Lc 13, 10-17 - Lunes XXX del Tiempo Ordinario
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 13, 10-17) – (María Beatriz Arce de Blanco)

La Madre de Dios nos habla al corazón
Reflexión del Evangelio de la misa del día desde el Inmaculado Corazón de María

¿No era bueno desatar a esta hija de Abraham de esa atadura, aun en día de sábado?

«Todos los días son del Señor. Todos los días es tiempo de hacer la caridad, la misericordia con el prójimo. Todos los días es tiempo de anunciar el Evangelio, porque ése es un deber: proclamar la Buena Nueva, proclamar el año de gracia del Señor, y anunciar con alegría las maravillas que ha hecho el Señor. Para el cristiano, y para cualquier ser humano, hacer la caridad no es un trabajo, sino un deber, es una obligación, porque hemos sido creados para amar, hemos sido creados por amor, por el amor, para el amor. No hay ley que impida obrar la caridad. Antes bien, la ley de Dios se trata de caridad, de amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. 

Todos los días el Señor hace maravillas, y espera que tú des testimonio de fe, de esperanza y de caridad, transformando tu vida en una constante alabanza al Señor, que es el dueño de tu vida, dueño de todos los días -también del sábado-, dueño de la ley. Por tanto, sobre la ley, Él tiene todo poder. Él te ayuda a enderezar tu camino, para que eleves tu mirada hacia lo alto, teniendo visión sobrenatural, para que lleves a tus hermanos la caridad, cantando alabanzas al Señor, para que ellos vuelvan su mirada a Dios. Amarse los unos a los otros, ésa es su ley; ser misericordiosos unos con otros, ésa es su ley; manifestar el amor a través de las obras de caridad, ésa es su ley; manifestar tu fe poniéndola por obra, ésa es su ley. Él es digno de alabanza, de gloria y de honor todos los días».