PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Lucas 4, 14-22)
La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes
«La fuerza del Espíritu Santo sostiene al Hijo de Dios que está pendiendo de la Cruz, y lo ha sostenido siempre mientras caminaba en el mundo para cumplir con su misión.
El Hijo de Dios es el Ungido, el enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, y liberar a los cautivos y a los oprimidos. Él es el Libertador, el Salvador, el que se ofrece como víctima de expiación por los pecados de todos los hombres.
La gracia de Dios está sobre Él, y actúa a través de Él con todo su poder por medio de sus discípulos, a quienes ha ungido como sacerdotes, configurándolos con Él, Cristo crucificado y Cristo resucitado, para derramar sobre el mundo su misericordia, proveniente de la gracia salvadora de su sacrificio en la Cruz.
Es la fuerza del Espíritu de Dios que está sobre los sacerdotes y se derrama sobre todos los hombres, al transubstanciar el pan en el cuerpo de Cristo y el vino en la sangre de Cristo, para alimentar, sanar, liberar y divinizar a todo aquel que esté bien dispuesto a recibirlo.
Reconoce tú en cada sacerdote al mismo Cristo, y acércate a recibir la fuerza del Espíritu, dejándote ungir por el mismo Cristo a través de los sacramentos, para que seas sanado, liberado y enviado a proclamar la buena nueva a tus hermanos, y a anunciar con alegría el año de la gracia del Señor.
Escucha la palabra de Dios a través de la voz del sacerdote, que se derrama con la misma fuerza que si de la boca del Hijo de Dios se predicara. Reconoce en esa palabra la única verdad, y déjate iluminar con docilidad por el Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, que con el Padre y el Hijo es un solo Dios verdadero. Y, con docilidad, déjate también transformar y guiar por sus mociones e inspiraciones, para que puedas evangelizar con el ejemplo, poniendo en obra tu fe, tu esperanza y tu caridad, procurando ser un instrumento de la misericordia de Dios, para acompañar y ayudar a los sacerdotes a cumplir con su misión de reunir a todas las ovejas de la casa de Israel en un solo pueblo santo, un solo rebaño con un solo Pastor».
