Lc 10, 21-24 - Sábado XXVI del Tiempo Ordinario
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PREGONES (Reflexión del santo Evangelio según san Lucas: 10, 21-24) - (María Beatriz Arce de Blanco)

Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo

«Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo, agradeciendo al Padre por hacer su voluntad, considerando a los más pequeños y sencillos del mundo como los elegidos a quienes Él se decide revelar.

El Hijo de Dios manifiesta su predilección por los más pequeños para confiarles las cosas más grandes, y revelarles así a Dios como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo, en una Santísima Trinidad.

Los pequeños y sencillos son aquellos hombres que tienen un corazón dispuesto a ser movido, no por el poder del mundo, sino por el amor de Dios, que cumplen con los Mandamientos y la Palabra de Dios, y no tienen ídolos, sino que reconocen a un sólo Dios verdadero en el Padre, en el Hijo, y en el Espíritu Santo. Que reconocen a Jesucristo como el Hijo único de Dios, verdadero Hombre y verdadero Dios, que vino al mundo para salvar a todos, a los pequeños y sencillos, y a los ricos y poderosos.

Humíllate tú, y acepta la revelación que el Hijo de Dios ha decidido manifestar a tu corazón de un modo extraordinario en medio del mundo, a través de medios ordinarios: las Sagradas Escrituras, el Magisterio de la Santa Iglesia y la Tradición, y a través de personas sencillas que, como instrumentos, transmiten la gracia de Dios.

Permanece dispuesto a servirle a Dios como un pobre instrumento, agradeciendo y llenándote de júbilo con Él, por todo lo que has recibido y entendido a través de los dones del Espíritu Santo, para transmitir a otros la verdad, y sean derribados del trono los ricos y poderosos, y exaltados los humildes.

Adora al Hijo de Dios en la Eucaristía y alaba al Padre, que te ha dado un corazón sencillo en el que Cristo se ha dignado revelarte al Padre».