PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 17, 11-19) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Padre, que ellos sean uno, como nosotros.
«Jesucristo, a través de su oración al Padre, reveló ante sus discípulos su preocupación por ellos, y por todos nosotros, porque conoce a cada uno y sabe que si el pastor no está presente los lobos se aprovechan y dispersan a las ovejas.
Y pidió especialmente por sus discípulos, a los que Él llamó, eligió y cuidó, para que sean buenos pastores y reúnan a sus rebaños en un solo rebaño y con un solo pastor, para que todos seamos uno con el Padre y con Él, como el Padre y Él son uno.
Jesucristo es la verdad, su Palabra es la verdad, y todo aquel que la escucha, la acepta y la pone en práctica vive en la verdad y es santificado en la verdad.
Escucha tú la Palabra de Dios. Cree y vive de acuerdo al Evangelio, ayudado por la gracia del Espíritu Santo.
Une tus oraciones y sacrificios a la ofrenda del sacerdote en la santa Misa, y recibe el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía, alimento que te sacia, que te santifica, que te transforma y te hace uno con Él.
Permanece en la verdad que te hace libre, protegido por la preciosa sangre de Cristo derramada en la cruz, y por su gracia santificante contenida en los sacramentos, fruto de la cruz, que los sacerdotes administran para unir con Cristo a todo el pueblo de Dios, para que todos seamos uno.
Sigue el ejemplo del Señor y ruega al Padre por sus sacerdotes, como Él te enseñó, porque ellos son a quienes Él destinó para hacerlos camino para que tú puedas llegar a Dios».
