PREGONES (Reflexión del Santo Evangelio según san Juan 3, 16-18) – (María Beatriz Arce de Blanco)
Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvara por él.
«Dios es uno y trino. Todo aquel que crea en Dios debe creer en la Santísima Trinidad, tres personas distintas, Dios Padre creador, Dios Hijo redentor, Dios Espíritu Santo santificador, un solo Dios verdadero, que es omnipotente, omnipresente y omnisciente.
Y debe profesar su fe de acuerdo al Credo, creer en el Evangelio y practicarlo, recibir la gracia de los sacramentos y la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con la esperanza de morir en Cristo y resucitar en Él para recibir como coherederos con Él la herencia del Padre en la vida eterna, pues hemos sido creados para Dios no para ser esclavos, sino hijos, sumergidos en su misericordia, unidos a la Santísima Trinidad, en el amor del Padre y del Hijo, por el Espíritu Santo.
Reconoce a la Santísima Trinidad, cree en el Evangelio y profesa tu fe, por la que crees en un solo Dios, Padre todopoderoso creador de todo; y en Jesucristo, su único Hijo, por quien todo fue hecho; que bajó del cielo para salvarte, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; por tu causa fue crucificado, muerto y sepultado, y resucitó al tercer día; subió al cielo, y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Cree en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, y con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria; y que es derramado sobre los que aman a Dios.
Cree en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica; y en que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Cree en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.
Cree en que Jesús está presente en la Eucaristía, en cuerpo, en sangre, en alma y en divinidad, y estará contigo todos los días de tu vida».
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