Lc 9, 57-62 - Miércoles XXVI del Tiempo Ordinario
Lc 9, 57-62 - Miércoles XXVI del Tiempo Ordinario
00:00
00:00

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 9, 57-62) - (María Beatriz Arce de Blanco)

Te seguiré a dondequiera que vayas.

«El cielo se llena de alegría por cada pecador que se convierte. Seguir a Jesús significa conversión, decir sí y corresponder a su llamado con una entrega total y verdadera, cada uno según su vocación, dejando que Dios haga con nosotros lo que quiera, con el deseo de cumplir sus deseos. Esa es la alegría del Corazón de Jesús.

Contémplalo en el vientre de su Madre, mientras busca posada, porque está por nacer. Es un niño indefenso que no tiene nada, ni siquiera tiene dónde reclinar su cabeza y, sin embargo, te llama, y te dice 'sígueme'. 

Contempla al Niño que nació sin nada. No tiene nada y, sin embargo, es dueño de todo. Mira su pobreza y, sin embargo, Él te llena de riqueza. Es un niño indefenso y, sin embargo, es el Hijo de Dios Todopoderoso, y puede darte cuanto le pidas. 

Contémplalo en su vida en el mundo, y síguelo a donde quiera que vaya. No tiene nada, no tiene dinero ni posesiones. Sin embargo, el precio de su bendita sangre vale para comprar a la humanidad entera. Por Él vale la pena dejar el mundo entero, en el momento en que te llama, sin dudar, sin titubear. Contemplarlo a Él es contemplar el paraíso y decir 'sí quiero'. 

Contémplalo en la Cruz, así como vino al mundo, sin nada. No tiene nada y, sin embargo, ha venido por ti para darte su paraíso. Decídete y síguelo».