PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 5, 27-32) – (María Beatriz Arce de Blanco)
No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
«El Señor no ha venido a llamar a justos sino a pecadores, porque el Señor es justo y misericordioso, lento a la ira y generoso para dar y perdonar.
Jesús vino al mundo a traer misericordia, a entregarse a sí mismo como víctima de expiación por los pecados de todos los hombres, en un único y eterno sacrificio salvífico, agradable al Padre.
Promovía entre sus discípulos el apostolado conviviendo con publicanos y pecadores, y nos da ejemplo para que nosotros hagamos lo mismo.
Él llama a cada uno por su nombre para que se levante y lo siga, para que se convierta y lleve su misericordia a los demás.
Reconócete pecador y agradece que el Señor se ha dignado venir a buscarte, que te ha llamado para que lo sigas, y ha derramado sobre tus miserias su misericordia.
Arrepiéntete, pídele perdón y ábrele la puerta de tu corazón, para que Él entre y se siente en tu mesa y cene contigo, y tú con Él.
Conviértete, decídete a cambiar tu vida, no ofrezcas sacrificios que ante Dios carecen de valor.
Escucha la voz de tu Señor que te dice: “Misericordia quiero y no sacrificios”, levántate y síguelo.
Aprende a hacer las catorce obras de misericordia con los más necesitados, y cumplirás con tu misión, haciendo lo que Jesús quiere. Harás la voluntad de Dios».
