Jn 8, 21-30 - Martes V de Cuaresma
Jn 8, 21-30 - Martes V de Cuaresma
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 8, 21-30) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy.

«Contemplar la cruz es contemplar al Hijo de Dios, que ha sido enviado por el Padre para morir por el perdón de los pecados de los hombres, y creer que Él es el Salvador del mundo, que ha venido a curarlos, a redimirlos, a reconciliarlos con Dios.

Es contemplar la humildad de aquel que dice “Yo Soy”, y se revela al mundo como mediador entre Dios y los hombres, el único camino para que los hombres puedan llegar a Dios, pero que se reconoce dependiente de su Padre, obediente a su voluntad.

Es contemplar y reflexionar: ¿por qué los hombres no creen? ¿Qué más tiene que hacer Jesús?

Les ha dado todo, hasta la última gota de su sangre, para llamar su atención, para que lo miren y crean en Él.

Los ha lavado, los ha purificado, sus pecados ha perdonado, ha asumido sus culpas, el rescate por todos ha pagado. ¿Por qué no creen?

Les ha sido enviado el Espíritu Santo, les ha dado la fe, la esperanza y la caridad, les ha dado lo que necesitan. ¿Por qué no creen?

Les ha dado a su Madre para que los acompañe, para que reciban su mensaje de conversión, y para que en ella confirmen su fe ¿Por qué no creen?

Sólo el que crea en aquel que dice “Yo Soy” se salvará.

Acude tú a adorar al Hijo de Dios, que es levantado de la tierra en las manos del sacerdote en cada misa. Contémplalo. Él es el que ha padecido por ti, ha sido flagelado por ti, ha sido coronado de espinas por ti, ha sido torturado por ti, ha cargado su cruz por ti, ha sido crucificado por ti, ha muerto por ti, ha resucitado por ti, y se presenta en cuerpo y en sangre en la Eucaristía, frente a ti, para alimentarte, para darte vida.

Todo eso hizo Él por ti, para que creas en Él y te salves. ¿Acaso necesitas otra prueba? Eleva tus ojos al cielo y cree en el Crucificado, porque por sus llagas has sido salvado».

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