Jn 3, 7-15 - Martes II de Pascua
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 3, 7-15) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre. que bajó del cielo.

«Jesucristo, el Hijo de Dios, ha bajado del cielo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.

El Señor ha hecho maravillas, pero la incredulidad de los hombres y su dureza de corazón les impide ver, aunque tengan ojos, y oír, aunque tengan oídos.

Era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, fuera rechazado, crucificado, levantado de la tierra en una cruz, y resucitar de entre los muertos al tercer día, como Él mismo lo profetizó, para que todo aquel que no crea por la fe, al menos crea por las obras, y se cumpla la voluntad de Dios, que es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Porque todo el que crea en Cristo tendrá vida eterna.

Así como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, el Hijo de Dios fue levantado para curar a los enfermos y dar vida a los muertos, expiando nuestros pecados. 

Pero algunos no creerán, ni aunque resucite un muerto.

Lleva tú el testimonio del amor de Dios al mundo. Conviértete en un testigo fiel de Cristo resucitado. Tú crees, pero pídele al Señor que aumente tu fe, para que tengas el valor y la fuerza de anunciar el Evangelio a través de la predicación de la cruz con tu vida y tu ejemplo.

Abraza tu cruz de cada día, y agradece al Crucificado que por sus llagas has sido salvado.

Cree en Jesucristo y en su presencia viva en la Eucaristía, y adóralo. Contémplalo cuando es levantado en las manos del sacerdote en la Santa Misa, que con Él es uno, y se entrega para alimentar a su pueblo con el alimento de vida, verdadero alimento y bebida de salvación.

Atrévete a creer en las cosas espirituales y recíbelo. Él es Cristo, Rey de reyes y Señor de señores, tu Redentor. Tú tienes un testimonio de amor. Compártelo».