PREGONES (Reflexión del santo Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-11) – (María Beatriz Arce de Blanco)
La Madre de Dios nos habla al corazón
Reflexión del Evangelio de la misa del día desde el Inmaculado Corazón de María
El que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.
«La humildad, en comunión con los miembros de la Iglesia, nos santifica.
De la Virgen María aprendemos a humillarnos. Haciéndonos últimos es como nos parecemos a Ella, quien no fue reconocida, nadie sabía quién era realmente, mientras guardaba el tesoro más grande de Dios.
Así debemos aprender a guardar y cuidar nuestros tesoros más grandes, que son la fe, la esperanza y la caridad, y aprender e imitar la vida de María, que en el silencio, en el servicio y en la humildad, se hacía última, siendo primera, porque llevaba en su vientre al Hijo de Dios.
Busca tú parecerte a la Madre de Dios, meditando como Ella todas las cosas en tu corazón, prestando tus servicios en lo oculto, pensando en los demás antes que en ti mismo, sirviendo todo el tiempo en el silencio, sin pretender brillar ante los demás, sino dejando que se vea en ti el brillo de Cristo, que no vino a ser servido sino a servir; que siendo el primero se hizo el último, para que tú ocupes un lugar de honor en la mesa del Señor».
