PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43) – (María Beatriz Arce de Blanco)
¡Óyeme, niña, levántate!
«Jesucristo es la vida. Todo el que crea en Él y se acerque a Él con confianza tendrá vida eterna. Porque el Hijo de Dios vino al mundo para perdonar a los pecadores, para sanar a los enfermos, y para darles vida. Basta que tengan fe.
El hombre que confía en el Señor no tiene miedo, sino que vive con alegría abrazando la fe, acudiendo a tocarlo a través de los sacramentos, para recibir la fuerza sanadora que proviene de Él.
Acude tú con confianza a tu Señor, y pídele que sane tu cuerpo y que sane tu alma. Y, si pensaras que has perdido la fe y se te ha endurecido el corazón, póstrate frente al Sagrario, y pide el don de la fe. Entonces Él te tomará de la mano y te dirá: “tu fe no está muerta, está dormida. Levántate”.
Arrepiéntete, pide perdón, convierte tu corazón. Renuncia a todas aquellas cosas que son obstáculos en tu vida y te impiden caminar hacia la santidad. Cumple la ley de Dios, toma tu cruz y síguelo.
Y, si te faltara valor, acude a María, la Madre de Dios, pidiendo su socorro. Y Ella, que es refugio seguro, te auxiliará, te protegerá, por ti intercederá, a Jesús te llevará, para que toques aunque sea la borla de su manto y quedes sano».
