Lc 11, 15-26 - Viernes XXVII del Tiempo Ordinario
Lc 11, 15-26 - Viernes XXVII del Tiempo Ordinario
00:00
00:00

PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 11, 15-26) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Si yo expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

«El que expulsa demonios con el poder de la Cruz tiene el poder de Jesús. Pero necesita la gracia constante para ser sostenido y elevado en la Cruz, para expulsar a los demonios y atraer a todos a Cristo.

La Virgen María pisa la cabeza de la serpiente, es la figura que nos recuerda que Jesús mantiene su promesa, y que la eficacia de la cruz es constante, se mantiene siempre. 

Un reino no puede estar dividido. Quiere decir que una persona no puede estar dividida con un pie en el reino del demonio, y con un pie en el Reino de Dios.

Pide a Dios Padre, en el nombre de Jesús, que te libre de todo mal, rezando el Padre Nuestro y diciendo: Señor, líbrame del mal, perdóname, sáname, santifícame, purifícame, límpiame, sálvame, no permitas que me separe de ti. Derrama tu Espíritu Santo sobre mí, y hazme ir a ti, para que, con tus ángeles y tus santos, acompañando a María, yo te alabe y te glorifique eternamente. 

Y reza por los sacerdotes exorcistas, para que expulsen los demonios con el poder de Jesús, invocando la protección y la compañía de María. A ella se le ha dado el poder de dominar al demonio en el mundo. Quien acude a ella recibe su protección. Cuando el demonio escucha su nombre siente la fuerza del poder de Dios. No hay nada más humillante para el demonio que ser expulsado por una creatura, en el nombre de Dios, protegido por la creatura más excelsa que pisa su cabeza: la Madre de Dios».