PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado mucho.
«Jesús asumió todos los pecados de todos los hombres de todos los tiempos en la Cruz. Toda la culpa. Pero nunca tuvo la intención de cometerlos. Él nunca cometió pecado, y Dios vio las intenciones del Corazón de Jesús. Su inmenso amor nos alcanzó el perdón, porque amando hasta el extremo tuvo compasión de los hombres, que no saben lo que hacen. Y a todos redimió. El sufrimiento es necesario.
Cuando se sufre porque se ama mucho, el sufrimiento purifica, lava, sana, limpia, santifica, repara, redime.
Compadece tú el sufrimiento de Jesús en la Cruz, duélete de tus pecados y de los pecados de toda la Iglesia. Como miembro del cuerpo de Cristo siente el dolor de ofender a Dios, manifestándole tu amor pidiendo perdón; acudiendo al sacramento de la confesión con verdadero arrepentimiento y propósito de enmienda, para reparar las heridas de su doloroso Sagrado Corazón, ungiendo sus benditos pies con el perfume de tus obras de amor, para que perdone tus pecados porque has tenido mucho amor».
