PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21) – (María Beatriz Arce de Blanco)
¿Para quién serán todos tus bienes?
«El dinero no puede comprar la felicidad, porque la felicidad no es una cosa que está en venta.
La felicidad proviene de la pobreza de espíritu, en donde radica la verdadera riqueza que es la vida, que es Cristo.
Cuántas personas distanciadas, cuántas familias desunidas por la avaricia, por las ansias de riqueza, cuando se trata de herencias y luchas de poder.
El orgullo, la insensatez de un corazón falto de rectitud de intención, lleva a cometer los actos más despiadados y horrorosos contra sus propios hermanos, y por ganar una riqueza efímera, se sumergen en una vida de oscuridad, alejados del corazón de Dios, en donde se encuentra la verdadera riqueza.
Antepón tú el amor a tus hermanos antes que al dinero, que a los bienes, que a las posesiones, que al poder, que a la herencia y a las tierras, y encontrarás la verdadera riqueza.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Utiliza tus bienes materiales para poner en obras tu fe, construyendo el Reino de Dios en la tierra a través de la caridad al prójimo, y encontrarás la verdadera riqueza.
Nadie puede servir a Dios y al dinero, pero el dinero y los bienes materiales, cuando se usan como medio para servir a Dios, pueden conseguirte la pobreza de espíritu que te haga ganar la riqueza de Dios».
