Jn 1, 1-18 - 31 de diciembre - Día VII de la Octava de Navidad
Jn 1, 1-18 - 31 de diciembre - Día VII de la Octava de Navidad
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 1, 1-18)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«La luz que ilumina las tinieblas, que es la Palabra de Dios, y que existía antes de que el mundo existiera, se hizo carne y habitó entre los hombres. Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron. Y a los que lo recibieron les ha concedido, a través del bautismo de fuego que Él ha traído, ser hijos de Dios, por la gracia del Espíritu Santo.

A Dios nadie lo ha visto jamás, pero a través de este Niño que nos ha nacido, el Mesías, el Redentor, el Salvador, se nos ha revelado. Él es la verdad, Él es el Hijo único de Dios que ha sido enviado por Dios, por amor a sus creaturas, para que todo el que crea en Él conozca la verdad y sea salvado, porque quien conoce al Hijo, conoce al Padre, y recibe gracia sobre gracia para vivir con Él eternamente en su Paraíso. Esa es la voluntad de Dios. Esta es obra del Señor.

Es por este Niño que han sido creadas todas las cosas. ¡Vengan, adoradores, a adorar! El cielo y la tierra en Él se han unido. Esa es la Navidad. Dios Todopoderoso, que se ha dignado a mirar la humillación de la mujer que Él mismo creó para ser la Madre del Salvador, ha bendecido a la humanidad. Dios verdadero y hombre verdadero ha nacido, y envuelto en pañales descansa recostado en un pesebre, revelando su majestad en la grandeza de su pequeñez y humildad. 

Recíbelo tú, ámalo tú, adóralo tú, conócelo tú, trátalo tú, contémplalo tú. Llénate de su luz, y déjate transformar por su santidad y su gracia. Entrégale tu vida entregándole tu voluntad, para que Él reine en ti, y tengas la dicha de anunciar la Buena Nueva como testigo del Hijo de Dios, que ha nacido en tu corazón y ha hecho en ti maravillas para que des testimonio de su amor y de su misericordia, por la que brilla la luz para el mundo».