Jn 4, 5-42 - Domingo III de Cuaresma
Jn 4, 5-42 - Domingo III de Cuaresma
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan: 4, 5-42) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Un manantial capaz de dar la vida eterna.

«La sed de Jesús manifiesta su revelación mesiánica. Él es verdadero hombre y verdadero Dios. Tiene sed, y pide de beber a una mujer que no es digna de Él. Pero, con este gesto, Él se abaja y participa de sus miserias.

Al mismo tiempo, le ofrece a ella el agua viva que Él tiene, para que beba y no tenga sed nunca más. Y así revela su sed intrínsecamente espiritual y divina, y su deseo de darle el don de Dios a la Iglesia, que Él mismo crearía para reunir a todos los hijos de Dios, y darle de beber a todos los pecadores, haciéndolos a todos dignos de Él, cuando beban del agua viva del Bautismo, con el que el Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, les dará la fe, la esperanza y la caridad, para que no vuelvan a tener sed, y se transforme dentro de cada uno de ellos en manantial para la vida eterna. Entonces adorarán a Dios en espíritu y en verdad. 

Bebe tú del agua viva que el Señor te quiere dar, a través de los sacramentos, y aliméntate del alimento que es hacer la voluntad del Padre que está en el cielo, para que nunca más tengas hambre y nunca más tengas sed.

Contempla a tu Señor crucificado que te dice “tengo sed”, y dale de beber. Él tiene sed de almas, tiene sed de ti.

Dale de beber del manantial de tu fe puesta en obras, de tu esperanza poniendo en Él tu confianza, de tu caridad manifestando tu amor a Dios y al prójimo a través de tus obras de misericordia.

Escucha la Palabra de tu Señor en el Evangelio, que te dice: “Yo soy quien te habla”, y pregona su Palabra, para que le des de beber del manantial que brota como fruto de la conversión de las almas. 

Agradece el don de Dios, y acércate a la fuente de agua viva que es Eucaristía. Aliméntate del Cuerpo de Cristo, que es alimento de vida, y bebe su preciosa Sangre, que es bebida de salvación, para que nunca más tengas hambre y nunca más tengas sed».