Jn 12, 44-50 - Miércoles IV de Cuaresma
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 12, 44-50) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Yo he venido al mundo como luz.

«Jesús es el Hijo de Dios. Él fue enviado por su Padre al mundo, no para traer justicia y condenarlo, sino para traer misericordia y salvarlo. Y dejando la gloria que tenía con su Padre antes de que el mundo existiera, siendo Dios, bajó del cielo para hacerse hombre, sin dejar de ser Dios, obedeciendo a su Padre, para traer a los hombres la salvación a través de su Palabra. 

Jesús es el Verbo encarnado, la Palabra de Dios. Por eso, todo el que cree en Dios debe creer en Jesucristo, y todo el que lo escucha a Él escucha al Padre, pues todo lo que dice lo ha dicho el Padre. Él ha muerto para destruir el pecado y la muerte, y ha resucitado para darnos vida eterna. 

La Palabra de Dios está viva y es eficaz. Tiene poder para penetrar los corazones y decirle a cada uno lo que necesita escuchar en cada momento de su vida, para discernir hacer el bien y rechazar el mal.

Jesús es la Palabra de Dios, que es justa y misericordiosa, y nos enseña y nos ayuda a hacer su voluntad.

Cree en Jesús y síguelo. Él tiene palabras de vida eterna. Acepta su palabra, créela y ponla en práctica, para que no vivas en tinieblas sino en la luz.

Cumple los mandamientos que Él ha venido a enseñarte, porque es la ley de Dios, a la que vino a darle plenitud, a través del amor.

Cree en la Iglesia, en los dogmas de fe y en las verdades eternas. 

Y si te cuesta creer, procura tu devoción a la Virgen María, y acude a Ella, porque es el camino más seguro y más fácil para llegar a Jesús».

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