PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 13, 1-15) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Los amó hasta el extremo.
«Jesús lavó los pies a sus discípulos, manifestando el fruto más visible del verdadero amor, que es el servicio. Porque Él no vino al mundo a ser servido sino a servir y a dar la vida por la salvación de los hombres.
El Maestro enseñó un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros como Él los amó, y se humilló ante sus siervos sirviéndolos, para que todos hagamos lo mismo.
Él instituyó el sacerdocio y la Sagrada Eucaristía, para que sus elegidos sean partícipes de su único y eterno sacrificio redentor, y el pueblo reciba sus beneficios.
Dejarse lavar los pies por Cristo, y lavarle los pies a los demás, es signo de perdonar y pedir perdón, actos necesarios para participar de la mesa del Señor. Porque el que come y bebe de ese pan y de ese vino tendrá vida eterna. Pero el que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condena.
Participa tú en el banquete de la Pascua eterna, entregando tu vida con Cristo, sirviendo a los demás, amando hasta el extremo como Él.
Reza por los sacerdotes, y ayúdalos a entregar su vida a Dios a través del servicio en sus ministerios, administrando la misericordia derramada de la Cruz.
Adora a Jesús, que está presente en la Eucaristía. Es el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en el altar, elevado en las manos del sacerdote, que hace bajar el pan vivo del cielo. Es Cristo que, amándonos hasta el extremo, se queda y vive en medio de nosotros».
