables en su comportamiento, que se abstengan de murmurar y de tomar mucho vino; que, con su buen ejemplo, enseñen a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser sensatas, castas, sobrias, a cuidar bien de su hogar, a ser bondadosas y obedientes a sus maridos, para que nadie pueda hablar mal del Evangelio.

Exhorta igualmente a los jóvenes a ser sensatos en todo y dales tú mismo buen ejemplo. Cuando enseñes, hazlo con autenticidad y dignidad, con un lenguaje sano e irreprochable, pura que los adversarios tengan que retirarse, al no poder decir nada malo de nosotros.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. Él se entregó por nosotros para redimimos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 36, 2.18.23.27.29

R/. Dios es nuestro Salvador.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas. R/.

Cuida el Señor la vida de los buenos y su herencia perdura; porque aprueba el camino de los justos y asegura el Señor todos sus pasos. R/.

Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa eternamente; porque los justos heredarán la tierra y la habitarán para siempre. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23

R/. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R/.

EVANGELIO

No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 17, 7-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’. ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús no ha venido a ser servido sino a servir.

Él ha venido a servir, dando la vida como rescate por muchos.

Él, siendo Dios, tomó la condición de siervo y se hizo esclavo para hacerse el último, el servidor de todos, sin dejar de ser Dios.

María es la esclava del Señor. Él le dio la condición de Madre de Dios, y ella es Madre del Hijo de Dios, sin dejar de ser la sierva del Señor.

Amar a Dios por sobre todas las cosas y amarse unos a otros, como Cristo enseñó, quiere decir servir a Dios primero y antes que a nadie, y servirse unos a otros como Jesús los sirvió, como Él les enseñó, lavando los pies de sus discípulos, para darles esta lección: no es más el discípulo que su maestro, no es más el siervo que su amo. 

Pero Él, que enseñó a sus apóstoles y a sus discípulos a ser siervos como Él, no los llamó siervos, sino que los llamó amigos, y los trató con la dignidad de hermanos.

Procura tú tener y alimentar el deseo ferviente en tu corazón de servir al más necesitado, considerándolo superior a ti mismo.

Y vive en la alegría de haber cumplido con tu deber, no esperando recompensa, sino agradecido por haber recibido el don del espíritu de servicio, el espíritu de Cristo, y participar así del gozo del Crucificado, que, dando la vida por los demás, glorifica a Dios Padre. Porque el Padre se glorifica a sí mismo en el Hijo, que no espera recompensa, porque Él es la recompensa misma.

Él es el primero y el último, el alfa y la omega, el principio y el fin.

A Él todo el honor y la gloria». 

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al presentarte, Señor, estas ofrendas te pedimos que ilumines bondadoso a tu Iglesia, para que tu rebaño se acreciente en todo el mundo y sus pastores, guiados por ti, te agraden con sus obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr Mt 16, 16. 18

Dijo Pedro a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que gobiernes con bondad a tu Iglesia, alimentada con este santo sacramento, para que, conducida por tu mano poderosa, crezca en libertad y persevere firme en la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MIÉRCOLES 11

Miércoles XXXII del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de san Martín de Tours, obispo 

AGRADECIMIENTO DE MARÍA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Tit 3, 1-7; Sal 22; Lc 17, 11-19

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 1 S 2, 35

Me suscitaré un sacerdote fiel, que obrará conforme a mi corazón dice el Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has sido glorificado tanto por la vida como por la muerte del obispo san Martín de Tours, renueva en nuestros corazones las maravillas de tu gracia, para que ni la vida ni la muerte puedan separarnos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Andábamos perdidos, pero Cristo nos salvó por su misericordia.

De la carta del apóstol san Pablo a Tito: 3, 1-7

Querido hermano: Recuérdales a todos que deben someterse a los gobernantes y a las autoridades, que sean obedientes, que estén dispuestos para toda clase de obras buenas, que no insulten a nadie, que eviten los pleitos, que sean sencillos y traten a todos con amabilidad.

Porque hubo un tiempo en que también nosotros fuimos insensatos y rebeldes con Dios; andábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres; vivíamos una vida llena de maldad y de envidia; éramos abominables y nos odiábamos los unos a los otros.

Pero, al manifestarse la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, él nos salvó, no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su misericordia. Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros, por Cristo, nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6.

R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me; falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/.

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Tes 5, 18

R/. Aleluya, aleluya.

Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan. R/.

EVANGELIO

¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”.

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?”. Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Acción de gracias es lo que significa la Sagrada Eucaristía. Vuelvan y den gracias a Dios, es lo que quiso decir Jesús cuando dijo “hagan esto en memoria mía”. El que es agradecido participa de la Santa Misa con devoción, acude al templo para alabarlo, para adorarlo, para glorificarlo.

El hombre prudente y sabio es agradecido, adora la Eucaristía, que es gratuidad infinita, don de Dios; valora la vida, y con su vida agradece haber sido de la enfermedad del pecado sanado, y de la muerte rescatado.

El verdadero cristiano transforma su vida en una continua acción de gracias, cumpliendo los mandamientos de Dios y lo que le manda la Santa Iglesia, fundada por Cristo, para que todo aquel que sea consciente de los bienes que por la gracia de Dios ha recibido, vuelva a Él con el corazón inflamado de amor, contrito, humillado, y fervoroso, para darle gracias, reconociendo a Cristo como su único Rey y Señor. 

Agradece tú, con tu vida ordinaria: tus trabajos, oraciones, pensamientos, palabras, buenas intenciones, orientando todo hacia Dios, que eres templo vivo del Espíritu Santo, que siempre está contigo, que anima tu alma y te da lo que por ti mismo no has merecido: la alegría de vivir en este mundo, y la esperanza de vivir eternamente en el Paraíso.

Y si un día tu alma navegara sin rumbo en la oscuridad del inmenso mar, entre los problemas, contrariedades, enfermedades, tristezas, angustias…, conserva la fe y la esperanza, y acude agradecido al Señor por darte la oportunidad de purificar tu alma, uniéndote a su cruz, sabiendo que un nuevo día vendrá, y el sol para ti brillará, porque la luz de Cristo nunca te abandonará.

Permanece en los brazos de su Madre, que te consolará, te reconfortará, te aliviará, te auxiliará y te llevará a puerto seguro».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor Dios, estos dones, que alegres te presentamos en honor de san Martín, para que nuestra vida, en medio de las penas y alegrías, por este santo sacrificio, esté siempre orientada hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 25, 40

Yo les aseguro que cuando lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicieron, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el sacramento de la unidad, ayúdanos, Señor, a hacer siempre tu voluntad, para que, así como san Martín te obedeció de todo corazón, también nosotros vivamos el gozo de ser verdaderamente tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

JUEVES 12

Jueves XXXII del Tiempo Ordinario

Rojo

Memoria de san Josafat, obispo y mártir

DAR LA VIDA POR EL REY (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL REINO DE DIOS ES CRISTO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

JUEVES EUCARÍSTICO Y SACERDOTAL: ORACIÓN EN EL ALTAR (Tomado de “Oraciones y Reflexiones”, Anhelos n. 2, La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Fil 7-20; Sal 145; Lc 17, 20-25

ANTÍFONA DE ENTRADA

Los santos de Dios vivieron en el amor fraterno, por el mandato del Señor y las leyes paternas, porque solamente uno fue su espíritu y una su fe.

ORACIÓN COLECTA

Aviva, Señor, en tu Iglesia, el Espíritu que colmó a san Josafat y lo llevó a ofrecer su vida por las ovejas, a fin de que, por su intercesión, fortalecidos por el mismo Espíritu, no temamos dar la vida por los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Recíbelo. pero ya no como esclavo, sino como hermano amadísimo.

De la carta del apóstol san Pablo a Filemón: 7-20

Querido hermano: Recibí gran alegría y consuelo, con motivo de tu caridad con los hermanos, porque gracias a ti se sienten reconfortados.

Por eso, aunque como apóstol de Cristo tengo pleno derecho a ordenarte lo que debes hacer, prefiero pedírtelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero por la causa de Cristo Jesús, quiero pedirte algo en favor de Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado para Cristo aquí en la cárcel. El en otro tiempo te fue inútil, pero ahora es muy útil para ti y para mí. Te lo envío. Recíbelo como a mí mismo.

Yo hubiera querido retenerlo conmigo, para que en tu lugar me atendiera, mientras estoy preso por la causa del Evangelio. Pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que el favor que me haces no sea como por obligación, sino por tu propia voluntad.

Tal vez él fue apartado de ti por un breve tiempo, a fin de que lo recuperaras para siempre, pero ya no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como hermano amadísimo. Él ya lo es para mí. ¡Cuánto más habrá de serlo para ti, no sólo por su calidad de hombre, sino de hermano en Cristo! Por lo tanto, si me consideras como compañero tuyo, recíbelo como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó o algo te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, te lo pagaré, y esto lo firmo de mi puño y letra. Y eso para no mencionar que tienes una deuda conmigo, que eres tú mismo. Sí, hermano, hazme este favor por nuestra unión con el Señor, para que confortes mi corazón en Cristo. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10

R/. El Señor ama al hombre justo.

El Señor siempre es fiel a su palabra y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 5

R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. R/.

EVANGELIO

El Reino de Dios ya está entre ustedes.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?”. Jesús les respondió: “El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes”.

Les dijo entonces a sus discípulos: “Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Reino de Dios está aquí, entre nosotros. Contemplemos la cruz, que es el trono del Rey. Contemplemos al Rey, que ha sido elevado en su trono con su corazón expuesto, que ha sido abierto para derramar sobre la humanidad la riqueza de su Reino.

El Rey ha sido glorificado. Contemplemos el altar, y al Rey sobre él, resucitado. La Eucaristía es el cuerpo y la sangre del Rey, que se ha quedado en medio de nosotros, para que todos lo podamos ver, y sea su pueblo alimentado con alimento sagrado.

El Reino de los cielos reúne en un solo pueblo santo a todos los pueblos, para ser gobernados por un solo Rey, en Una, Santa, Católica, y Apostólica Iglesia. Él vive en cada uno de nosotros, súbditos de su Reino, para que vivamos en Él, y es a través de su reinado que vivimos libres. Ya no somos esclavos, la libertad nos la ha dado Él.

El que vive construyendo el Reino de Dios, recibe gracia en abundancia, los tesoros del Reino, y la vida eterna en el Paraíso por el Rey prometido; no por merecerlo, sino porque el Rey, con su sacrificio, se lo ha merecido.

Busca primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se te dará por añadidura. El Rey es Cristo y su Reino se construye con tu apostolado, con tu caridad, con tus obras de misericordia, con tu amor, con tu fe, con tu esperanza puesta en el Rey, llevando una vida en libertad, pero sometida a la voluntad de su Majestad, a su ley y a su verdad, que te concede la verdadera vida, la verdadera libertad.

El Reino de Dios se construye cada día en tu interior. Es la alegría de tu alma, el fuego encendido en tu corazón, y esa inquietud que te mueve para amar a Dios y hacer la caridad con tus hermanos, en la búsqueda incesante del conocimiento de la verdad. ¡Alabado sea el Rey! ¡Adorado sea el Rey! ¡Glorificado sea el Rey en ti, y tú en Él!».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios clementísimo, derrama tu bendición sobre estos dones y afiánzanos en la fe que san Josafat atestiguó con la efusión de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 10, 39

Quien pierda su vida por mí, dice el Señor, la salvará para siempre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que la participación de esta mesa celestial, nos conceda, Señor, el Espíritu de fortaleza y de paz, para que, siguiendo el ejemplo de san Josafat, ofrezcamos gustosamente nuestra vida por el honor y la unidad de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

iernes XXXII del Tiempo Ordinario

Verde

Misa por los moribundos

MANTENERSE ALERTA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CRISTO ES EL CAMINO Y EL FIN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

2 Jn 4-9; Sal 118; Lc 17, 26-37

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 53, 4

El Señor ha cargado nuestros sufrimientos, ha soportado nuestros dolores.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, que en toda circunstancia muestras tu amor a todas tus creaturas, escucha, benigno, las súplicas que elevamos por los que hoy van a morir, para que, redimidos por la preciosa sangre de tu Hijo, puedan salir de este mundo sin mancha de pecado y descansar perpetuamente en el seno de su misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El que permanece fiel a la doctrina de Cristo, ése sí vive unido al Padre y al Hijo.

De la segunda carta del apóstol san Juan: 4-9

Hermanos: Me ha dado mucha alegría enterarme de que muchos de ustedes viven de acuerdo con la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre.

Les ruego, pues, hermanos, que nos amemos los unos a los otros. No se trata de un mandamiento nuevo, sino del mismo que tenemos desde el principio. El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Y el mandamiento consiste en vivir de acuerdo con el amor, como lo han escuchado desde el principio.

Ahora han surgido en el mundo muchos que tratan de engañar, pues niegan que Jesucristo es verdadero hombre. Estos son el verdadero impostor y anticristo.

Pongan, pues, atención para que no pierdan el fruto de sus trabajos y puedan recibir la recompensa completa. Quien se aparta de la verdad y no permanece fiel a la doctrina de Cristo, no vive unido a Dios; el que permanece fiel a la doctrina de Cristo, ése sí vive unido al Padre y al Hijo. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118, 1.2.10.11.17.18.

R/. Dichoso el que cumple la ley del Señor.

Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. R/.

Con todo el corazón te voy buscando; no me dejes desviar de tus preceptos. En mi pecho guardaré tus mandamientos, para nunca pecar en contra tuya. R/.

Favorece a tu siervo, para que viva y observe tus palabras. Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 21, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 17, 26-37

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.

Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.

Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada”.

Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?”. Y él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Nadie sabe ni el día ni la hora en que el Señor se manifestará con todo su poder y su gloria. Debemos estar preparados para que ese día, que nos tomará por sorpresa, seamos acogidos por la justicia divina, y no seamos abandonados a nuestra suerte.

Seamos conscientes de lo que conviene hacer ese día: ponernos de rodillas y suplicar la misericordia de Dios, rezar confiados en su bondad, concentrados en su magnanimidad, poniendo toda nuestra atención en ir al encuentro del Señor, sin voltear atrás, reconociendo a Jesucristo como el Hijo único de Dios, el verdaderísimo Dios por quien se vive, la única verdad, el único camino y la verdadera vida. Sin tener miedo y sin ofender al Señor corriendo a escondernos, a protegernos, o a buscar nuestras pertenencias, porque el que tenga ataduras en el mundo y ponga sus seguridades en las cosas del mundo, se destruirá a sí mismo, será abandonado, y perderá la vida eterna en el Paraíso.

No busquemos señales, intentando descubrir cuándo y en dónde todo esto sucederá, porque las señales las veremos, y esto, que es Palabra de Dios, se verá cumplido en todas partes. La luz brillará en todos los rincones del mundo. Para los que viven alejados del corazón de Dios, un día terrible será, pero para los hombres de buena voluntad que aman a Dios y cumplen su mandamiento del amor, un día jubiloso y glorioso será. 

Vive tú de tal manera que desees con todo tu corazón ver venir al Señor, y permanece fiel a su amor, obrando tu fe, haciendo la caridad, manteniendo la esperanza, mientras ese día llega. Adora al Rey en la Eucaristía, aliméntate de Él. Entrégale tu vida, confiando en las verdades eternas, y en que participarás de ellas por su misericordia».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor Dios, el sacrificio que, confiados, te ofrecemos por tus siervos que se hallan al final de la vida; y por la eficacia de este sacramento, concédeles quedar purificados de todas sus culpas, para que, habiendo soportado en esta vida el sufrimiento que en tu providencia dispusiste, alcancen en la vida futura el descanso eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré el último día.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la eficacia de este sacramento, dígnate, Señor, confortar piadosamente, con tu gracia, a tus siervos, para que, en la hora de la muerte, puedan vencer al enemigo y merezcan pasar con tus ángeles a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

SÁBADO 14

Sábado XXXII del Tiempo Ordinario

Blanco

Misa votiva de Santa María de Guadalupe (T. O. 2) 

ORAR DÍA Y NOCHE (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PEDIR CON INSISTENCIA Y CON FE (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

3 Jn 5-8; Sal 111; Lc 18, 1-8

ANTÍFONA DE ENTRADA

¡Alégrate, Virgen María! Tú llevaste en tu seno a Cristo, creador del cielo y de la tierra, y diste a luz al Salvador del mundo.

ORACIÓN COLECTA

Padre santo, que en santa María de Guadalupe nos has enseñado a escuchar tu Palabra y a conservarla en tu corazón, ilumínanos con el esplendor de la verdad, para que sigamos fielmente el camino del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Debemos ayudar a los hermanos, para que seamos colaboradores en la difusión de la verdad.

De la tercera carta del apóstol san Juan: 5-8

Querido hermano: En todo lo que has hecho por los hermanos, y eso que son forasteros, te has portado como verdadero cristiano. Ellos han elogiado públicamente ante esta comunidad el amor con que los has tratado.

Harás bien en ayudarlos de una manera agradable a Dios con lo que necesitan para su viaje, pues ellos se han puesto en camino por Cristo, sin aceptar nada de los paganos. Debemos, pues, ayudar a esos hermanos nuestros, para que seamos colaboradores en la difusión de la verdad.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 111, 1-2.3-4.5-6

R/. Dichosos los que temen al Señor.

Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos. R/.

Fortuna y bienestar habrá en su casa; siempre obrarán conforme a la justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. R/.

Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Tes 2, 14

R/. Aleluya, aleluya.

Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R/.

EVANGELIO

Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola: 

“En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ “.

Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todos los hombres tienen necesidad de orar acudiendo a Dios Todopoderoso, su Creador, para recibir de Él su favor. El hombre que ora pide lo que quiere y, aquello que necesita, Dios se lo concede. Pero es importante clamar a Dios día y noche, porque quien le pide, lo alaba y lo reconoce y, ante su insistencia, Él se enternece, se compadece, se apiada, y su misericordia derrama.

La gracia de Dios está presente siempre, pero Él espera que se la pidan, porque respeta la voluntad libre de los hombres, y espera con paciencia a que, por su propia voluntad, acudan a Él con humildad, abriendo los brazos con fe, esperando recibir con generosidad, amando a Dios por sobre todas las cosas, pidiendo los medios necesarios para servirlo, amando al prójimo como a uno mismo, intercediendo por él, para que reciba lo que necesita también.

María es la Omnipotencia Suplicante, y ruega por nosotros, sus hijos, día y noche. Todo favor consigue de Dios, pidiendo, no con molesta insistencia, sino con profundo respeto y con el más puro amor.

Pide tú lo que necesitas, pero primero pide fe, para que con esa fe pidas y por esa fe todo recibas. Pero pide cosas buenas, y no quedarás defraudado.

Pide por el pobre, por el enfermo, por el afligido, por el hambriento, por el sediento, por el desnudo, por el que está por nacer y por el muerto.

Pide por el niño, por el joven, por el adulto, por el anciano, por el que alaba a Dios y por el que comete pecado.

Pide por ti, diciendo: ‘Jesús, ven a mí’. Porque puedes pedir muchas cosas, pero sólo a Él necesitas.

Y espera con fe, sabiendo que a su tiempo todo se te dará, según su infinita sabiduría, en el momento justo, en el lugar justo, de manera justa, porque al que pide con fe y espera con fe, Dios siempre le hace justicia».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Padre bueno, al conmemorar a la gloriosa siempre Virgen María, convierte con tu poder, en sacramento de salvación, los dones que con gozo te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: Santa María de Guadalupe, maestra en el seguimiento del Evangelio.

En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro glorificarte, Padre santo, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Dios y Señor.

Porque quisiste que la Virgen María fuera por excelencia la mujer que escuchó tu Palabra y la puso en práctica.

Al ponernos nosotros bajo la mirada protectora de Santa María de Guadalupe, aprendemos de ella, maestra de la palabra, que es posible, con tu gracia, vivir conforme al evangelio que tu Hijo nos entregó y así recorrer con gozo el camino que conduce a tu morada eterna.

Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 2, 19

María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNÓN

Dios y Padre nuestro, habiendo participado de tu mesa, te rogamos que, al celebrar la memoria de la Madre de tu Hijo, gocemos con abundancia de los frutos de este santo sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 15

Verde

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario

X JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES (MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV)

(VIDEO DE ROME REPORTS)

«Tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra»

TRABAJAR PARA EL REY (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

HACER RENDIR LOS TALENTOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Prov 31, 10-13. 19-20.30-31; Sal 127; 1 Tes 5, 1-6; Mt 25, 14-30

ANTÍFONA DE ENTRADA Jr 29, 11. 12. 14

Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor. Ustedes me invocarán y yo los escucharé y los libraré de la esclavitud donde quiera que se encuentren.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio porque la profunda y verdadera alegría está en servirte siempre a ti, autor de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Trabaja con sus hábiles manos.

Del libro de los Proverbios: 31, 10-13.19-20. 30-31

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor.

Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.

Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.

Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.

Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor. 

Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 127, 1-2.3.4-5.

R/. Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.

Su mujer como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida”. R/.

SEGUNDA LECTURA

Que el día del Señor no los sorprenda como un ladrón.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 5, 1-6

Hermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: “¡Qué paz y qué seguridad tenemos!”, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.

Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.

Por lo tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 4. 5

R/. Aleluya, aleluya.

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. R/.

EVANGELIO

Porque has sido fiel en cosas de poco valor, entra a tomar parte en la alegría de tu señor.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 14-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.

El que recibió cinco millones fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo: ‘Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.

El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ “.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (19.XI.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio nos presenta la parábola de los talentos (cf. Mt 25, 14-30). Un señor se va de viaje y confía a sus siervos sus talentos, es decir, sus bienes, un “capital”: los talentos eran una unidad monetaria. Los distribuye en base a las capacidades de cada uno. Al regreso les pide cuentas sobre lo que han hecho. Dos de ellos han redoblado lo que habían recibido y el señor les alaba, mientras que el tercero, por miedo, ha enterrado su talento y puede solo devolverlo, razón por la que recibe un severo reproche. Mirando a esta parábola, podemos aprender dos modos diversos de acercarnos a Dios.

El primer modo es el de aquel que entierra el talento recibido, que no sabe ver las riquezas que Dios le ha dado: él no se fía ni del señor ni de sí mismo. De hecho, dice a su señor: «Sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces» (v. 24). Frente a él siente miedo. No ve el aprecio, no ve la confianza que el señor deposita en él, sino que ve solamente el modo de actuar de un patrón que pretende más de lo que da, de un juez. Esta es su imagen de Dios: no es capaz de creer en su bondad, no es capaz de creer en la bondad del Señor hacia nosotros. Por eso se bloquea y no se deja implicar en la misión recibida.

Veamos entonces el segundo modo, en los otros dos protagonistas, que corresponden la confianza de su señor confiando a su vez en él. Estos dos invierten todo lo que han recibido, incluso si no saben al principio si todo irá bien: estudian, ven las posibilidades y con prudencia buscan lo mejor; aceptan el riesgo de jugársela. Se fían, estudian y se arriesgan. Así tienen el valor de actuar con libertad, de modo creativo, generando nueva riqueza (cf. vv. 20-23).

Hermanos y hermanas, esta es la disyuntiva que tenemos delante de Dios: miedo o confianza. O tienes miedo delante de Dios o tienes confianza en el Señor. Y nosotros, como los protagonistas de la parábola, –todos nosotros– hemos recibido unos talentos, todos, más valiosos que el dinero. Pero mucho de cómo los invertimos depende de la confianza en el Señor, que nos libera el corazón, nos hace ser activos y creativos en el bien. No olvidemos esto: la confianza libera, siempre, el miedo paraliza. Recordemos: el miedo paraliza, la confianza libera. Esto vale también en la educación de los hijos. Y preguntémonos: ¿Creo que Dios es padre y me confía dones porque se fía de mí? Y yo, ¿confío en Él hasta el punto de jugármela sin desanimarme, incluso cuando los resultados no son seguros ni se dan por descontado? ¿Sé decir cada día en la oración: “Señor, yo confío en ti, dame la fuerza de avanzar; me fío de ti, de las cosas que me has dado; dime cómo llevarlas adelante”? Por último, también como Iglesia: ¿cultivamos en nuestros ambientes un clima de confianza, de aprecio recíproco, que nos ayude a avanzar juntos, que desbloquee a las personas y estimule la creatividad del amor en todos? Pensemos.

Y que la Virgen María nos ayude a vencer el miedo – ¡nunca tengáis miedo de Dios! Temor sí, miedo no – y a fiarnos del Señor.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Espíritu Santo nos confía los dones de Dios. A cada uno le da los dones, frutos y carismas según sus capacidades, y los medios para que los multiplique. 

Dios le ha dado a la humanidad su tesoro más grande: le ha dado a su único Hijo, para que los salve. Y Él les ha dado su vida, derramando en la Cruz su misericordia, para que cada uno pueda multiplicar sus bienes y acumular tesoros en el cielo, para conseguir los bienes eternos. 

Algunos viven con miedo y esconden sus talentos, y viendo no ven, y oyendo no oyen, porque no quieren aceptar la responsabilidad que Dios le da a todo cristiano; desprecian la fe, la esperanza y la caridad que en el bautismo les ha infundido el Espíritu Santo, y viven con arrogancia y soberbia, como si nada a Dios le debieran, sumidos en la pereza espiritual, como si Dios no existiera, sin temor de Dios, con miedo al compromiso, pretendiendo que cuando el Señor vuelva no los castigará, porque nada hicieron, como si pudieran engañar al justo Juez en sus propios juicios. Entonces serán juzgados y castigados por todo el bien que no hicieron.

Trabaja tú para el Reino de Dios, reconociendo lo bienes que Él te ha dado, y los medios para multiplicarlos. Reconoce a Jesucristo como tu único Rey, y agradece lo que tienes, porque todo bien viene de Dios. 

Prepárate, para que cuando Él venga con todo su poder a pedirte cuentas, tengas la conciencia tranquila y el alma llena de sus tesoros, y puedas postrarte ante Él, y decirle: “Señor, he cumplido. He sido un siervo bueno y fiel. He cuidado lo que me has dado. Lo he multiplicado. Te entrego mi vida y las almas convertidas de los que han visto mi fe, mi esperanza y mi caridad, y han sido beneficiados por mí, pobre instrumento tuyo, por tu misericordia”. Entonces entrarás a participar en la alegría de tu Señor».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja con bondad nuestras peticiones, digamos con fe y devoción: Te rogamos, Señor.

1. Para que el Señor, el único que puede inspirar y llevar a término los buenos propósitos, multiplique el número de fieles que, abandonando todas las cosas, se consagren exclusivamente a él en la vida religiosa, roguemos al Señor.

2. Para que Dios, al que han de servir los poderes humanos, conceda a los jefes de las naciones, buscar la voluntad divina, temer a Dios en el cumplimiento de su misión y acertar en sus decisiones, roguemos al Señor.

3. Para que Dios, que ha creado los alimentos para los seres vivos, mire con misericordia a las creaturas que en distintos lugares pasan hambre y les conceda el alimento necesario, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor, que nos ha dado el mandamiento nuevo del amor, nos dé fuerza para amar a nuestros enemigos y para cumplir su precepto de devolver bien por mal, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que has confiado al hombre los bienes de la creación y de la gracia, escucha nuestras oraciones y haz que nuestro trabajo multiplique los dones que tu providencia ha puesto a nuestra disposición; que siempre estemos atentos y en vela, mientras esperamos el regreso de tu Hijo, de manera que podamos alegrarnos de que en el último día nos llame servidores fieles y cumplidores, buenos y de toda confianza, y entremos así en el gozo de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que estas ofrendas que ponemos bajo tu mirada, nos obtengan la gracia de vivir entregados a tu servicio y nos alcancen, en recompensa, la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mc 11, 23-24

Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

LUNES 16

Lunes XXXIII del Tiempo Ordinario

Verde/ Blanco

Misa por la paz y la justicia

O bien:

Memoria de santa Margarita de Escocia

Nace en Hungría (hacia 1046) y en 1070 se convierte en reina de Escocia, casada con Malcolm III, con quien tuvo ocho hijos. Influyó profundamente en su marido y en la renovación religiosa de todo su pueblo, por su cultura, su tacto político y su espléndida caridad Separados por la distancia de unos cuantos días, murieron estos reyes, en 1093.

O bien:

Memoria de santa Gertrudis, virgen

Fue una religiosa cisterciense que vivió en profunda unión con Dios, consagrada a la meditación de las Sagradas Escrituras y de los Santos Padres y anotando el fruto de su contemplación de Cristo crucificado (1301/1302) 

ABRIR LOS OJOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

VISIÓN SOBRENATURAL (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 1, 1-4; 2, 1-5; Sal 1; Lc 18, 35-43

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.

ORACIÓN COLECTA

Misa por la paz y la justicia, A

Señor Dios, que cuidas de todos con amor paterno, concede, benigno, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, no sólo formen en la paz una sola familia, sino también vivan unidos con espíritu fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo...

Santa Margarita de Escocia

Dios nuestro, que hiciste admirable a santa Margarita de Escocia por su extraordinaria caridad hacia los más pobres, concédenos, por su intercesión y siguiendo su ejemplo, que reflejemos entre los hombres la imagen de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo ...

Santa Gertrudis

Dios nuestro, que te preparaste una grata morada en el corazón de santa Gertrudis, virgen, por su intercesión ilumina las tinieblas de nuestro corazón, para que podamos experimentar, con alegría, tu presencia y tu acción en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Recuerda de dónde has caído y arrepiéntete.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 1, 1-4; 2, 1-5

Ésta es la revelación que Dios le confió a Jesucristo, para que él manifestara a sus servidores lo que tiene que suceder en breve, y que comunicó, por medio de un ángel, a su siervo Juan. El cual narra lo que vio y afirma que es palabra de Dios, atestiguada por Jesucristo. Dichosos los que lean y escuchen la lectura de esta profecía y hagan caso de lo que en ella está escrito, porque el tiempo señalado está cerca.

Yo, Juan, les deseo la gracia y la paz a las siete comunidades cristianas de la provincia de Asia, de parte del que es, del que era, del que ha de venir, y de parte de los siete espíritus que están ante su trono.

Oí al Señor, que me decía: “Al encargado de la comunidad cristiana de Éfeso escríbele así: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y camina entre los siete candelabros de oro: 

‘Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu paciencia; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo, y descubriste que eran unos mentirosos. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga. Pero tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes’ “. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 1, 1-2.3.4.6.

R/. El Señor protege al justo.

Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos. R/.

Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.

En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12

R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R/.

EVANGELIO

¿Qué quieres que haga por ti? - Señor, que vea.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 18, 35-43

En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.

Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”. 

Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 18, 35-43)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesucristo es la luz del mundo. La luz vino al mundo, pero el mundo no la recibió. Los hombres caminaban en la oscuridad y prefirieron las tinieblas a la luz. Pero aquellos que sí lo recibieron, encontraron en Él el camino para salir de la oscuridad, e ir a su admirable luz.

El que quiera ver más allá de la limitación de sus ojos humanos, que vea a la luz de la fe con visión sobrenatural, contemplando la cruz, y crea en el Hijo de Dios, que es la luz verdadera, que murió y resucitó para abrir los ojos de los ciegos, y al brillo de su luz todos vieran el camino.

Nos dio la salvación a través de los sacramentos, frutos de la cruz. A través del sacramento del bautismo recibimos la luz, y permanecemos en la luz, ayudados de las virtudes, de la fe, la esperanza y la caridad, infundidas en nuestros corazones por el Espíritu Santo, para que todo el que tenga ojos vea, y el que tenga oídos oiga. 

La luz de Cristo ilumina los corazones de los hombres para que sean justos, porque sólo los justos verán a Dios. 

Recibe tú la luz de Cristo en la Eucaristía, y pídele con insistencia que puedas ver no sólo con los ojos del cuerpo, para caminar sin tropezar y caer, sino con los ojos del alma, con visión sobrenatural, para que alcances, a través de la luz de la verdad, la santidad.

¡Que vea, Señor, que vea cuál es para mí tu voluntad! ¡Que vea, Señor, que vea la luz para que conozca la verdad! ¡Que vea, Señor, que vea el camino correcto, guiado por tu luz, en medio de mi oscuridad!

Y si un día erraras el camino y no pudieras ver, acude al Señor, arrepiéntete y pide perdón, y vuelve a comenzar, ayudado por la gracia de Dios, pidiendo con fe que puedas ver con los ojos de Cristo, y actuar a la luz de la visión sobrenatural, con tu corazón encendido en el fuego de su amor, para bendecir y alabar al Señor».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa por la paz y la justicia

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de la salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirvan para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santa Margarita de Escocia

Acoge, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, al celebrar la obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo, a ejemplo de santa Margarita de Escocia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santa Gertrudis, virgen

Al proclamar, Señor, tu obra admirable en la santa virgen Gertrudis, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradaron sus méritos, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 27

La paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa por la paz y la justicia

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santa Margarita de Escocia

Alimentados con este sacramento de salvación, suplicamos humildemente a tu bondad, Señor, que, haciéndonos imitadores de la caridad de santa Margarita de Escocia, participemos también de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Santa Gertrudis, virgen 

Alimentados por la participación de este divino don, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, a ejemplo de santa Gertrudis, y llevando en nuestro cuerpo los padecimientos de Jesús, nos esforcemos por adherirnos sólo a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MARTES 17

Martes XXXIII del Tiempo Ordinario

Blanco

Memoria de santa Isabel de Hungría, religiosa 

A los 14 años de edad, se casó con Luis IV de Turingia (Alemania). Juntos pasaron seis años de felicidad tratando de vivir en el hogar los ideales de san Francisco de Asís. Pero en 1227 muere Luis y deja a Isabel esperando un niño. Entonces ella escucha el llamamiento a una vida de total pobreza, en la cual se desgasta prematuramente, al servicio de los más pobres.

RECONOCERSE PEQUEÑO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LA FELICIDAD ESTÁ EN CRISTO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 3, 1-6.14-22; Sal 14; Lc 19, 1-10

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 111, 9

Al pobre da con abundancia, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que concediste a santa Isabel de Hungría el don de reconocer y honrar a Cristo en los pobres, concédenos, por su intercesión, servir con incansable caridad a los necesitados y afligidos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Si alguien me abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 3, 1-6.14-22

Yo, Juan, oí que el Señor me decía: “Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Sardes: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas:

‘Conozco tus obras. En apariencia estás vivo, pero en realidad estás muerto. Ponte alerta y reaviva lo que queda y está a punto de morir, pues tu conducta delante de mi Dios no ha sido perfecta. Recuerda de qué manera recibiste y escuchaste mi palabra; cúmplela y enmiéndate. Porque si no estás alerta, vendré como un ladrón, sin que sepas la hora en que voy a llegar.

Tienes, sin embargo, en Sardes, algunas pocas personas que no han manchado sus vestiduras; ellos me acompañarán vestidos de blanco, pues lo merecen. El que venza también se vestirá de blanco. No borraré jamás su nombre del libro de la vida y lo reconoceré ante mi Padre y sus ángeles’.

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas.

Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Laodicea: Esto dice el que es el Amén, el testigo fiel y veraz, el origen de todo lo creado por Dios: 

‘Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente. Pero porque eres tibio y no eres ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Dices que eres rico, que has acumulado riquezas y que ya no tienes necesidad de nada, pero no sabes que eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por eso te aconsejo que vengas a comprarme oro purificado por el fuego, para que te enriquezcas; vestiduras blancas, para que te las pongas y cubras tu vergonzosa desnudez, y colirio, para que te lo pongas en los ojos y puedas ver.

Yo reprendo y corrijo a todos los que amo. Reacciona, pues, y enmiéndate. Mira que estoy aquí, tocando la puerta; si alguno escucha mi voz y me abre, entraré a su casa y cenaremos juntos.

Al que venza lo sentaré conmigo en mi trono; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté con mi Padre en su trono’. 

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab.5

R/. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en todas sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. R/.

Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo. R/.

Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, ése será agradable a los ojos de Dios eternamente. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 1 Jn 4, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. R/.

EVANGELIO

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”.

El bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”. 

Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”. 

Palabra; del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todo aquel que busque conocer a Jesús, será escuchado. Jesús vendrá a él, tocará su puerta y, si le abre, cenará con él, porque todo el que busca encuentra.

Jesús no ha venido a buscar a justos, sino a pecadores, y ha venido a sanar a los enfermos, a corregir a los que se equivocan, a buscar y a salvar lo que se había perdido.

El Hijo de Dios no hace distinciones entre los hombres, Él los ama a todos y se revela a todos, dándoles la oportunidad de conocerlo, de recibirlo, de amarlo, de seguirlo.

Búscalo tú, invítalo a cenar en tu casa, recíbelo y pídele perdón por tus pecados, reconociendo que de Él te has alejado, pero que tienes el alma dispuesta para reparar el daño que tus ofensas, a su Sagrado Corazón, han causado.

Y si tú fueras de baja estatura, es decir, si pensaras que eres tan indigna creatura, que no fuera posible para ti que Él te mirara, que en ti se fijara, sube al monte alto de la oración y llama la atención del Señor suplicando su compasión. Entonces Él te mirará, te llamará por tu nombre y te pedirá que lo invites a hospedarse en tu casa. 

Ábrele la puerta, déjalo entrar en tu corazón, y ofrécele el dulce manjar de tus actos de reparación a través de obras de misericordia, teniendo con los más necesitados compasión, como contigo la ha tenido tu Señor. Los actos de desamor deben ser reparados con actos de amor que den gloria a Dios».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acoge, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, al celebrar la obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo, a ejemplo de santa Isabel de Hungría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 13, 35

En esto reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: en que se aman los unos a los otros, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con este sacramento de salvación, suplicamos humildemente a tu bondad, Señor, que, haciéndonos imitadores de la caridad de santa Isabel de Hungría, participemos también de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MIÉRCOLES 18

Miércoles XXXIII del Tiempo Ordinario

Misa votiva de San José

O bien:

La Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, Apóstoles

Blanco

TRABAJAR PARA EL REY (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

HACER RENDIR LOS TALENTOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 4, 1-11; Sal 150; Lc 19, 11-28

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Santo es el Señor, Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir.

Del libro del Apocalipsis: del apóstol san Juan: 4, 1-11

Yo, Juan, tuve una visión: Vi una puerta abierta en el cielo, y la voz que había oído antes, semejante al sonido de una trompeta, me habló y me dijo: “Sube hacia acá y te enseñaré lo que va a suceder después”.

Entonces fui arrebatado en espíritu y vi un trono puesto en el cielo, y alguien estaba sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono brillaba con destellos rojos, como una piedra preciosa transparente, y un resplandor como de esmeralda rodeaba el trono.

Alrededor de este trono vi otros veinticuatro tronos, y en los tronos estaban sentados veinticuatro ancianos, vestidos con túnicas blancas y con coronas de oro sobre sus cabezas. Del trono salían relámpagos y truenos poderosos. Siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios, ardían frente al trono, y delante de él había una especie de mar transparente, como de cristal.

En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. El primer ser viviente se parecía a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía cara de hombre, y el cuarto parecía un águila en vuelo. 

Los cuatro seres vivientes tenían seis alas cada uno y estaban llenos de ojos por dondequiera. Y no se cansaban de repetir día y noche: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir”.

Y cada vez que los seres vivientes alababan, bendecían y glorificaban al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postraban delante del que está sentado en el trono, adoraban al que vive por los siglos de los siglos, y depositaban sus coronas ante el trono, diciendo: “Señor y Dios nuestro, tú mereces recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado todas las cosas: tú has querido que ellas existieran y fueron creadas”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 150, 1-2.3-4.5-6.

R/. Alabemos al Señor con alegría.

Alabemos al Señor en su templo, alabemos al Señor en su augusto firmamento. Alabémoslo por sus obras magníficas, alabémoslo por su inmensa grandeza. R/.

Alabémoslo tocando trompetas, alabémoslo con arpas y cítaras. Alabémoslo con tambores y danzas, alabémoslo con cuerdas y flautas. R/.

Alabémoslo con platillos sonoros, alabémoslo con platillos vibrantes. Que todo ser viviente alabe al Señor. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 15, 16

R/. Aleluya, aleluya.

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. R/.

EVANGELIO

¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 19, 11-28

En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola:

“Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: ‘Inviertan este dinero mientras regreso’.

Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: ‘No queremos que éste sea nuestro rey’. Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. Se presentó el primero y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas’. Él le contestó: ‘Muy bien. Eres un buen empleado. Puesto que has sido fiel en una cosa pequeña, serás gobernador de diez ciudades’.

Se presentó el segundo y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas’. Y el señor le respondió: ‘Tú serás gobernador de cinco ciudades’.

Se presentó el tercero y le dijo: ‘Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porque eres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado’. El señor le contestó: ‘Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?’.

Después les dijo a los presentes: ‘Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez’. Le respondieron: ‘Señor, ya tiene diez monedas’. Él les dijo: ‘Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia’ “. 

Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El que hace la voluntad de Dios y cumple con lo que Él le pide, dando fruto, es un siervo bueno y fiel, y Él cada día le dará más. Pero debe reconocer quién es y lo que tiene, para que sus tesoros pueda entregar y multiplicar.

No debe esconder los regalos que Dios le da. Antes bien, debe usarlos trabajando en la viña del Señor, consiguiendo almas santas para Dios, que nos ha dado libertad y voluntad para trabajar, construyendo el Reino de los Cielos en la tierra, o para rechazar su gracia y su libertad, viviendo atados a los miedos, a los pecados, a las malas pasiones, a los falsos placeres y a los tesoros finitos de la tierra.

Nos ha dado su tesoro más valioso: a su único Hijo, para que todo el que crea en Él se salve. Y su Hijo nos ha dado su Corazón, a través del cual derrama para el mundo su misericordia. Nos ha dado siete dones del Espíritu Santo, sus frutos y sus carismas, enriqueciendo a toda la humanidad, para que muchas almas se conviertan, y le entreguen sus tesoros con creces, adornados con el brillo de su santidad.

Deja tú que brillen sus tesoros, y en ti la riqueza de su Sagrado Corazón. No para que seas reconocido, ni alabado, sino para que, por tu santidad, por tu fe, por tu esperanza y por tu caridad, por tus dones, frutos y carismas, el Rey reciba lo que merece.

No tengas miedo de aceptar tu responsabilidad. Tienes la gracia que Dios te da, y eso te basta. No confundas la humildad con la comodidad. Ten el valor de aceptar todo lo que Dios te da, y de exponer al mundo tu corazón, para mostrar el camino a la santidad a muchas almas que tienen valiosos talentos, que Dios les ha dado para que los pongan a trabajar, y se los devuelvan con creces».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

+++

Si se celebra la memoria libre, se dicen sus lecturas propias:

Memoria de La Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, Apóstoles 

San Pedro fue sepultado en el Vaticano, junto al circo de Nerón, y la tumba de san Pablo está en el camino de Ostia. En el siglo IV, el emperador Constantino emprende la construcción de una enorme basílica sobre la tumba de Pedro, y otra de menores dimensiones, sobre el sepulcro de Pablo. Celebrando hoy a los dos Apóstoles, conmemoramos la dedicación de ambas basílicas.

CONFIANZA EN DIOS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

CONFIAR EN EL SEÑOR (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Hech 28, 11-16. 30-31; Sal 97; Mt 14, 22-33

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 44, 17-18

Los constituiste príncipes sobre toda la tierra. Ellos han hecho memorable tu nombre por generaciones y generaciones; por eso los pueblos te alabarán eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Defiende, Señor, a tu Iglesia con la protección de los apóstoles Pedro y Pablo, de quienes recibió el inicio del conocimiento divino, y concédele crecer en tu gracia celestial hasta el final de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Llegamos a Roma.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 28, 11-16. 30-31

Al cabo de tres meses, nos embarcamos en un navío que había permanecido en la isla durante el invierno; era un barco alejandrino que tenía la insignia de Cástor y Póllux. Hicimos escala en Siracusa, donde permanecimos tres días. De allí, bordeando la costa, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó un viento del sur y en dos días llegamos a Pozzuoli, donde encontramos a unos hermanos que nos invitaron a permanecer una semana con ellos. Luego llegamos a Roma.

Los hermanos de esta ciudad, informados de nuestra llegada, nos salieron al encuentro y nos alcanzaron a la altura del Foro de Apio y de las Tres Tabernas. Pablo, al verlos, dio gracias a Dios y se sintió reconfortado. Cuando llegamos a Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular, con un soldado de guardia.

Dos años enteros pasó Pablo en una casa alquilada; allí recibía a todos los que acudían a él, predicaba el Reino de Dios y les explicaba la vida de Jesucristo, el Señor con absoluta libertad y sin estorbo alguno. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 97, 1.2-3ab. 3c-4. 5-6.

R/. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.

Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R/. Aleluya, aleluya.

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. R/.

EVANGELIO

Mándame ir a ti caminando sobre el agua.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-33

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!”. Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!”. Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”.

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Hijo de Dios vino al mundo para auxiliar a los hombres, para ayudarlos en sus necesidades y cubrir sus miserias con su misericordia.

Él, que, siendo Dios, adquirió la naturaleza humana y caminó en el mundo como hombre, conservó su naturaleza divina y, por lo tanto, todo su poder. 

Pero no todos los hombres lo recibieron. Algunos tienen miedo y no quieren reconocerlo como Dios y hombre.

Tienen la mente embotada y ocupada en sus preocupaciones, y están distraídos en las cosas del mundo, tratando de salvar su vida, sin darse cuenta de que navegan a la deriva, corriendo el riesgo de perderla, porque en el Señor no confían.

Quieren hacerlo todo con sus propias fuerzas y, teniendo frente a ellos la luz, prefieren las tinieblas.

Jesucristo, nuestro Señor, conoce los corazones de los hombres, sus necesidades y sus intenciones, y acude en su auxilio antes de que se lo pidan; sube a la barca, calma el viento y tranquiliza las aguas del interior de todo aquel que acude a Él, que lo reconoce, y acepta su ayuda, porque cree en Él y en su poder. 

Todo aquel que reconoce a Jesucristo como el Hijo de Dios, y eleva sus ojos al cielo suplicándole su auxilio, encomendándose y abandonándose en Él, recibirá su misericordia.

Reconócelo tú. Él está presente en la Eucaristía. Mira que no es un fantasma, es su Cuerpo y es su Sangre, es su Alma y su Divinidad. El mismo que caminó sobre el agua está sobre el altar.

Él acude a ti porque sabe que lo necesitas, y te quiere ayudar. Reconócelo, y póstrate frente a Él, con el corazón contrito y humillado, que Él no despreciará, sino que lo tomará y lo transformará en un corazón como el suyo. 

Permanece en la barca, que es la Santa Iglesia, y Él, con la compañía de María, su Madre, te llevará hacia puerto seguro. 

No temas y confía en el Señor, Él te ama, su Espíritu está sobre ti y su gracia derrama. 

De Él obtienes todo bien. Dios es amor. El que tiene amor, nada le falta. Sólo Dios basta».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al presentarte, Señor, nuestras humildes ofrendas, imploramos tu clemencia, para que la verdad que nos fue transmitida por el ministerio de los apóstoles Pedro y Pablo, se conserve sin mancha en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO I-II de los Apóstoles

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 6, 68-69

Señor, tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que tu pueblo, alimentado con el pan celestial, se alegre en la conmemoración de los apóstoles Pedro y Pablo, a quienes encomendaste gobernar y proteger a tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

JUEVES 19

Jueves XXXIII del Tiempo Ordinario

Rojo

Misa votiva de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

PROFETAS DE LA BUENA NUEVA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL LLANTO DEL HIJO DE DIOS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

JUEVES EUCARÍSTICO Y SACERDOTAL: ORACIÓN POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS

Apoc 5, 1-10; Sal 149; Lc 19, 41-44

ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 5, 9-10

Con tu sangre compraste para Dios hombres de todas las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, para constituir un reino para Dios.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que redimiste a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Unigénito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando sin cesar el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Cordero fue sacrificado y nos redimió con su sangre.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 5, 1-10

Yo, Juan, vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Y vi un ángel poderoso, que gritaba con fuerte voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?”. Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni ver su contenido.

Lloré mucho porque no había nadie digno de abrir el libro y de ver su contenido. Entonces, uno de los ancianos me dijo: “Ya no llores, porque ha vencido el león de la tribu de Judá, el descendiente de David, y él va a abrir el libro y sus siete sellos”.

Vi entonces junto al trono, en medio de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, un Cordero. Estaba de pie, y mostraba las señales de haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios, enviados por toda la tierra. Se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y al tomarlo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero, con sus cítaras y sus copas de oro llenas de incienso, que significan las oraciones de los santos. Y se pusieron a cantar un cántico nuevo, diciendo: 

“Tú eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste sacrificado y con tu sangre compraste para Dios hombres de todas las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, y con ellos has constituido un reino de sacerdotes, que servirán a nuestro Dios y reinarán sobre la tierra”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a. 9b.

R/. Bendito sea el Señor.

Entonen al Señor un canto nuevo, en la reunión litúrgica proclámenlo. En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo. R/.

En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes. R/.

Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares, que alaben al Señor con sus palabras, porque en esto su pueblo se complace. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 94, 8

R/. Aleluya, aleluya.

No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Si comprendieras lo que puede conducirte a la paz.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 19, 41-44

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó: 

“¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesucristo, el Hijo de Dios, nació, vivió y murió en el mundo, y resucitó con la gloria de Dios, para darle vida al mundo. De entre todos los pueblos del mundo, Dios eligió al pueblo de Israel para que naciera y viviera en el mundo el Rey, el Mesías, el enviado de Dios, para salvar a su pueblo elegido. Lo conocieron, con Él convivieron, y sin embargo, en Él no creyeron. Lo desterraron del mundo crucificándolo en la ciudad santa, Jerusalén, en donde el Hijo de Dios derramó lágrimas de amor y de dolor, porque no quisieron aprovechar la oportunidad que Dios les daba para corregirse, para enmendarse, para convertirse, para salvarse. 

Con sus lágrimas bendijo al mundo entero eligiendo de entre los hombres del pueblo elegido a sus apóstoles, para fundar sobre ellos la Santa Iglesia, y el mundo entero pueda aprovechar la oportunidad que Dios le da, y reunir a todos los hombres en un solo pueblo santo de Dios. Cristo vive entre nosotros, y hoy sigue derramando lágrimas de amor y de dolor, sufriendo y lamentándose por aquellos necios que no aceptan su salvación. 

Aprovecha tú la oportunidad que Dios te da, y corrige tu camino, conviértete, y alégrate, porque Él te ha redimido.

Corresponde reparando su Sagrado Corazón por tus ofensas y las de todos aquellos que ofenden a Dios.

Reza y ofrece actos de amor por los sucesores de los apóstoles: los obispos y los sacerdotes, que son los que causan las heridas más profundas y el dolor más grande al Corazón de Dios.

Enjuga con tus buenas obras y con palabras de amor, las lágrimas benditas que derrama por los pecadores el Hijo de Dios.

Adora la Sagrada Eucaristía, y recíbelo tú por los que no lo han recibido, consuélalo por los que lo han ofendido».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al traer ante tu soberana presencia, Señor, nuestros dones, haz que, por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, el mediador de la nueva Alianza, y nos renovemos por la aspersión salvadora de su Sangre. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO I de la Pasión del Señor.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado y el juicio que del mundo has hecho.

Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Co 10, 16

El cáliz de nuestra acción de gracias nos une en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une en el Cuerpo del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvación, te pedimos, Señor, que seamos bañados siempre con la sangre de nuestro Salvador, y que ésta se convierta para nosotros en fuente de agua que brote hasta la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

VIERNES 20

Viernes XXXIII del Tiempo Ordinario

Verde

Misa por la remisión de los pecados

O bien:

Beatos Anacleto González Flores y Compañeros, mártires [Memoria en los lugares donde se conserven algunas de sus reliquias] 

EL TEMPLO DEL CORAZÓN (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LA ESPOSA DEL REY (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 10, 8-11; Lc 19, 45-48

ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11, 24. 25. 27)

Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

Apiádate, Señor, de tu pueblo y perdónale todos sus pecados, para que tu indulgencia aleje de nosotros lo que hemos merecido por nuestras ofensas. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tomé el librito y me lo comí.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 10, 8-11

Yo, Juan, oí de nuevo la voz que ya me había hablado desde el cielo, y que me decía: “Ve a tomar el librito abierto, que tiene en la mano el ángel que está de pie sobre el mar y la tierra”.

Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dijo: “Tómalo y cómetelo. En la boca te sabrá tan dulce como la miel, pero te amargará las entrañas”.

Tomé el librito de la mano del ángel y me lo comí. En la boca me supo tan dulce como la miel; pero al tragarlo, sentí amargura en las entrañas. Entonces la voz me dijo: “Tienes que volver a anunciar lo que Dios dice acerca de muchos pueblos, naciones y reyes”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118, 14.24.72.103.111.131.

R/. Mi alegría es cumplir tus mandamientos.

Más me gozo cumpliendo tus preceptos que teniendo riquezas. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría, ellos son también mis consejeros. R/.

Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata. ¡Qué dulces al paladar son tus promesas! Más que la miel en la boca. R/.

Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón. Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27

R/. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R/.

EVANGELIO

Ustedes han convertido la casa de Dios en cueva de ladrones.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 19, 45-48

Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.

Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Todo cristiano es un Templo de Dios, en donde habita el Espíritu Santo. Jesús es un hombre y Dios justo, que, por su justicia, castigará a todo aquel que con sus malas intenciones o sus malas acciones lastime, desprecie, dañe, o convierta un templo santo de Dios en cueva de ladrones.

Algunos han convertido los templos de Dios, que son sus propios corazones, en mercados, en donde, en lugar de amigos, encuentra usureros y ladrones. Pero otros han convertido sus corazones en casa de Dios, casa de oración, Templo sagrado, lugar de descanso, un Betania, en donde tienen un encuentro con Jesús como amigo, lo reciben, lo escuchan, lo atienden, lo sirven, lo aman y se dejan amar por Él.

Betania no era un Templo Sagrado, pero era el lugar del descanso del Rey, en el que sus amigos lo recibían. Él comía con ellos y ellos con Él. Betania es cada corazón convertido en un Templo santo, en donde es bien recibido el Hijo de Dios.

Algunos corazones se han vuelto como mercados, han sido descuidados y profanados, y Él viene a limpiarlos, a cuidarlos, a reclamar lo que es suyo.

Otros permanecen como templos santos, corazones bien preparados y dispuestos, que son como Betania, en donde Él encuentra un lugar para descansar.

Convierte tu corazón en un templo santo de Dios, un lugar de descanso para el Rey. Recíbelo como huésped en tu alma, igual que cuando recibes a un amigo, ábrele la puerta, ten un encuentro con Él, habla con Él, ten trato con Él, cuéntale tus cosas, pendiente a sus palabras. Entonces Él cenará contigo y tú con Él, descansará en ti y tú en Él».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación y de alabanza, para que, compadecido, perdones nuestros pecados y dirijas tú mismo nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio IV para los domingos del Tiempo Ordinario

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 15, 10

Habrá gran alegría entre los ángeles del cielo, por un solo pecador que se convierta. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios misericordioso, a quienes, por este sacrificio, hemos recibido el perdón de nuestros pecados, que con tu gracia podamos evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

+++

Beatos Anacleto González Flores y Compañeros, mártires

(Celebración tomada de la Revista Hacia los Altares, N° 17 de la Comisión Arquidiocesana de causas de canonización Guadalajara, Jal. 2008)

Oraciones y lecturas propias.

Del Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos acerca del martirio de Anacleto González Flores y Compañeros Mártires, se puede resumir que: ellos se cuentan entre aquellos que, a través de los siglos, brillaron por la firmeza con que profesaron su fe en medio de las persecuciones. Vivieron con constancia sus deberes cristianos y participaron activamente en la vida de la Iglesia y de la sociedad. Defendieron con todos los medios posibles la libertad y los derechos de la Iglesia durante la cruel persecución desatada contra ella en México al inicio del siglo veinte. Con la ayuda de la gracia de Dios prefirieron morir que renegar de la unidad con Cristo y con el Romano Pontífice. Murieron en circunstancias diversas durante los años 1927-1928, pero tuvieron en común la fe, el valor, el perdón de los perseguidores y la firma voluntad de testificar el amor de Dios hasta derramar su sangre.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 33, 18

Cuando los justos claman al Señor, él los escucha y los libra de sus tribulaciones.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, al celebrar hoy el glorioso martirio de los beatos Anacleto González Flores y compañeros, te pedimos nos fortalezcas, como a ellos, para luchar con valentía y entereza, por instaurar tu Reino de justicia y de paz en nuestro mundo. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA (Lecc. III, n. 561)

Somos “los moribundos” que estamos bien vivos.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 6, 4-10

Hermanos: Continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios.

Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos, en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos los “impostores” que dicen la verdad; los “desconocidos” de sobra conocidos; los “moribundos” que están bien vivos; los “condenados” nunca ajusticiados; los “afligidos” siempre alegres; los “pobres” que a muchos enriquecen; los “necesitados” que todo lo poseen. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 33, 2-3. 4a. 5a. 7-9 (Lecc. III, n. 766)

R/. El Señor me libró de todos mis temores.

Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabado. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escuchado. R/.

Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/.

Confía en el Señor y saltarás de gusto; jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R/.

Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10 (Lecc III, n. 947)

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R/. Aleluya.

EVANGELIO (Lecc III, n. 219)

No tengan miedo a los que matan el cuerpo.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 10, 28-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.

¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que los dones que te presentamos en honor de tus mártires Anacleto González Flores y compañeros, te sean tan agradables como lo fue su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 8, 35

El que perdiere su vida por mí y por el Evangelio la salvará, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Conserva en nosotros, Señor, el don que hemos recibido en la festividad de los beatos Anacleto González Flores y compañeros mártires y concédenos que sea para nosotros, fuente de salvación y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

SÁBADO 21

La Presentación de la santísima Virgen María

Blanco

Memoria 

Más importante que los relatos antiguos de la Presentación de la Virgen María en el Templo, la memoria viva de las Iglesias del Oriente y del Occidente celebran hoy la entrega que de sí misma hizo la santísima Virgen al Señor, en el umbral de su vida consciente. Todos los cristianos podemos encontrar en María santísima, “la llena de gracia”, el modelo de una vida consagrada a hacer la voluntad de Dios.

Oración en la fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María

PORTADORES DE VIDA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

VIVIR EN EL PARAÍSO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 11, 4-12; Sal 143; Lc 20, 27-40

ANTÍFONA DE ENTRADA

Te aclamamos, Santa Madre de Dios, porque has dado a luz al rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.

ORACIÓN COLECTA

Al celebrar la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, te pedimos, Señor, por su intercesión que también nosotros logremos recibir la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Éstos dos profetas habían sido el azote de los habitantes de la tierra.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 11, 4-12

Yo, Juan, oí que me decían: “Aquí están mis dos testigos. Son los dos olivos y los dos candelabros, que están ante el Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, su boca echará fuego que devorará a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño, morirá sin remedio.

Ellos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva mientras dure su misión profética; tienen poder para convertir el agua en sangre y para castigar la tierra con toda clase de plagas, cuantas veces quieran.

Pero, cuando hayan terminado su misión, la bestia que sube del mar les hará la guerra, los vencerá y los matará. Sus cadáveres quedarán tendidos en la plaza de la gran ciudad, donde fue crucificado su Señor, y que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto.

Durante tres días y medio, gentes de todos los pueblos y razas, de todas las lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres, pues no permitirán que los sepulten. Los habitantes de la tierra se alegrarán y regocijarán por su muerte y se enviarán regalos los unos a los otros, porque éstos dos profetas habían sido el azote de ellos.

Pero después de los tres días y medio, un espíritu de vida, enviado por Dios, entrará en ellos: se pondrán de pie y todos los que los estén viendo se llenarán de espanto. Oirán entonces una potente voz, que les dirá desde el cielo: ‘Suban acá’. Y subirán al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 143, 1.2.9-10

R/. Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides. R/.

Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde. R/.

Al compás de mi cítara, nuevos cantos, Señor, he de decirte, pues tú das a los reyes la victoria y salvas a David, tu siervo humilde. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Tm 1, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

EVANGELIO

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 20, 27-40

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”.

Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.

Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”. 

Entonces, unos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y a partir de ese momento ya no se atrevieron a preguntarle nada. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 20, 27-40)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Cristo está vivo. El Hijo de Dios que nació en el mundo como hombre y Dios, y vivió en medio de los hombres, fue crucificado, muerto y sepultado en medio de los hombres. Él es el mismo que resucitó con el poder de Dios en medio de los hombres.

Cristo vive, ha vencido a la muerte para darle vida al mundo en su resurrección. Todo el que diga que cree en el Hijo de Dios debe creer esto, porque si no cree que Cristo resucitó, vana es su fe.

Muchos fueron los testigos que vieron al Hijo de Dios, Hombre y Dios, resucitado y glorioso, y dieron testimonio de esto. Algunos lo reconocieron al partir el pan. Otros lo reconocieron al escuchar su palabra. Otros lo reconocieron al verlo tal y como es, Hombre y Dios vivo, que les ha traído la paz.

Todo el que tiene fe lo reconoce como Rey del Universo, que vino a liberar a su pueblo. Un Rey que no es de este mundo, pero que vino a liberar a su pueblo de la esclavitud del mundo, para darles la verdadera libertad, abriendo para ellos las puertas de su Reino, que no es de este mundo. Su Reino es la Patria Celestial, a donde Él mismo los conduce, para que, resucitados con Él, tengan vida eterna en el Paraíso.

Cuando un Rey habla, todo su pueblo calla y escucha sus palabras, para conocer y cumplir su voluntad. Escucha tú la palabra del Rey y ponla en práctica. Entonces vivirás, no como los habitantes del mundo, sino como los ángeles del cielo, resucitado en Cristo, por Él y en Él, para participar de la gloria celestial.

El que tenga fe que crea esto: Cristo vive en medio de los hombres, y tú eres testigo cuando lo reconoces al comer el pan vivo bajado del cielo, que es su carne, su sangre, su presencia real y substancial en la Eucaristía».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

O bien: Lecturas propias de la Memoria

PRIMERA LECTURA

Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti.

Del libro del profeta Zacarías: 2, 14-17

“Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor tomará nuevamente a Judá como su propiedad personal en la tierra santa y Jerusalén volverá a ser la ciudad elegida”. ¡Que todos guarden silencio ante el Señor, pues él se levanta ya de su santa morada! 

Palabra de Dios. Te alabamos. Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Lc 1, 46-47.48-49.50-51.52-53.54-55

R/. ¡Dichosa tú, Virgen María, porque llevaste en tu seno al Hijo del eterno Padre!

Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R/.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. Y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. R/.

Ha hecho sentir el poder de su brazo dispersó a los de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada. R/.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 11, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Señalando con la mano a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 12, 46-50

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.

Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano. mi hermana y mi madre”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que nos socorra, Señor, el inmenso amor de tu Unigénito, para que, quien al nacer de la Virgen María no menoscabó la integridad de la Madre, sino que la consagró, nos libre de nuestras culpas y haga acepta a ti nuestra oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 11, 27

Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al recibir el sacramento celestial en la conmemoración de la santísima Virgen María, te pedimos, Padre misericordioso, que, a imitación suya, nos concedas ponernos dignamente al servicio del misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 22

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo

Se sentará en su trono de gloria y apartará a los unos de los otros.

Blanco

[Último domingo del Tiempo Ordinario]

[Se omite la memoria de Santa Cecilia, virgen y mártir]

SOLDADOS FIELES DEL REY (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

SERVIR A CRISTO REY (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

REFLEXIÓN DESDE EL CORAZÓN DE JESÚS, EN LA SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES EN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Ez 34, 11-12.15-17; Sal 22; 1 Cor 15, 20-26; Mt 25, 31-46 –

ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 5, 12; 1, 6

Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A Él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundamentar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, concede, benigno, que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.

Del libro del profeta Ezequiel: 34, 11-12.15-17

Esto dice el Señor Dios: “Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y oscuridad.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré con justicia.

En cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 22, 1-2a. 2h-3. 5-6.

R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R/.

SEGUNDA LECTURA

Cristo le entregará el Reino a su Padre para que Dios sea todo en todas las cosas.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 20-26. 28

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte. Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo mismo se someterá al Padre, y así Dios será todo en todas las cosas. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 11, 9-10

R/. Aleluya, aleluya.

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! R/.

EVANGELIO

Se sentará en su trono de gloria y apartará a los unos de los otros.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 31-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’. Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteHOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO (26.XI.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buen domingo!

Hoy, último domingo del año litúrgico y solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, el Evangelio nos habla del juicio final (cf. Mt 25, 31-46) y nos dice que será sobre la caridad.

La escena que nos presenta es la de una sala real, en la que Jesús, “el Hijo del hombre” (v. 31), está sentado en un trono. Todos los pueblos están reunidos a sus pies y entre ellos están “los bienaventurados” (v. 34), los amigos del Rey. Pero, ¿quiénes son? ¿Qué tienen de especial estos amigos a los ojos de su Señor? Según los criterios del mundo, los amigos del rey deberían ser aquellos que le han dado riqueza y poder, que le han ayudado a conquistar territorios, a ganar batallas, a engrandecerse entre otros gobernantes, tal vez a aparecer como estrella en las primeras páginas de los periódicos o en las redes sociales, y a ellos les debería decir: “Gracias, porque me han hecho rico y famoso, envidiado y temido”. Esto según los criterios del mundo.

En cambio, según los criterios de Jesús, sus amigos son otros: son aquellos que le han servido en las personas más débiles. Porque el Hijo del hombre es un Rey completamente distinto, que llama “hermanos” a los pobres, que se identifica con los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los enfermos, los encarcelados, y dice: “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (v. 40). Es un Rey sensible al problema del hambre, de la necesidad de un hogar, de la enfermedad y del aprisionamiento (cf. vv. 35-36): todas realidades desgraciadamente siempre muy actuales. Personas que padecen hambre, personas sin hogar, a menudo vestidas como pueden, abarrotan nuestras calles: nos encontramos con ellas todos los días. E incluso en cuanto a la enfermedad y la cárcel, todos sabemos lo que significa estar enfermo, cometer errores y pagar las consecuencias.

Y bien, el Evangelio de hoy nos dice que uno es “bienaventurado” si responde a estas pobrezas con amor, con servicio: no apartándose, sino dando de comer y de beber, vistiendo, acogiendo, visitando, en una palabra, estando cerca de los necesitados. Y esto porque Jesús, nuestro Rey que se llama a sí mismo Hijo del Hombre, tiene sus hermanas y hermanos predilectos en las mujeres y hombres más frágiles. Su ‘sala real’ está instalada donde hay quienes sufren y necesitan ayuda. Esta es la “corte” de nuestro Rey. Y el estilo con el que sus amigos, los que tienen a Jesús por Señor, están llamados a distinguirse es su propio estilo: compasión, misericordia, ternura. Estas ennoblecen el corazón y descienden como aceite sobre las heridas de cuantos están heridos por la vida.

Entonces, hermanos y hermanas, preguntémonos: ¿creemos que la verdadera realeza consiste en la misericordia? ¿Creemos en el poder del amor? Y, por último, una pregunta particular: ¿soy yo amigo del Rey, es decir, me siento personalmente implicado en las necesidades de las personas que sufren y que encuentro en mi camino?

María, Reina del Cielo y de la Tierra, nos ayude a amar a Jesús, nuestro Rey, en sus hermanos más pequeños.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesucristo es el Hijo de Dios, es el Rey del Universo. Vino al mundo, pero el mundo no lo recibió.

El Rey fue apresado, torturado, crucificado y muerto en la Cruz, porque los hombres no reconocieron su reinado.

Su Reino no es de este mundo y, sin embargo, reinó sobre el mundo, comprando con su sangre, derramada hasta la última gota, a todos los hombres, para hacerlos parte de su Reino.

El Rey resucitó de entre los muertos para darle vida al mundo, ganándose el derecho de juzgar a cada hombre. Al final de los tiempos, el Rey vendrá con todo su poder y su gloria y, como justo Juez, expulsará de su Reino a los que no obraron como Él les enseñó y les mandó: con misericordia.

Lo que los hombres hacen o dejan de hacer con el prójimo, lo hacen o lo dejan de hacer con el Rey. ¡Ay de aquel que desprecia al Rey!, porque de Él es todo el poder y la justicia, y de las obras de amor que hicieron o dejaron de hacer le darán cuentas al Rey.

Él es un Rey de amor, que juzgará a cada uno en el amor, y de acuerdo a la ley del amor.

Todo el que pertenece al Reino de Dios debe someterse a la ley y cumplir sus mandamientos.

Todo aquel que no se quiera someter al Rey será apartado y echado al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles, porque el que no se somete al Rey desobedece a Dios y se aparta de Él, perdiendo la oportunidad de participar de la gloria eterna de Dios en el Paraíso.

Obra tú con misericordia, adora a tu Rey. Su Reino no es de este mundo, pero Él ha venido a construir su Reino en el mundo, para reunir en su Reino, que es la Santa Iglesia Católica, a todos los hijos de Dios.

En el mundo reina el Rey del Universo, que está vivo, y está presente en cuerpo, en sangre, en alma, en divinidad, y con toda su majestuosidad derrama constantemente para el mundo su misericordia».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos, llenos de confianza, nuestras súplicas a Cristo, supremo Señor de la vida y de la muerte y rey de todas las creaturas del cielo y de la tierra y digamos: Rey de la Gloria, escúchanos.

1. Para que los pastores y fieles de la Iglesia se esfuercen con celo para reconciliar al universo con Dios y en pacificar por la sangre de la cruz de Jesucristo a todas las creaturas, roguemos al Señor.

2. Para que la semilla evangélica, escondida en las diversas religiones y culturas, germine y se manifieste, y todos los hombres reconozcan con gozo que Cristo es Señor, para gloria de Dios Padre, roguemos al Señor.

3. Para que quienes aún viven bajo el dominio de la ignorancia, el pecado o el sufrimiento sean trasladados al reino de Cristo y encuentren el fin de sus penas, roguemos al Señor.

4. Para que los que hoy celebramos la solemnidad de Cristo, Señor supremo del universo, a quien están destinadas todas las cosas, participemos también un día en la herencia del pueblo santo, en el reino de la luz, roguemos al Señor.

Dios todopoderoso y eterno, que, para edificar tu reino en medio de los cambios y dificultades de la historia, has constituido a tu Hijo rey único y pastor universal de todos los hombres, escucha nuestras oraciones y afianza en nosotros la certeza de que llegará el día en que, aniquilado el último enemigo, la muerte, Cristo, tu Hijo, someterá a ti su reino, y tú lo serás todo para todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, el sacrificio de la reconciliación humana, te suplicamos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO: Cristo, Rey del universo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque has ungido con el óleo de la alegría, a tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, como Sacerdote eterno y Rey del universo, para que, ofreciéndose a sí mismo como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redención humana; y, sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un Reino eterno y universal: Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 28, 10-11

En su trono reinará el Señor para siempre y le dará a su pueblo la bendición de la paz.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido, Señor, el alimento de vida eterna, te rogamos que quienes nos gloriamos de obedecer los mandamientos de Jesucristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con él en el reino de los cielos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

LUNES 23

Lunes XXXIV del Tiempo Ordinario

Verde / Rojo / Blanco

Misa por la Iglesia particular, E

O bien:

Memoria del beato Miguel Agustín Pro, presbítero y mártir

[En la República Mexicana] 

O bien:

San Clemente, papa y mártir 

O bien:

San Columbano, abad

Fue un monje irlandés que evangelizó distintas regiones europeas. Fundó varios monasterios, muy disciplinados. Estableció una abadía en Bobbio, Italia, donde murió (615)

MATERNIDAD ESPIRITUAL (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 14, 1-3.4-5; Sal 23; Lc 21, 1-4

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Apoc 1, 5-6

Jesucristo nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Misa por la Iglesia particular

Señor Dios, que en cada Iglesia que peregrina por el mundo manifiestas a la Iglesia una, santa, católica y apostólica, concede, benigno, a esta grey tuya de tal modo estar unida a su pastor, congregada en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, que pueda representar dignamente la universalidad de tu pueblo y sea así signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Él, que vive y reina contigo ...

Beato Miguel Agustín Pro

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín Pro, en su vida y en su martirio, buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

San Clemente I

Dios todopoderoso y eterno, que te muestras admirable en las virtudes de todos los santos, concédenos celebrar con alegría la memoria de san Clemente primero, sacerdote y mártir de tu Hijo, que dio testimonio con su muerte de los misterios que celebramos y confirmó con el ejemplo lo que predicó con su palabra. Por nuestro Señor Jesucristo ...

San Columbano

Dios nuestro, que en la vida de san Columbano, abad, uniste de un modo admirable la observancia monástica y en empeño por predicar el Evangelio, concédenos, por su intercesión y siguiendo su ejemplo, buscarte sobre todas las cosas y trabajar para que crezca tu pueblo creyente. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 14, 1-3. 4-5

Yo, Juan, tuve otra visión: Vi al Cordero, en pie sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil personas, que llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

Y oí un ruido que venía del cielo, parecido al estruendo del mar y al estampido de un trueno poderoso; el ruido que oía era como el de un gran coro acompañado de arpas. Cantaban un cántico nuevo ante el trono, ante los cuatro seres vivientes y los ancianos.

Y nadie podía cantar el Cántico, fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, que habían sido rescatados de la tierra. Éstos son los que acompañan al Cordero a dondequiera que va; éstos son los que han sido rescatados de entre los hombres, las primicias para Dios y para el Cordero; en la boca de ellos no hubo mentira y son irreprochables ante Dios. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.

R/. Dichosos los limpios de corazón.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. R/.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R/.

Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 24, 42. 44

R/. Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. R/.

EVANGELIO

Vio a una viuda pobre que echaba dos moneditas.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 1-4

En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El hombre ha sido creado para el amor. El amor es don. Por tanto, el hombre ha sido creado para dar.

El que es generoso y da con alegría, es dichoso, porque ha encontrado un tesoro en dar, y está escrito que hay más alegría en dar que en recibir.

El diezmo y la limosna es un deber de todo cristiano para con Dios. Es poner sus bienes al servicio de la Iglesia, para preservar dignos y conservar limpios los templos, y para proveer de lo necesario a los sacerdotes que han renunciado a todo, le han dado a Dios todo lo que tenían para vivir, para seguir a Cristo y servir a Cristo, a través del servicio a la Santa Iglesia.

Pero a los ojos de Dios no da más el que más tiene, si ese da de lo que le sobra. Él ve las intenciones de los corazones, y multiplica la ofrenda de quien da, aunque sea lo poco que tiene para vivir, si ese da con un corazón generoso, que piensa en el otro antes que en sí mismo.

Cuidemos la casa común, los bienes naturales que Dios nos dio. Usemos nuestros talentos para construir en lugar de destruir, considerando esto un deber para con el prójimo de futuras generaciones. También en ellos a Cristo debemos ver.

Cumple tú con tu deber de cristiano. Rinde culto a Dios dando limosna y tendiendo la mano a tu hermano, dándote todo a Dios; dando a los demás no sólo lo que te sobra, y no sólo lo material, sino todo lo que tienes y que ellos necesitan: tu tiempo, tu amor, tu cariño, tu compasión, tu testimonio de fe, tu esperanza, tu alegría, tu caridad, un consejo, una corrección, una palabra de aliento, un abrazo, una oración.

Da alimento y sustento, sé bondadoso y misericordioso, llenando de paz tu corazón generoso, sirviendo agradecido a aquel que dio la vida por ti, que te perfeccionará y te dará su Paraíso».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa por la Iglesia particular

Al celebrar el memorial de la inmensa caridad de tu Hijo, te rogamos, Señor, que el fruto de su obra salvadora, por el ministerio de tu Iglesia, sirva para la salvación del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio VIII para los domingos del Tiempo Ordinario

Beato Miguel Agustín Pro 

Te presentamos, Señor, estas ofrendas al conmemorar a tu beato mártir Miguel Agustín Pro, a quien ninguna tentación pudo separar de la unidad del cuerpo de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 

San Clemente I

Que te sean aceptables, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de tu mártir san Clemente y que agraden a tu majestad, del mismo modo que fue preciosa ante ti la efusión de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

San Columbano

Mira, Dios todopoderoso, las ofrendas que te presentamos en la festividad de san Columbano, y concédenos expresar en la vida los misterios de la pasión del Señor, que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Apoc 3, 20

Mira que estoy aquí, tocando a la puerta; si alguno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa por la Iglesia particular

Que en esta Iglesia tuya, Señor, florezca y perdure hasta el fin la integridad de la fe, la santidad de vida, el amor fraterno y la piedad sincera; y, ya que la alimentas con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses de conducirla bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Beato Miguel Agustín Pro 

Renovados por estos sagrados misterios, te rogamos, Señor, que, imitando la admirable constancia del beato Miguel Agustín Pro, merezcamos, por nuestra perseverancia, conseguir el premio eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

San Clemente I

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Clemente fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

San Columbano

Por la eficacia de este sacramento, confirma, Señor, a tus siervos en la verdad de la fe, por la que san Columbano nunca cesó de trabajar, dedicándole toda su vida, para que en todas partes la profesemos, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MARTES 24

Martes XXXIV del Tiempo Ordinario

Rojo

Memoria de los Santos Andrés Dung-Lac, presbítero y Compañeros, mártires 

LA BELLEZA VERDADERA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

FIRMES EN TIEMPO DE PRUEBA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 14, 14-19; Sal 95; Lc 21, 5-11

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ga 6, 14; cfr. 1 Co 1, 18

Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros, que hemos sido salvados.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, fuente y origen de toda paternidad, que hiciste que los santos mártires Andrés Dung-Lac y compañeros fueran fieles a la Cruz de tu Hijo hasta derramar su sangre, concédenos, por su intercesión, que, propagando tu amor entre los hermanos, podamos llamarnos y ser en verdad hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El tiempo de la cosecha ha llegado ya; la mies de la tierra está madura.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 14, 14-19

Yo, Juan, tuve otra visión: Vi una nube blanca y en ella a alguien que parecía un ser humano, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. Entonces un ángel salió del templo y le gritó con potente voz al que estaba sentado en la nube: “Empuña la hoz y ponte a segar; el tiempo de la cosecha ha llegado ya; la mies de la tierra está madura”. El que estaba sentado en la nube pasó su hoz sobre la tierra y recogió la cosecha de la tierra.

Salió otro ángel del templo celestial, también él con una afilada hoz en su mano. Y salió del templo otro más, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó con potente voz al que tenía la hoz afilada: “Empuña tu hoz afilada y corta los racimos de la viña de la tierra, porque sus uvas ya están maduras”.

El ángel acercó su hoz a la tierra, cosechó la viña de la tierra y echó los racimos en el gran lagar de la cólera de Dios. Pisaron las uvas en el lagar, fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los frenos de los caballos, en una extensión de unos trescientos kilómetros. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 95, 10. 11-12a.12b-13.

R/. Que todo se alegre ante el Señor.

“Reina el Señor”, digamos a los pueblos. El afianzó con su poder el orbe, gobierna a las naciones con justicia. R/.

Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino; salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo. R/.

Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ap 2, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Sé fiel hasta la muerte y te daré como premio la vida, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

No quedará piedra sobre piedra.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 5-11

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”.

Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La belleza que ven los ojos humanos es finita, se acaba. La belleza a los ojos de Dios es eterna. Es necesario que los hombres tengan visión sobrenatural para que entiendan cuál es la verdadera belleza de la creación de Dios.

La verdadera riqueza de los hombres no está en el exterior, en lo material, en lo que se puede ver y tocar, sino en los corazones, en donde la verdadera belleza, que es Dios, habita.

Es necesario que los hombres aprendan a ver con los ojos de Dios a través de la mirada de Cristo, y valoren lo que con los ojos humanos -cegados por la belleza efímera, que engaña y provoca tentaciones-, no pueden ver.

La bondad, el amor, la alegría, la compasión, la virtud, la pureza, las buenas intenciones, la justicia, la misericordia, la santidad, la divinidad, la gloria, son los bienes espirituales que en el mundo no se pueden ver, sino sólo con los ojos de la fe. Cielos y tierra pasarán, pero la palabra de Dios no pasará. 

Admírate tú de la verdadera belleza, escuchando la Palabra de Dios, que describe las verdades eternas, la verdadera belleza que no puedes alcanzar con tus propias fuerzas, pero que puedes contemplar en el rostro del Hijo de Dios crucificado, que ha dado la vida por ti, para que, aunque de todo lo que vean tus ojos en el mundo no quede piedra sobre piedra, tú seas salvado.

Contempla la belleza del Hijo de Dios resucitado en la Eucaristía. Lo que tus ojos ven y tu mente te dice, eso no es. Lo que tu corazón, con los ojos de la fe, puede ver, sí es: el cuerpo y la sangre del Hijo de Dios, que se entrega a ti para abrir tus ojos a la verdadera belleza de la vida eterna, que es su Reino, y que verás cuando llegues con Él a su Paraíso».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Padre Santo, los dones que te presentamos al venerar la pasión de tus santos mártires, y concédenos que, en medio de las adversidades de esta vida, permanezcamos siempre fieles a ti y nos convirtamos en ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el mismo y único pan, en la conmemoración de tus santos mártires, te suplicamos, Señor, que permanezcamos unidos en tu amor y alcancemos la recompensa eterna, prometida a los que perseveran hasta el fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

MIÉRCOLES 25

Miércoles XXXIV del Tiempo Ordinario

Blanco

Misa votiva de San José

O bien:

Memoria de santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir

VENCER AL MUNDO CON CRISTO (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PERMANECER FIELES (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

PENSAR EN EL PARAÍSO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 15, 1-4; Sal 97; Lc 21, 12-19

Según la tradición, Catalina fue una virgen de Alejandría, en Egipto. Se trata de una de las santas más conocidas y veneradas en toda Europa desde la tardía Antigüedad hasta inicios del siglo XIX Su vida está enmarcada en el siglo IV: y se considera que el césar en Siria y Egipto, Maximino Daia, ordenó su decapitación hacía el año 305. Su cuerpo se venera en el célebre monasterio ortodoxo del monte Sinaí.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.

ORACIÓN COLECTA

Misa votiva de San José

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...

Santa Catalina de Alejandría

Dios todopoderoso y eterno, que diste a tu pueblo el testimonio de santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir victoriosa, concédenos, por su intercesión, que seamos fuertes y constante en la fe y trabajemos incansablemente por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 15, 1-4

Yo, Juan, tuve una visión: Vi en el cielo otra gran señal maravillosa: Eran siete ángeles, portadores de las últimas siete plagas, con las cuales Dios pondrá fin a su cólera.

Vi también una especie de mar de cristal, mezclado con fuego; y los vencedores de la bestia, de su estatua y del número simbólico de su nombre, estaban de pie junto al mar de cristal, con las cítaras que Dios les había dado, y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: 

“Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justo y verdadero tu proceder, rey de las naciones. ¿Quién no te respetará, Señor? ¿Quién no te alabará? Ya que sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque tus justas sentencias han quedado patentes”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 97, 1-2a-3ab. 7-8.9.

R/. Señor, tus obras son maravillosas.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.

Alégrese el mar y el mundo submarino, el orbe y todos los que en él habitan. Que los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de alegría. R/.

Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ap 2, 10

R/. Aleluya, aleluya.

Sé fiel hasta la muerte y te daré como premio la vida, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Todos los odiarán a ustedes por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El testimonio del Hijo de Dios en la cruz es testimonio de amor, de fe, de esperanza, de perseverancia, de fidelidad, de misericordia, de la entrega de vida de un hombre que, siendo Dios, no codició ser igual a Dios, sino que se hizo en todo como los hombres, para rescatar a los hombres y volverlos al amor de Dios, haciéndose ofrenda, entregando su vida en un solo y único sacrificio, de una vez y para siempre, derramando su sangre hasta la última gota, para el perdón de los pecados de todos los hombres. 

El testimonio del Hijo de Dios resucitado es testimonio de la gloria de Dios y de su justicia, para que todo aquel que crea tenga vida eterna, porque si no creemos en que Cristo resucitó vana es nuestra fe. 

Este es el testimonio de un hombre y Dios que ha sido perseguido, apresado, juzgado, traicionado por sus propios parientes y amigos, por muchos odiado; que compareció ante los tribunales, en los que su palabra dio testimonio de Él; que se mantuvo firme, para conseguirnos la vida.

Confía tú en el Crucificado y síguelo, dando testimonio de tu fe y de tu amor por Él, iluminado por la luz del Espíritu Santo, con la seguridad de que Dios es todopoderoso y te protegerá, ni un solo cabello de tu cabeza perecerá, si te mantienes fiel hasta el final. Persevera y Él te coronará con su gloria en la vida eterna».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Misa votiva de San José

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre de tu Unigénito, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santa Catalina de Alejandría

Te pedimos, Señor, que los dones que te presentamos en la celebración de santa Catalina de Alejandría, por tu gracia, te sean agradables, así como te fue grato el combate de su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

Misión de San José

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Misa votiva de San José

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santa Catalina de Alejandría

Señor Dios, que coronaste entre los santos a la bienaventurada Catalina por la doble corona de su virginidad y de su martirio, concédenos, por la eficacia de este sacramento, que, venciendo valerosamente todo mal, consigamos la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

JUEVES 26

Verde

Misa por las vocaciones a las Órdenes sagradas

PORTADORES DE PAZ (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

LA HORA DE NUESTRA LIBERACIÓN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

JUEVES EUCARÍSTICO Y SACERDOTAL: VOCACIONES (Tomado de “Oraciones y Reflexiones”, Anhelos n. 40, La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Apoc 18, 1-2.21-23; 19, 1-3; Sal 99; Lc 21, 20-28

ANTÍFONA DE ENTRADA Mt 9, 38

Rueguen al Señor de la mies que envíe trabajadores a sus campos, dice Jesús a sus discípulos.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que quisiste proveer de pastores a tu pueblo, infunde en tu Iglesia tal espíritu de piedad y fortaleza, que suscite ministros dignos de tu altar y los haga ser valientes y humildes promotores del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Cayó Babilonia, la grande.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 18, 1-2.21- 23; 19, 1-3. 9

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo. Su poder era inmenso y con resplandor iluminó la tierra. Gritó con voz potente y dijo: 

“Ha caído ya la gran Babilonia y ha quedado convertida en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros, en escondrijo de aves inmundas y repugnantes”.

Otro ángel poderoso levantó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: 

“Con esta misma violencia será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y desaparecerá para siempre. Ya no se volverán a escuchar en ti ni cantos, ni cítaras, ni flautas, ni trompetas. Ya no habrá jamás en ti artesanos de ningún oficio, ni se escuchará más el ruido de la piedra de molino; ya no brillarán en ti las luces de las lámparas ni volverá a escucharse en ti el bullicio de las bodas. Esto sucederá porque tus comerciantes llegaron a dominar la tierra y tú, con tus brujerías, sedujiste a todas las naciones”.

Después de esto oí algo así como una inmensa multitud que cantaba en el cielo:

“¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque sus sentencias son legítimas y justas. Él ha condenado a la gran prostituta, que corrompía a la tierra con su fornicación y le ha pedido cuentas de la sangre de sus siervos”. 

Y por segunda vez todos cantaron: 

“¡Aleluya! El humo del incendio de la gran ciudad se eleva por los siglos de los siglos”.

Entonces un ángel me dijo: “Escribe: ‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero’ “. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 99, 2. 3. 4. 5.

R/. Dichosos los invitados al banquete del Señor.

Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo. R/.

Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.

Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. R/.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 21, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo señalado por Dios.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.

Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 20-28)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Es tiempo de estar atentos y preparados. Todo aquel que tiene ojos puede ver las señales.

Es tiempo de prepararse, de arrepentirse y de rectificar el camino.

Es tiempo de conversión. Nadie sabe ni el día ni la hora, pero la venida del Hijo de Dios es inminente.

Es motivo de alegría para los que tienen fe y creen en Él. Es esperanza y consuelo para los que esperan su liberación, y confían en la misericordia del Crucificado y en la justicia del Resucitado, que vendrá como un ladrón, sin avisar, para tomar lo que es suyo, apartarlo de la vida del mundo, y llevarlo a la vida eterna en su Paraíso.

El que crea esto que alabe al Señor levantando su cabeza y mirando al cielo sin miedo, aun en medio de la adversidad y de la tribulación, confiando en que, por Él, Dios Padre no le enviará castigo, porque, por la cruz, el perdón y la redención Cristo le ha merecido.

Es tiempo de permanecer unidos, acogidos en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica, a la que protege la Madre de Dios.

Cuando vean los hombres bajar del cielo al Hijo de Dios con la gloria de su Padre y sus ángeles, se llenarán de alegría, porque sabrán que ha llegado el día de su liberación.

Abre tus ojos, permanece atento cada día, al ver bajar del cielo al Hijo de Dios en la Eucaristía, y recíbelo. Él es tu Salvador, tu Redentor, tu Libertador, tu Amo, tu Rey, tu Señor.

Acude a recibir su misericordia a través de los sacramentos, y aprende a ver las señales en la presencia de la Madre de Dios en el mundo y en sus mensajes, que son un llamado de amor a la conversión y a la consagración a su Inmaculado Corazón, para recibir su auxilio, y su maternal protección.

La Iglesia es como el portal de Belén que ella viene a limpiar, para que sea un lugar digno para recibir al Hijo de Dios. Acude al portal con el corazón dispuesto, para adorar y reparar».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad las oraciones y ofrendas de tu pueblo, para que se multipliquen los dispensadores de tus misterios y perseveren sin cesar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Jn 3, 6

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que, por este sacramento de caridad, maduren las vocaciones, que a manos llenas siembras en el campo de la Iglesia, de tal modo, que sean muchos los que elijan el camino de servirte en sus hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

VIERNES 27

Viernes XXXIV del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Verde

Misa por los enfermos

BAJO LA PROTECCIÓN DE LA MADRE (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María – 27 de noviembre).

SUS PALABRAS NO PASARÁN (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 20, 1-4. 11-21, 2; Sal 83; Lc 21, 29-33

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 53, 4

El Señor ha cargado nuestros sufrimientos, ha soportado nuestros dolores.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, salvación perpetua de los que creen en ti, escucha nuestra oración por tus siervos, enfermos, para quienes imploramos el auxilio de tu misericordia, a fin de, recuperada la salud, puedan ofrecerte su acción de gracias en tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras. - Vi que descendía del cielo la nueva Jerusalén.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 20, 1-4. 11-21, 2

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. El ángel sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo o Satanás, y lo encadenó durante mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello, para que ya no pudiera engañar a los pueblos hasta que pasaran mil años. Después de esto, es necesario que lo suelten un poco de tiempo.

Vi también unos tronos, donde se sentaron los encargados de juzgar. Vi, además, vivos a los que habían sido sacrificados por dar testimonio de Jesús y proclamar la palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la bestia ni a su estatua, y no se dejaron poner su marca en la frente ni en la mano. Éstos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.

Vi después un trono brillante y magnífico, y al que estaba sentado en él. El cielo y la tierra desaparecieron de su presencia sin dejar rastro. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos unos libros y también el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras, que estaban escritas en esos libros.

El mar devolvió sus muertos; la muerte y el abismo devolvieron los muertos que guardaban en su seno. Cada uno fue juzgado según sus obras. La muerte y el abismo fueron arrojados al lago de fuego; este lago es la muerte definitiva. Y a todo el que no estaba escrito en el libro de la vida lo arrojaron al lago de fuego. 

Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia que va a desposarse con su prometido. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 83, 3.4.5-6a. 8a.

R/. Dichosos los que viven en tu casa.

Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma. Todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa. R/.

Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido, cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza, pues caminarán cada vez con más vigor; R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 21, 28

R/. Aleluya, aleluya.

Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Cuando vean que sucede esto, sepan que el Reino de Dios está cerca.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 29-33

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: “Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Cielos y tierra pasarán, pero la Palabra de Dios no pasará. Todo tal y como está escrito se cumplirá.

El Hijo de Dios reina sobre cielos y tierra. Su poder es infinito. La humanidad aún no está preparada para presentarse ante su Majestad. Es tanta su belleza, que todo el que lo vea bajar del cielo a la tierra caerá postrado a sus pies. Todo lo demás es pasajero, sólo Dios es eterno. 

A los muertos los resucitará con Él, los juzgará por sus obras, y sólo a los que sean dignos los llevará con Él.

Todas las cosas que Él dijo que habrían de suceder, si abrimos los ojos, las podremos ver. Su palabra es veraz, está viva, está presente y es eficaz. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Lo que ha dicho, dice y dirá. Lo que ha pasado, está pasando y sucederá.

El Hijo de Dios pendiendo de la cruz está, y resucitado reina al mismo tiempo, redimiendo y glorificando a la humanidad. 

Recibe las gracias que de sus manos María te quiere dar, para que estés bien preparado, y en la espera de ver al Hijo de Dios del cielo bajar, para llevarte con Él y gozar de su gloria en la eternidad.

En el mundo hay mucha tribulación, pero Él ha vencido al mundo. Tú ten fe y declárate vencedor con Él. Cristo es un hombre y Dios fiel. Recibe, agradece y aprovecha los medios que Él te da para santificarte, permitiendo que el Hijo glorifique en ti al Padre.

Déjate guiar con docilidad por el Espíritu Santo, que es quien obra en ti y en toda la humanidad, para que la Palabra en las almas sea eficaz».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, cuya providencia dirige cada momento de nuestra vida, recibe las súplicas y las ofrendas con que imploramos tu misericordia en favor de nuestros enfermos, para que la preocupación de ahora por su enfermedad se nos convierta pronto en gozo por su salud. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Col 1, 24

Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo, por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, auxilio inefable en la enfermedad, ayuda con tu poder a estos hijos tuyos enfermos, para que, aliviados por tu misericordia, vuelvan a ocupar su lugar en la asamblea de tus fieles. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

SÁBADO 28

Sábado XXXIV del Tiempo Ordinario

Blanco

Misa de santa María en Sábado

PERMANECER VIGILANTES (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ENTREGAR BUENAS CUENTAS (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Apoc 22, 1-7; Sal 94; Lc 21, 34-36

ANTÍFONA DE ENTRADA

Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces Virgen para siempre.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Dios misericordioso, auxilio en nuestra fragilidad, para que, quienes celebramos la conmemoración de la santa Madre de Dios, con la ayuda de su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ahí no habrá ya noche, porque el Señor los iluminará con su luz.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 22, 1-7

El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río del agua que da la vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En el centro de la plaza de la ciudad y en cada lado del río, crecía un árbol de la vida, que daba doce cosechas al año, una cada mes, y sus hojas sirven para dar la salud a las naciones. Ahí no habrá ya ninguna maldición.

En la ciudad estará el trono de Dios y el del Cordero, y sus servidores le darán culto, lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Ahí no habrá ya noche ni habrá necesidad de lámparas o de sol, porque el Señor Dios los iluminará con su luz y reinarán por los siglos de los siglos.

Luego el ángel me dijo: “Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios, que inspiró a los profetas, ha enviado su ángel para comunicar a sus servidores lo que tiene que suceder en breve. Ya estoy a punto de llegar. Dichoso quien le hace caso al mensaje profético contenido en este libro”. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 94, 1-2.3-5.6-7

R/. Demos gracias al Señor.

Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él llenos de júbilo y démosle gracias. R/.

Porque el Señor es un Dios grande, es un rey más grande que todos los dioses: en sus manos están los abismos de la tierra y son suyas las cumbres de las montañas; el mar es suyo, pues él lo hizo, y también la tierra, pues la formó con sus manos. R/.

Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo, él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 21, 36

R/. Aleluya, aleluya.

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre. R/.

EVANGELIO

Velen para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 21, 34-36)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El Señor advierte y aconseja que estemos alerta y bien preparados para recibirlo cuando Él vuelva. 

Él, que ha muerto en la cruz para liberarnos, para salvarnos, para reconciliarnos con Dios, resucitó para darnos vida y llevarnos con Él a vivir a su casa. 

Pero Él, que es el primero y el último, ha subido al Cielo, primero que todos, para prepararnos un lugar. Entonces volverá para tomar lo que es suyo, para llevarlo con Él al paraíso. 

Él entrará al último y cerrará la puerta. Entonces será para los que estén con Él una fiesta eterna.

Pero, cuando el Señor venga, sólo llevará con Él a los que sean dignos, estén listos, esperándolo, vestidos para la fiesta.

Son claras las señales de los acontecimientos anunciados, que en este tiempo están sucediendo. 

Es tiempo de arrepentimiento y de conversión, es tiempo de esperar con alegría el advenimiento del Señor. 

Ay de aquel a quien ese día lo tome desprevenido y esté embriagado y distraído con las cosas del mundo, porque no tendrá otra oportunidad que la que el Señor le ha dado ya. 

Él, que es bueno y misericordioso, nos ha dado los medios para que sepamos que está por llegar. No pretende venir a castigar sino a anunciar su victoria; pero advierte que su justicia con Él sobre el mundo traerá. 

Vive tú de tal manera que estés siempre a la espera de ver a tu Señor llegar. 

Que cada día puedas decir con alegría y con ilusión “Bendito el que viene en el nombre del Señor”, y tengas la conciencia tranquila, el corazón en paz de que el Señor te encontrará cumpliendo con tu deber, obrando la caridad y la misericordia con el prójimo, vestido de fiesta, para participar en la fiesta eterna.

Y si ese día no lo ves llegar, podrás dormir tranquilo, porque en tu corazón lo has recibido ya. Adora a tu Señor en la Eucaristía, dale cada día la bienvenida».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por la abundancia de tu gracia, en ofrenda permanente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 49

Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Ya que nos has concedido participar de la redención eterna, te rogamos, Señor, que, quienes celebramos la conmemoración de la Madre de tu Hijo, no sólo nos gloriemos de la plenitud de tu gracia, sino que experimentemos también un continuo aumento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

DOMINGO 29

Domingo I de Adviento

(Inicia nuevo año litúrgico, Ciclo B) 

Morado

MANTENERSE ALERTA (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

ADVIENTO: TIEMPO DE ESPERANZA Y ALEGRÍA (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Reflexión para Adviento: Nacimiento, dulce espera (La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7; Sal 79; 1 Cor 1, 3-9; Mc 13, 33-37

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 24, 1-3

A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados.

No se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene a nosotros, para que, mediante la práctica de las buenas obras, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ojalá, Señor, rasgaras los cielos y bajaras.

Del libro del profeta Isaías: 63, 16-17.19; 64, 2-7

Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor; ése es tu nombre desde siempre. ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete, por amor a tus siervos, a las tribus que son tu heredad. Ojalá rasgaras los cielos y bajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia.

Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia. Jamás se oyó decir, ni nadie vio jamás que otro Dios, fuera de ti, hiciera tales cosas en favor de los que esperan en él. Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos.

Estabas airado porque nosotros pecábamos y te éramos siempre rebeldes. Todos éramos impuros y nuestra justicia era como trapo asqueroso; todos estábamos marchitos, como las hojas, y nuestras culpas nos arrebataban, como el viento.

Nadie invocaba tu nombre, nadie se levantaba para refugiarse en ti, porque nos ocultabas tu rostro y nos dejabas a merced de nuestras culpas. Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 79, 2ac y 3b.

R/. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Escúchanos, pastor de Israel; tú, que estás rodeado de querubines, manifiéstate, despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y vi sí tala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. R/.

Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. R/.

SEGUNDA LECTURA

Esperamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 3-9

Hermanos: Les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don, ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 84, 8

R/. Aleluya, aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R/.

EVANGELIO

Velen, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa.

+ Del santo Evangelio según san Marcos: 13, 33-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Un hombre con sombrero sonriendo Descripción generada automáticamenteREFLEXIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO (3.XII.23)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, primer domingo de Adviento, en el breve Evangelio que nos propone la liturgia (cf. Mc 13, 33-37), Jesús nos dirige tres veces una exhortación sencilla y directa: “Estén vigilantes” (vv. 33.35.37).

El tema es, pues, la vigilancia. ¿Cómo debemos entenderla? A veces pensamos en esta virtud como una actitud motivada por el miedo a un castigo inminente, como si un meteorito estuviera a punto de caer del cielo y nos amenazara con aplastarnos, si no nos apartamos a tiempo. ¡Pero, ciertamente, éste no es el sentido de la vigilancia cristiana!

Jesús lo ilustra con una parábola, hablando de un amo que regresará y de sus siervos que lo esperan (cf. v. 34). En la Biblia el siervo es la “persona de confianza” del amo, con el que a menudo existe una relación de cooperación y afecto. Pensemos, por ejemplo, que Moisés es definido como siervo de Dios (cf. Nm 12, 7) y que incluso María dice de sí misma: “He aquí la sierva del Señor” (Lc 1, 38). Así pues, la vigilancia de los siervos no se basa en el temor, sino en el anhelo, en la espera de ir al encuentro del amo que viene. Se preparan para su regreso porque lo quieren mucho, porque esperan que, cuando llegue, encuentre una casa acogedora y ordenada: están felices de volver a verlo, hasta el punto de que esperan su regreso como si fuera una fiesta para toda la gran familia a la que pertenecen.

Con esta espera llena de afecto queremos también nosotros prepararnos para acoger a Jesús: ya sea en Navidad, que celebraremos dentro de unas semanas; ya sea al final de los tiempos, cuando regrese en gloria; ya sea cada día, cuando venga a nuestro encuentro en la Eucaristía, en su Palabra, en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los más necesitados.

Por eso, de modo especial durante estas semanas, preparemos con esmero la casa del corazón, para que esté ordenada y sea acogedora. Vigilar, de hecho, significa estar con el corazón preparado. Es la actitud del centinela, que en la noche no se deja tentar por el cansancio, no se duerme, sino que permanece despierto esperando la luz que llegará. El Señor es nuestra luz y es bueno preparar el corazón para acogerlo con la oración y para hospedarlo con la caridad, los dos preparativos que, por así decirlo, lo hacen sentirse cómodo. A este respecto, se cuenta que san Martín de Tours, hombre de oración, después de dar la mitad de su manto a un pobre, soñó con Jesús vestido precisamente con esa parte del manto que había dado. He aquí un hermoso programa para el Adviento: encontrar a Jesús que viene en cada hermano y hermana que nos necesita, y compartir con ellos lo que podamos: escucha, tiempo, ayuda concreta.

Queridos hermanos, hoy nos hace bien preguntarnos cómo podemos preparar un corazón acogedor para el Señor. Podemos hacerlo acercándonos a su Perdón, a su Palabra, a su Mesa, encontrando espacio para la oración, acogiéndolo en los necesitados. Cultivemos su espera sin distraernos con tantas cosas inútiles y sin quejarnos todo el tiempo, sino manteniendo el corazón vigilante, es decir, ansioso de Él, despierto y preparado, impaciente por encontrarlo.

Que la Virgen María, mujer de la espera, nos ayude a acoger a su Hijo que viene.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos 13, 33-37)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Permanezcan alerta. Es lo que nos pide Dios. Es la advertencia del Hijo de Dios, que hace a los hombres que en su cruz redimió, para que, cuando Él vuelva, lo estén esperando.

Significa estar preparados para un evento inesperado, con la seguridad de que en cualquier momento sucederá.

Es creer en la palabra del Hijo de Dios y en sus promesas, porque todo lo que ha dicho se cumplirá, y volverá para darnos los bienes eternos que, con su muerte y resurrección, nos ha merecido.

Significa mantener bien preparada y dispuesta la morada del alma, despierta, renunciando constantemente a todas aquellas cosas del mundo que nos provocan una pereza espiritual, que nos conduce a la indiferencia de lo sagrado, y nos induce a un sueño y un sopor insoportable, en medio de la abundancia de bienes materiales, de tentaciones causadas por la ambición, el orgullo, la soberbia, el egoísmo, con lo que traicionan la confianza y el amor de Cristo.

Es mantener la esperanza en el Salvador, acudir a Él, y no querer hacer todo con nuestras propias fuerzas.

Permanece tú alerta y bien preparado, limpiando constantemente la morada del Señor, que es tu alma, manteniendo tu corazón encendido en el fuego del amor de Cristo, invocando la presencia del Espíritu Santo, alimentando la fe y la esperanza con tus obras de caridad, contemplando la cruz, y adorando el cuerpo y la sangre, la presencia viva de Jesús, que baja cada día del cielo por el poder del sacerdote, y descansa en sus manos, que han sido ungidas para que siempre tenga una morada bien dispuesta, bien preparada.

Permanece atento en la alegría y en la esperanza de que un día, de la misma manera, el Señor vendrá a ti y te ungirá para que seas digno de entrar con Él a la Patria Celestial».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, al Señor y pidámosle confiadamente que despierte su poder y venga a salvarnos. Digamos confiadamente: Ven Señor Jesús.

1. Para que los fieles despierten del sueño de sus indolencias y reciban con alegría la salvación que se acerca, roguemos al Señor.

2. Para que se afiance la paz en el mundo, y las riquezas de la creación se transformen en instrumento de progreso y bienestar para todos los hombres, roguemos al Señor.

3. Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libre al mundo de sus males, roguemos al Señor.

4. Para que nosotros mismos vivamos siempre alerta sin que las preocupaciones de la vida nos impidan mantenernos en pie cuando llegue el Hijo del hombre, roguemos al Señor.

Señor Dios, Padre y Redentor nuestro, que nunca olvidas la obra de tus manos, escucha las plegarias de tu pueblo y no permitas que nos desviemos de tu camino, sino que, como siervos responsables, vivamos siempre en vela, aguardando el día de la venida de tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, estos dones que te ofrecemos, tomados de los mismos bienes que nos has dado, y haz que lo que nos das en el tiempo presente para aumento de nuestra fe, se convierta para nosotros en prenda de tu redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o III de Adviento

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 84, 13

El Señor nos mostrará su misericordia y nuestra tierra producirá su fruto.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que nos aprovechen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras caminamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro corazón en las que han de durar para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.


 

LUNES 30

Fiesta de san Andrés, Apóstol

Rojo

Andrés y su hermano Pedro son pescadores de Betsaida. Es uno de los primeros Apóstoles que encuentran al Señor en las márgenes del Jordán. Él conduce a Pedro ante Jesús. La tradición afirma que fue crucificado en Patras, después de predicar el Evangelio en Grecia. La Iglesia de Constantinopla lo considera como “el primero de los llamados” y lo ha adoptado como patrono.

SEGUIR A JESÚS (Reflexión para sacerdotes desde el Corazón de Jesús) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

EL DEBER DE HACER APOSTOLADO (Reflexión desde el Corazón de María) La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

Rom 10, 9-18; Sal 18; Mt 4, 18-22

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 4, 18-19

Por la ribera del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, los llamó: Síganme y los haré pescadores de hombres.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios de gloria y majestad, tú que elegiste al apóstol san Andrés para que fuera predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, haz que sea siempre ante ti nuestro poderoso intercesor. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 10, 9-18

Hermanos: Basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación.

Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.

Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: 

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!

Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación? Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo. 

Entonces yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el último rincón de la tierra. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 18, 2-3, 4-5.

R/. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo transmite a la otra noche. R/.

Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 19

R/. Aleluya, aleluya.

Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres. R/.

EVANGELIO

Ellos, inmediatamente, dejando las redes, lo siguieron.

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 4, 18-22

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Mateo 4, 18-22)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«Jesús llama todos los días. Es necesario que los hombres permanezcan atentos escuchando su palabra y haciendo sus obras, para que, cuando el Señor los llame, los encuentre bien dispuestos y cumpliendo con su deber. No sea que Cristo pase por sus vidas, que los llame y no se den cuenta, porque estén sumidos en su egoísmo y en la indiferencia.

El Señor llama a todos y a cada uno por su nombre para que lo sigan. A algunos los llama a la vida religiosa o a la vida presbiteral. A otros los llama para que lo sigan en medio del mundo, cada uno de acuerdo a la vocación que Él mismo les da.

El Señor busca apóstoles que estén dispuestos a renunciar a sí mismos, para abrazar la fe y dar la vida sirviendo a Dios en el prójimo. El llamado es individual. La respuesta es personal, poniendo al servicio de los demás los dones que el Espíritu Santo a cada uno da, para procurar siempre el bien aun en medio del mal, de la adversidad, de los problemas, de las preocupaciones, de las persecuciones, de la enfermedad.

El llamado se escucha fuerte y claro en el corazón. Corresponder entregando a Dios la vida para hacer lo que Él pida da satisfacción, alegría y paz, si confiamos en que la Divina Providencia nos dará los medios para seguir a Cristo, y para dejarnos transformar en pescadores de hombres, uniendo todos los sacrificios al único sacrificio agradable a Dios.

Permanece tú atento y dispuesto a escuchar el llamado de Cristo. No tengas miedo, ábrele las puertas de tu corazón y acepta ser un elegido de Dios. Déjate llenar de su amor, deja que encienda de fuego apostólico tu corazón.

Cristo es el bien que está sobre todo mal. Seguirlo siempre es ganar. Un verdadero apóstol ama su cruz y la lleva cada día con alegría, sabiendo que es así como sigue a Jesús».

(Suscripción para recibir estos comentarios diariamente, en texto y audio, por WhatsApp)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Dios todopoderoso, que te agraden estos dones que te presentamos en la festividad de san Andrés, y haz que sean para nosotros fuente de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o II de los Apóstoles

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 1, 41 -42

Andrés dijo a su hermano Simón: Hemos encontrado al Mesías, que quiere decir “Ungido”, y lo llevó a donde estaba Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que nos fortalezca, Señor, la comunión de tu sacramento, para que, a ejemplo de san Andrés, apóstol, compartiendo los sufrimientos de Cristo, merezcamos vivir con él en la gloria. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne. 

 

_____________________

 

NUESTRAS REDES SOCIALES

+52 1 81 1600 7552

Icono Descripción generada automáticamentelacompaniademaria01@gmail.com

Icono Descripción generada automáticamenteIcono Descripción generada automáticamenteespada.de.dos.filos12@gmail.com

prediseñadas símbolo biodegradablewww.lacompañiademaria.com

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

  • Resultado de imagen de you tube logo fondo blanco Logotipo, nombre de la empresa Descripción generada automáticamente Icono Descripción generada automáticamente

Espada de Dos Filos

LA COMPAÑÍA DE MARÍA EN LA PAGINA WEB DE LA ARQUIDIÓCESIS DE TOLUCA

***

***

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES, 

EN LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

1 de noviembre

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Oremos por nuestros sacerdotes, para que permanezcan unidos en el Sagrado Corazón de Jesús, en comunión con todos los Santos, procurando su propia santidad, ejerciendo su ministerio por amor de Dios, caminando en medio del mundo, con los pies en la tierra, pero con el corazón en el cielo, para que lleven a todas las almas a Dios. 

(Volver)

+++

RESPONSO

OREMOS POR LOS DIFUNTOS

Especialmente por las almas olvidadas

***

V/. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Señor, Dios mío, dirige mis pasos en tu presencia.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Dale(s), Señor, el descanso eterno, y luzca para él (ella) (ellos) la luz per­petua.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Señor, ten piedad.

R/. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

— Padre nuestro…

V/. No nos dejes caer en la tentación.

R/. Y líbranos del mal.

V/. Del poder del infierno.

R/. Libra Señor su(s) alma(s).

V/. Descanse(n) en paz.

R/. Amén.

V/. Señor, escucha mi oración.

R/. Y llegue a Ti mi clamor.

Oremos.

Por uno o varios difuntos

Absuelve, te rogamos, Señor, el (las) alma(s) de tu(s) siervo(s) N. de todo vínculo de pecado, para que, en la gloria de la resurrección, descanse(n) resucitado(a)(os) entre tus santos y elegidos. Por Cristo nuestro Señor.

Por un sacerdote difunto

Te pedimos, Señor, que tu siervo N., sacerdote, a quien encomendaste durante su vida el ministerio sagrado, llegue a participar eternamente en la gran asamblea de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Por varios sacerdotes difuntos

Escucha con bondad, Señor, las plegarias que te dirigimos por el eterno descanso de tus siervos N. y N., presbíteros, y recibe en el gozo de todos tus santos a quienes en tu nombre desempeñaron fielmente su ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V/. Dale(s), Señor, el descanso eterno

R/. Y luzca para él (ella) (ellos) la luz perpetua.

V/. Descanse(n) en paz.

R/. Amén.

+ Su(s) alma(s) y las de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en paz.

R/. Amén.

 

(Volver)

MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
PARA LA X JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

«Ofrecer la solidaridad que los poderosos niegan»

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

15 de noviembre de 2026

El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14, 6)

 

1. El Señor es el refugio del pobre (cf. Sal 14, 6). Las palabras del Salmista sugieren el camino que estamos llamados a recorrer con vistas a la X Jornada Mundial de los Pobres. Una vez más es necesario volver a la Palabra de Dios para verificar la importancia que los pobres tienen en la vida de la Iglesia. La expresión del salmo se convierte en criterio de juicio para la existencia cristiana porque revela el rostro de Dios y reconoce la pobreza humana. En efecto, en un momento histórico dramático, como fue la destrucción del templo de Jerusalén, el pueblo se sintió privado de la presencia de Dios y experimentó una miseria material y moral sin precedentes.

Esta Palabra se le presenta a cada generación en toda su actualidad. Desde el principio muestra la contradicción en la que a menudo se cae todavía hoy. La primera constatación es esta: «Dice el necio para sí: “No hay Dios”. Se han corrompido cometiendo execraciones, no hay quien obre bien» (Sal 14, 1). Esto pone de relieve el contraste entre quienes se comportan con sabiduría y quienes, en cambio, arrastran su vida como si no hubiera nada por encima de ellos. Se observa, lamentablemente, cuán difundida está también en nuestros días una injusticia social que brota de la corrupción arrogante, tan deplorable como discriminatoria. La pérdida del sentido de la trascendencia en la vida cotidiana ya no es tanto una negación teórica de la existencia de Dios; más bien se manifiesta en la falta de consideración de su bondad y misericordia para la construcción de la justicia personal y social.

Los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades. La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento. Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros. Las palabras del salmo resuenan todavía llenas de verdad: «Devoran a mi pueblo como pan» (Sal 14, 4).

2. El grito de justicia de los pobres hoy es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles, hasta dejar sin voz todo esfuerzo suyo por hacer oír sus peticiones. El ambiente digital radicaliza el prejuicio hacia ellos y aumenta la cortina de indiferencia que rodea sus causas. Al pobre no le queda más que gritar hacia Dios (cf. Sal 34, 7) y hacer llegar a Él su lamento, con la certeza de ser escuchado porque Dios es fiel y rico en misericordia. Quienes están oprimidos, humillados e indefensos crecen también hoy en la certeza de tener que abandonarse a Dios, cargados de confianza y de espera. En este abandono total, vuelve a florecer el sentido de la propia dignidad, se reconocen hermanas y hermanos con quienes organizar sus sueños, y la esperanza se convierte silenciosamente en realidad. Refugiarse en Dios equivale a encontrar la protección verdadera y segura, aquella que los poderosos no pueden garantizar y prefieren negar.

El pobre, sin embargo, sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial. Más semejante a Cristo que todos, reconoce a Dios como su propio refugio incluso cuando las circunstancias parecen desmentirlo, y está colmado de esperanza por su justicia, que no tarda en manifestarse. En la noche del abandono y de la soledad, el pobre “habita al amparo del Altísimo” (cf. Sal 91, 1). Quienes están afligidos, quienes sufren injusticia y son ofendidos, quienes padecen sufrimiento y dolor, quienes están solos y privados del sentido de la vida pueden encontrar consuelo y nueva motivación junto al Señor.

3. Ser refugio no es sólo una promesa, sino que se convierte en realidad en la persona de Jesucristo. Dios pone su morada entre nosotros con la encarnación del Hijo, que hace concreto y visible el refugio esperado. Jesucristo es realmente el refugio de Dios para los pobres. Por su obediencia al Padre, desciende hasta el punto más bajo, donde se encuentran los últimos. Sale al encuentro de todos y a cada uno ofrece refugio seguro: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11, 28). En Jesús, Dios no sólo protege, sino que comparte la pobreza humana hasta la cruz.

Los pobres de nuestros días son los olvidados y los marginados: despojados de una palabra y de un rostro, además del pan. Que ellos puedan encontrar al Hijo de Dios, que se hace prójimo de todos sin descuidar a nadie. Que lo encuentren, ante todo, en quienes se dicen cristianos. En la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza; pronuncia el nombre de cada uno y devuelve a todos la dignidad. Jesús de Nazaret es el don de Dios para los pobres. En Él todas las promesas se hacen realidad. Para quienes carecen de una casa, de un trabajo, de educación, de alimento, de salud, se abre un nuevo camino: el compartir como expresión del Reino de Dios (cf. Mt 5, 3). A la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí se opone la obstinación de Dios que, en el testimonio de personas de carne y hueso, abre el corazón y acoge en su amor.

4. En Cristo estamos llamados, por tanto, también nosotros a hacernos pobres y a convertirnos en refugio para el pobre. La comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo invisibles para quienes permanecen encerrados entre sus propios muros. La Iglesia, por su misma naturaleza, está llamada a ser pobre y refugio para los pobres. No olvidemos el comentario de san Agustín a la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro: «Calló el nombre del rico e indicó el del mendigo. Dios calló el nombre tan pregonado del primero; sin embargo, dio a conocer el del segundo […] ¿Qué elegirías: ser pobre como el uno o ser como el rico? No te dejes engañar: escucha cuál fue el final de ambos y advierte cuál es la elección equivocada» (Sermón 33A, 4).

Como recordé en la Exhortación apostólica Dilexi te, «Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado. Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado» (n. 21).

Surgen inevitablemente algunas preguntas, que en esta X Jornada Mundial de los Pobres tenemos la urgencia de hacer resonar en nuestra mente y en nuestro corazón. ¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres? ¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate? Estas y muchas otras preguntas obligan a un serio examen de conciencia, para verificar cuánto estamos todavía llamados a llegar a ser en favor de los pobres y de su liberación. Entonces veremos que los pobres se convierten ellos mismos en refugio para otros. La experiencia de la pobreza vuelve particularmente sensibles a una solidaridad renovada ante los desafíos.

El amor de Cristo nos hace, en efecto, partícipes de la vida de amor de Dios. En este sentido, los cristianos están llamados no sólo a buscar refugio en Dios, sino también a hacerse, en Él, refugio para los demás, sin «distinguir entre el que asiste y el que es asistido, entre el que parece dar y el que parece recibir, entre el que se presenta pobre y el que siente la necesidad de ofrecer tiempo, capacidades y ayuda. Somos la Iglesia del Señor, una Iglesia de pobres, todos preciosos, todos partícipes, cada uno portador de una Palabra única de Dios. Cada uno es un don para los demás» (Homilía, 17 agosto 2025).

5. El octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís nos impulsa a recordar cómo, llegado a Roma como peregrino a la tumba del apóstol Pedro, fue conmovido por la compasión hacia los mendigos. Para comprender y experimentar su sufrimiento, se quitó sus propias vestiduras y las cambió por los vestidos andrajosos de uno de ellos, sentándose a pedir limosna y pasando todo el día entre los pobres con alegría de espíritu (cf. Fuentes Franciscanas, 1405-1406). Queremos testimoniar que es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos. Quien tiene a Dios por refugio es libre de tomar decisiones proféticas, que testimonian cómo todo puede ser repensado desde abajo, en la humildad y en la fraternidad que, sólo ellas, reparan un mundo herido por la prepotencia.

Confío en que esta X Jornada Mundial de los Pobres pueda constituir una etapa significativa para redescubrir el rostro de tantos hermanos y hermanas que buscan refugio en Dios y desean sentirse en casa en nuestras comunidades. Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1, 53), interceda por nosotros.

Vaticano, 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua.

 LEÓN PP. XIV

(Volver)

+++

ORACIÓN EN LA FIESTA DE LA

PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

21 de noviembre

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Madre mía, tú que fuiste consagrada por tus padres al Señor, desde que eras una niña, para honrar, para bendecir, para alabar y adorar su Santísimo Nombre, preséntale de tus manos a cada hijo sacerdote, e intercede por ellos, para que sean castos, virtuosos y santos.

Amén.

(Volver)

+++

REFLEXIÓN EN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

22 de noviembre

(La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes)

Venera mi trono, adora a tu Rey.

Yo soy Cristo, Rey del Universo, Rey de los profetas, descendiente de David.

Coronado con el dolor de los pecados del mundo, clavado a la Cruz como mi trono, con los brazos abiertos, abrazando el mundo, unido al mundo por el hierro que traspasó mis pies, pies de hierro con los que vendré de nuevo con toda mi majestad y gloria.

Verbo hecho carne, que habitó en el mundo para ser testigo de la verdad, para dar testimonio de la verdad.

Dios y hombre entre los hombres, construyendo con los hombres mi Reino. Pero mi Reino no es de este mundo.

Mira mi Cruz, en donde se expone la verdad, Dios y hombre entregado en manos de los hombres, para ser juzgado y condenado a una muerte de bandido, para ser torturado, elevado y expuesto en el trono de la humillación, símbolo del amor, del que brota la misericordia, sangre derramada para el perdón de los pecados.

Porque tanto amó Dios al mundo que le entregó a su único hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Es mi Cruz trono de la verdad, de la misericordia y del amor. Trono en el que ha muerto el Rey, para levantarse de entre los muertos venciendo a la muerte, para elevarse al cielo venciendo al mundo, para sentarse a la derecha del Padre para ser coronado de gloria y majestad, con la que vendrá de nuevo a buscar a los que permanecen en la verdad, para hacerlos partícipes de su gloria en el Reino de los Cielos.

(Volver)

+++

OREMOS POR LOS SACERDOTES

Jesucristo es el Rey del Universo, 

y nuestros sacerdotes son los soldados de Dios, 

por el que han jurado dar la vida en la batalla.

Su Reino no es de este mundo, 

como tampoco lo son sus soldados; 

pero los ha enviado al mundo para luchar, 

para vencer y entregarle su tesoro: las almas de todos los hombres.

Al Rey lo buscamos, lo encontramos, y lo adoramos en la Eucaristía.

Cristo es un Rey de amor, 

y el arma más poderosa para ganar las batallas es el amor. 

Oremos para que nuestros sacerdotes luchen junto al Rey, 

venciendo todas las batallas, 

esperando su venida, 

unidos al coro de los ángeles y de la Iglesia, 

cantando alabanzas a una sola voz:

¡VIVA CRISTO REY!

(Volver)

__________________