PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas: 13, 1-9) – (María Beatriz Arce de Blanco)
La Madre de Dios nos habla al corazón
Reflexión del Evangelio de la misa del día desde el Inmaculado Corazón de María
Si no se convierten, perecerán de manera semejante.
«El Señor ha creado a la humanidad para amarlo y glorificarlo. Pero los hombres han ofendido a Dios con sus pecados, por lo que han merecido la muerte. Todos los hombres han quedado marcados con la herida del pecado original, que los hace pecadores desde que son concebidos.
Pero, en su bondad, Dios ha querido darle a la humanidad una oportunidad, enviando a su único Hijo al mundo, como víctima de expiación por los pecados de los hombres, para destruir el pecado con su muerte, y darle vida al mundo con su resurrección.
Jesucristo se hizo camino y puerta de salvación a través de la cruz. Pero es necesario que cada hombre sea purificado, recibiendo al Espíritu Santo a través del bautismo, para tener vida. Y, si se aleja de Dios, que experimente una verdadera conversión, que crea y confiese sus pecados, para que reciba otra oportunidad, que Dios le da a través del sacramento de la reconciliación.
Conviértete tú, cree en el Evangelio, acepta la gracia y la misericordia de Dios, cumple los mandamientos de la ley de Dios, compórtate como verdadero hijo de la Iglesia, y participa activamente, cumpliendo lo que te manda a través del Magisterio, de la Sagrada Escritura y de la Tradición, y muéstrale al Señor tu deseo de ser salvado, poniendo en obra tu fe, para que con tus frutos glorifiques a Dios.
Pero déjate podar, déjate abonar, deja que te aflojen la tierra, abandonándote con docilidad en las manos del Viñador, para que haga contigo lo que Él quiera, confiando en su bondad, y en que su voluntad es que te salves, y lo hará, porque no hay nada imposible para Dios».
