Mc 7, 1-13 - Martes V del Tiempo Ordinario
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PREGONES  (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Ustedes anulan la Palabra de Dios con las tradiciones de los hombres.

«La ley de Dios está sobre toda ley, y por encima de las tradiciones de los hombres. La ley de Dios es la ley del amor, por la que el corazón del hombre permanece unido al corazón de Dios.

De nada le sirve a un hombre ser rico y poderoso, tener títulos y posesiones, tener buena educación y posición social, ser un gran líder y dominar a las naciones. Aunque tuviera muchas cualidades y dones, si no tiene caridad, nada tiene.

El Hijo de Dios ha venido a darle plenitud a la ley y a enseñarnos a vivirla con perfección, como la vivió Él. Él vino a dar ejemplo viviendo con sencillez, dando importancia a lo que es, y no a lo que no es, poniendo la caridad siempre antes que la eficacia, para que nosotros hagamos lo mismo.

Jesús vino a corregir a los que se equivocan. Habla fuerte y claro, y no tolera a los que, con astucia, acomodan la ley a su conveniencia, pretendiendo engañar, cometiendo actos impuros y faltando a la caridad.

Él ha venido a traer la verdad, a mostrar el camino, y a renovar todas las cosas, para darle a la humanidad otra oportunidad, reconciliándonos con Dios, porque se engañan a sí mismos los que lo honran con sus labios, pero lejos de Él está su corazón.

Cumple tú la ley de Dios y los mandamientos que enseñó Cristo, amando a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, viviendo una fe congruente con tus obras, porque por tu fe serás salvado, pero por tus obras serás juzgado en el último día.

Vive con alegría, porque el justo Juez ha venido personalmente a enseñarte a vivir tu vida. No para juzgarte anticipadamente, sino para lavarte y purificarte con su sangre derramada en la cruz, por su misericordia, llenando tu copa hasta los bordes con su amor, para que tu juicio no te tome por sorpresa, porque serás juzgado, no por cuanto hiciste, sino por cuanto amaste.

Honra a Dios practicando la caridad, para que tu corazón permanezca siempre cerca de Él».