PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 6, 30-35) – (María Beatriz Arce de Blanco)
No fue Moisés, sino mi Padre, quien les da el verdadero pan del cielo.
«Jesucristo es el pan vivo bajado del cielo. No es como el maná que llovió en el desierto para que no perecieran de hambre Moisés y su pueblo, sino que es el pan de la vida, que alimenta al pueblo de Dios para la vida eterna.
Todo el que crea en Jesucristo debe creer en la Eucaristía, que es don, gratuidad, presencia viva, ofrenda, comunión, sacrificio, alimento de vida. Es el pan de Dios que baja del cielo para dar vida al mundo. Quien cree y lo come con el alma limpia tiene vida, pero quien lo come indignamente, habiendo cometido pecado grave, come y bebe su propia condena, porque peca contra el cuerpo y la sangre del Señor.
Examina tu conciencia, acude al sacramento de la Penitencia, confiesa tus pecados con verdadero arrepentimiento, y luego recibe el pan de la vida, que baja del cielo por las manos de los sacerdotes. Adora el cuerpo y la sangre de Cristo, que está verdaderamente presente en la Eucaristía, y pídele que te ayude a vivir la fe, la esperanza y la caridad, para que hagas sus obras, y otros también crean.
Cree, no esperes señales para poder creer, el Señor ha muerto por ti crucificado para perdonar tus pecados, ha resucitado, ha subido al cielo, y baja del cielo cada día como pan de vida, para alimentarte, para que por Él, con Él y en Él tengas vida. No seas incrédulo, sino creyente. Dios te ha dado la fe y su obra redentora y renovadora, porque por Él todo ha sido creado, y con su muerte y resurrección todo lo ha renovado. Cree, no temas, y el Señor te mostrará sus obras. Basta que tengas fe».
