Jn 1, 45-51 - Fiesta de San Bartolomé Apóstol
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PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 1, 45-51)

La Compañía de María, Madre de los Sacerdotes

«El encuentro personal con Cristo es un deseo que infunde Dios en el corazón de los hombres, por lo que el corazón está inquieto y no descansa hasta que lo encuentra y descansa en Él. Porque todos hemos sido creados para Él. 

El Señor nos mira a cada uno y nos llama de modo particular para que vayamos a Él. Pero es necesario detenernos en el camino, debajo de la higuera, es decir, bajo la sombra del Espíritu Santo, y mirar hacia lo alto, para descubrir las raíces fuertes que nos harán crecer para dar fruto bueno en abundancia, que es la propia vocación, y el camino que nos lleva al cielo, amando a Dios a través del servicio al prójimo, para llegar a Dios, que es para lo que nos ha llamado, para lo que hemos sido creados. 

Qué importante es la intercesión y guía de nuestros hermanos para que nos abran los ojos y veamos al Señor, a quien amamos, porque Él nos ha amado primero.

Haz un alto en tu camino, para que busques a Cristo, para que encuentres a Cristo, para que ames a Cristo, para que creas en Él.

Rema mar adentro y descubre en tu interior la voz del Hijo de Dios, el Rey de Israel, que te llama y te dice: “yo soy”. 

Reconócelo, síguelo, cree en Él, adóralo, exponle tu corazón, y deja que Él te mire y vea en ti a un hombre según su corazón, un hombre fiel en quien no hay doblez. 

Y ya sea tu vocación de casado, soltero, religioso, sacerdote, o consagrado, sirve al Señor viviendo con fe, con esperanza y con caridad, perseverando en la fidelidad, haciendo su voluntad, abandonándote en sus manos, para que Él haga contigo lo que quiera.

Entonces verás grandes cosas, y sabrás que todo ha valido la pena».