Jn 15, 18-21 - Sábado V de Pascua
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 15, 18-21) – (María Beatriz Arce de Blanco)

Ustedes no son del mundo, pues, al elegirlos, yo los he separado del mundo.

«El hombre que es del mundo no es de Dios. El que es del mundo se ama a sí mismo, ama las cosas del mundo y desprecia las cosas de Dios. Tiene el corazón frío, porque no ha aceptado la redención. Vive en la oscuridad, porque ha rechazado la luz. Vive encadenado al mundo, y no es digno de entrar en el Reino de los cielos, porque no ha creído en el Hijo de Dios.

El hombre que dice amar a Dios, pero busca complacer a los hombres del mundo para no ser perseguido, y no cumple la ley de Dios, tiene el corazón tibio y no es digno de llamarse hijo de Dios. Necesita conversión.

El hombre que es fiel, permanece en el amor de Dios, persevera en el cumplimiento de sus mandamientos, y soporta todo por amor. Tiene un corazón ardiente, se alegra, aunque sea criticado, juzgado, calumniado, maltratado, perseguido por su causa, porque sabe que los justos verán a Dios.

Agradece tú haber sido elegido para ser hijo de Dios. Permanece fiel a pesar de las circunstancias, de los ambientes adversos, de lo que diga la gente, y cumple el primer mandamiento de la ley, amando a Dios por sobre todas las cosas, obedeciendo primero a Dios antes que a los hombres, llevando al mundo la alegría de servir a Cristo, sin importarte que digan de ti que te has vuelto loco porque has renunciado al mundo para ser de Cristo, y te juzguen porque te has enamorado de Dios.

Tómate de la mano de María, tu Madre del cielo, y acepta su compañía, para que camines seguro en medio del mundo, porque tu Dios es misericordioso y te levantará y ayudará para que no vuelvas a caer. Pero es un Dios celoso, que no te compartirá con el mundo, te quiere sólo para Él».