Lc 12, 8-12 - Sábado XXVIII del Tiempo Ordinario
Lc 12, 8-12 - Sábado XXVIII del Tiempo Ordinario
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 12, 8-12) – (María Beatriz Arce de Blanco)

El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir.

«El Espíritu Santo es el Espíritu de Amor, el Santo Paráclito, el Consolador, Espíritu creador, Tercera Persona de la Santísima Trinidad; efusión de amor entre el Padre y el Hijo; el dador de vida, el que renueva lo viejo y perfecciona lo nuevo.

Espíritu Divino que habita en nuestra alma, el mejor consejero, la sabiduría infinita, que nos da los dones y gracias, los frutos y carismas, para que cumplamos la voluntad del Padre, siguiendo el ejemplo del Hijo.

Él es quien dirige nuestra conciencia. Es esa voz que no calla, que nos advierte cuando estamos en peligro de tentación, cuando nuestros actos nos alejan del corazón de Dios.

Quien blasfeme contra el Espíritu Santo rechaza la gracia, y sin gracia no hay perdón de Dios. Por tanto, rechazar al Espíritu Divino es condenarse uno mismo.

En cambio, el que acepta la gracia del Espíritu de Amor, reconoce a Jesucristo ante los hombres y glorifica a Dios. Y ese será reconocido por el Hijo ante el Padre.

Déjate conducir con docilidad, abandonándote en los brazos de Dios, confiando en Dios, siguiendo las mociones del Santo Espíritu y sus inspiraciones, que conducen todas tus acciones, pensamientos y sentimientos hacia Dios.

El Espíritu Santo vive en ti, para que creas y alcances la perfección.

Él es quien revela a tu alma las verdades eternas.

Escúchalo, examina tu conciencia y acepta lo que la voz del Espíritu Divino le dice a tu alma.

Corrige tu camino, es Él, Dios Todopoderoso, quien te habla».