PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
«¿Qué es el hombre para que Dios se acuerde de Él? Y no sólo se acuerda, sino que lo cuida, lo protege, lo hace crecer, lo trata como verdadero padre, ha perdonado sus infidelidades y le ha dado a su único Hijo para salvarlo, le ha dado su heredad por filiación Divina, dándole la dignidad de hijo, para que sea partícipe de su gloria.
Lo único que le pide a cambio es que crea en Él. Y le da la gracia para hacerlo. Pero le da también la libertad y la voluntad para que decida, porque lo ama y el amor es libre.
El que ama todo lo cree, todo lo puede, todo lo espera, y todo lo alcanza, y cree que Jesucristo, que ha muerto en la cruz para el perdón de los pecados, ha resucitado de entre los muertos para darle vida al mundo, y cumple sus mandamientos.
El que se deja dominar por la tristeza y la melancolía tiene los ojos y los oídos cerrados.
El que cree, ama y se sabe amado, vive en la alegría de Jesús resucitado y da testimonio de Él.
Agradece a tu Padre Dios todopoderoso, creador del cielo y la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y cree en Jesucristo, su único Hijo.
Cree en el Espíritu Santo, cree en María, siempre Virgen, en la Santa Iglesia, en los Ángeles, en el testimonio de los Santos, y en la vida eterna.
No seas duro de corazón e incrédulo, convierte tu corazón y cree en el Evangelio. Cree en el sacerdocio y en los sacramentos. Proclama la misericordia que ha tenido tu Señor, que se ha quedado a través de los sacerdotes para que confieses en libertad tus pecados y te sean perdonados.
Adora la Eucaristía, acércate y recibe a tu Señor en la comunión, y proclama su grandeza dando testimonio con tu alegría de que Jesucristo está vivo, ha resucitado, está contigo y te llevará a vivir con Él al Paraíso».
***
