PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 6, 35-40) – (María Beatriz Arce de Blanco)
La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna.
«La Eucaristía es la vida de la Iglesia.
La fe de la Iglesia está en creer que Dios Padre se nos ha revelado a través de Dios Hijo, por Dios Espíritu Santo, para que se cumpla la voluntad del Padre, que es que el Hijo no pierda nada de lo que Él le ha dado, sino que nos resucite en el último día, para la vida eterna.
La transición de la muerte a la vida es la fe en Cristo. La buena noticia del Evangelio es que todo el que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna, pues Él, que con su sacrificio ha destruido la muerte, nos llamó de la oscuridad a su admirable luz.
El que se alimenta de la Eucaristía, que es el pan de la vida, va a Él, y nunca tendrá hambre y nunca tendrá sed.
Nadie vive o muere para sí mismo. Vivimos para el Señor y morimos para el Señor. Somos del Señor y Él nos resucitará para Él.
Conviértete tú en portador de buenas noticias, anunciando el Evangelio para cumplir la voluntad de Dios.
Jesús siempre cumple sus promesas. Él te ha prometido que te resucitará en el último día.
Cree en las verdades eternas. Cree en la resurrección de los cuerpos, por la que resucitarás con un cuerpo glorioso semejante al suyo.
Pero antes debes tener vida en Él a través de los sacramentos, para así morir en su gracia y resucitar en su paz».
