PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Trataban de capturar a Jesús, pero aún no había llegado su hora.
«El camino de los justos es difícil, es de cruz, de sacrificio, de sufrimiento, de incomprensión, de persecución, de fidelidad, de humildad, de prudencia, y de la práctica de todas las virtudes. Es un camino de luz, en el que brilla en ellos la fe, la esperanza y la caridad.
El camino de los justos es Cristo. Él es el justo Juez que no vino al mundo por su cuenta, sino que fue enviado por su Padre Dios, no a buscar a los justos sino a los pecadores, no para hacer justicia, sino para traer misericordia, para que los pecadores se conviertan en justos, porque sólo los justos verán a Dios.
Jesucristo fue enviado como signo de contradicción, no con la prepotencia y orgullo de un mesías poderoso, como el mundo esperaba, sino como un siervo de Dios, fiel y prudente, que fue obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz, para la salvación de los hombres. Jesucristo es el Mesías todopoderoso, el Cordero de Dios, que se reveló a sí mismo al mundo como el Hijo de Dios, amando hasta el extremo, para cumplir la voluntad de su Padre.
Procura tú ser justo, practicando las virtudes, cumpliendo los mandamientos de la ley de Dios, frecuentando los sacramentos, escuchando la Palabra, orando y obrando tu fe, llevando la caridad a los más necesitados, siendo ejemplo para que otros te sigan, porque eres un enviado del Señor para que lo conozcan, crean en Él y se salven.
Pero antes reconócete pecador, necesitado de la misericordia de Dios. Arrepiéntete, pide perdón, renuncia a ser un pecador, conviértete y cree en el Evangelio. Déjate transformar con docilidad por la gracia santificante del Espíritu Santo, para que puedas caminar en el camino de los justos, que es Cristo, quien dio la vida por ti, para justificarte, y salgas de la oscuridad para entrar en su admirable luz».
